Benedicto XVI. “Caritas in veritate” n. 27

Según la FAO el número de víctimas del hambre es mayor que nunca: un tercio de la población global, cerca de 2.000 millones de seres humanos, sufren privaciones nutricionales importantes que alteran su desarrollo corporal y cerebral. Como consecuencia de esto se deduce que cada año fallecen cinco millones de personas. También afirma que cerca de 20 millones de bebés tienen falta de peso y corren el riesgo de morir o de sufrir discapacidades severas.
Para Manos Unidas, la carencia de alimentos e indigencia están íntimamente conectadas, puesto que no se trata sólo de la falta de alimento o de bienes tangibles, sino a la privación de ayuda sanitaria, de escolarización, de empleo o de una vivienda digna. La falta de solidaridad en el mundo nos lleva a que únicamente Dinamarca, Luxemburgo, Holanda, Noruega y Suecia hayan cumplido el objetivo señalado por Naciones Unidas de lograr el 0,7 por ciento del PIB para la Ayuda Social al Desarrollo.
Como decía un Padre de la Iglesia: “Lo que sobra a los ricos es patrimonio de los pobres”.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada