30.6.09

sentido de la sexualidad

Leo en el blog de la familia Roa Desde el 5º B esta juiciosa reflexión sobre el matrimonio:


La sexualidad está ordenada a la expresión del amor a través de un acto personal de entrega y aceptación del otro. El ejercicio de la sexualidad tiene como consecuencia la procreación, y disociar las dos orientaciones de la sexualidad –unitiva y procreadora- mediante el uso de medios artificiales supone sustituir el carácter de donación por el de apropiación del otro, que ya no es aceptado en su totalidad, sino solo como objeto que proporciona placer u otras ventajas, cosificándole.

Para entenderlo mejor pensemos en un juez que utiliza el poder que legítimamente le ha sido concedido para obtener un puesto de trabajo para un amigo. El fin no es ilícito pero es distinto de perseguir la justicia que es el fin a que está ordenado su poder. Pues entiendo que de la misma manera se aparta de la moralidad el ejercicio de la sexualidad que busca únicamente el placer, alejándose de las otras dos orientaciones para las que es obvio que existe.

3 comentarios:

Ernesto dijo...

las posmenopáusicas, los/las estériles, aquellas para las que el embarazo supone un atentado contra su integridad física, supongo que moralmente no tolerado, al estar prohibido por los galenos, en sus particulares circunstancias, deben pues abstenerse de expresar su afecto conyugal en el dormitorio, pudiendo expresarlo, gastronómicamente, en la cocina, en explosión de gozo y unión, lo que, a fin de cuentas, también engorda.

Vicente Huerta dijo...

No. En esos casos no es la persona quien separa intencionadamente los dos fines -unitivo y procreador- sino que son circunstancias ajenas a su voluntad. Sólo en la medida en que dependa de la voluntad nos encontramos con un posible problema moral. En caso de peligro para la salud, habría que pensarlo muy seriamente, como es lógico.

Fatty dijo...

Me parece que el fallo del primer comentario está en su planteamiento. Que yo sepa, el fin último del matrimonio no es expresar afecto a nadie.

Un saludo