29.10.09

La distribución del trabajo

Antonio Mencía publica en su blog esta interesante aportación sobre el trabajo en el hogar y sus repercusiones:


Los hombres en España aún participan de forma casi testimonial en las labores del hogar y el cuidado de los hijos, lo que sitúa al país por debajo de la media del mundo desarrollado en igualdad de género y explica su baja tasa de natalidad, asgura un estudio publicado en ‘Journal of Population of Economics’.

“La situación en nuestro país está bastante mal si la comparamos con la de otros países”, asegura Almudena Sevilla, investigadora del Departamento de Economía de la Universidad de Oxford y coordinadora de un estudio sobre la relación entre la división del trabajo doméstico y la formación de la pareja, publicado en la revista ‘Journal of Population of Economics’.

La experta señala enuna entrevista con EFE que si bien la sociedad no considera ya que la mujer tenga que quedarse en casa, tampoco es habitual contemplar la posibilidad de que sólo trabaje y no se ocupe de las tareas domésticas, al revés que con los hombres.

El trabajo está basado en 13.567 entrevistas realizadas en 12 países, de las cuáles 1.781 se llevaron a cabo en España. Los resultados revelan que nuestro país ocupa la octava posición en la clasificación de igualdad entre hombres y mujeres en países desarrollados, por detrás de Suecia, Noruega, Reino Unido (incluida Irlanda del Norte, que se examina aparte en la investigación), Estados Unidos, Holanda e Irlanda y por encima de Nueva Zelanda, Japón, Alemania, Austria y Australia.

La puntuación española fue de -0,08, no muy lejos del último clasificado (-0,16) y, sin embargo, a una distancia notable del primero del ránking, Suecia (0,43). En el apartado de conclusiones, el documento apunta que “los individuos que viven en países más igualitarios tienen más probabilidades de formar un hogar”.

Ellas realizan cuatro de cada cinco horas de trabajo doméstico

Encuestas realizadas con anterioridad y que han sido utilizadas por Sevilla en su estudio muestran que las mujeres realizan de media en España cuatro de las cinco horas de trabajo doméstico diario, mientras que los hombres se ocupan de la hora restante.

Además, las madres españolas dedican al cuidado de sus hijos cuatro horas diarias de media de las seis que son necesarias, mientras que los padres dedican a este menester la mitad de tiempo que sus parejas, dos horas. La menor dedicación de los varones a las tareas domésticas tiene relación con el “estigma social” que entrañan este tipo de trabajos, y que sigue siendo mayor en países como España o Italia que en los nórdicos.

“Aunque la mujer hace menos trabajo doméstico que hace unos años, la carga de horas no ha disminuido en la misma proporción que el tiempo que pasa trabajando fuera de casa”, subrayó la investigadora. El estudio nació con el objetivo de “ver qué está pasando con la natalidad en los países desarrollados”. “Había muchos estudios sobre este tema, pero no sobre qué cosas determinan que un hombre y una mujer formen una pareja, y la mayoría de los niños nazcan en ese contexto. Por ello indagué sobre el impacto que tiene la división del trabajo doméstico en la constitución y el mantenimiento de esa unión”.

28.10.09

Andrea Bocelli - Por ti volaré



Cuando vivo solo 
sueño un horizonte 
falto de palabras,
en la sombra y en tres luces 
todo es negro para mi mirada

si tú no estas junto a mi, aquí,
 tú en tu mundo, 
separado del mio
 por un abismo
 oye, llámame 
yo volaré,
 a tu mundo lejano.
Por ti volaré,
 espera, que llegaré,
 mi fin de trayecto eres tú,
 para vivirlo los dos,
 por ti volaré
 por cielos y mares
hasta tu amor,
abriendo los ojos por fin,
 contigo yo viviré.


Cuando estas lejana
sueño un horizonte 
falto de palabras
 y yo sé que
siempre estas ahí, ahí,
una luna hecha para mi, siempre iluminada para mi,
por mi, por mi, por mi
por ti volaré
 espera que llegaré:
mi fin de trayecto eres tú
contigo yo viviré
por ti volaré,
por cielos y mares
hasta tu amor
abriendo los ojos por fin
 contigo yo viviré 
por ti volaré 
por cielos y mares
 hasta tu amor,
 abriendo los ojos por fin,
 contigo yo viviré,
 por ti volaré
volaré

27.10.09

Conquistar la libertad


Ramiro Pellitero nos habla de la importancia de la educación para conquistar la libertad con motivo del viaje del Papa a Praga.


Veinte años después de la caída del muro de Berlín, ante los intelectuales de Praga –que contribuyeron a la “revolución de terciopelo” haciendo posible la conquista de la libertad–, Benedicto XVI ha vuelto a poner sobre la mesa la cuestión de la verdad y la libertad. También ahora está en juego la libertad frente a una dictadura no menos aplastante: la mezcla del relativismo y la mentalidad tecnicista.

Concretamente, ha propuesto “la idea de la formación integral, basada en la unidad del conocimiento enraizado en la verdad, para responder a una nueva dictadura, la del relativismo combinado con el dominio de la técnica”. Ha querido dejar claro –y esto nos afecta particularmente a todos los universitarios– que “la cultura humanística y la científica no pueden estar separadas, al contrario, son las dos caras de una misma medalla”.

En un discurso memorable, en primer término ha criticado a los que “pretenden que las cuestiones planteadas por la religión, la fe y la ética no tienen lugar dentro de las fronteras de la razón colectiva”. El argumento es la apertura del espíritu humano a la verdad. “La libertad que está debajo del ejercicio de la razón –sea en la universidad o en la Iglesia– tiene un fin: está destinada a la búsqueda de la verdad, y, como tal, expresa una dimensión del cristianismo que, en los hechos, está el origen de la Universidad”. “En efecto –continuaba–, la sed de conocimiento que está en el hombre, impulsa a cada generación a ampliar el concepto de razón y a aplacar esa sed en la fuente benefactora de la fe”.

Por eso, avanzando en el argumento, entiende el Papa que la universidad, o cualquier otra institución cultural, debe mantener su autonomía para responder ante la verdad. Pero esa autonomía puede ser socavada, como fue, en muchos países de Europa, “sistemáticamente destruida por la reductiva ideología del materialismo, la represión de la religión y la negación del espíritu humano”. Sucede que “la aspiración a la libertad y a la verdad es una parte inalienable de nuestra humanidad común”, por lo que “no puede ser eliminada y, como la historia lo ha demostrado, cuando se la niega, se pone en peligro la humanidad misma”. Justamente a esta aspiración obedece la fe religiosa junto con las diferentes formas del arte, la filosofía, la teología y las demás disciplinas científicas, cada una con su propio método.

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Veinte años después de la caída del muro de Berlín, ante los intelectuales de Praga –que contribuyeron a la “revolución de terciopelo” haciendo posible la conquista de la libertad–, Benedicto XVI ha vuelto a poner sobre la mesa la cuestión de la verdad y la libertad. También ahora está en juego la libertad frente a una dictadura no menos aplastante: la mezcla del relativismo y la mentalidad tecnicista.

Concretamente, ha propuesto “la idea de la formación integral, basada en la unidad del conocimiento enraizado en la verdad, para responder a una nueva dictadura, la del relativismo combinado con el dominio de la técnica”. Ha querido dejar claro –y esto nos afecta particularmente a todos los universitarios– que “la cultura humanística y la científica no pueden estar separadas, al contrario, son las dos caras de una misma medalla”.

