30.6.09

sentido de la sexualidad

Leo en el blog de la familia Roa Desde el 5º B esta juiciosa reflexión sobre el matrimonio:


La sexualidad está ordenada a la expresión del amor a través de un acto personal de entrega y aceptación del otro. El ejercicio de la sexualidad tiene como consecuencia la procreación, y disociar las dos orientaciones de la sexualidad –unitiva y procreadora- mediante el uso de medios artificiales supone sustituir el carácter de donación por el de apropiación del otro, que ya no es aceptado en su totalidad, sino solo como objeto que proporciona placer u otras ventajas, cosificándole.

Para entenderlo mejor pensemos en un juez que utiliza el poder que legítimamente le ha sido concedido para obtener un puesto de trabajo para un amigo. El fin no es ilícito pero es distinto de perseguir la justicia que es el fin a que está ordenado su poder. Pues entiendo que de la misma manera se aparta de la moralidad el ejercicio de la sexualidad que busca únicamente el placer, alejándose de las otras dos orientaciones para las que es obvio que existe.

29.6.09

Autenticidad

Ramiro Pellitero profundiza, en este artículo, en el sentido cristiano de la autenticidad


Lo auténtico tiene que ver con lo verdadero, lo genuino, lo certificable. Se opone a lo auténtico lo que no es sino una copia, algo parecido pero no igual; quizá a efectos prácticos un sucedáneo, pero en el fondo algo falso, si no fraudulento.
Aplicado a las personas, auténtico es quien se comporta según lo que es y debe ser. Dejemos aparte el falso sentido de lo “auténtico” como meramente espontáneo. Según el diccionario, es auténtico el honrado, fiel a sus orígenes y convicciones; fiel, se entiende, en la vida de cada día; de modo que su vida tenga sentido –primero ante sí mismo–, dé frutos, sea útil. Alguien lo formuló así: “El precio de las palabras son los hechos”. La autenticidad tiene que ver con la verdad y con el bien, que viene a ser la verdad en la acción. Y en cristiano, tiene que ver con el amor.

¿Cuáles pueden ser las causas de la falta de autenticidad en el amor? Si tomamos como “mapa” una visión del hombre compatible con la fe cristiana, diríamos que la autenticidad, sobre todo en el amor, requiere de la reflexión, de la experiencia y de la comunión con los demás. “Inauténtico” se puede ser por una insuficiente reflexión, por un déficit de racionalidad. Para ser auténtico es necesario que uno sea libre interiormente, y a continuación consecuente consigo mismo. Si se participa de la idea cristiana del amor, entonces la autenticidad consiste en vivir el amor sin confundirlo con sucedáneos o falsificaciones (la codicia, la posesión o el poder). No es cristiano pensar que cada uno debe creer en lo que le parezca, y dejarlo estar en su “autenticidad”. Si realmente pensamos que tenemos lo mejor (la fe en Cristo, la familia de Dios en la Iglesia), lo lógico será darlo a los demás a manos llenas, para que disfruten de nuestra alegría. El amor cristiano supone entrega a Dios y a los otros, en lo concreto de cada día, olvidándose de uno mismo; en lo que gusta y en lo que gusta menos, y por tanto implica sacrificio. “Un hombre que sea privado de toda fatiga y trasportado a la tierra prometida de sus sueños –decía Joseph Ratzinger en 1971– pierde su autenticidad y su mismidad”.

Hay que resaltar que el amor tiene que “salir del pensamiento”: de la idea ilusoria de que uno es bueno porque no mata, ni roba ni violenta a nadie; o del espejismo de que se es suficientemente bueno porque se realiza un cierto número de tareas a favor de los parientes, amigos y conocidos (que nos pueden pagar con la misma moneda). La autenticidad del amor pide llegar a todos –comenzando lógicamente por los que están más cerca–; no excluir a nadie, ni siquiera a los enemigos. Se dice que el mayor desamor es la indiferencia. “No pases indiferente ante el dolor ajeno. Esa persona, un pariente, un amigo, un colega..., ése que no conoces es tu hermano" (San Josemaría. Surco, 251). La autenticidad cristiana es realmente exigente. No basta “estar seguro” o “convencido” de que el amor es importante, sino que hay que servir realmente a los demás, y preferentemente a los más pobres y desfavorecidos. Lo demás no es coherencia, no es autenticidad. Al menos no es la autenticidad del Evangelio, porque esa, y no otra, es la “lógica” cristiana: dar gratis y dar primero, dar sin esperar recompensa ni agradecimientos. “Dar hasta que duela”, según Teresa de Calculta.

“Inauténtico” se puede ser también por falta de experiencia, tanto en el sentido de tener experiencia como el de “hacer experiencia” de algo. A quien no ha encontrado amor (en sus padres, educadores, etc.) o quien no ha amado nunca de verdad, no se le puede pedir autenticidad en el amor, hasta que encuentre la oportunidad que a nadie falta en la vida. Si no se ha experimentado el amor como entrega, no cabe autenticidad: cabría decir en la línea de Lope, “quién lo probó, lo sabe”. El amor, y menos el amor cristiano, no se reduce a racionalidad. “El amor –dice una antigua canción italiana– no se explica: cuando se ama, se explica por sí mismo”.

“Inauténtico” se puede ser, en fin, si se rehúye a los demás. Si uno no se interesa por lo que les pasa, por sus costumbres y tradiciones, por lo que les alegra o les apena, por lo que necesitan. Porque, en esa medida, uno va dejando de ser humano. Dicho brevemente, se es auténtico si se vive aquello que se proclama. Y para ello, lo primero es pensar adecuadamente (lo que requiere un tiempo de reflexión y aprendizaje). Y lo segundo, procurar vivir en coherencia con lo que se piensa, sin darlo por supuesto. Bien se dice que cuando uno no vive como piensa –con autenticidad–, acaba pensando como vive; es decir, adecuando su pensamiento (de modo inconsciente) a su vida real pero irreflexiva. Y entonces se engaña miserablemente a sí mismo y hace sufrir inútilmente a los demás.

En concreto, si un cristiano no se preocupara por formar su criterio en los temas importantes (lo que implica el estudio de los “contenidos” de la fe, que no es un puro asentimiento), le pasaría lo mismo que a un padre o madre de familia, o un profesional que no procurase estar al día: mantener su identidad con una “fidelidad dinámica” a sus planteamientos y tareas. En cuanto a la experiencia de la vida cristiana, no cabe autenticidad cristiana sin una experiencia frecuente de oración –diálogo con Dios– y unión con Él por medio de los sacramentos. Y por lo que respecta a los demás, alguien que no se preocupa con hechos por los otros, por su situación material y espiritual –sobre todo por los más pobres y necesitados–, no puede considerarse auténtico como persona, menos como cristiano. Resumiendo, la autenticidad cristiana pasa por los Mandamientos, que se encierran en dos y casi en uno: amor a Dios y al prójimo. En octubre de 2006, en su visita pastoral a Verona, dijo Benedicto XVI ante la asamblea de la Iglesia en Italia: “La autenticidad de nuestra adhesión a Cristo se certifica especialmente con el amor y la solicitud concreta por los más débiles y pobres, por los que se encuentran en mayor peligro y en dificultades más graves”.


Ramiro Pellitero, Instituto Superior de Ciencias Religiosas, Universidad de Navarra

27.6.09

fundamentar correctamente las cosas

En este fragmento de "El Ala Oeste de la Casa Blanca" se mantienen dos posturas contrapuestas ¿tiene razón el Presidente? ¿se puede argumentar con la Biblia sin más para defender una postura política?
Me llama la atención que ni la doctora ni el presidente den razones que fundamenten su postura. La primera se queda "muda" ante la respuesta del Presidente y éste se limita a descalificar la postura de la doctora. Esta secuencia hace pensar...

26.6.09

La maternidad embellece

Tomás Baviera publicaba el mes pasado, en Las Provincias estas reflexiones sobre la maternidad:

"La maternidad embellece porque enriquece el corazón"


Cuando nos encontramos próximos a la celebración del Día de la Madre, con frecuencia me vienen a la cabeza unas palabras que San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, solía repetir cuando alguna madre de familia numerosa se dirigía a él en los encuentros catequéticos que mantuvo por España y Latinoamérica hacia el final de su vida. Antes de responderle, recordaba con gracia a todos los presentes el dicho de que «la maternidad embellece». Esta realidad que comporta la maternidad contrasta hoy con la abundancia de tantos centros de estética, algunos de ellos muy especializados.

