26.11.10

¿Puede la Iglesia aportar algo a Europa?

Hay gente que tiene la irremediable manía de pensar. Uno de ellos es mi amigo Paco Santamaría que sigue "pedaleando" con el mensaje de Benedicto XVI en Santiago.


¿puede la Iglesia aportar algo a Europa? Ésa fue, ni más ni menos, la pregunta formulada ayer por Benedicto XVI en la homilía que pronunció durante la Eucaristía celebrada en el imponente marco de la plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela, en una ceremonia cargada de solemnidad y belleza.

La respuesta del Santo Padre a esa pregunta fue sencilla y contundente. La Iglesia invita a Europa a mirar a Dios y a liberarse del dramático antagonismo que el siglo XIX europeo estableció entre el hombre y Dios; y, más concretamente, entre la libertad y Dios. Esa antítesis es falsa y deletérea. Es absurdo, viene a decir Benedicto XVI, que Dios, que nos ha creado por amor y que nos ha creado libres, pueda ser enemigo de la libertad.

El amor a Dios ha de conducir al servicio al hombre; y sólo se puede servir al hombre, también en sus necesidades más materiales, dándole a conocer su más profunda verdad: que es criatura de Dios. «No se puede dar culto a Dios -manifestó el Papa- sin velar por el hombre su hijo y no se sirve al hombre sin preguntarse por quién es su Padre y responderle a la pregunta por él». Por eso concluyó que lo que la Iglesia quiere para Europa es «velar por Dios y velar por el hombre».

2 comentarios:

Plano Secuencia dijo...

Una segunda cuestión sería "¿De qué forma?".

Yuria dijo...

Y es que el hombre necesita que velen por él. Y Dios, no sé, pero, mejor sí, porque su propia criatura, el hombre, puede atreverse a ignorarlo.
Bendita sea la iglesia.