En un discurso memorable, en primer término ha criticado a los que “pretenden que las cuestiones planteadas por la religión, la fe y la ética no tienen lugar dentro de las fronteras de la razón colectiva”. El argumento es la apertura del espíritu humano a la verdad. “La libertad que está debajo del ejercicio de la razón –sea en la universidad o en la Iglesia– tiene un fin: está destinada a la búsqueda de la verdad, y, como tal, expresa una dimensión del cristianismo que, en los hechos, está el origen de la Universidad”. “En efecto –continuaba–, la sed de conocimiento que está en el hombre, impulsa a cada generación a ampliar el concepto de razón y a aplacar esa sed en la fuente benefactora de la fe”.

Por eso, avanzando en el argumento, entiende el Papa que la universidad, o cualquier otra institución cultural, debe mantener su autonomía para responder ante la verdad. Pero esa autonomía puede ser socavada, como fue, en muchos países de Europa, “sistemáticamente destruida por la reductiva ideología del materialismo, la represión de la religión y la negación del espíritu humano”. Sucede que “la aspiración a la libertad y a la verdad es una parte inalienable de nuestra humanidad común”, por lo que “no puede ser eliminada y, como la historia lo ha demostrado, cuando se la niega, se pone en peligro la humanidad misma”. Justamente a esta aspiración obedece la fe religiosa junto con las diferentes formas del arte, la filosofía, la teología y las demás disciplinas científicas, cada una con su propio método.

En segundo lugar, junto con la búsqueda de la verdad, hay otro aspecto de la misión de la universidad que es la educación de los jóvenes. Esa tarea –la educación–viene ya desde Platón y “jamás se ha reducido a acumular conocimientos o competencias técnicas, sino que es una paideia, es decir, una formación humana a partir de los tesoros de la tradición intelectual ordenada a una vida virtuosa”. Recordaba Benedicto XVI sencillamente la historia y el sentido de la universidad, de la gran relación entre lo que hoy hemos distinguido –excesivamente– entre “Humanidades” y “Ciencias”. Cuando las grandes universidades se desarrollaban en Europa durante la Edad Media, animadas por el ideal de una síntesis de conocimientos, todo eso estaba al servicio de una auténtica “humanidad”, de la perfección de la persona en el seno de una sociedad justa y ordenada. Y así es todavía, en el ideal que propone el Papa: una vez que la inteligencia de los jóvenes se despierta a la plenitud y a la unidad de la verdad, ellos saborean el descubrimiento de que “su aprendizaje del saber se abre a la gran aventura de lo que deben ser y lo que deben hacer”.

Por eso no se puede renunciar a una formación que integre las Humanidades y las Ciencias: “Hay que volver a descubrir la idea de una educación inclusiva, fundada sobre la unidad del conocimiento basado sobre la verdad”, para contrarrestar la tendencia a la fragmentación del saber. Con el desarrollo de las tecnologías, existe la tentación de desligar la razón respecto a la búsqueda de la verdad. Si eso sucede, la razón se desorienta, se marchita, sea bajo la aparente modestia de contentarse con lo parcial y provisional, sea bajo la aparente seguridad de quien otorga igual valor a todas las cosas. Pero de ahí se sigue un relativismo que amenaza precisamente la autonomía de la universidad. Ahora no existe la amenaza del totalitarismo político, pero existe la amenaza de las presiones ideológicas, utilitaristas y pragmáticas. ¿Qué pasará –se pregunta el sucesor de Pedro– si nuestra cultura se contenta con los argumentos de moda, desconectando de la gran tradición intelectual o incluso de las raíces que le han dado vida? “Nuestras sociedades no se volverán más razonables, tolerantes o capaces de adaptarse, sino al contrario, más frágiles y menos inclusivas, con más dificultades para reconocer lo verdadero, noble y bueno”.

Si la universidad no desarrollase las humanidades y no reconociera a la religión su lugar en el núcleo de las humanidades, no habría futuro para un diálogo entre las culturas. “Una comprensión de la razón que es sorda a lo divino y que relega a la religión al rango de las subculturas, es incapaz de entrar en diálogo con las culturas, diálogo del que nuestro mundo tiene una necesidad tan urgente”. En el fondo sigue presente el desafío de la libertad. La razón es clara: “la fidelidad al hombre exige la fidelidad a la verdad, que es lo único que garantiza la libertad” (encíclica Caritas in veritate, n. 9). Por eso se impone la opción por una educación que facilite la conquista diaria de la libertad.

Ramiro Pellitero, Instituto Superior de Ciencias Religiosas, Universidad de Navarra




26.10.09

Diálogo con los musulmanes

Palabras de Benedicto XVI, en el encuentro con los líderes musulmanes, el Cuerpo Diplomático y los Rectores de las universidades jordanas en la mezquita Al Hussein Ben Talal. Ammán, (9-V-2009).


En realidad, cuando la razón humana permite humildemente ser purificada por la fe, no se debilita; al contrario, se refuerza al resistir a la presunción de ir más allá de sus propios límites. De esta manera, la razón humana se refuerza en el empeño de perseguir su noble objetivo de servir a la humanidad, manifestando nuestras aspiraciones comunes más íntimas, ampliando el debate público, en vez de manipularlo o restringirlo. Por tanto, la adhesión genuina a la religión, en vez de restringir nuestra mente, amplía el horizonte de la comprensión humana. Protege a la sociedad civil de los excesos de un ego incontrolable, que tiende a hacer absoluto lo finito y a eclipsar lo infinito; asegura que la libertad se ejerza en consonancia con la verdad; y enriquece la cultura con el conocimiento de lo que concierne a todo lo que es verdadero, bueno y bello.

Esta comprensión de la razón, que comprometidos a superar nuestros intereses particulares y alentar a los demás, en particular a los administradores y líderes sociales, a hacer lo mismo para experimentar la profunda satisfacción de servir al bien común, incluso en detrimento del bien personal. Se nos recuerda que precisamente porque nuestra dignidad humana constituye el origen de los derechos humanos universales, estos valen para todo hombre y mujer, sin distinción de grupos religiosos, sociales o étnicos. A este respecto, debemos subrayar que el derecho a la libertad religiosa va más allá de la cuestión del culto e incluye el derecho, especialmente de las minorías, a un justo acceso al mercado del empleo y a las demás esferas de la vida civil.

25.10.09

Nadadores a contracorriente

Muy buen artículo el que publicó JUAN MANUEL DE PRADA en ABC el Sábado, 17-10-09


Escribía Chesterton que sólo quien nada a contracorriente sabe con certeza que está vivo. Se trata, desde luego, de un ejercicio nada plácido, pues la energía que el nadador a contracorriente emplea en cada brazada no se corresponde con un avance proporcional; y basta con que flojee en su ímpetu para que la tentación del desistimiento haga mella en él. Quien nada a favor de la corriente, en cambio, no tiene que molestarse en bracear; y ni siquiera es preciso que esté vivo, pues la corriente seguiría arrastrándolo como si tal cosa. Las grandes batallas del pensamiento, las conquistas que han ensanchado el horizonte humano, siempre se han librado a contracorriente; y, con frecuencia, quienes se atrevieron a protagonizarlas fueron contemplados por sus contemporáneos como retrógrados, incluso como peligrosos delincuentes. Pero, junto al rechazo o incomprensión de su época, estos pioneros que osaron contrariar el «espíritu de los tiempos» pudieron proclamar con orgullo que estaban vivos; y con su sacrificio irradiaron vida en un mundo acechado por la muerte, convocaron a la vida a quienes por cobardía, por estolidez, por conformidad con las ideas establecidas nadaban a favor de la corriente.