Y, bien mirado, podemos decir que una madre tiene algo especial. Es algo que le confiere una belleza peculiar y única. No se trata solamente de una cuestión hormonal o física. Se trata de algo más profundo. La relación que se establece entre una madre y sus hijos la transforma, y ese cambio, que es interior y trasciende fuera, la embellece.

No es difícil ver que las madres tienen un papel insustituible en la vida de sus hijos. Escribía el doctor Nagai, médico japonés que trabajó mucho tiempo en un orfanato, que «nuestra infancia es feliz porque podemos llorar. Sabemos que si lloramos nuestra madre vendrá y nos consolará. Una persona mayor no puede llorar a gritos, sólo un niño que tiene madre puede hacerlo». Había observado que, si un huérfano llora, los demás se reían de él. Entonces este aprende a la fuerza la astucia de contener las lágrimas. Probablemente no haya peor mal para una persona que sentirse solo y poco comprendido.

Además de saber consolar a sus hijos, la madre también les ofrece algo impagable: una sonrisa sincera. Trabajar o convivir con una persona que sonríe habitualmente tiene un influjo en el resto de la gente, que se aprecia cuando esa persona se marcha o se ausenta. Así, cualquiera que haya visto a una madre jugar y divertirse con sus hijos habrá tenido un comprensible deseo de ser capaz de mirar igual que ella. Los ojos de la madre revelan que algo se ha encendido por dentro. Y esa sonrisa todavía es más preciosa cuanto más dependiente sea el hijo. Es el caso, por ejemplo, de un bebé o de un hijo que sufra una discapacidad.
....

La relación de una madre con sus hijos llega muy hondo. Romano Guardini reflexionó sobre este misterio: "¿Cómo ama la madre a su hijo? ¿Cómo nace ese amor? La madre ama ya, por su disponibilidad para concebirlo, al que no existe todavía pero se formará un día con su propia sangre. Más tarde, siente agitarse dentro de sí algo viviente, y su amor crece a medida que se desarrolla ese cuerpo distinto al suyo. Y ella, la madre, tiene conciencia de ese amor y cree en el sentido y cumplimiento de la existencia de ese hijo. Y cuando éste nace y lo mira en sus brazos, sus ojos se tornan capaces de una clarividencia más profunda, pues su corazón ha hecho ya un largo aprendizaje en la escuela de la paciencia y del amor».

La maternidad embellece porque enriquece el corazón. Lo que hace grande a una persona no es su sueldo o el poder que haya acumulado, sino su capacidad de amor.

25.6.09

Tres principios irrenunciables

Hay tres temas irrenunciables para la Iglesia y los católicos en la vida política, explicó Benedicto XVI el 30 de marzo de 2006: la defensa de la vida en todas sus fases, el reconocimiento de la familia basada en el matrimonio y la libertad de enseñanza.


Benedicto XVI expuso estas tesis en una Audiencia a unos quinientos parlamentarios del Partido Popular Europeo que celebraban en Roma su congreso.

En su discurso, el Papa reivindicó el derecho de las Iglesias a hacer oír su voz en el debate público sobre temas que afectan a la dignidad humana: "Cuando las Iglesias o las comunidades eclesiales intervienen en el debate público, expresando reservas o recordando principios, esto no es una forma de intolerancia o una injerencia, pues estas intervenciones buscan únicamente iluminar las conciencias, para que las personas puedan actuar con libertad y con responsabilidad, según las auténticas exigencias de la justicia, incluso cuando esto pueda entrar en conflicto con situaciones de poder y de interés personal".

En el caso de la Iglesia católica, señaló la necesidad de prestar particular atención a tres principios que considera "innegociables":

— "protección de la vida en todas sus fases, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural";

"reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia, como unión entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio, y su defensa frente los intentos de hacer que sea jurídicamente equivalente a formas radicalmente diferentes de unión que en realidad la dañan y contribuyen a desestabilizarla, oscureciendo su carácter particular y su papel social insustituible";

"la protección del derecho de los padres a educar a sus hijos".

Benedicto XVI aclaró que estos principios no son verdades de fe, sino que se inscriben en la naturaleza humana. Por lo tanto, "la acción de la Iglesia al promoverlos no tiene un carácter confesional, sino que se dirige a todos, independientemente de su afiliación religiosa".

24.6.09

Espectáculo en la Estación Central

Más de 200 bailarines interpretaron su versión de "Do Re Mi", en la Estación Central de Amberes. con sólo 2 ensayos que crearon esta increíble representación el 23 de marzo de 2009 a las 08:00 a.m. Era un truco para la promoción de un programa de televisión belga, donde están buscando a alguien para desempeñar el papel principal, en el musical de "The Sound of Music".

23.6.09

El valor del dinero

Josep-Ignasi Saranyana publicó en LA VANGUARDIA (26.10.08) esta sugerente reflexión sobre la crisis económica:


Unas palabras de Benedicto XVI han tenido gran eco en los medios: "Al final del Sermón de la Montaña el Señor nos habla de las dos posibilidades de construir la casa de nuestra vida: sobre arena o sobre roca. Sobre arena construye quien construye sólo sobre las cosas visibles y tangibles, sobre el éxito, sobre la carrera, sobre el dinero. Aparentemente estas son las verdaderas realidades. Pero todo esto un día pasará. Lo vemos ahora en la caída de los grandes bancos: este dinero desaparece, no es nada".

La afirmación del Papa es escatológica; pero, no por ello, tiene menos interés, en el marco de la actual crisis financiera. Concuerda con algunas teorías de los economistas clásicos, desde los primeros, como Mercado y Azpilcueta, hasta los más reconocidos, como Smith, Ricardo, Malthus y otros posteriores, que filosofaron sobre el valor del dinero. Éstos idearon la llamada "teoría cuantitativa". Consiguieron relacionar cuatro variables: el nivel de precios, el número de transacciones, la cantidad de dinero manejado y la velocidad de circulación del capital. Nos permitieron desentrañar los entresijos de lo que ahora se denomina "economía virtual", por contraposición a la "economía real", aunque la primera sea tan real como la segunda.

El Papa ha sugerido, bien informado sobre los precedentes doctrinales, que tampoco la "economía virtual" escapa a una evaluación ética. Los gobiernos hablan de una nueva regulación legal del marco económico; se proponen nuevas disposiciones legales. Habrá, pues, conductas, hasta ahora aceptadas, que pasarán a ser ilegales. Pero, por encima de todo, planea la ética o, para ser más precisos, la moral. Abandonando la moral, podemos cometer grandes tonterías. No pensemos sólo en la especulación sobre los bulbos del tulipán, que arruinó el mercado holandés del XVII; en la España actual hemos tenido una especulación intolerable en la construcción, que no le va a la zaga al tulipán.

22.6.09

Asertividad

La asertividad es uno de los conceptos que se usan con frecuencuencia en la psicología moderna. La red nos ofrece incluso la posibilidad de autoevaluarnos. Veamos de qué se trata según la web "Psicología online":


Hay quien considera que asertividad y habilidades sociales son términos sinónimos. Sin embargo, vamos a considerar que la asertividad es solo una parte de las habilidades sociales, aquella que reúne las conductas y pensamientos que nos permiten defender los derechos de cada uno sin agredir ni ser agredido.

