28.7.10

Compromiso educativo

Ramiro Pellitero en "Escuela de familias" plantea:


¿Hacia dónde va la educación que están recibiendo muchos jóvenes de las nuevas generaciones, poco humanista y orientada hacia la técnica y el éxito? En la película “La ola” (D. Gansel, 2008) el profesor quiere que los alumnos se planteen ellos mismos las grandes cuestiones, que la verdad se abra paso por sí misma, sin recurrir a la autoridad. Pero ¿qué pasa cuando falta la madurez y la templanza necesarias? Pues que reaparecen los fantasmas de la historia reciente, para seguir sin más miramientos al líder de turno, por un camino que ignora la reflexión y la tradición, y confía demasiado en la voluntad, siempre manipulable. Una lección sorprendente… e inquietante.

Benedicto XVI –que ha vivido de cerca la historia de Europa en el siglo XX– viene insistiendo en la “emergencia (urgencia) educativa” desde enero de 2008, en que dirigió una carta a la diócesis de Roma sobre el tema. En el discurso a los obispos italianos, el 27 de mayo pasado, subrayaba dos causas, a su juicio, de esta urgencia.

En primer lugar, una mal entendida autonomía de las personas, según la cual “el hombre debería desarrollarse sólo por sí mismo, sin imposiciones por parte de los demás, los cuales podrían asistir a su autodesarrollo, pero no entrar en este proceso”.
(Ver texto completo)

1 comentarios:

Roberto Gómez dijo...

Podemos verlo de otra forma, en la evolución de las materias que se imparten en las Escuelas Universitarias que forman al futuro profesorado. Esas asignaturas han creció en tecnificación. Se han dejado atrás la Filosofía de la Educación, la búsqueda teleológica de la actividad docente, la fundamentación epistemológica…
Incluso esta evolución se puede observar en una publicación especializada como Cuadernos de Pedagogía.

Hay que reabrir el debate: ¿educar o instruir?. Los debates actuales no pasan de meros encontronazos fugaces sobre temas nimios como alguna asignatura o las horas a impartir por la misma.

Estas preguntas nos llevan , consecuentemente, a plantearnos algo tan olvidado como ¿qué es el hombre?. Y este es el quicio del Magisterio no ya de Benedicto, sino desde, al menos, la encíclica DIVINI ILLIUS MAGISTRI de 1929.
Me recuerda al grito angustioso de los padres de los alumnos de la Escuela de Barbiana.
Hoy en día se busca formar ciudadanos, y lo que es necesario es formar personas.
Con nuestra enseñanza no se podría volver a crear la Universidad, transmitir un legado cultural como hizo la Edad Media, o hacer surgir el Renacimiento … ni pasear por la plaza de una polis griega … ni siquiera sentarnos a los pies de un sofista.