Así debió ocurrir con los primeros patricios que, en la época de máximo esplendor del Imperio Romano, empezaron a manumitir esclavos, como aquel Filemón que, siguiendo las instrucciones de San Pablo, decidió acoger a su esclavo Onésimo como si de un «hermano querido» se tratase. Cuando Filemón manumite a Onésimo, la esclavitud no era tan sólo una institución jurídica plenamente reconocida, auspiciada y protegida por la ley; era también el cimiento de la organización económica romana. Según establecía el derecho de gentes de la época, los esclavos eran individuos que, aun perteneciendo a la especie humana, no eran «personas» en el sentido jurídico de la palabra, sino «bienes» sobre los que sus amos podían ejercer un «derecho» de libre disposición. Los nadadores a contracorriente como Filemón alegaron entonces que, más allá de los preceptos legales, existía un estado de naturaleza que permitía reconocer en cualquier ser humano una dignidad inalienable; y que tal dignidad era previa a su consideración de ciudadano romano (...)

Como ocurriera hace dos mil años a los primeros patricios romanos que empezaron a manumitir esclavos, ocurre hoy a quienes se oponen al aborto. Los nadadores a favor de la corriente los anatemizan y escarnecen, los calumnian presentándolos como detractores de los «derechos de la mujer», los caracterizan como sombríos «retrógrados» que amenazan el progreso social. Pero, como aquellos primeros patricios romanos que reconocieron en cualquier persona una dignidad inalienable, quienes hoy se oponen al aborto no hacen sino velar por ese meollo irrenunciable de humanidad que nos constituye, que nos permite reconocer como miembro de la familia humana a quien aún no tiene voz para proclamarlo, que nos impone proteger la vida gestante, la más desvalida e inerme, como garantía de nuestra propia supervivencia moral, para que no nos ocurra lo que Marcel Proust denunciaba, al describir el clima de corrupción en el que se desenvolvían sus personajes: «Desde hacía tiempo ya no se daban cuenta de lo que podía tener de moral o inmoral la vida que llevaban, porque era la de su ambiente. Nuestra época, para quien lea su historia dentro de dos mil años, parecerá que hubiese hundido estas conciencias tiernas y puras en un ambiente vital que se mostrará entonces como monstruosamente pernicioso y donde, sin embargo, ellas se encontraban a gusto».

24.10.09

Preguntas ante la píldora

José-Román Flecha, Catedrático de Teología Moral de la Universidad Pontificia de Salamanca, comenta en Revista Ecclesia, (10/10/09).


La llaman generalmente la píldora del día después. Había comenzado a comercializarse en España el año 2001. Ahora ha saltado de nuevo a la información. De hecho, a finales de septiembre de este año 2009 se ha puesto a la venta en las farmacias la píldora postcoital. Lo novedoso es que no se requiere una receta médica para obtenerla y que puede ser vendida a cualquier muchacha que haya cumplido los 16 años.

Entre los interrogantes que se han suscitado, aquí recojo los más habituales: ¿Es correcto que sean las farmacias las que distribuyan este fármaco, cuando no son el lugar apropiado para una atención personalizada e integral? ¿Es deseable que se distribuya esta píldora sin receta médica y sin tener en cuenta las circunstancias de salud que confluyen en la persona que la solicita? ¿No vulneran las autoridades el derecho y el deber de los médicos para controlar la salud pública y prescribir los remedios oportunos? ¿No se olvida y hasta se impide el derecho de los farmacéuticos a hacer objeción de conciencia y negarse a vender esta píldora?

Las respuestas a estas preguntas se ven mediatizadas por las convicciones personales de quien opina. Muchos descalifican la opinión contraria como ideologizada, sin admitir que también la opinión propia está influida por una ideología. De todas formas, junto a estas preguntas habituales, se agazapan otras numerosas cuestiones que suelen pasar inadvertidas. Basta escuchar las voces que se alzan a nuestro alrededor para observar algunas incongruencias como éstas: Generalmente se ignora la importancia de una educación integral de la sexualidad. Ésta debería incluir los valores del amor fiel y de la fecundidad responsable.

Se oculta que el levonorgestrel, que es el principio activo de la píldora, favorece un aborto precoz. Al impedir la implantación del óvulo ya fecundado en el endometrio que habría de recibirlo corta la línea de una nueva vida. Se trata de frenar los abortos. Pero se olvida que el aborto provocado por la píldora no se diferencia sustancialmente del aborto provocado por medios “quirúrgicos”.

Se aconseja la píldora postcoital. Pero no se recuerdan las contraindicaciones que desaconsejan el su uso indiscriminado. Se insiste en el disparate que supone facilitar la píldora a una adolescente sin contar con el permiso de sus padres. Pero no se afronta directamente el disparate que supone destruir la vida de su propio hijo.

No se habla de los derechos del padre de la nueva criatura. Por medio de la píldora puede ser privado de su paternidad sin contar con su parecer. No se medita en el drama de la mujer que decide tomar la píldora. Una vez más la mujer es dejada en soledad para cargar con una tremenda decisión de la que no es la única responsable

Mientras subsistan estas incongruencias, muchos dramas personales quedarán sin el consuelo de una verdadera y afectuosa solidaridad.

23.10.09

La Iglesia excomulgó al nazismo

Importante descubrimiento de la “Pave the Way Foundation” según informa ZENIT.org. Nada de “Papa de Hitler”. Nada de colaboradores voluntariosos del nazismo. Algunos documentos encontrados en Alemania por la Pave the Way Foundation (PTWF) prueban que ya desde septiembre de 1930, los obispos católicos habían excomulgado al Partido Nazi de Hitler.


De los documentos hallados por Michael Hesemann. Colaborador de la PTWF, en septiembre de 1930, tres años antes de que Adolf Hitler subiera al poder, la archidiócesis de Maguncia condenó de forma pública al Partido Nazi. Según las normas publicadas por el Ordinario de Maguncia, estaba “prohibido a cualquier católico inscribirse en las filas del partido nacionalsocialista de Hitler”.
“A los miembros del partido hitleriano no se les permitía tomar parte en grupo en funerales u tras celebraciones católicas similares”.

“Mientras un católico estuviera inscrito en el partido hitleriano no podía ser admitido a los sacramentos”. La denuncia de la archidiócesis de Maguncia fue publicada en primera página por “L’Osservatore Romano” en un artículo publicado el 11 de octubre de 1930. El título del artículo es: “El partido de Hitler condenado por la autoridad eclesiástica”. En él se declaraba la incompatibilidad de la fe católica con el nacionalsocialismo. Ninguna persona que se declarara católica podía convertirse en miembro del partido nazi, bajo pena de la exclusión de los sacramentos.

En febrero de 1931 fue la diócesis de Münich la que confirmó la incompatibilidad de la fe católica con el partido nazi. En marzo de 1931 también la diócesis de Colonia, Parderborn y las de las provincias de Renania denunciaron la ideología nazi, prohibiendo de modo público cualquier contacto con los nazis.

Indignados y furiosos por la excomunión emitida por la Iglesia católica, los nazis enviaron a Hermann Göring a Roma con la petición de audiencia al Secretario de Estado Eugenio Pacelli. El 30 de abril de 1931, el cardenal Pacelli rechazó encontrarse con Göring, que fue recibido por el subsecretario, monseñor Giuseppe Pizzardo, con el encargo de tomar nota de todo lo que los nazis pedían.
En agosto de 1932, la Iglesia católica excomulgó a todos los dirigentes del Partido nazi. Entre los principios anticristianos denunciados como herejes, la Iglesia católica alemana mencionaba explícitamente las teorías raciales y el racismo.
Siempre en agosto de 1932, la Conferencia Episcopal alemana publicó un documento detallado en el que se daba instrucciones de cómo relacionarse con el Partido Nazi.
En el documento, publicado por la Conferencia Episcopal Alemana, está escrito que estaba absolutamente prohibido a los católicos ser miembros del Partido Nacionalsocialista. Quien desobedeciera sería inmediatamente excomulgado.
En el documento de la Conferencia Episcopal encontrado por la PTWF está escrito que “todos los Ordinarios han declarado ilícito pertenecer al Partido Nazi”, porque “las manifestaciones de numerosos jefes y publicistas del partido tienen un carácter hostil a la fe” y “son contrarias a las doctrinas fundamentales y a las indicaciones de la Iglesia católica”.