Pongamos un ejemplo: Usted se sienta en un restaurante a cenar. Cuando el camarero le trae lo que ha pedido, se da cuenta de que la copa está sucia, con marcas de pintura de labios de otra persona. Usted podría:
a) No decir nada y usar la copa sucia aunque a disgusto.
b) Armar un gran escándalo en el local y decir al camarero que nunca volverá a ir a ese establecimiento.
c) Llamar al camarero y pedirle que por favor le cambie la copa.
Este ejemplo ilustra los tres punto principales del continuo de asertividad:

Estilo pasivo --- Estilo asertivo --- Estilo agresivo

Ni a) ni b) sean conductas apropiadas en esa situación si lo que pretendemos es reducir nuestro estrés.
Estas formas de comportarnos nos hace a veces ineficaces para la vida social, generandonos malestar. Sin embargo, como cualquier otra conducta, es algo que se puede ir aprendiendo con la práctica.
Una de las razones por la cual la gente es poco asertiva, es debido a que piensan que no tienen derecho a sus creencias, derechos u opiniones. En este sentido, el entrenamiento asertivo no consiste en convertir personas sumisas en quejicas y acusadoras, sino a enseñar que la gente tiene derecho a defender sus derechos ante situaciones que a todas luces son injustas. Expongamos aquí una serie de ideas falsas y el derecho de la persona que es violado:

* No hay que interrumpir nunca a la gente. Interrumpir es de mala educación.
- Usted tiene derecho a interrumpir a su interlocutor para pedir una explicación.
* Los problemas de uno no le interesan a nadie más y no hay que hacerles perder el tiempo escuchándolos.
- Usted tiene derecho a pedir ayuda o apoyo emocional.
* Hay que adaptarse a los demás, si no es posible arriesgarnos a perder una amistad.
- Usted tiene derecho a decir "NO".
* Cuando alguien tiene un problema hay que ayudarle.
- Usted tiene el derecho de decidir cuando prestar ayuda a los demás y cuando no.
Los casos en los cuales no es aconsejable defender nuestros derechos en ese preciso momento son aquellos en los cuales corremos peligro de agresión física o violemos la legalidad (ej. "Skin-heads" que nos insultan por la calle o superior que nos arresta en el ejercito). Recuerde: para todo hay un momento, y saber encontrar el momento adecuado para decir las cosas es también una habilidad.
Hay muchas técnicas para ser asertivos. Una de las técnicas que mejor funcionan es desarmar antes al otro con un cumplido o un reconocimiento de su labor, de su persona o de su tarea, para después pasar a expresar lo que necesitamos.

Vamos a ver un ejemplo ilustrativo de lo que queremos decir:
- Mujer: "Paco, ¿podrías ir a recoger a los niños al colegio?, tengo aun que preparar la lección para mañana y creo no medará tiempo."
- Marido: "Los siento María, pero acabo de volver del trabajo y estoy muy cansado, ve tu."
- Mujer: "Se que estás muy cansado, normal porque te esfuerzas mucho en tu trabajo. Tu jefe debería de darse cuenta de eso y no cargarte con tantas tareas. Pero te pido el favor de que recojas los niños, ya que tengo que hacer este trabajo para mañana. Luego podremos descansar."
En este ultimo ejemplo se defienden los propios derechos (derecho a pedir ayuda y a expresar las opiniones) sin vulnerar los derechos del otro, puesto que no hay ningún tipo de orden, menosprecio o agresividad hacia la otra persona. Ser sertivo es expresar nuestros puntos de vista respetando el de los demás.
RECUERDE: Ser asertivo no significa querer llevar siempre la razón, sino expresar nuestras opiniones y puntos de vista, sean estos correctos o no. Todos tenemos también derecho a EQUIVOCARNOS.

20.6.09

Ella Fitzgerald - "Summertime"

Ella Jane Fitzgerald (Newport News, 25 de abril de 1917 - Beverly Hills, 15 de junio de 1996), conocida como Ella Fitzgerald y apodada Lady Ella y The First Lady of Song (La primera dama de la canción), fue una cantante estadounidense de jazz. No obstante esta condición básica de jazzista, el repertorio musical de Ella Fitzgerald es amplísimo e incluye swing, blues, bossa nova, samba, gospel, calypso, canciones navideñas, pop, etc.
Junto con Billie Holiday y Sarah Vaughan, está considerada como la cantante más importante e influyente de la historia del jazz (y, en general, de la canción melódica popular). Estaba dotada de una voz con un rango vocal de tres octavas, destacando su clara y precisa vocalización y su capacidad de improvisación, sobre todo en el scat, técnica que desarrolló en los años cuarenta y que anunció el surgimiento del bop. En los años cincuenta sentó cátedra con su concepción de la canción melódica, en paralelo a la obra de Frank Sinatra, con sus versiones de los temas de los grandes compositores de la canción popular estadounidense (los songbooks de Duke Ellington, Cole Porter, Johnny Mercer, etc.). El único reparo que se le ha puesto a su talento interpretativo es cierta incapacidad para adaptarse emocionalmente a letras con contenido dramático.
Ganó 13 Premios Grammy, y fue galardonada con la Medalla Nacional de las Artes y la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos.


18.6.09

Los ocho desafíos del mundo actual

¿Cuáles son los desafíos que todo líder político o económico, toda persona que quiera promover un mundo más justo, tiene que afrontar en nuestra época? Juan Pablo II ha respondidó a esta pregunta concretando ocho retos decisivos que tienen un común denominador: poner al hombre y a la mujer en el centro del desarrollo.



Nos parece interesante recordar el artículo publicado por el semanario Alfa y Omega en el que analiza las ocho propuesta que presentó Juan Pablo II en su discurso a los embajadores de los países acreditados ante la Santa Sede el 10 de enero de 2002. El artículo recoge su enunciado sintético, tal y como fue presentado por el Papa a los representantes de la comunidad internacional, ilustrándolo con declaraciones del mismo obispo de Roma y de sus representantes ante los foros internacionales de las Naciones Unidas.

Defensa de la vida humana en toda situación

El primer desafío que en estos momentos espera al mundo es, según Juan Pablo II, «la defensa del carácter sagrado de la vida humana en toda circunstancia, en particular ante las manipulaciones genéticas». 

Ante todo, el Pontífice especifica: en toda circunstancia. La aclaración recuerda el encendido debate que existía entre los católicos estadounidenses, hace algo más de tres años. Los grupos pro-vida, que luchan por la defensa de la vida humana en sus fases preliminares, se preguntaban si debían luchar con la misma energía contra la pena de muerte. Algunos de ellos, contradictoriamente, eran incluso favorables a la ejecución capital; otros eran convencidos opositores, pero se decían que quizá era mejor concentrar los esfuerzos en la defensa del no nacido, pues los sondeos confirmaban que la mayoría de la opinión pública es favorable a la pena de muerte. En pleno debate, era muy esperada la visita de Juan Pablo II a Saint Louis (Estados Unidos), a final del mes de enero de 1999, tras su viaje a México. En la misa celebrada en el Trans World Dome de aquella ciudad de Missouri, el 27 de enero, fue muy claro: «Ser incondicionalmente pro-vida –dijo textualmente– significa defender, servir y celebrar la vida en toda circunstancia». 

«Un signo de esperanza –añadió– es el mayor reconocimiento de que no se puede quitar nunca la dignidad de la vida humana, incluso cuando alguien haya cometido un gran mal. La sociedad moderna tiene los medios para protegerse, sin negar definitivamente a los criminales la oportunidad de reforma». El Papa fue aún más allá. Un día antes, en el aeropuerto de Saint Louis, ante el entonces Presidente Bill Clinton, explicaba: «Escoger la vida implica rechazar toda forma de violencia: la violencia de la pobreza y del hambre, que oprime a demasiados seres humanos; la violencia de los conflictos armados, que no resuelve, sino que agrava las divisiones y las tensiones; la violencia de armas particularmente horrendas, como las minas anti-personales; la violencia del tráfico de droga; la violencia del racismo; y la violencia de los irresponsables daños al ambiente natural».



Para el Papa, sería un error reducir la cultura de la vida a la defensa de los derechos de los no nacidos. Ciertamente, éstos exigen un compromiso especial, pues son particularmente inermes. Pero la defensa de la vida no sería creíble si no se compromete en la defensa de toda vida, en todos los instantes, desde la concepción hasta el ocaso natural. Ahora bien, en el enunciado de este desafío, el sucesor de Pedro hace una especificación significativa: exige defender la vida en particular ante las manipulaciones genéticas. Éste es quizá el gran reto que el hombre tiene ante sí en estos momentos, según el timonel de la barca de Pedro. Las estupendas posibilidades de la investigación científica, tan ardientemente promovidas por él en estos 23 años de pontificado, presentan el riesgo de hacer del hombre, en especialmente en el primer instante de su existencia, mero instrumento de experimentación o materia prima sacrificada al provecho de la industria farmacéutica. Se entienden así las afirmaciones del físico Antonino Zichichi, Presidente de la Federación Mundial de Científicos, quien consideró que las consecuencias de la ingeniería genética podrían ser mucho más graves que las de la bomba atómica (Il Messaggero, 17 de agosto de 2000).



