26.2.12

Avisos parroquiales

Un poco de humor:

“Para los que tengan hijos y no lo saben, tenemos en la parroquia una zona preparada para niños” ——————–

“El grupo de “recuperación de la confianza en sí mismos” se reúne el jueves por la tarde, a las ocho. Por favor, entrar por la puerta trasera” ——————–

“Estimadas señoras, ¡no se olviden de la venta de beneficencia! Es una buena ocasión para liberarse de aquellas cosas inútiles que estorban en casa. Traigan a sus maridos” ——————–

“El coro de los mayores de sesenta años se suspenderá durante todo el verano, con el agradecimiento de toda la parroquia” ——————–

“El precio para participar en el cursillo sobre “oración y ayuno” incluye también las comidas” ——————–

“Por favor, pongan sus limosnas en el sobre, junto con los difuntos que deseen que recordemos” ——————–

“El mes de noviembre terminará con un responso cantado por todos los difuntos de la parroquia”

24.2.12

Carole King - You've Got A Friend

 necesites una mano amiga
Y nada, whoa nada va bien.
Cierra tus ojos y piensa en mí
Y pronto estaré ahí
Para iluminar incluso tu noche más obscura.




Tu solo grita mi nombre,
Y tu sabes que donde sea que esté
Vendré corriendo, oh sí nena
A verte otra vez.
Invierno, primavera, verano, o otoño,
Todo lo que tienes que hacer es llamar
Y estaré ahí, sí, sí, sí
Tienes un amigo

Si el cielo sobre ti
Se hace más oscuro y se llena de nubes
Y ese viejo viento del norte empieza a soplar
Mantén la calma y llámame en voz alta 
Y pronto estaré golpeando a tu puerta.
Tu solo grita mi nombre, y tu sabes que donde sea que esté
Vendré corriendo a verte otra vez.
Invierno, primavera, verano o otoño
Todo lo que tienes que hacer es llamar
Y estaré ahí, sí, sí, sí.

Moisés



Igualmente acabó un Moisés en mármol, de cinco brazos de altura, que ninguna estatua moderna igualará jamás en belleza. Sentado en gravísima actitud, apoya un brazo sobre las tablas, que sostiene con una mano, mientras que con la otra se sujeta la barba, la cual, larga y esparcida por el mármol, está ejecutada de tal suerte que los cabellos, tan dificultosos para la escultura, muéstrense sutilmente esponjosos y mórbidos, desflecados de modo que parece imposible que el hierro se haya mudado en pincel; y además de la hermosura del rostro, que, ciertamente tiene aire de santo verdadero y príncipe terribilísimo, parece que al contemplarlo se sienten deseos de pedir un velo para cubrírselo; tan espléndido y tan lúcido le resulta a quien lo mira.

Giorgio Vasari "Miguel Ángel Buonarotti" (texto de 1550)

23.2.12

Interrupción voluntaria del pensamiento

Pablo Prieto escribió este interesante artículo:


El pensamiento femenino está, de suyo, más abierto a la vida que el masculino. La mujer tiende espontáneamente a captar lo vital, lo concreto, lo personal. Por eso la mentalidad abortista no sólo contradice el estilo intelectual femenino, sino que se acerca a categorías masculinizantes.

El filósofo personalista Gabriel Marcel atribuía las grandes calamidades del siglo XX a lo que él llamaba espíritu de abstracción. Todos los extremismos, dictaduras, fanatismos proceden, según él, de reducir la realidad a una idea, lo más simple y esquemática posible, para transformarla después en herramienta ideológica y así manipular y dominar las masas. Tomada en este sentido, la palabra abstracción significa aplicar un filtro mental a la realidad, de modo que sólo se admite la existencia de una porción de ella, mientras el resto se considera falso o ilusorio. Todo lo que estorbe para el fin propuesto se elimina, primero del pensamiento, y luego, a ser posible, de la vida. Y así, de ser un recurso normal de la inteligencia, la abstracción se convierte en hábil estrategia para obtener un provecho práctico, sobre todo político, aunque sea a expensas de la verdad. Una estrategia que la modernidad reviste a menudo con el prestigioso manto de la diosa Razón, madre de la justicia, la igualdad y la tolerancia. Lástima que tan bellos conceptos, cuando se formulan de espaldas a la realidad, no pasen de pedantería hueca, de cadáveres mentales.


