27.2.10

La pregunta por el mal

José María Riera Munné traduce libremente, pero fiel a las ideas, el artículo de Bruno Forte
"Il Livello Bruno Forte", Verità e libertà tra teologia e filosofia


Jn 8, 31-32: Decía, pues, Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.»

Le gustaba repetir a Kierkegaard que el teólogo (el cristiano que quiere serlo, podemos decir también) es tal porque otro ha muerto crucificado por él. Por tanto, es en la escuela del Crucificado donde nosotros deberemos entender qué es la verdad y en que sentido se nos dice que esta verdad nos hace libres.

Es una verdadera afrenta el razonamiento de Dostoevskij: Si Dios existe, es insoportable el infinito dolor del mundo. Ya que el infinito dolor del mundo es insoportable, Dios existe. Por otra parte, si realmente existe Dios, este infinito dolor del mundo prueba la imposibilidad de que se trate de un Dios bueno. Si existe el mal, ¿cómo puede existir un Dios? Pero el mal existe y cada día hiere el alma de quien solamente quiere pensar: por tanto no puede haber Dios. Ante esta lógica sólo cabe cambiar de registro, ya que sino quedaremos prisioneros de un Dios euclídeo, del Dios que coloca en su lugar todas las cosas, que responde a todas las preguntas, y no curaremos de la herida del alma, del alma herida por el mal. Todo verdadero conocimiento de Dios, nace de la obediencia, de escuchar lo que hay en el silencio abisal, aquel dolor inmenso, aquel obedecer insoportable.

"Ti esti aletheia?" (¿Qués es la verdad?). A esta pregunta de Pilato, el prisionero responde sólo con el silencio. Debemos leer esta pregunta a la luz de lo que inmediatamente precede. Jesús acaba de decir a Pilato: "Tu dices que yo soy Rey, y para esto yo he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. O sea, para ser el mártir de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz". Jesús nos recuerda que todos somos pobres e indigentes ante la verdad. Nos encontramos en la pobreza de no ser poseedores, comprehensores, sino viatores y peregrinos hacia la verdad, destinados a la verdad.
Otra vez la enseñanza de Dostoevskij. Aquella página extraordinaria de "El Idiota", como mostró Romano Guardini, es la cristología de este autor. Myskin, el príncipe, el inocente, el de corazón puro, que lo excusa todo, que todo lo perdona y soporta, que sufre por todos porque a todos ama, es la figura de Cristo. Está aquella escena en que el joven nihilista, el ateo Hipólito, está muriendo con el rostro rojo por estar tísico. En estas Hipólito pregunta al príncipe Myskin: Tu has dicho más de una vez que la belleza salvará al mundo. ¿Qué belleza es la que lo salvará?. Myskin permanece en silencio, al lado de la cama donde Hipólito muere. El sentido es claro: es la transcripción del versículo de Juan (18, 38). Pilato pregunta: ¿Y qué es la verdad?; Hipólito dice: ¿qué belleza salvará el mundo?. Jesús calla, ama, sufre, va al encuentro del abandono infinito de la Cruz. Myskin ama, sufre, lleva la cruz. ¡Ahí está el lugar de la verdad!

Permitid que aquí intente entender el sentido a la luz del versículo anterior. Jesús dice: "si permanecéis en mi palabra, verdaderamente seréis mis discípulos y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres". Tres afirmaciones breves. La primera: "Si permanecéis en mi palabra". La verdad no es aquella que tu un día gritas, en un momento, en situación extrema, o clamas o recitas con otros. La verdad es aquella que tu sufres y padeces en la fidelidad de las obras de los días de tu vida. La verdad se dice en la elocuencia de los gestos, en la perseverancia para ser fiel.