Promoción de la familia
El segundo desafío que expone el Papa es «la promoción de la familia, célula fundamental de la sociedad». Mucho antes que ser una cuestión ética o religiosa, presenta la familia como una realidad humana y social. 

En una sociedad globalizada, en la que las personas se convierten en simples números de tarjeta de crédito, en códigos de identificación fiscal, o en votos, el Santo Padre está convencido de que la familia es el primer lugar en el que se superan las «relaciones puramente funcionales», para instaurar «relaciones interpersonales, ricas de interioridad, de entrega gratuita» (explicaba el 15 de octubre de 2000, en el Jubileo de las Familias). En la familia, el hombre, la mujer, el bebé, no son consumidores, son personas con nombres y apellidos. 

Por ello, según el mismo obispo de Roma, «uno de los desafíos más arduos que afronta hoy la Iglesia es el de una cultura individualista, que tiende a circunscribir y aislar el matrimonio y la familia en el ámbito privado» (discurso a la Rota Romana, 11 de febrero de 2001). Es en la familia donde comienza la resistencia ante la homologación y homogeneización de la cultura dominante. 

«La Iglesia sabe también, y la experiencia diaria se lo confirma –añadía el Papa en el Jubileo de las Familias–, que cuando este designio originario se obscurece en las conciencias, la sociedad recibe un daño incalculable». Numerosos estudios han demostrado ampliamente que los índices de criminalidad, de suicidio, de pobreza y marginación aumentan con los índices de divorcio(Ver texto completo).

17.6.09

Benedicto XVI y Obama coinciden

Según señala John Allen, en un análisis publicado en National Catholic Reporter (5-06-2009), puede notarse una significativa congruencia entre el mensaje que Benedicto XVI envió al mundo musulmán durante su viaje a Tierra Santa y el discurso de Barack Obama en El Cairo. Nos informa ACEPRENSA.


“La coincidencia entre Benedicto XVI y Obama durante sus recientes visitas a Oriente Medio casi simultáneas, en las que ambos utilizaron el mismo tono, sugiere una atractiva perspectiva geopolítica: así como Juan Pablo II y Ronald Reagan unieron fuerzas hacia un cuarto de siglo para vencer al comunismo, el papa y el presidente podrían ir otra vez mano a mano, en este caso para lograr un histórico acercamiento entre el islam y Occidente”.

A pesar de las diferencias en el contexto y en el estilo, hay varios puntos de intersección entre los discursos de Benedicto XVI y de Obama, que Allen resume así.
• “Llamada a un diálogo con el islam, con vistas a un nuevo comienzo tras las divisiones del pasado.
• Visión de Tierra Santa como un lugar de coexistencia entre judíos, musulmanes y cristianos.
• Considerar la violencia y el extremismo como una perversión del Islam.
• Apoyar la solución de dos Estados para el problema israelí-palestino.
• Invitación a que se proteja la libertad religiosa y otros derechos humanos en las sociedades musulmanas, incluyendo una democracia de mayor alcance y el reconocimiento de los derechos de la mujer.
• Aceptación de que algunos rasgos corrosivos de la modernidad occidental han dado motivos a los musulmanes para una legítima sospecha.
• Oposición al militarismo y al uso dela fuerza para resolver las disputas.”

Allen advierte que Benedicto XVI ha matizado su enfoque de las relaciones con el islam desde su controvertido discurso en Ratisbona hace tres años. Aunque el Papa no ha dado marcha atrás respecto a la necesidad de integrar fe y razón, ahora está expresando una visión más positiva respecto a las relaciones con el islam, que se ha convertido en una de sus prioridades, y su principal ejemplo del cambio de énfasis del diálogo interreligioso hacia un diálogo intercultural.

Allen reconoce que Benedicto XVI y Obama no cantan la misma canción. “Para Benedicto XVI, un objetivo primordial de una ‘alianza de civilizaciones’ es que los musulmanes y los cristianos unan fuerzas contra el secularismo occidental. En parte, esto implica una oposición conjunta a algunas de las políticas sociales liberales que Obama representa: en aborto y anticoncepción, en derechos de los homosexuales, etc.”.
Pero, por otra parte, “el hecho de que Benedicto y Obama representan distintas caras de Occidente –Obama el progresismo liberal, Benedicto la voz de la tradición religiosa y de la convicción moral– puede ser la mejor prueba de que su apertura al islam no es una moda pasajera o partidista, sino un movimiento profundo de las placas históricas”.

16.6.09

El arte de decir "no"

El mes pasado publicábamos un post sobre las relaciones prematrimoniales. Hoy queremos recordar que amar también es saber decir que no, como explica bien la web Sólo para jóvenes:


Cómo decir "no" sin perder su amor:

¡No gracias! Si realmente me amaras no preguntarías.

Decidí no tener “relaciones prematrimoniales”, así que por favor no me presiones.

Eres fenomenal. Me gustas mucho, pero cuando tengamos relaciones sexuales será porque ya hicimos un compromiso total en el matrimonio y todavía... no lo hemos hecho.

Claro, me siento romántico, pero no quiero arriesgarme y ambos sabemos que lo sexual puede ser dinamita... ¡enfriémonos!

Yo respeto tus sentimientos; por eso te pido que respetes mi decisión. ¡No gracias!

Cómo decir "no" con:
El vestido: vístete para lucirte tú, no tu sexualidad.
Las palabras: enfría las conversaciones que se calienten mucho
Las acciones: planea hacer cosas en tus salidas que no lleven a situaciones íntimas que te puedan encaminar mal.

¿Pero, y si pierdo su amor?

Si tu "no" hace que se aleje... Realmente no eras amada como persona, sino sólo como objeto sexual

Tu "no" está en el conocimiento:
• De quién eres
• Qué piensas
• Qué escoges hacer

15.6.09

La vocación de Mateo

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Michelangelo Caravaggio (1571 - 1610) tenía 27 años cuando pintó este famoso cuadro para la capilla de Mateo Contarelli. Caravaggio es el máximo exponente del tenebrismo italiano, utiliza la luz para estructurar la composición que recrea la Vocación del santo. La fuerte diagonal lumínica, introducida desde el ángulo superior derecho, enfatiza además la tensión dramática de la escena al coincidir en su proyección con el gesto de Cristo señalando a Mateo. La luz adquiere, además, un valor simbólico, trascendente, porque parece emanar de la figura de Cristo y no de la ventana que cierra el espacio. Lo divino irrumpe en la cotidianidad de los publicanos, que reaccionan con asombro, temor, duda, e incluso indiferencia. De hecho, las figuras que cierran la composición en el extremo opuesto, el anciano que se ajusta los quevedos y el joven recaudador, no parecen advertir su Presencia y continúan contando monedas.

Frente a sus pinturas anteriores, sin apenas profundidad y con escaso número de personajes, Caravaggio traza un entramado de gestos y miradas para recrear la historia. De este modo, la lectura ordenada del episodio comenzaría en el gesto elocuente de Cristo que, señalando a Mateo Caravaggio, concreta de modo gráfico su llamada: Sígueme (Mt 9, 9). Al trabajar la mano de Cristo, Caravaggio parece inspirarse directamente en la escena de la Creación de Adán que Miguel Ángel había realizado para la bóveda de la Capilla Sixtina. Pedro, en primer término de la composición, repite el mismo gesto indicativo de su Maestro, presentándose como intercesor entre los hombres y la divinidad. El tercer personaje significativo por su actitud es el propio Mateo que, asombrado ante la inesperada llamada de Cristo, se señala a sí mismo preguntando si él es elegido.