Porque esta decente inhibición ante la verdad, por más que haya cuajado en leyes, instituciones y costumbres, no deja de ser una forma ilustrada de mentira. Para mentir, en efecto, no hace falta ser demasiado consciente de ello: basta con no pensar. O lo que es lo mismo, interrumpir el pensamiento, detenerlo allí donde se prevé que ocasionará problemas. Es lo que ocurre, al pie de la letra, con el aborto. Para abortar al hijo antes hay que abortar la verdad de su existencia, es decir, extraerle a la realidad su espina, que en este caso es el no nacido. Lo que el espíritu de abstracción pide aquí es desembarazarse mentalmente del embarazo. ¿Qué hay entonces en el seno materno? Simplemente una opción, tan válida como cualquier otra. Y para acoger una opción no hacen falta unos brazos generosos, sino un cerebro pragmático.

22.2.12

Ideas sobre la crisis

Benedicto XVI en “Caritas in veritate”:



La riqueza mundial crece en términos absolutos, pero aumentan también las desigualdades. En los países ricos, nuevas categorías sociales se empobrecen y nacen nuevas pobrezas. En las zonas más pobres, algunos grupos gozan de un tipo de superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora. Se sigue produciendo «el escándalo de las disparidades hirientes»


La gestión de la empresa no puede tener en cuenta únicamente el interés de sus propietarios, sino también el de todos los otros sujetos que contribuyen a la vida de la empresa: trabajadores, clientes, proveedores de los diversos elementos de producción, la comunidad de referencia.

La falta de respeto de los derechos humanos de los trabajadores es provocada a veces por grandes empresas multinacionales y también por grupos de producción local.
El primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad: «Pues el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económico-social»

21.2.12

Estilos de educación

Encontramos en la web "Mi Cumbre" este interesante guión para examinar la educación que se imparte:


Los padres deben analizar el estilo de educación que están dando a sus hijos, cónyuge y familia. No todos los modelos de educación son iguales, ni todos somos iguales. Es posible que la mezcla de algunos tipos de formas de educar, sea el mejor cóctel para cada hijo, cónyuge y familia. Analice lo que está haciendo y si es necesario rectifique para mejorar, siempre es mejor hacerlo ahora, que cuando ya no haya remedio. ¿Qué estilo de educación reciben sus hijos? ¿Está dispuesto a cambiarla por otro modelo mejor?

  10 Estilos principales de educación:

Autoritaria. En la familia no se debe emplear la prepotencia, dominación o fuerza, salvo en cuestiones muy graves, urgentes o peligrosas. La autoridad los padres, que conlleva la responsabilidad, no es ni discutible ni delegable. Puede ser persuasiva, convincente, flexible o sugerente y en algunos casos disuasiva, pero siempre presidida por mucho amor. Los padres tienen que saber cuándo deben ejercer la autoridad y cuándo no. Una familia no puede ser presidida por una autoridad militar.

Democrática. La familia no puede ser llevada como una democracia, aunque todos los componentes deben tener voz y voto, para determinadas cuestiones. Pero los padres tienen que tener el derecho a veto, en beneficio del bien común de la familia entera, ya que tienen un conocimiento más global de las situaciones. Hay muchas cosas que dentro de las libertades asignadas, todos deben poder decidir por si mismo, a tomar decisiones para ir aprendiendo a ser autónomos. Tienen que aprender a equivocarse, a rectificar y a asumir las consecuencias de sus decisiones.

Escrupulosa. No hay que hacer un mundo de cada pequeña mentira o transgresión de las normas familiares, pero tampoco fomentarlas, al ignorarlas. Debe ponerse atención al detalle, orden, método, rigor y la adecuada disciplina.

Estricta. Incluso puede ser por convencimiento o persuasión. No permitiendo por las buenas o por la fuerza, que hagan algo fuera de las normas razonables impuestas por los padres. Pero tampoco se puede pedir que no mientan, cuando los padres mienten continuamente.

Imprecisa y limitada. Si los hijos observan o sienten, que las normas de educación que reciben de sus padres son imprecisas, poco claras y limitadas solamente a determinados temas o situaciones, y que se cambian con facilidad, de acuerdo a la conveniencia y circunstancias, harán todo lo posible para no cumplirlas y adaptarlas a su conveniencia.

Permisiva. Cada uno hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere. Los padres dicen que los hijos se deben educar, con plena libertad de acción. Sin importar si lo que hacen, les lleva por el buen o mal camino. Allá ellos con sus responsabilidades, aunque todavía no tengan la edad del pleno discernimiento.

Irreflexiva. Algunos padres llevan a los hijos donde los maestros y sicólogos, como cuando llevan al mecánico el automóvil que no funciona, para que lo devuelvan arreglado correctamente. Sin la colaboración incondicional de los padres, esos profesionales no pueden hacer mucho por los hijos que les traen.