En enero de 1933 Adolf Hitler llegó al poder y las asociaciones católicas alemanas difundieron un folleto titulado “Un llamamiento serio en un momento grave”, en el que consideraban la victoria del Partido Nacionalsocialista “un desastre” para el pueblo y para la nación. El 10 de marzo de 1933, la Conferencia Episcopal alemana reunida en Fulda escribió un llamamiento al Presidente de Alemania, el general Paul L. von Beneckendorff und von Hindenburg para expresar “nuestras preocupaciones más graves que son compartidas por amplios sectores de la población”.
Los obispos alemanes se dirigieron a von Hindenburg manifestando su temor de que los nazis no respetasen “el Santuario de la Iglesia y la posición de la Iglesia en la vida pública”.

Por esto pidieron al Presidente una “urgente protección de la Iglesia y de la vida eclesiástica”. Los obispos católicos habían previsto esto, pero no fueron escuchados. Los documentos encontrados por la PTWF son de notable importancia porque ponen fin a las repetidas calumnias que quisieran manchar a la Iglesia católica como diligente colaboradora del naturismo, cuando en realidad fue la primera en denunciar su peligrosidad.

21.10.09

Gran Torino

Muy recomendable la última película de Clint Eastwood. Hace años que viene demostrando que es un director serio con una gran carga de humanidad. Reproducimos la crítica de Alberto Fijo.


Clint Eastwood, 78 años, dirige y protagoniza esta notable película, a ratos magistral, sobre un anciano que ha perdido a su esposa y ve cómo su barrio se llena de inmigrantes asiáticos. Eastwood interpreta con una sobrada solvencia a Walt Kowalski, de origen polaco, veterano de la guerra de Corea y durante muchos años obrero en una fábrica de la Ford. Kowalski cuida como oro en paño de un Ford Gran Torino, modelo al que colocaba el árbol de dirección en la cadena de montaje.

Eastwood no actuaba desde 2004 y, a película vista, es fácil comprender por qué ha decidido asumir este papel. El primer guión de Nick Schenk puede tener aspectos débiles en cuanto a la trama, pero tiene unos personajes y unos conflictos magníficos, que evolucionan de una manera muy inteligente. Hay una fluidez muy lograda y secuencias en las que se lucen un manojo de personajes excelentemente dibujados, entre los que brillan una chica adolescente, vecina de Kowalski, y un joven párroco, pieza clave en una cinta con una mirada afectuosa sobre la Iglesia católica. A diferencia de otras películas del director de Sin perdón, hay humor y una ternura nada forzada, que resulta muy natural en el contexto de una película dura como todas las de Eastwood.

La verdad es que me aburrí mucho en El intercambio, la película anterior de Eastwood, que me parece casi desganada. Quizás por eso –y porque me habían prevenido contra Gran Torino diciéndome que era una película alimenticia– me he llevado una sorpresa muy agradable. Se palpa (esas maravillosas secuencias protagonizadas por la arrolladora y sin embargo debutante Ahney Her) el asombroso sentido del ritmo que tiene el director y actor californiano en sus respectivos mejores momentos.
No me parece, en absoluto, una película poco comprometida o, como se suele decir en plan despectivo, una cinta comercial. Al contrario, suenan en ella las notas del mejor cine de Eastwood. Baste señalar la habilísima manera de hacer presente en la trama a la fallecida mujer de Kowalski, la vivacidad de unos diálogos llenos de sugerencias o la manera impactante de rodar en una iglesia.

Con 139 millones de recaudación y líder de taquilla en Estados Unidos, Gran Torino es, con gran diferencia, la película más popular de Eastwood en su país. Rodada con destreza y una llamativa humanidad no exenta de humor, tiene un plano final bellísimo, hipnotizante para la vista y el oído, casi un legado, que te deja cosido a la butaca.

20.10.09

Proteger la vida

Palabras de Benigno Blanco, presidente del Foro Español de la Familia en la conclusión de la marcha en defensa de la vida que tuvo lugar en Madrid el pasado sábado 17 de octubre:


Muchas gracias por vuestra presencia hoy en las calles de Madrid para hacer llegar a todo el mundo el mensaje de que el debate sobre el aborto, no sólo no está cerrado, sino que somos millones de personas las que nos comprometemos a no darlo por cerrado hasta que no haya ningún aborto.

La presencia de cada uno de nosotros en esta manifestación es un compromiso personal y colectivo de lucha por la vida y la mujer que hoy alcanza un punto de madurez tras años de trabajo en la oscuridad y que no se va a detener hasta que las leyes, las políticas públicas y los comportamientos privados traten con el respeto que se merecen al niño que va a nacer y a su madre. Esta manifestación no acaba ahora, cuando dentro de unos minutos se cierre este acto, sino que:

- Continuará en un compromiso de todos y cada uno de nosotros de enseñar y mostrar una y otra vez al niño no nacido como el ser humano que es, hasta que se incorpore a la visión de la vida de todos nuestros conciudadanos esta evidencia científica.

- Continuará con el compromiso personal de todos nosotros de hablar bien de la VIDA, de la MATERNIDAD y de la MUJER embarazada en todas las ocasiones que se nos presenten en la vida social.

- Continuará con la asunción por cada uno de nosotros de la responsabilidad de preocuparnos y ocuparnos de cualquier mujer embarazada que en nuestro entorno pase por situaciones problemáticas o conflictivas para que NINGUNA SE SIENTA SOLA, PARA QUE NINGUNA ESTÉ ABANDONADA Y PARA QUE NINGUNA SE VEA ABOCADA AL ABORTO. Queremos específicamente hacer llegar a las mujeres que todos nosotros, todos los que estamos hoy en las calles de Madrid, estamos a su disposición para lo que necesiten. Nosotros no las vamos a abandonar como hacen las leyes injustas que permiten o facilitan el aborto, es decir leyes como la ahora vigente en España o la que se tramita en el Congreso.

Todos los aquí presentes expresamos un compromiso público con la defensa de la vida del que va a nacer y con el apoyo solidario a la mujer embarazada, compromiso que vamos a llevar hecho vida a todos los rincones de España. Si hemos llegado a esta capacidad de expresión publica que hoy se pone de manifiesto con esta presencia sin precedentes de manifestantes en la calle, es porque entre todos hemos sido capaces de construir una unidad de actuación de todos aquellos a los que CADA VIDA NOS IMPORTA.
Os pido que por sentido de la responsabilidad seamos capaces de mantener esta unidad sin que nadie por particularismos egoístas, afanes de protagonismo o discrepancias en lo accesorio rompa esta imparable marcha hacia la reconstrucción de una cultura mayoritaria de amor y respeto a la vida. A los políticos, parlamentarios y gobernantes, a los que hoy gobiernan y a los que están en la oposición, les decimos: el derecho a la vida es demasiado importante.Tenéis que protegerlo. Una sociedad sana y humana no puede convivir con una ley permisiva del aborto, ni con la actual ni con la anunciada ni con ninguna. Os pedimos que escuchéis el clamor de la calle y defendáis la vida y a la mujer sin componendas ni temores de ningún tipo. La sociedad sabrá recompensaros en la medida que seáis leales a estos valores.
Por último, me permito anunciar (en vuestro nombre) a la sociedad española que seguiremos movilizándonos cuantas veces sean necesarias y por todos los medios que sean pertinentes para que siga haciéndose visible esta mayoría hasta ahora silenciosa de personas comprometidas a superar el gran drama de nuestra época la legitimación social y publica del aborto.