Las radiografías han mostrado la larga preparación y las correcciones que Caravaggio realizó en el proceso de ejecución de la pintura. Las más notables afectan a las figuras de Cristo y de san Pedro, independientes al principio y prácticamente fundidas en la versión definitiva, como si las dos cabezas partieran del mismo tronco. Ambos también se diferencian del resto de figuras por sus vestimentas, propias del primer siglo y no de finales del XVI como en el resto de los personajes. Este anacronismo actualiza el episodio sagrado, incidiendo en que el momento de la vocación es elegido por el Señor en cualquier tiempo histórico. Tampoco Mateo podía prever un segundo antes que el paso del Señor cambiaría su vida. Sólo un instante antes la escena sería muy diferente, con las figuras afanadas en contar monedas, pero la entrada de Cristo paraliza el tiempo en un espacio indeterminado para no restar protagonismo a la reacción de los publicanos.

13.6.09

matrimonio entre hombre y mujer

A veces conviene recordar lo obvio. Es lo que hace Clemente Ferrer en este breve comentario de "El Confidencial Digital" sobre las parejas homosexuales.


El pueblo californiano, a través de un referéndum, ha testificado públicamente su voluntad de que el matrimonio sea heterosexual, esto es, entre un hombre y una mujer. Sin embargo, las ligazones civiles homosexuales son, ante la ley, matrimonios en todo menos en el nombre. Las parejas homosexuales estables, como las demás uniones de hecho, conservan asimilaciones con los matrimonios en lo que se refiere a la convivencia y a sus secuelas. Pero permanece una gran oposición: dos jovencitas o dos varones no pueden engendrar hijos: sólo pueden ser padres legales de un mismo chiquillo mediante la adopción. Quienes desean velar por el estatuto de matrimonio con la alianza de un hombre y una mujer, se oponen a que se monte una vía expedita para entregar un bebé a “dos madres” o a “dos padres”, en lugar de gestionarle el padre o la madre de que carecen.

De los 50 estados que forman los EEUU, únicamente toleran el matrimonio entre personas del mismo sexo, cinco: Massachussets, Connecticut, Vermont, Maine. Y en California, que ha sido abolida la ley por referéndum. El balance actual sigue arrojando una mayoría absoluta de estados que, en sus constituciones, solo aprueban el matrimonio entre hombre y mujer. Dos estados (Nueva York y Rhode Island) no han reglamentado al respecto.

La primicia de los últimos meses es que, por primera vez, la legitimación del matrimonio homosexual no ha sido por fallo judicial sino por decisión del Parlamento. Así ha sucedido, primero en Vermont y luego en Maine; New Hampshire puede ser el tercer caso. Sigue siendo verdad, en cambio, que el matrimonio entre personas del mismo sexo, nunca ha sido sancionado por votación popular: hasta ahora, siempre que se ha sometido a referéndum, ha perdido.

12.6.09

La mujer invisible



"A veces (en Burgos), nuestras caminatas llegaban al monasterio de las Huelgas, y en otras ocasiones nos escapábamos a la Catedral. Me gustaba subir a una torre, para que contemplaran de cerca la crestería, un auténtico encaje de piedra, fruto de una labor paciente, costosa. En esas charlas les hacía notar que aquella maravilla no se veía desde abajo. Y, para materializar lo que con repetida frecuencia les había explicado, les comentaba: ¡esto es el trabajo de Dios, la obra de Dios!: acabar la tarea personal con perfección, con belleza, con el primor de estas delicadas blondas de piedra. Comprendían, ante esa realidad que entraba por los ojos, que todo eso era oración, un diálogo hermoso con el Señor. Los que gastaron sus energías en esa tarea, sabían perfectamente que desde las calles de la ciudad nadie apreciaría su esfuerzo: era sólo para Dios. ¿Entiendes ahora cómo puede acercar al Señor la vocación profesional? Haz tú lo mismo que aquellos canteros, y tu trabajo será también operatio Dei, una labor humana con entrañas y perfiles divinos.”

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, n.65

11.6.09

Personas, encuentros, decisiones

Ramiro Pellitero nos plantea una interesante cuestión: ¿Quién puede medir las consecuencias de un encuentro entre dos personas, aunque sólo se haya producido en una ocasión?


Es lo que plantea el padre Yves Congar (1904-1995) en un texto recogido en su libro “Llamados a la vida” (ed. Herder, 1988). Es ese misterio que es el encuentro entre las personas, en los acontecimientos y en las opciones humanas.
Primero, las personas. ¿Por qué el encuentro entre las personas es un misterio? Para empezar –como hace Congar– habría que decir que cada persona lo es, es un misterio. Hay en cada una dimensiones profundas que se nos escapan. Juan Pablo II –lo he recordado con frecuencia– decía que en cada persona hay un misterio y un dolor (por eso no se puede tratar a las personas “con prisas”). Si añadimos el ámbito religioso, el “misterio” se refiere concretamente al designio divino de salvación que afecta a cada persona en el contexto de su vida y la vida del mundo. En la perspectiva cristiana, esto tiene que ver con la Iglesia, entendida como familia de Dios y germen de la unidad familiar con Dios de toda la humanidad. Todo lo que se dice del encuentro entre las personas afecta también a la Iglesia, la familia a la que los cristianos pertenecemos.
“Todo encuentro –escribe Congar– puede ser una ocasión de comunicar a otro y de recibir de él algo espiritual… Cada uno recibe lo que puede recibir, aquello que entra en la misteriosa construcción de sí mismo que Dios conoce, pero que a nosotros se nos escapa en gran medida. No sólo no sabemos en absoluto qué aportamos a los demás, sino que tenemos que guardarnos de saber demasiado bien aquello que tenemos que aportarle: ¿cómo amar a los demás y ayudarlos en su misterio propio, en su devenir personal?”

Se trata por tanto, tanto a nivel personal como eclesial, de lo que llamamos acogida, sensibilidad. ¿Qué encuentros nos tiene Dios deparados? Esto conviene tenerlo presente siempre, especialmente quienes tienen una responsabilidad directa hacia las personas, como los padres, los educadores, los médicos, los sacerdotes. “Felices aquellos que en el seno de lo cotidiano, de la rutina, de lo ordinario, saben permanecer sensibles al acontecimiento, a la llegada de algo inesperado y nuevo”, como le sucedió al anciano Simeón, que supo reconocer ante sí al Mesías. En el fondo es el Espíritu Santo el que nos prepara y nos guía para los encuentros pequeños o grandes de la vida.

De modo parecido, “nuestras acciones nos comprometen mucho más allá de lo que conocemos”. Y concretamente las decisiones: “Nuestras opciones, en realidad, tienen más alcance del que en ellas se nos propone claramente cuando tenemos que hacerlas”. En el plano natural –que afecta a cualquiera– nunca sabemos dónde nos llevarán nuestras opciones. Por eso es importante la atención (y, podemos añadir nosotros, el pedir consejo). En el plano de la referencia a Dios, Congar pone en primer lugar la oración. En el plano más concreto todavía del Evangelio, entonces Congar recuerda lo que decía Bossuet: “la inexpresable seriedad de la vida cristiana”. Entendemos nosotros que esto significa el carácter dramático, pero también la fascinación de una aventura irrepetible. Cabría también evocar a Newman, cuando aconsejaba pedir a Dios el don de la sabiduría, o a San Buenaventura, que invitaba a alzar las alas de los ojos y el corazón para percibir todas las dimensiones de la realidad.

“La fe cristiana –ha dicho Benedicto XVI– no es ideología, sino encuentro personal con Cristo crucificado y resucitado. De esta experiencia, que es individual y comunitaria, surge un nuevo modo de pensar y de actuar: como testimonian los santos, nace una existencia marcada por el amor”. San Josemaría Escrivá predicaba que para el cristiano corriente (el fiel laico, el cristiano de la calle), “el mundo” –y no sólo la oración– “es el lugar de su encuentro con Cristo”. Él mismo sale a nuestro encuentro, sobre todo en la Eucaristía, donde nos encontramos también con todos los cristianos, situados ante la corresponsabilidad de la misión. “Todos los caminos de la tierra pueden ser ocasión de un encuentro con Cristo, que nos llama a identificarnos con Él, para realizar –en el lugar donde estamos– su misión divina”.
Volviendo al texto de Congar, insiste en que con frecuencia son las primeras actitudes –que se van entretejiendo en nuestra personalidad y en nuestro corazón según nuestra mayor o menor apertura a la verdad– las que deciden el transcurso posterior de los acontecimientos. Por eso subraya Congar la llamada del Evangelio a la “vigilancia”. Porque el amo o el esposo pueden venir sin avisar, y sólo los que están atentos y preparados podrán recibirle como conviene.