Antagónica. Cada cónyuge educa de una forma diferente y opuesta, lo que descoloca a los hijos de lo que tienen o no tienen que hacer. Y sirve para que los hijos aprovechen la circunstancia que les convenga más, aunque les perjudique debido a su falta de conocimientos.

Incompatible. Entre lo dicen y hacen los padres, entre ellos y externamente. En este caso, los hijos no pueden llegar a entender, el principal mensaje educativo que es el ejemplo.

Severa. Presidida por la intolerancia, el castigo, el miedo y la incomprensión. Los hijos se acostumbran a un lenguaje fuerte, que les influye en sus relaciones con el resto de la familia y con la sociedad.

20.2.12

El sentido del humor

El buen humor o el mal humor, así como la buena salud o la mala salud, tienen como característica su inestabilidad; se pierden o se transforman unos en otros y, además, la mayoría de los casos, se pierden descontroladamente.

No somos dueños de mantener una buena salud cuando existe un dolor corporal, ni tampoco podemos mantener el buen humor cuando nos embarga la tristeza, el dolor espiritual. El buen humor o el mal humor son disposiciones fluctuantes, inestables de suyo, aunque haya personas en las que predomina más el buen o el mal humor, como puede predominar más la buena o la mala salud corporal. Los malhumorados frecuentemente están irritables, suspicaces, sombríos, pesimistas, hoscos; no tienen salud espiritual, y por eso sufren; por eso están tristes. Los que tienen buen humor transmiten el goce de su alegría, fruto de su buena salud espiritual; por eso se manifiestan pacientes, francos y abiertos, radiantes, optimistas, acogedores.

Pero estos estados de ánimo, aunque pueden ser frecuentes y constantes, no son permanentes ni estables de suyo; siempre son susceptibles de ser modificados. Los humores son transitorios y no definen a la persona. La realidad vista a través de un humor tampoco es la realidad verdadera, tal cual ella es. El que entiende esto en profundidad y lo incorpora a su vida, tiene su sentido; en este caso, tiene el sentido del humor. Tener sentido del humor es, pues, entender, tener sentido de la apariencia y de la realidad, de lo mutable y de lo permanente, de lo accesorio y de lo esencial. Es saber percibir el humor, es decir, el estado de ánimo de las personas; pero, por debajo de ese humor transitorio y mutable y, por tanto, accesorio, tener sentido del humor es saber percibir lo esencial, radical y permanente de las personas. Tener sentido del humor es percibir el humor, pero justamente como tal humor, es decir, como apariencia accidental. Ahora bien, sólo puede percibirse la apariencia como tal apariencia cuando se percibe antes la realidad; sólo puede conocerse lo mutable desde el conocimiento de lo permanente; sólo se considera lo accesorio como tal cuando se ha contemplado lo esencial.

19.2.12

Soledad y miedo al futuro

Juan Pablo II en la Carta ECCLESIA IN EUROPA, 8:

La pérdida de la memoria cristiana va unida a un cierto miedo en afrontar el futuro. La imagen del porvenir que se propone resulta a menudo vaga e incierta. Del futuro se tiene más temor que deseo. Lo demuestran, entre otros signos preocupantes, el vacío interior que atenaza a muchas personas y la pérdida del sentido de la vida. Como manifestaciones y frutos de esta angustia existencial pueden mencionarse, en particular, el dramático descenso de la natalidad, la disminución de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, la resistencia, cuando no el rechazo, a tomar decisiones definitivas de vida incluso en el matrimonio.

Se está dando una difusa fragmentación de la existencia; prevalece una sensación de soledad; se multiplican las divisiones y las contraposiciones. Entre otros síntomas de este estado de cosas, la situación europea actual experimenta el grave fenómeno de las crisis familiares y el deterioro del concepto mismo de familia, la persistencia y los rebrotes de conflictos étnicos, el resurgir de algunas actitudes racistas, las mismas tensiones interreligiosas, el egocentrismo que encierra en sí mismos a las personas y los grupos, el crecimiento de una indiferencia ética general y una búsqueda obsesiva de los propios intereses y privilegios. Para muchos, la globalización que se está produciendo, en vez de llevar a una mayor unidad del género humano, amenaza con seguir una lógica que margina a los más débiles y aumenta el número de los pobres de la tierra.

Junto con la difusión del individualismo, se nota un decaimiento creciente de la solidaridad interpersonal: mientras las instituciones asistenciales realizan un trabajo benemérito, se observa una falta del sentido de solidaridad, de manera que muchas personas, aunque no carezcan de las cosas materiales necesarias, se sienten más solas, abandonadas a su suerte, sin lazos de apoyo afectivo.