19.10.09

Administrar responsablemente la creación

Transcripción del videomensaje que Benedicto XVI ha enviado a los participantes en la Cumbre de la ONU sobre cambio climático, que se celebró el 22 de septiembre en Nueva York


Deseo reflexionar hoy sobre la relación entre el Creador y nosotros mismos como custodios de la creación. De este modo deseo ofrecer mi apoyo a los representantes de los gobiernos y agencias internacionales que se reúnen en la sede de las Naciones Unidas para debatir sobre el tema urgente del cambio climático.

La tierra es realmente un don precioso del Creador, que al diseñar su orden intrínseco nos ha proporcionado las directrices que nos ayudan a salvaguardar la creación. Precisamente en este contexto, la Iglesia considera que los temas concernientes al medio ambiente y su protección están íntimamente relacionados con el desarrollo humano integral. En mi reciente encíclica "Caritas in veritate", me referí a estas cuestiones, recordando la "urgente necesidad moral de una renovada solidaridad" (n. 49) no sólo entre los países, sino también entre los individuos, dado que el ambiente natural es dado por Dios a cada uno, y su uso supone una responsabilidad personal con toda la humanidad, especialmente con los pobres y con las generaciones futuras (cf. n. 48).

Qué importante es por tanto el que la comunidad internacional y cada gobierno den las señales adecuadas a sus ciudadanos y logren contrarrestar formas peligrosas de utilización del ambiente. Los que agotan los recursos compartidos deben reconocerlo claramente y cargar con los costes económicos y sociales de ese hecho, que no deben recaer sobre otros pueblos o sobre las generaciones futuras. La protección del ambiente y la salvaguardia de los recursos y del clima obliga a todos los responsables a aunar sus esfuerzos, respetando la ley y promoviendo la solidaridad con las regiones mas frágiles del mundo (cf. n. 50). Juntos podemos alcanzar un desarrollo humano integral beneficioso para todos los pueblos, en el presente y en el futuro, un desarrollo inspirado por los valores de caridad y verdad. Para ello es esencial que el modelo actual de desarrollo global se transforme mediante la toma de conciencia de una responsabilidad más amplia y compartida con la creación: lo exigen no solo factores ambientales, sino también el escándalo del hambre y la pobreza.

Con estos sentimientos, deseo alentar a todos los participantes en la cumbre de las Naciones Unidas a afrontar las discusiones de forma constructiva y con valor generoso. Todos estamos llamados a administrar responsablemente la creación y a utilizar sus recursos de forma que cada ser humano y cada comunidad viva con dignidad y atestigüe "la alianza entre los seres humanos y el ambiente, que debería reflejar el amor creador de Dios" (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008, n. 7).

18.10.09

Air Music - Sing Sang Sung

El dúo francés de música electrónica Air es reconocido no sólo por su sonido, que bebe de las fuentes de los grandes maestros en el uso del sintetizador -como su compatriota Jean Michel Jarre- sino por la calidad de sus videoclips. Desde su aclamado álbum de debut, ‘Moon Safari’, Air ha apostado por una imagen en la que predominan la frescura y los colores vivos.

AIR MUSIC VIDEO SING SANG SUNG from MATHEMATIC SAS on Vimeo.

16.10.09

Día Mundial de la Alimentación

El sábado 17 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Clemente Ferrer lo comenta en La Vanguardia:


"La desnudez del mundo indigente podría ser vestida con los adornos sobrantes de los vanidosos"

Sabemos que los países de miseria y pobreza que existen en la tierra, se podrían eliminar si las voluminosas inversiones en armas bélicas, que sirven para la beligerancia y la devastación, fueran cambiadas en adquirir alimentos y otros bienes necesarios para la vida.

El hambre es una plaga que mata a mas de seis millones de niños anualmente, víctimas de malnutrición y de dolencias contagiosas fácilmente curables, pero que, los diminutos y debilitados cuerpos de los jóvenes, no son capaces de abordar. La FAO, cuyo propósito consiste en acabar con el hambre en la tierra, a aseverado que "cada cuatro segundos fallece una persona de hambre".

En el mundo existen mas de 1.000 millones de personas hambrientas, según afirmó el director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, Jacques Diouf. También ha subrayado que la seguridad alimenticia es una "condición primordial para la paz y la seguridad en el mundo".

En la cumbre de Lisboa del 2.000 se determinó que, en el año 2010, ya no existirían pobres en el mundo. Según la Fundación Robert Schumann: "La pobreza es un fenómeno que tiene muchas formas y es difícil de comprender. No cabe ninguna duda de que una familia, con falta de recursos para satisfacer las necesidades básicas como comida, abrigo y calefacción, es indigente".

La miseria y la malnutrición continúan entre los problemas más embarazosos que siguen afligiendo a la existencia de la estirpe humana. La pobreza es estimulada por el mismo hombre y por su narcisismo, que se trueca en fallos de organización social, en la inflexibilidad de las disposiciones económicas que, con excesiva frecuencia, sólo buscan la especulación; en prácticas que van contra la vida y en sistemas ideológicos que oprimen a la persona humana que, despojada de su dignidad fundamental, pasa a ser un simple instrumento.

"La desnudez del mundo indigente podría ser vestida con los adornos sobrantes de los vanidosos", afirmó Goldsmith. Por otra parte, Sócrates decía que, únicamente llamaba acaudalados a los que sabían hacer buen uso de sus riquezas; los demás ricos, aunque disfrutaran de bienes incalculables, quedaban proscritos entre el número de los indigentes.

15.10.09

Tesón y perseverancia

Alfonso Aguiló nos explica en www.interrogantes.net cómo se pueden vencer dificultades casi insalvables:



Demóstenes perdió a su padre cuando tenía tan sólo siete años. Sus tutores administraron deslealmente su herencia, y el chico, siendo apenas un adolescente, tuvo ya que litigar para reivindicar su patrimonio.

En uno de los juicios a los que tuvo que asistir, quedó impresionado por la elocuencia del abogado defensor. Fue entonces cuando decidió dedicarse a la oratoria.

Soñaba con ser un gran orador, pero la tarea no era fácil. Tenía escasísimas aptitudes, pues padecía dislexia, se sentía incapaz de hacer nada de modo improvisado, era tartamudo y tenía poca voz. Su primer discurso fue un completo fracaso: la risa de los asistentes le obligó a interrumpirlo sin poder llegar al final. Cuando, abatido, vagaba por las calles de la ciudad, un anciano le infundió ánimos y le alentó a seguir ejercitándose. "La paciencia te traerá el éxito", le aseguró.

Se aplicó con más tenacidad aún a conseguir su propósito. Era blanco de mofas continuas por parte de sus contrarios, pero él no se arredró. Para remediar sus defectos en el habla, se ponía una piedrecilla debajo de la lengua y marchaba hasta la orilla del mar y gritaba con todas sus fuerzas, hasta que su voz se hacía oír clara y fuerte por encima del rumor de las olas. Recitaba casi a gritos discursos y poesías para fortalecer su voz, y cuando tenía que participar en una discusión, repasaba una y otra vez los argumentos de ambas partes, sopesando el valor de cada uno de ellos.

A los pocos años, aquel pobre niño huérfano y tartamudo había profundizado de tal manera en los secretos de la elocuencia que llegó a ser el más brillante de los oradores griegos, pionero de una oratoria formidable que rompía con los estrechos moldes de las reglas retóricas de sus tiempos, y que todavía hoy, 2.300 años después, constituye un modelo en su género.