Cada persona –apunta hacia el final– es en sí misma “un absoluto”. Y no podemos situarnos en lo absoluto de la realidad de manera adecuada si no es por el amor. De esta manera, el encuentro con los acontecimientos y la necesidad de hacer opciones, adquiere su pleno sentido desde el encuentro con las personas. Vale la pena recoger la conclusión misma del texto:
“Nunca sabemos totalmente qué hacemos, a qué nos comprometen nuestras opciones. Nunca sabemos exactamente con quién nos encontramos. Pero, por su parte, Dios no es una esfinge que se divierte planteando enigmas a los hombres, ni tampoco un vigilante maestro malintencionado que intenta pillar a sus alumnos en falta. Él, que conoce el misterio escondido de las personas, los acontecimientos y los encuentros, nos señala en ellos nuestro lugar en una visión de misericordia y de amor. Su designio es de salvación. ¡Es aquel que ama a los hombres!”

Ramiro Pellitero, Profesor de Teología pastoral, Universidad de Navarra

9.6.09

Comunión o nirvana

En un iteresante artículo del cardenal Joseph Ratzinger (1989) titulado "El Espíritu Santo y la Iglesia" saca consecuencias prácticas sobre el misterio de la Trinidad, acerca de como podemos llegar unos a otros (de "El resplandor de Dios en nuestro tiempo"):


El Dios trinitario es el prototipo de la nueva humanidad unida, es el prototipo de la Iglesia, cuya palabra fundacional puede reconocerse en la oración de Jesús que pide al Padre «que sean uno, como nosotros somos uno» (—Jn 17,11.21 s). El Dios trino es la medida y el fundamento de la Iglesia. Ésta tiene que lograr que alcance su objetivo la palabra pronunciada por Dios el día de la creación: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, semejante a nosotros» (Gn 1,26). En ella, la humanidad, que en su desgarramiento se convirtió directamente en la contraimagen de Dios, debe volver a ser el Adán único, cuya imagen, al decir de los santos Padres, fue hecha añicos por el pecado y ahora yace dispersa en fragmentos. La medida divina del hombre debe aparecer nuevamente en ella: unidad «como nosotros somos uno». Así, la Trinidad, Dios mismo, es el prototipo de la Iglesia. Iglesia no significa el agregado de una idea adicional del hombre sino la puesta en camino del hombre hacia sí mismo. Y si el Espíritu Santo expresa y es la unidad de Dios, es entonces el verdadero y propio elemento vital de la Iglesia, en el que el enfrentamiento se reconcilia para ser comunidad y los trozos dispersos de Adán son recompuestos en la unidad.

Por eso la representación litúrgica del Espíritu Santo comienza con la celebración de la Trinidad. Esa celebración nos dice lo que es el Espíritu: nada en sí mismo que pueda colocarse junto a otra realidad, sino el misterio de que Dios, en el amor, es totalmente uno, pero que, como amor, es al mismo tiempo un frente a frente, es intercambio, comunidad. Y, desde la Trinidad, el Espíritu nos dice cuál es la idea de Dios sobre nosotros: unidad a imagen de Dios. Pero nos dice también que como hombres sólo podremos tener unidad si nos encontramos en una unidad más elevada, como en un tercero: sólo si somos uno en Dios podemos ser unidos entre nosotros. El camino al otro pasa por Dios; si no está presente este medio de nuestra unidad, permanecemos eternamente separados unos de otros por abismos que no hay buena voluntad que pueda superar.

Cualquiera que experimente con mente alerta su condición humana se da cuenta de que no estamos hablando de meras teorías teológicas. Tal vez sólo raras veces se hayan experimentado como en el siglo XX la inaccesibilidad última del otro, la imposibilidad de darse y de entenderse mutuamente de forma duradera. «Vivir significa estar solo; nadie conoce al otro; cada cual está solo»: así lo formula Hermann Hesse. Si hablo con el otro es como si se interpusiera entre nosotros una pared de vidrio opalino: nos vemos, pero no nos vemos; estamos cerca, pero no podemos acercarnos. Así expresaba Albert Camus la misma experiencia.

Pentecostés, la presencia del misterio trinitario en nuestro mundo humano, es la respuesta a esta experiencia. El Espíritu Santo tiene que ver con la pregunta humana fundamental: ¿cómo podemos llegar unos a otros? ¿Cómo puedo seguir siendo yo mismo, respetar la alteridad del otro y, a pesar de todo, salir del enrejado de la soledad y tocar al otro interiormente? Las religiones asiáticas respondieron a esta pregunta con la idea del nirvana: mientras exista el yo, eso no es posible, afirman ellas. El yo mismo es la prisión. Tengo que disolver el yo, dejar atrás la personalidad como prisión y como lugar de irredención, dejarme caer en la nada del verdadero todo. Salvación es des-devenir, y ese proceso debe ser ejercitado: el regreso a la nada, el abandono del yo como la única liberación verdadera y definitiva. Quien experimenta día tras día la carga del yo y la carga del tú puede entender la fascinación de un programa semejante. Pero ¿es realmente mejor la nada que el ser, la disolución de la persona que su plenitud?

Un mero activismo no es respuesta alguna a semejante fuga mística; por el contrario, la suscita. En efecto, todos los nuevos dispositivos que el activismo crea sólo se convierten en nuevas prisiones cuando el tú y el yo no se reconcilian. Pero el yo y el tú no pueden reconciliarse si el hombre sigue sin reconciliarse con su propio yo. ¿Y cómo podrá aceptar ese yo, el yo sediento y ávido, que grita reclamando amor, reclamando al tú, pero que al mismo tiempo se siente vulnerado, amenazado y coartado por el tú? Y a propósito, frente a la gran voluntad que anima a las religiones asiáticas, las técnicas modernas de la dinámica de grupos, de la reconciliación del hombre consigo mismo y con el tú, son sólo pobres soluciones sucedáneas, aun a pesar de sus sofisticadas artes. En ellas se dispone al yo y al tú para funcionar al mínimo, se los acostumbra a reglas a fin de percibirse lo menos posible y de no desgastarse en la mutua fricción. Su pasión divina se ve reducida a un par de instintos y el hombre es tratado como un aparato cuyo manual de instrucciones hay que conocer. Se intenta solucionar el problema de la condición humana negando en general al ser humano y tratándolo como un sistema de procesos que se atraviesan y que hay que aprender a dominar.

Ahora bien: ustedes me preguntarán qué tiene que ver todo esto con el Espíritu Santo y con la Iglesia. La respuesta es la siguiente: la alternativa cristiana al nirvana es la Trinidad, esa unidad última en que el frente a frente del yo y del tú no queda abolido sino que se integra en el Espíritu Santo. En Dios hay personas, y justamente así es Él la realización de una unidad última. Dios no ha creado la persona para que sea disuelta sino para que se abra a la totalidad de su altura y a su máxima profundidad, para que se abra hacia la dimensión donde el Espíritu Santo la envuelve y es la unidad de las personas separadas. Tal vez esto suene demasiado teórico, pero tenemos que intentar acercarnos paso a paso al programa de vida que contiene.