18.2.12

El valor del juego

Hoy, en muchos países, el sistema educativo da a niños y jóvenes cada vez más tiempo libre, de modo que muchos padres son especialmente sensibles a la importancia de esos momentos para la educación de sus hijos. Tomado de www.opusdei.es
En ocasiones, sin embargo, el principal temor es que “se pierda el tiempo” durante los periodos no lectivos. Por eso, muchas familias buscan actividades extraescolares para sus hijos; no es raro que estas posean cierto corte académico –un idioma o un instrumento musical–, que complete sus estudios. El tiempo libre posee unas virtualidades educativas específicas, a las que se refería Juan Pablo II cuando animaba a «potenciar y valorizar el tiempo libre de los adolescentes y orientar sus energías». En esas horas diarias en las que las obligaciones académicas se interrumpen, en mayor o menor medida, el joven se siente dueño de su propio destino; puede hacer lo que realmente quiere: estar con sus amigos o su familia, cultivar aficiones, descansar y divertirse del modo que más le satisface.

Ahí toma decisiones que entiende como propias, porque se dirigen a jerarquizar sus intereses: qué me gustaría hacer, qué tarea debería recomenzar o cuál podría aplazar... Puede aprender a conocerse mejor, descubrir nuevas responsabilidades y administrarlas. En definitiva, pone en juego su propia libertad de un modo más consciente. Por eso los padres y educadores deben valorizar el tiempo libre de quienes dependen de ellos. Porque educar es educar para ser libres, y el tiempo libre es, por definición, tiempo de libertad, tiempo para la gratuidad, la belleza, el diálogo; tiempo para todas esas cosas que no son “necesarias” pero sin las que no se puede vivir.

Este potencial educativo puede malograrse tanto si los padres se desentienden del ocio de los hijos –siempre que cumplan con sus obligaciones escolares–, como si lo ven solo como una oportunidad de “prolongar” su formación académica. En el primer caso, es fácil que los hijos se dejen llevar por la comodidad o la pereza, y que descansen de un modo que les exija poco esfuerzo (por ejemplo, con la televisión o los videojuegos). En el segundo, se pierde la especificidad educativa del tiempo libre, pues este se convierte en una especie de prolongación de la escuela, organizada por iniciativa casi exclusiva de los padres. Al final, desafortunadamente, la imagen del vivir que se trasmite es la de una existencia dividida entre obligaciones y diversión.

Vuelo a cámara lenta

Precioso video sobre el vuelo de pequeños seres vivientes:

17.2.12

Reforma laboral

Juan Manuel de Prada se despacha a gusto sobre el tema:

La propaganda oficial ha engrasado los engranajes de su espantable máquina para convencernos de la necesidad de una «reforma del mercado laboral» que se adorna con palabrejas tales como «flexibilidad» y «movilidad» (palabrejas que la propaganda repite con unción, como si fuesen virtudes teologales); pero que, en esencia, consiste en abaratar el despido. Y quizá lo más estremecedor del asunto es que, hasta hace unos pocos meses, cuando los que reclamaban esta reforma eran los empresarios, la propaganda oficial repetía con insistencia de papagayo que lo que pretendían era, precisamente, «abaratar el despido»; ahora que nuestros gobernantes se han convertido en los abanderados de tal reforma se nos repite con tozudez de lorito que su finalidad consiste en «fomentar el empleo». ¿Y cómo se ha logrado esta extraña transubstanciación? ¿Cómo se ha conseguido que lo que hasta hace apenas unos meses era una coartada indigna, una vil excusa para abaratar el despido se haya transformado, de la noche a la mañana, en un instrumento milagroso para fomentar el empleo? (...)