Demóstenes es un ejemplo de entre la multitud de hombres y mujeres que a lo largo de la historia han sabido mostrar cuánto es capaz de hacer una voluntad decidida

13.10.09

Aborto y objeción de conciencia

Ignacio Sánchez Cámara nos advierte de las gravísimas consecuencias que implica la nueva ley del aborto que el gobierno español quiere aprobar:

De las declaraciones del ministro de Justicia sobre el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales de la Sanidad con relación a la nueva ley reguladora del aborto, sólo muy levemente matizadas después, cabe extraer tres conclusiones principales. Caamaño excluye tajantemente el derecho a la objeción de conciencia en este caso. Considera que es necesario que cada ley reconozca, en su caso, el ejercicio de ese derecho. Y entiende que, por lo tanto, los médicos que se resistan a practicar los abortos —a quitar la vida a los embriones— incurrirán en desobediencia civil. Las tres afirmaciones son graves y, a mi juicio, equivocadas.

Si la nueva regulación del aborto, que transforma un delito en un derecho, es, de suyo, un atentado contra el derecho y la moral, muy probablemente inconstitucional por atentar contra el derecho a la vida, negar la objeción de conciencia es una barbaridad. Ya entraña un agravio comparativo con el caso del servicio militar obligatorio, hoy inexistente, reconocido por la Constitución.
Si es legítimo objetar para no tomar las armas, al menos con la misma fuerza lo será para negarse a quitar la vida a un embrión humano. Si el deber primero de un médico es curar y salvar vidas, es una aberración forzarle por ley a eliminarlas. La reacción de las organizaciones médicas profesionales, más que justificadas, permiten albergar alguna esperanza, no ya sólo de que se reconozca la objeción de conciencia, sino incluso de que la reforma legal sea retirada.




Aunque la verdad es que no parece que el Gobierno esté dispuesto a algo más que a suprimir el “derecho” a abortar de las menores entre 16 y 18 años sin consentimiento de sus padres. Por primera vez en nuestro Derecho los médicos tendrán la obligación jurídica de matar. Cabe imaginar pocas cosas más graves que ésta. La necesidad de un reconocimiento explícito por parte de cada ley que Caamaño considera obligatoria es muy discutible. Es cierto que el Tribunal Supremo así lo ha exigido en el caso de la objeción de conciencia de los padres a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Pero también lo es, y se trata de la institución garante de la vigencia de la Constitución, que el Tribunal Constitucional no exige este requisito, sino que entiende que el derecho a la objeción de conciencia está incluido en el derecho a la libertad ideológica y religiosa.
Por lo demás, aun aceptando la interpretación del ministro de Justicia, la negación del derecho a la objeción al aborto sería imputable a la reforma legal, por lo tanto, al Gobierno, por lo tanto a él. No se puede escudar, pues, en esa interpretación del Tribunal Supremo, por lo demás rechazada por el Constitucional.

Por último, el ministro considera que una negativa a practicar los abortos por los profesionales de la Medicina entrañaría la desobediencia civil. Como si se tratara de una institución abominable e injustificable. Lo cierto es que, si es debidamente razonada, la desobediencia civil puede ser una exigencia de las democracias. Los dos casos más notorios de desobediencia civil durante el pasado siglo fueron los protagonizados por Gandhi contra la dominación británica de la India, y de Martin Luther King contra las leyes de segregación racial de algunos Estados de la Unión. En ambos se trataba de incumplir alguna ley, apelando a su injusticia y a su incompatibilidad con los principios constitucionales vigentes y al sentido de la justicia de la mayoría social. Y fueron acciones ejemplares que acabaron con éxito.

12.10.09

Decálogo para leer con provecho la Biblia




1. Nunca creer que somos los primeros que han leído la Santa Escritura. Muchos, muchísimos a través de los siglos la han leído, meditado, vivido, transmitido. Los mejores intérpretes de la Biblia son los santos.

2. La Escritura es el libro de la comunidad eclesial. Nuestra lectura, aunque sea a solas, jamás podrá ser en solitario. Para leerla con provecho, hay que insertarse en la gran corriente eclesial que conduce y guía el Espíritu Santo.

3. La Biblia es "Alguien". Por eso se lee y celebra a la vez. La lectura mejor de la Biblia es la que se hace en la Liturgia.

4. El centro de la Santa Escritura es Cristo; por eso, todo debe leerse bajo la mirada de Cristo y cumplido en Cristo. Cristo es la clave interpretativa de la Santa Escritura.

5. Nunca olvidar que en la Biblia encontramos hechos y dichos, obras y palabras íntimamente unidas unas con otras; las palabras anuncian e iluminan los hechos, y los hechos realizan y confirman las palabras.

6. Una manera práctica y provechosa de leer la Escritura es comenzar con los santos Evangelios, seguir con los Hechos y las Cartas e ir entreverando con algún libro del Antiguo Testamento: Génesis, Éxodo, Jueces, Samuel, etcétera... No querer leer el libro del Levítico de corrido, por ejemplo. Los Salmos deben ser el libro de oración de los grupos bíblicos. Los profetas son el "alma del Antiguo Testamento: hay que dedicarles un estudio especial.

7. La Biblia se conquista como la ciudad de Jericó: dándole vueltas. Por eso, es bueno leer los lugares paralelos. Es un método entretenido, pero muy provechoso. Un texto esclarece al otro, según aquello de San Agustín: "El Antiguo Testamento queda patente en el Nuevo y el Nuevo está latente en el Antiguo".

8. La Biblia debe leerse y meditarse con el mismo Espíritu con que fue escrita. El Espíritu Santo es su autor principal y es su principal intérprete. Hay que invocarlo siempre antes de comenzar a leerla y al final, dar gracias.

9. Nunca debe utilizarse la Santa Biblia para criticar y condenar a los demás.

10. Todo texto bíblico tiene un contexto histórico donde se originó y un contexto literario donde se escribió. Un texto bíblico, fuera de su contexto histórico y literario, es un pretexto para manipular la Palabra de Dios. Esto es tomar el nombre de Dios en vano.

+ Mario De Gasperín Gasperín
Obispo de Querétaro

10.10.09

O cartias

'O caritas' es un tema Cat Stevens perteneciente al album 'Catch Bull at Four' de 1972.



La letra, en latín es:

O Caritas

hunc ornatum mundi
nolo perdere
video flagrare, video flagrare
video flagrare, omnia res
audio clamare, audio clamare
audio clamare, homines
nunc extinguitur
mund(i) et astrorum lamen
nunc concipitur
mali hominis crimen
tristetat(e) et lacrimis
gravis est dolor
de terraeque maribus
magnus est clamor
O caritas, O caritas
nobis semper sit amor
mos perituri mortem salutamus ah, ah
sola resurgit vita.

.....
No quiero perder la armonía del universo
Veo todas las cosas ardiendo, escucho a hombres disparando
Ahora están la luz del mundo y las estrellas yéndose
Ahora la culpa de todo este desastre cae sobre los hombres
El dolor es duro, con tristeza y lágrimas
Grandioso es el ruido de la tierra y los océanos
Oh amor, el amor está con nosotros siempre
Quién padecerá el saludo de la muerte.
La vida en soledad seguirá con su camino.

El valor de la fidelidad

Entrevista al Dr. D. Alfonso López Quintás publicada originariamente en ElPeriódicoDeMexico.com donde clarifica la idea de fidelidad matrimonial, la deslealtad y las crisis que sufren actualmente las instituciones a las que se debería tener fidelidad.


D. Alfonso López Quintás, catedrático emérito de filosofía en la Universidad Complutense (Madrid) y miembro de la Real Academia Española de Ciencias Morales y Políticas, ha resaltado en varias de sus obras el carácter creativo de la fidelidad. Queremos rogarle que clarifique un poco la idea de fidelidad, que juega un papel decisivo en nuestra vida de interrelación.