A este camino llegamos si recordamos una vez más el decurso de las celebraciones litúrgicas en la Iglesia oriental. Habíamos dicho que, después de la fiesta de la Trinidad el domingo de Pentecostés, se celebra el lunes la efusión del Espíritu Santo, la fundación de la Iglesia; y, al domingo siguiente, la fiesta de Todos los Santos. La comunidad de todos los santos es la humanidad configurada en unidad según el modelo de la Trinidad, la ciudad futura que ya está en proceso de surgimiento y que nosotros procuramos construir con nuestra vida. Es la imagen ideal de la Iglesia, situada, por decirlo así, al final de la semana en cuyo comienzo se encuentra la Iglesia terrena, que comenzó en el Cenáculo de Jerusalén. La Iglesia en el tiempo se extiende entre esa Iglesia del comienzo y la Iglesia del final, que ya se encuentra en crecimiento. En la tradición artística de Oriente, la Iglesia del comienzo, la Iglesia de Pentecostés, es el icono del Espíritu Santo. El Espíritu Santo se hace visible y representable en la Iglesia. Si Cristo es el icono del Padre, la imagen de Dios y, al mismo tiempo, la imagen del hombre, la Iglesia es la imagen del Espíritu Santo. A partir de ahí podemos entender qué es propiamente la Iglesia en lo más hondo de su esencia: la superación del límite entre el yo y el tú, la unificación de los hombres entre sí a través del trascenderse a sí mismos hacia el propio fundamento, hacia el amor eterno. La Iglesia es la incorporación de la humanidad en la modalidad de vida del Dios trinitario. Por eso, la Iglesia no es cuestión de un grupo, de un círculo de amigos; por eso no puede ser Iglesia nacional o identificarse con una raza o con una clase: si así es, tiene que ser católica, «reunir juntos a los hijos de Dios que estaban dispersos», como lo formula el Evangelio de san Juan (11,52). (Ver texto completo)

8.6.09

Hablar con eficacia por Ángel Lafuente

Ángel Lafuente, profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra y presidente del Instituto de Técnicas Verbales, explica cómo hablar siempre de forma eficaz.

7.6.09

Los regalos

Josep-Ignasi Saranyana nos publicaba este breve artículo en La Vanguardia, (15.03.09):


Juan Pablo II declaró a Santo Tomás Moro, lord canciller de Inglaterra, patrono de los gobernantes y políticos el 31 de octubre de 2000. De Moro, decapitado por no traicionar sus convicciones cristianas, se cuenta un sucedido, cuando administraba justicia en Londres. Una vez condenó a un lord, dando la razón a una viuda rica. Poco después, la viuda se presentó en su casa, para obsequiarle con un par de guantes repletos de angelotes de oro. Sir Tomás, sonriendo, los vació y dijo: “Señora, sería falta de galantería despreciar el regalo de Año Nuevo de una dama. Me contento con los guantes”.

Sobre este tema de los obsequios, Diario de Navarra ha publicado un editorial excelente, titulado: “Regalos sustanciosos y menores a políticos”, una cuestión que está de actualidad, por distintos motivos. Después de recordar que en EE.UU un ministro fue obligado a dimitir por aceptar una alfombra, el diario concluye: “Bastaría prohibir a todos los cargos públicos (de partidos políticos) y aún orgánicos recibir el menor obsequio y controlar la asepsia de las invitaciones. Sería hermoso desterrar el gratis total y que los cargos públicos echaran mano al bolsillo y pagaran la entrada”.

Al declarar a Tomás Moro patrono de gobernantes y políticos, Juan Pablo II no sólo buscaba un intercesor en el cielo, para quienes se dedican a gestión tan importante y delicada. Llamaba la atención sobre las cuestiones éticas que deben presidir la función pública cotidiana, entre las cuales la ahora señalada: ni por asomo el hombre público debe dar sensación de parcialidad, injusticia, cohecho o soborno. A los ciudadanos asiste todo el derecho de exigir a sus representantes que sean íntegros y de conciencia recta. Y que no sólo lo sean, sino que lo parezcan. Insisto en algo que dije hace tiempo: la ética y la moral deben impregnar y orientar la vida económica y política. Con desaprensivos, listillos e imprudentes, las cosas irán mal. Y con encubridores, todavía peor.

5.6.09

Bailar en la oscuridad

Lars von Trier, polémico y genial como pocos, ha dicho insistentemente que lo que le falta al cine europeo es “misticismo”. Sabe lo que dice porque es fanático entusiasta de Dreyer, heredero de Bergman y seguidor compulsivo de Tarkovski. Parece decidido a combatir la trivialidad, aunque su “misticismo” pueda terminar siendo algo extraviado y excesivo.

Con "Bailar en la oscuridad", nos encontrarnos ante un planteamiento que da mucho que pensar. ¿Son la ingenuidad, o tal vez la locura, las únicas alternativas para conseguir la felicidad? Tal vez estemos en un mundo en el que uno ha de ser ciego, y para el resto del mundo enfermo mental, para poder dejar aparte toda la corrupción, el egoísmo y la crueldad que existe a nuestro alrededor.

Selma tiene una vida aparentemente desgraciada: tiene un trabajo alienante, su vista está cada vez peor y tiene un hijo que tiene el mismo problema. Para colmo, sus prójimos tratan de aprovecharse de su bondad en cuanto pueden. Y a pesar de todo, Selma es feliz, sigue con su vida y sigue también soñando despierta. Pero ante todo es el precioso retrato del amor materno, algo que no se puede entender hasta que se vive, pero de lo que que esta película ofrece una visión que parece extremadamente real.



Von Trier nos muestra su fascinación por la capacidad de sacrificio de una madre. Sólo puede dar sentido a una vida el sacrificio por aquello en lo que se cree o por la persona a la que se ama. Además juega con la paradoja de la ceguera. Selma, cuanto más ciega está más claro ve, porque ve con los ojos de la fe.

Una madre sólo vive para su gran obra, a la que siempre va a amar incondicionalmente y que, aunque es muy satisfactorio verla crecer, también te expone de manera abierta al dolor y al sufrimiento (¿es el egoísmo creciente en nuestra sociedad lo que desciende la natalidad?). Pero es un amor mucho más grande que la misma vida, y parece que realmente merece la pena.

Magnífico papel el de la cantante, compositora y aquí también actriz, Björk, aunque ésta sea su última película. Su rostro es la quintaesencia de la inocencia, la expresividad y el candor. Su interpretación es emotiva, desgarradora. Apropiada para una obra bella y terrible a la vez, que visto con la perspectiva de los años no pierde interés, porque va para clásico.

4.6.09

Sanidad para todos

La crisis económica supone un grave peligro para los sistemas sanitarios, especialmente de los paises en vías de desarrollo. Por eso la Santa Sede llama a la comunidad internacional a hacer del objetivo ‘salud para todos’ una prioridad, superando las desigualdades y optando por la necesaria solidaridad global.


Portavoz de esta preocupación de la Santa Sede ha sido monseñor Zygmunt Zimowski –presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud-, al frente de la delegación que, en calidad de observador, ha participado del 18 al 27 de mayo en la 62 Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra. En su intervención ante la cita de la OMS –dada a conocer por la Santa Sede el miércoles-, el prelado polaco alertó del ‘impacto de la asistencia y de los tratamientos en la salud humana en este período de crisis económica global’.

Y es que ‘la actual crisis económica ha provocado que aflore el espectro de la supresión o de una drástica reducción de los programas de asistencia externa, sobre todo en los países en vías de desarrollo’ -subrayó -, cosa que ‘pondrá dramáticamente en peligro sus sistemas sanitarios, que ya están al borde del colapso por la fuerte incidencia de enfermedades endémicas, epidémicas y virales’. Entre los desafíos que debe afrontar la comunidad internacional ‘para alcanzar el objetivo de la salud para todos’, monseñor Zimowski apuntó al principio de equidad, reto ‘lamentablemente’ actual en la mayor parte de los países’.

Es también compartida la preocupación por ‘millones de niños de todo el mundo que no llegan a su pleno potencial a causa de las grandes diferencias e injusticias existentes en el terreno sanitario’, constató; ‘no podemos permitir que estos pequeños indefensos, sus padres y los demás adultos de las comunidades más pobres del mundo sean cada vez más vulnerables a causa de la crisis económica global, ampliamente alimentada por el egoísmo y por la avidez’.

Por eso –prosiguió el prelado, citando palabras de Benedicto XVI-, ‘se necesita una fuerte solidaridad global entre países ricos y países pobres, así como dentro de cada país, aunque sea rico. Es necesario un código ético común, cuyas normas no tengan sólo un caracter convencional, sino que estén enraizadas en la ley natural inscrita por el Creador en la conciencia de cada ser humano’, pues ‘la justicia no se puede crear en el mundo sólo con modelos económicos buenos, que son necesarios’, sino que la justicia ‘se realiza sólo si existen justos’.