Cuando se resalta esta evidencia, los corifeos de la propaganda oficial aducen camastronamente que «en los países de nuestro entorno» (sintagma estúpido donde los haya) tal reforma se ha introducido ya; argumento que igualmente podría aducirse para justificar el aborto libre, o cualquier otra bestialidad encumbrada legalmente. La propaganda oficial ha logrado que interioricemos que las calamidades, cuando son compartidas, se convierten, como por arte de birlibirloque, en remedios benéficos («mal de muchos, consuelo de tontos»); y ha logrado también que aceptemos que una crisis provocada por la hipertrofia de los mercados financieros y el endeudamiento mastodóntico de los Estados tengan que pagarla quienes ninguna culpa han tenido en su génesis, a quienes, mientras se les deja sin trabajo o se les rebaja su salario o su indemnización de despido, se les repite sarcásticamente que así se «fomentará el empleo». Cuando la realidad es que, con el dinero de los salarios e indemnizaciones que dejan de cobrar, lo que se hace es alimentar el agujero negro causado por la quiebra de la economía financiera; y así, el saqueo de la economía real es presentado como remedio salutífero para el mantenimiento de un orden injusto, como los sacerdotes de Baal y Moloch presentaban el sacrificio de víctimas inocentes como antídoto contra la cólera de aquellos dioses bárbaros. Que la propaganda oficial haya engrasado los engranajes de su espantable máquina para justificar lo injustificable es comprensible; también que los sacerdotes de la idolatría –politiquillos a derecha e izquierda, servidores del mismo dios bárbaro– se confabulen en el salvamento de un orden inicuo; que desde el pensamiento católico no se esté denunciando la iniquidad y proponiendo un orden alternativo, como Chesterton y Belloc hicieron hace casi un siglo, en una coyuntura similar, me empieza a oler a chamusquina.

16.2.12

Consejos para enseñar a pensar

Luis Olivera nos proporciona estos consejos para enseñar a pensar:

1. Lo primero es actuar de acuerdo con la verdad de las cosas. Enseñar a los hijos a no engañarse, a ser sinceros, a actuar con coherencia. “Podemos conocer la química cerebral que explica el movimiento de un dedo, pero eso no explica por qué ese movimiento se usa para tocar el piano o apretar un gatillo” (Marcus Jacobson).Y “no podemos abaratar la verdad” (F. Suárez), devaluando su valor, como si fuera época de rebajas.

2. Un segundo es que “el entrenamiento es una exclusiva de la inteligencia humana” (Marina). Hay que enriquecer el lenguaje, hay que fomentar el diálogo, el ejercicio mental de razonar, de defender una causa, de tener argumentos para las propias decisiones, y no hacer sólo lo que hacen los demás, como los borregos. Aprender a pensar es descubrir todo el inmenso poder que tiene la moda en el mundo y saber salir de la jaula mental en que puede encerrarnos. El pensador libre, es decir, el pensador, no debe sacrificar su libertad de pensar en el altar de la moda. Sacrificar la verdad en el altar de la moda es una de las perversiones más nocivas del pensador.. Sin embargo, con excesiva frecuencia se encarcela a la razón en la jaula de la moda. Entrenamiento y cultivo, dado que “la tierra que no es labrada, llevará abrojos y espinas, aunque sea fértil. Así sucede con el entendimiento del hombre” (Sta. Teresa de Jesús).

3. Ya que es imposible no equivocarse nunca, al menos, por utilidad y por deber, hemos de aprender de nuestras equivocaciones. Si queremos aprender a pensar, deberemos descubrir el mundo tan humano del error. "Equivocarse es humano", descubrieron los antiguos. El error es el precio que tiene que pagar el animal racional. 4. Deliberar es la segunda etapa de la voluntad.

Seremos más inteligentes y más libres cuando conozcamos mejor la realidad, sepamos evaluarla mejor y seamos capaces de abrir más caminos. Sería un error pensar, observa Leonardo Polo, que el hombre inventó la flecha porque tenía necesidad de comer pájaros. También el gato tiene esa necesidad y, no ideó nada. El hombre inventó la flecha porque su inteligencia descubre la oportunidad que le ofrece la rama.

5. Mantener abierta nuestra capacidad de dirigir nuestra conducta por valores pensados. Hay que pasar del régimen del impulso irracional al régimen de la inteligencia. Más que enseñar a pensar, la función de los padres ha de consistir en motivar a los hijos para que quieran pensar, por cuenta propia. Con actitudes positivas, las niñas se comen el mundo; con actitudes negativas, el pensar aparece como algo cansino; el actuar, como mediocre.

6. Enseñar a tomar decisiones. La inteligencia es la capacidad de resolver problemas vitales. No es muy inteligente quien no sea capaz de decidir, aunque dentro de su refugio resuelva con soltura problemas de trigonometría. Si convenimos que educar es, esencialmente, crecer en libertad y en responsabilidad, aprender a decidir bien resulta uno de los aspectos claves de esa tarea: cuanta más capacidad de decisión, más libertad.

15.2.12

Estupendo documento audiovisual del desaparecido Francisco Javier Sáenz de Oiza arquitecto español, nacido en Cáseda, Navarra, el 12 de octubre de 1918. Murió en Madrid, el 18 de julio de 2000.

Fco Javier Sáenz de Oiza from aetsamen on Vimeo.