¿Es la fidelidad actualmente un valor en crisis? ¿A qué se debe el declive actual de la actitud fiel?
A juzgar por el número de separaciones matrimoniales que se producen, la fidelidad conyugal es un valor que se halla actualmente cuestionado. Entre las múltiples causas de tal fenómeno, deben subrayarse diversos malentendidos y confusiones:

Se confunde, a menudo, la fidelidad y el aguante. Aguantar significa resistir el peso de una carga, y es condición propia de muros y columnas. La fidelidad supone algo mucho más elevado: crear en cada momento de la vida lo que uno, un día, prometió crear. Para cumplir la promesa de crear un hogar con una persona, se requiere soberanía de espíritu, capacidad de ser fiel a lo prometido aunque cambien las circunstancias y los sentimientos que uno pueda tener en una situación determinada. Para una persona fiel, lo importante no es cambiar, sino realizar en la vida el ideal de la unidad en virtud del cual decidió casarse con una persona. Pero hoy se glorifica el cambio, término que adquirió últimamente condición de talismán: parece albergar tal riqueza que nadie osa ponerlo en tela de juicio. Frente a esta glorificación del cambio, debemos grabar a fuego en la mente que la fidelidad es una actitud creativa y presenta, por ello, una alta excelencia.

Si uno adopta una actitud hedonista y vive para acumular sensaciones placenteras, debe cambiar incesantemente para mantener cierto nivel de excitación, ya que la sensibilidad se embota gradualmente. Esta actitud lleva a confundir el amor personal –que pide de por sí estabilidad y firmeza– con la mera pasión, que presenta una condición efímera.

De ahí el temor a comprometerse de por vida, pues tal compromiso impide el cambio. Se olvida que, al hablar de un matrimonio indisoluble, se alude ante todo a la calidad de la unión. El matrimonio que es auténtico perdura por su interna calidad y valor. La fidelidad es nutrida por el amor a lo valioso, a la riqueza interna de la unidad conyugal. Obligarse a dicho valor significa renunciar en parte a la libertad de maniobra –libertad de decisión arbitraria– a fin de promover la auténtica libertad humana, que es la libertad para ser creativo. La psicóloga norteamericana Maggie Gallagher indica, en su libro Enemies of Eros, que millones de jóvenes compatriotas rehuyen casarse por pensar que no hay garantía alguna de que el amor perdure. Dentro de los reducidos límites de seguridad que admite la vida humana, podemos decir que el amor tiene altas probabilidades de perdurar si presenta la debida calidad. El buen paño perdura. El amor que no se reduce a mera pasión o mera apetencia, antes implica la fundación constante de un auténtico estado de encuentro, supera, en buena medida, los riesgos de ruptura provocados por los vaivenes del sentimiento. (Ver texto completo)

7.10.09

Ágora

Tomamos de Aceprensa este clarificador artículo de Juan Orellana sobre la última película de Amenábar:

Imagínense que hay que explicar con una película la realidad de Norteamérica a alguien que no sabe nada de historia, de culturas, Y para explicarle cómo es América le enseñamos unos planos de unas familias japonesas, entrañables. Luego aparece un avión donde sale un piloto con cara de bruto mascando chicle, y con fotos de playmates pegadas en el salpicadero. Por último vemos cómo ese avión lanza la bomba atómica sobre la ciudad de esas amables familias japonesas. Una vez terminado el cortometraje, se le dice al ignorante espectador: “Ya ves, esto es América”. Hiroshima existió. Nadie lo duda. Nadie se alegra. Pero el juicio sobre los americanos que se deduce de ese film, ¿es justo? Es una mentira. Aunque Hiroshima sea una verdad.



Esto mismo es lo que sucede con la última película de Amenábar, Ágora: unas bases históricas reales, muchísimo maquillaje y caricatura históricos, para llegar a unas conclusiones completamente equivocadas. Amenábar vuelve a demostrar que es un grande en el oficio de dirigir películas. Otra cosa es que él decida someter su genio a los imperativos del pensamiento único. Lo más interesante es que Ágora no aparenta ser una película hecha en la era digital, sino que parece que todo decorado es real. La dirección artística es soberbia, y Rachel Weisz hace de Hipatia un personaje memorable. La película es solemne, minuciosa, con un trabajo del sonido espectacular y con unos guiños cosmológicos muy brillantes. Hay mucho cine dentro de Ágora, y por ello es muy fastidioso ver cómo el guión va estropeando la película a medida que avanza.

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Imagínense que hay que explicar con una película la realidad de Norteamérica a alguien que no sabe nada de historia, de culturas, Y para explicarle cómo es América le enseñamos unos planos de unas familias japonesas, entrañables. Luego aparece un avión donde sale un piloto con cara de bruto mascando chicle, y con fotos de playmates pegadas en el salpicadero. Por último vemos cómo ese avión lanza la bomba atómica sobre la ciudad de esas amables familias japonesas. Una vez terminado el cortometraje, se le dice al ignorante espectador: “Ya ves, esto es América”. Hiroshima existió. Nadie lo duda. Nadie se alegra. Pero el juicio sobre los americanos que se deduce de ese film, ¿es justo? Es una mentira. Aunque Hiroshima sea una verdad.

Esto mismo es lo que sucede con la última película de Amenábar, Ágora: unas bases históricas reales, muchísimo maquillaje y caricatura históricos, para llegar a unas conclusiones completamente equivocadas. Amenábar vuelve a demostrar que es un grande en el oficio de dirigir películas. Otra cosa es que él decida someter su genio a los imperativos del pensamiento único. Lo más interesante es que Ágora no aparenta ser una película hecha en la era digital, sino que parece que todo decorado es real. La dirección artística es soberbia, y Rachel Weisz hace de Hipatia un personaje memorable. La película es solemne, minuciosa, con un trabajo del sonido espectacular y con unos guiños cosmológicos muy brillantes. Hay mucho cine dentro de Ágora, y por ello es muy fastidioso ver cómo el guión va estropeando la película a medida que avanza.

¿Una película contra la intolerancia?
Ágora es presentada por Amenábar como un film contra la intolerancia. Pero es necesario analizar el marco elegido por el cineasta para su alegato. El contexto histórico son unos hechos luctuosos perpetrados por cristianos y paganos desmadrados entre los siglos IV y V en Alejandría. Según el historiador de la Iglesia Hubert Jedin, “el suceso más deplorable en el enfrentamiento entre el paganismo y el cristianismo en Egipto fue la muerte de la filósofa pagana Hipatia, que en 415 fue atrozmente asesinada, tras haber sufrido graves injurias, por una chusma fanatizada” (Manual de Historia de la Iglesia, vol. II, Herder, Barcelona, 1990, p. 259).

Amenábar carga las tintas, descontextualiza y simplifica al máximo ciertos personajes como San Cirilo o Amonio. Aquellos hechos reprobables se sitúan, por tanto, en el contexto de la confrontación de dos cosmovisiones, de dos culturas, la pagana y la cristiana, y es ahí precisamente donde Amenábar quiere aprovechar para proponer su propia filosofía de la historia: si el paganismo fue luz, el cristianismo es oscuridad; si el paganismo fue progreso, el cristianismo supuso una marcha atrás en la cultura, en la civilización, en la filosofía y en la ciencia.
No es una metáfora caprichosa: en Ágora, los paganos visten de blanco (Hipatia), y los cristianos de gris o de negro (Amonio, Cirilo). A este esquema bipolar, Amenábar añade a lo largo del film una vuelta de tuerca: lo malo no es en realidad el cristianismo, sino cualquier concepción teológica. Ya sean los dioses paganos o el Dios cristiano y judío: la religión oscurece la razón, desprecia a la filosofía y frena la ciencia y el progreso. Frente al escepticismo que genera ver tanta guerra de religión en un kilómetro cuadrado, Hipatia declara: “Yo creo en la Filosofía”.