La impresión profunda que he sentido leyendo en estos últimos días el libro de mi sincero amigo Gianni Vattimo, se debe a que, si ciertamente es admirable el coraje de su testimonio –él, el pensador del pensamiento débil, que anuncia su vuelta a la fe, su vuelta a Dios-, lo que realmente me deja desconcertado y perplejo es que esta vuelta no tiene nada de dramático, nada de trágico; y es que esta vuelta no cambia nada de todo aquello que él dice haber pensado hasta el momento. Más bien parece fundamentar de manera nueva. Cre que con Dios no se debe ni patalear ni perder. Con Dios es preciso recapitular. La verdad me hará libre para ser perdidamente del otro, perdidamente a Él abandonado.

"Seréis mis discípulos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres"… Ser su discípulo, significa llevar con Él la cruz. Bonhoeffer en la cárcel de Tegel escribe una bellísima poesía, "Cristianos y paganos", en la que dice: "Todos van a Dios para ser consolados en sus dolores; los cristianos van a Dios para hacerle compañía en su dolor". Ser liberado por la verdad significa salir de sí mismo para pertenecerle incondicional y perdidamente. La libertad que la verdad te da es la libertad de ti mismo, para ser suyo hasta el fondo, para pertenecerle, para ir allí donde no habrías querido o pensado, para ir allí donde el querrá para ti, para vivir este éxodo, este abandono, este dejar todo apasionamiento y caminar sobre el largo mar, donde es posible que naufragues, donde al vivir del soplo del espíritu, inflara las velas de tu barca hacia el puerto de la eternidad. Ahí tienes la verdad que hace libres. (Ver texto completo)

26.2.10

Fracaso educativo

"Lo de Pozuelo se ha convertido en un libro abierto. En él podemos leer perfectamente el relato del fracaso educativo español (...) la disciplina ha hecho mutis por el foro"

25.2.10

Uso de Internet

Según informa La Vanguardia (Europa Press)La Asociación Europea de Publicidad Interactiva (EIAA) presentó los resultados de la séptima edición de su estudio Mediascope Europe, que consolidan a Internet como en el medio más consumido por los españoles con 13,3 horas semanales, superando incluso a la televisión.


En este sentido, el estudio realizado en 15 países europeos, muestra que la innovación tecnológica junto con las numerosas opciones que tienen los usuarios para conectarse a la red han conseguido aumentar significativamente el uso de Internet, frente a las 13 horas que se dedican a la televisión. Esta cifra sitúa a España, además, como el quinto país europeo con mayor consumo de Internet.

Por su parte, los responsables del estudio destacaron que "la gran diversidad de dispositivos habilitados para usar Internet está permitiendo a los consumidores estar conectados a cualquier hora del día y desde cualquier lugar". Es el caso de los dispositivos móviles que permite navegar por Internet en la actualidad a 2,3 millones de españoles (71 millones de europeos).

Los datos reflejan que, en concreto, estos usuarios dedican casi 5,5 horas semanales a conectarse a través de estos dispositivos (6,4 horas semanales en Europa), por lo que "la movilidad de Internet se convierte así en el pasatiempo preferido de los españoles", antes que leer el periódico (4,6 horas) o revistas (3,6 horas).

Los jóvenes españoles son primeros en adoptar esta nueva tendencia con un 14 por ciento entre los 16 y 24 años y del 12 por ciento en edades comprendidas entre 25 y 34, que usan Internet en sus dispositivos móviles, siendo los hombres los usuarios mayoritarios.

24.2.10

Calificación de las películas

Juan José Muñoz, (profesor de Ética de la Imagen y crítico de cine.) comenta en "El País" La nueva normativa del ICAA sobre la calificación oficial de las películas. Puede verse el texto completo en su blog Más humanos que los humanos:


Por fin se ha atendido a las numerosas voces de expertos y de asociaciones de usuarios solicitando la reforma de la normativa española para calificar por edades las películas. Es de agradecer que el decreto firmado por Ignasi Guardans haya introducido dos nuevas categorías y unos pictogramas que hacen más visible esta calificación por edades.

Pero ahí termina su saldo favorable. Los que ansiábamos esa modificación nos hemos quedado con un regusto agridulce. Se echa en falta en la nueva normativa más medios para informar a padres y educadores sobre el contenido de lo que verán los menores en las pantallas, por ejemplo introduciendo pictogramas (como ocurre en Holanda) que faciliten a los adultos información concreta sobre los contenidos (violencia, discriminación, drogas, sexo, etcétera); o información detallada en la web del ICAA (como se hace en Reino Unido o Estados Unidos).