3.6.09

Economía y orden moral

La crisis económica mundial que estamos viviendo obliga a una reflexión ética sobre el quehacer económico. El Magisterio de la Iglesia, durante las últimas décadas, ha insistido en la importancia de no separar el campo de la Economía del terreno de la Moral. Un discurso de Juan Pablo II pronunciado en 1999 puede dar muchas luces sobre la situación actual:


...la llamada "financierización" de la economía es un aspecto esencial y cargado de consecuencias. En las relaciones económicas, las transacciones financieras ya han superado en gran medida a las reales, hasta el punto de que el ámbito de las finanzas ha adquirido ya una autonomía propia.
Este fenómeno plantea nuevas y arduas cuestiones también desde el punto de vista ético. Una de éstas atañe al problema de la relación entre riqueza producida y trabajo, por el hecho de que hoy es posible crear rápidamente grandes riquezas sin ninguna conexión con una cantidad definida de trabajo realizado. Es fácil comprender que se trata de una situación bastante delicada, que exige una atenta consideración por parte de todos.

En la encíclica Centesimus annus, tratando la cuestión de la "creciente internacionalización de la economía", recordé la necesidad de promover "órganos internacionales de control y de guía válidos, que orienten la economía misma hacia el bien común" (n. 58), teniendo en cuenta también que la libertad económica es sólo uno de los elementos de la libertad humana. La actividad financiera, según características propias, debe estar ordenada a servir al bien común de la familia humana.

Sin embargo, hay que preguntarse cuáles son los criterios de valor que deben orientar las opciones de los agentes, incluso más allá de las exigencias de funcionamiento de los mercados, en una situación como la actual, en la que aún falta un marco normativo y jurídico internacional adecuado. También es preciso preguntarse cuáles son las autoridades idóneas para elaborar y proporcionar esas indicaciones, así como para velar por su aplicación.

Un primer paso corresponde a los mismos agentes, que podrían dedicarse a elaborar códigos éticos o de comportamiento, vinculantes para este sector. Los responsables de la comunidad internacional están llamados, asimismo, a adoptar instrumentos jurídicos idóneos para afrontar las situaciones cruciales que, si no se controlan, podrían tener consecuencias desastrosas no sólo en el ámbito económico, sino también en el social y político. Y, ciertamente, los más débiles serían los primeros en pagar las consecuencias, y los que más pagarían.

3. La Iglesia, que es maestra de unidad y por su vocación camina con los hombres, se siente llamada a tutelar sus derechos, con constante solicitud especialmente por los más pobres. Con su doctrina social presta su ayuda para la solución de esos problemas que, en varios sectores, influyen en la vida de los hombres, consciente de que "aun cuando la economía y la disciplina moral, cada cual en su ámbito, tienen principios propios, a pesar de ello es erróneo que el orden económico y el moral estén tan distanciados y ajenos entre sí, que bajo ningún aspecto dependa aquél de éste" (Pío XI, Quadragesimo anno, 42). El desafío se presenta arduo, por la complejidad de los fenómenos y la rapidez con que surgen y se desarrollan.

Los cristianos que trabajan en el sector económico y, particularmente en el financiero, están llamados a descubrir caminos adecuados para cumplir este deber de justicia, que para ellos es evidente por su enfoque cultural, pero que pueden compartir todos los que quieran poner a la persona humana y el bien común en el centro de cualquier proyecto social. Sí, todas vuestras operaciones en el campo financiero y administrativo deben tener siempre como objetivo no violar jamás la dignidad del hombre, construyendo con este fin estructuras y sistemas que favorezcan la justicia y la solidaridad para el bien de todos. (Ver texto completo)

2.6.09

Mejora tu Escuela Pública

Me parece digna de elogio la creación de esta Plataforma "Mejora tu Escuela Pública". Copio parte de la entrevista a la Presidenta de dicha organización con el deseo de que iniciativas de este tipo tengan la acogida que se merecen.


Eres Presidenta de “Mejora Tu Escuela Pública”, ¿nos puedes contar cómo surgió esta iniciativa y por qué te implicaste en ella?
Surgió de manera informal, en conversaciones entre profesores amigos. Alguno, con más iniciativa, puso manos a la obra y a través de la red empezó a ponerse en comunicación con colegas. Después se interesaron los padres. Se trataba de recopilar las experiencias que cada uno hacía en su Colegio o Instituto, intercambiarlas, entusiasmar a otros para ponerlas en marcha. Sobre todo, quitar el sentimiento de "desencanto" o queja negativa que cunde tanto entre padres y profesores; transmitir entusiasmo. Me gustó el proyecto desde el principio, pero mi implicación ha variado de acuerdo con circunstancias personales y familiares.

Has apostado fuerte implicándote tanto. ¿Merece la pena?
Efectivamente, la implicación me ha complicado la vida. Hay que dedicarle tiempo, conectar con la gente, difundir el espíritu de renovación... Además de tiempo, hay que "poner cabeza", pensar la manera de llegar a más gente, coordinar, ir por delante y dar respuesta a inquietudes; trabajar en equipo. Se trata de un esfuerzo añadido, pero cuento con la experiencia. Conozco bien la dinámica de la escuela pública, las características de las edades de los alumnos, sus carencias y sus valores; el funcionamiento administrativo. Si no estuviera convencida, … pero lo estoy.

¿Y se puede modificar la realidad al margen de leyes educativas y de las tendencias sociales?
Claro que sí, aunque cambiar realidades siempre es lento y costoso. Quizá cuente a nuestro favor la constatación de la realidad, el interés también de instituciones educativas y sociales, el contar con los mejores profesionales, la comunicación y transmisión de lo que ya en la práctica venimos haciendo; en definitiva, el buen hacer y el entusiasmo de muchos que confían en la escuela pública. Hay familias que invierten mayor esfuerzo y dedicación en sus hijos para evitar el riesgo, y participan y comunican con los centros de enseñanza en la búsqueda de respuestas; y hay profesores que buscan nuevos medios de motivar a los alumnos, de fijar criterios sólidos, de transmitir experiencias. Éste es el camino.

¿Qué iniciativas hay para encauzar el esfuerzo del que nos hablas?
Las familias pueden acudir a Escuelas de Padres, participar en las AMPAs y Consejos Escolares; reciclarse aprendiendo a “ejercer de padres”. Los profesores se tienen que adaptar a los intereses de los alumnos, revisar sus criterios y sus metodologías. Deben mantenerse “en alerta”, no pueden “dormirse en los laureles”.
Una iniciativa concreta es la que representa la Plataforma Mejora Tu Escuela Pública, con la participación de padres y profesores juntos en un único objetivo: mejorar la calidad de la Escuela Pública, el medio en el que se forman la mayor parte de los jóvenes. A ellos, les interesa por sus hijos y alumnos concretos, pero al resto de la sociedad también, por la trascendencia de la educación.

1.6.09

El Perdón, arma poderosa

Nos lo cuenta el diario El Mundo en su versión digital:


Esta imagen, que perpetuó los horrores de la guerra de Vietnam, ha aparecido miles de veces a través de todos los medios de comunicación y de, modo especial por todas las cadenas televisivas. La niña Kim Phuc es hoy la embajadora de la UNESCO y dirige una fundación de ayuda a los niños víctimas de la guerra y de la violencia.

Lejos quedan sus 17 operaciones para curarla de las quemaduras que el Napalm produjo en el 65 por ciento de su diminuto cuerpo. Nick Ut, autor de la foto que ganó el Pulitzer en 1973, la llevó a la policlínica y le salvó la vida. Permaneció hospitalizada 14 meses.

Se desmayaba cada vez que las enfermeras la metían en la tina y cortaban la piel muerta. Pero no murió. “Dentro de mí -dice- había una niña pequeña y fuerte, que quería vivir pero todo lo superé gracias al amor de mi familia y de Dios”.
Una de las lecciones que ha aprendido de esta experiencia es a pedir perdón. Cuando leyó por primera vez las palabras de Jesús “ama a tus enemigos”, no sabía como hacerlo. Pensó que sería imposible. “Tuve que rezar mucho y no fue fácil pero, al final lo logré”.

En 1996 conoció a uno de los pilotos que participaron en el bombardeo de su aldea. Lo perdonó públicamente por que, asegura, "el perdón es más poderoso que cualquier arma del mundo". Está convencida de que su vida es un símbolo de la esperanza y del perdón. Perdonar engrandece el espíritu.