El cristianismo como verdugo de la cultura
Y ahí reside la relevancia de Ágora, que bajo el envoltorio de una película histórica, propone un juicio muy negativo sobre el valor actual de las religiones en general y del cristianismo en particular. Desmentir esa afirmación precisaría de una biblioteca como la de Alejandría, para documentar someramente lo que el cristianismo ha aportado al progreso de la cultura, del arte, de la ciencia, del derecho, de la filosofía, de la política, de las relaciones internacionales... Pero dicha biblioteca sería insuficiente para ilustrar lo que el cristianismo ha supuesto para el “progreso” personal de millones y millones de hombres y mujeres concretos a lo largo del mundo y de la historia: el “progreso” que viene de encontrarse con Jesús, que promete sin rubor satisfacer los deseos del corazón del hombre. Esto en Ágora no se intuye ni de lejos. Los cristianos que aparecen son bárbaros, fanáticos, misóginos, violentos y muy visionarios. Y los dos “buenos” cristianos que vemos, Sinesio y Davo, se van contaminando a lo largo del film del oscurantismo circundante.

Quien encarna las características de una antropología cristiana –caridad, benevolencia, serenidad, tolerancia, insobornabilidad, castidad, fraternidad universal, igualdad– es la pagana Hipatia, un personaje que Amenábar vuelve fascinante, ideal de virtud, y dechado de inteligencia y humanidad. Hipatia se propone como una santa laica de las que tanto están de moda.
Un primer argumento a favor del “retroceso” cristiano que se puede desprender de Ágora es el de la inmoralidad de aquel grupo de cristianos pendencieros, que aparecen capitaneados por un san Cirilo cruel y maquiavélico. Ciertamente hay muchos episodios en la historia de la Iglesia por los que un cristiano no se siente orgulloso. Así ha sido siempre y así será, porque la Iglesia la forman pecadores. Incluso los Papas han pedido a veces perdón por errores del pasado. La conciencia del mal y del pecado es tan clara en el seno de la Iglesia que esta instituyó en sus mismos orígenes el sacramento de la penitencia y del perdón. Que se sepa ninguna organización, asociación o partido cuenta con una institución como la confesión, con lo que quizá habría que concluir que nadie como los cristianos tiene tanta conciencia del propio pecado.

Fe contra razón
Más importante en Ágora es el conflicto soterrado –¿incompatibilidad?– que plantea entre razón y fe, entre ciencia y religión. No este el lugar tampoco para explicar y aclarar que la fe es la amiga más fiel de la razón, que lo que Amenábar y tantos otros llaman fe, no es más que una superstición visionaria y esclerótica que nada tiene que ver con el cristianismo. Bastaría con que leyeran algo, por ejemplo la Fides et ratio, para comprender que la fe no es enemiga ni de la ciencia, ni del progreso, ni mucho menos de la razón.
Siempre habrá energúmenos entre las filas de los creyentes, pero que sólo son representativos de su propia equivocación. En este sentido, el magnífico homenaje que Amenábar brinda en este film a la ciencia antigua, y muy en especial a la astronomía, es un homenaje a la razón que cualquier espectador cristiano disfrutará como propio, aunque Amenábar parezca querer oponerlo a los intereses “reducidos” de los cristianos (No hay que olvidar que una figura de la talla intelectual de San Agustín es contemporáneo de Hipatia). Por todas estas razones es imposible que un cristiano pueda sentirse históricamente reconocido en la propuesta cinematográfica de Amenábar, muy lastrada por tópicos, prejuicios, esquemas ideológicos y leyendas negras.

5.10.09

Los adolescentes

Interesante artículo de José Antonio Marina sobre la adolescencia:


Hay muchos mitos sobre los adolescentes, y, como casi todos les perjudican, voy a intentar desmontar alguno de ellos, para defenderles. Al fin y al cabo son mis alumnos. Comenzaré advirtiendo que «adolescente» no es un término biológico ni jurídico, que se solapa confusamente con otros: «pubertad», que es un término biológico y «minoría de edad», que es un término jurídico. Los adultos deberíamos ponernos de acuerdo, al menos, en la terminología.

En todo el mundo, el período comprendido entre 12 y 18 años es un caos terminológico y, lo que es más grave, legal. ¿Saben ustedes que en España, legalmente, una niña de 13 es considerada suficientemente madura para mantener relaciones sexuales con un adulto, pero no para beber una cerveza? ¿Que a los 16 años el Gobierno piensa que puede decidir responsablemente abortar, pero en cambio no puede votar por falta de madurez? El mal no es sólo de España. Es universal, lo que me consuela poco. En EEUU, 2.200 menores de 18 años han sido condenados a cadena perpetua, y al menos 73, que yo conozca, por crímenes cometidos antes de los 13 años. Los adultos debemos aclarar nuestras ideas antes de pedir a los adolescentes que las tengan claras.

La adolescencia es, ante todo, un período de transición que en algunas sociedades hemos implantado para que el paso de la infancia a las responsabilidades de la vida adulta no sea muy brusco, y el niño pueda educarse durante más años, aprender, desarrollar su personalidad, ampliar sus posibilidades vitales. La psicología de la adolescencia ha pasado por dos grandes períodos. Hasta los años 70, insistió fundamentalmente en la explicación biológica de las conductas. La adolescencia era biológicamente conflictiva. Pero los antropólogos comprobaron que esa conflictividad no ocurre en todas las culturas y que, por lo tanto, el entorno social determina la índole de la adolescencia, que aparece así como una realidad bio-cultural. Los genes que determinan biológicamente la pubertad se activan bajo la influencia de la cultura, por eso la edad de aparición de la menstruación cambia según el entorno.

3.10.09

Mozart violin concert No,2 K211

Gidon Kremer nació en Riga, en una familia de origen judío-alemán. Su padre era un superviviente del Holocausto. Empezó a tocar el violín a los cuatro años, recibiendo clases de su padre y su abuelo, ambos violinistas profesionales. Estudió en la Escuela de Música de Riga y con David Oistrakh en el Conservatorio de Moscú. En 1967 ganó el tercer premio en el Concurso Reina Elisabeth de Bruselas. Después, en 1969, consiguió el segundo premio en el Concurso Internacional de Violín de Montreal, seguido por el primer premio en el Concurso Paganini de Génova. Finalmente, consiguió el primer premio en 1979 en el Concurso Internacional Chaikovski de Moscú.

1.10.09

Los obispos en Facebook

Predicar de forma virtual puede ser tan efectivo como hacerlo en persona, o al menos así lo considera la Conferencia Episcopal Española, que ha decidido seguir los pasos de las cúpulas eclesiales de otros países y acaba de abrir una página en Facebook como medio de contacto con sus feligreses. Un día después de lanzar la iniciativa, apenas superaba ayer el centenar de simpatizantes adheridos, pero por algo se empieza.


La entrada de los obispos españoles en Facebook sigue la doctrina marcada por el Papa Benedicto XVI, que recientemente señaló que las nuevas tecnologías de la comunicación "son un verdadero don para la humanidad". "Debemos hacer –indicó– que sus ventajas se pongan al servicio de todos los seres humanos y de todas las comunidades, sobre todo de los más necesitados y vulnerables".

La llegada de la Conferencia Episcopal a Facebook coincidió ayer con la invitación que hizo el Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales del Vaticano a los sacerdotes de todo el mundo a servirse de internet para difundir el Evangelio.

La 44 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales del Vaticano, que se celebrará el año próximo, se titulará El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la palabra. La Iglesia cree que "gracias a los nuevos medios" quien predica puede "alcanzar con palabras, sonidos e imágenes, que son la verdadera y específica gramática de la cultura digital, personas individuales y enteras comunidades en todos los continentes".