También llama poderosamente la atención el permiso para incluir desnudos en un contexto sexual en la categoría de película o programa de televisión "apto para todos los públicos". Este criterio no es común en otros países (por ejemplo en Reino Unido, uno de los más eficaces, según un informe de la Unión Europea).

22.2.10

La Cuaresma, un tiempo para la justicia

Entrevista con el Profesor Ramiro Pellitero, concedida a Análisis Digital (12-II-2010)


- ¿Por qué cree que el Papa ha elegido el tema de la Justicia para su mensaje con ocasión de la Cuaresma? ¿Hay una relación entre Justicia y los cuarenta días de ayuno de Jesús en el desierto que conmemoramos con este período penitencial de nuestro calendario cristiano?

Empiezo por la segunda pregunta. En la tradición cristiana, la cuaresma está ligada a la conversión, a la penitencia, al ayuno y la limosna. Sin embargo, es llamativo que con mucha frecuencia los mensajes para la Cuaresma, tanto de Juan Pablo II como de Benedicto XVI, insistan mucho en la justicia social. Me parece que esto se debe a una razón profunda, y es que sin la preocupación por los demás, la conversión personal se quedaría corta, más aún, no sería auténtica; porque convertirse a Dios significa salir de uno mismo para ir al encuentro del amor, que es el fundamento y el “motor” principal de toda justicia.
Pienso, además, que el Papa ha elegido el tema de la Justicia en conexión con su encíclica “Caritas in Veritate”. No en vano afirma que la justicia más grande es la del amor, porque en sentido bíblico la justicia se identifica con la verdad, la santidad y el amor de Dios. Buscar en todo la justicia es vivir “la caridad en la verdad”. Así que la Cuaresma es un tiempo oportuno para convertirse, comenzando por abandonar el pecado y buscar más hondamente el amor de Dios con todas sus consecuencias; y, por eso, es un tiempo para vivir la justicia: primero con Dios, también con uno mismo y con los demás. Sin Dios no hay justicia plena; sin la preocupación por los demás, no hay amor a Dios en el sentido pleno.

- El Papa nos habla de la injusticia como fruto del mal –que tiene raíces tanto internas como externas– así como de la fragilidad del hombre. ¿Cómo llegar a ser justos?

La justicia –según la tradición bíblica y cristiana– significa la conformidad con la verdad de Dios y la nuestra, con la de cada uno y los demás, y también con la realidad de las cosas creadas. Evoca el Papa que ya Ulpiano en el siglo III definió la justicia como “dar a cada uno lo suyo”. Y señala Benedicto XVI algo importante que no se tiene presente con esa frase: que lo primero que nececesita el hombre es Dios. Por otra parte, cabría decir que la primera justicia es dar a Dios lo suyo, es decir, la gloria y la alabanza, la acción de gracias y el amor. Sólo así se es justo con uno mismo y los demás, buscando lo que nos corresponde como personas: en primer lugar, la belleza, el bien, la verdad que es Dios mismo, y al mismo tiempo, la solidaridad, ¡el pan! Y los demás bienes materiales, procurando para cada uno lo que precisa para vivir. En cristiano, justicia no es buscar “lo mínimo”, sino amar, que es más bien lo contrario: buscar lo máximo que podamos dar de nosotros mismos, porque sólo así nos hacemos más parecidos a Dios; es decir, más justos. Por eso dice el Papa que la justicia debe ser “vivificada” por el amor.

-En este sentido, la Doctrina Social de la Iglesia está llena de contenido, pero acaso esta doctrina no parece interesar mucho a los políticos y gobernantes de hoy. ¿A qué se debe este desinterés?

Supongo que se debe, en muchos casos, a falta de conocimiento de esa gran riqueza de contenidos a la que te refieres. Quizá se piensa que la Doctrina Social es un conjunto de principios meramente teóricos que derivan de la fe, y por tanto, según algunos, de una visión “parcial”, que no tiene por qué interesar a todos. Sin embargo, no es así. La sabiduría que se expresa máximamente en la persona y en las enseñanzas de Cristo, tiene un valor universal; esto lo han reconocido los sabios que han llegado a encontrarse con Cristo y por tanto a comprenderlo y a “vivir” de Él. Como lo ha vivido también la gente sencilla sin prejuicios laicistas ¡Qué bueno sería que muchos de nuestros gobernantes tuvieran una mente más abierta a la luz de Cristo! Por poner sólo dos ejemplos, el Derecho Internacional moderno tiene sus bases principales en la reflexión cristiana de Francisco de Vitoria, profesor de la escuela de Salamanca, en el s. XVI; otro cristiano, el inglés William Wilberforce, a principios del s. XIX consiguió la abolición de la esclavitud en el entonces Imperio Británico.

21.2.10

"Descendimiento" de van der Weyden

Roger van der Weyden (Tournai, hoy en la provincia de Henao, Bélgica, 1399/1400 - Bruselas, 18 de junio de 1464), fue el pintor más célebre e influyente de la escuela flamenca en el período gótico. Fue aprendiz de Jan van Eyck y Robert Campin. Es nombrado maestro en Tournai en 1432. En 1435 se instala en Bruselas, que se convirtió en su residencia habitual. Allí creó un taller y fue nombrado pintor oficial de esa ciudad (1436).

El "Descendimiento de la Cruz" es consideado como su obra maestra. Este cuadro es la sección central de un tríptico pintado por encargo de la guilda o cofradía de los ballesteros de Lovaina, para la capilla que tenían en la iglesia Onze Lieve Vrouw van Ginderbuiten (Nuestra Señora Hors-les-Murs). En honor a dicho gremio, el artista incluyó diminutas ballestas en los ángulos de la composición.


En la iglesia de Lovaina estuvo El Descendimiento durante más de cien años. La coleccionista de arte y regente de los Países Bajos María de Hungría, hermana de Carlos V, se lo cambió por un órgano valorado en 1.500 florines y una réplica pintada por Michel Coxcie.



Conforme está acreditado documentalmente, por Vicente Álvarez, en el año 1551 estaba en la capilla donde María de Hungría tenía su residencia. Durante un viaje realizado por los Países Bajos lo vio el príncipe Felipe de España, quien lo adquirió de su tía. En 1555 se lo llevó a España. La obra fue enviada en barco, y la nave que la transportaba naufragó, pero, debido a que el embalaje que la preservaba era muy bueno la pintura apenas sufrió.

De instrucciones posteriores a los pintores de la corte con motivo de una restauración, resulta evidente que a Felipe II de España le afectaba principalmente la dolorida expresión de las figuras. Ordenó que se restaurasen sólo las partes dañadas en vestimentas y fondo, sin tocar las partes esenciales. Seguramente a petición suya, el pintor Juan Fernández de Navarrete (Navarrete el mudo) creó dos alas o postigos en grisalla que devolvieron a la obra su estado original como tríptico. Dichos laterales se perdieron después.

Durante un tiempo estuvo en la capilla del Pardo en las proximidades de Madrid. Tanto le gustaba al rey este cuadro que en 1567 encargó a Coxcie de nuevo una réplica. Esta debía quedarse en el Pardo, mientras que el original se llevaría a decorar el Monasterio de El Escorial. Hoy en día, esta copia de Coxcie se encuentra en el monasterio de El Escorial.
Durante la guerra civil española del siglo XX se sacó la pintura de España y llevada a Ginebra. Regresó en 1939 y fue incluida en la colección del Museo del Prado, donde permanece hoy en día

20.2.10

Encuesta de El País

Según una encuesta de El País (diario poco sospechoso de clericalismo): El 88% de españoles ven bien utilizar símbolos religiosos en la escuela


En diciembre eran el 85% y habían participado 67.000 personas en el sondeo, ahora ya son casi 125.000 las respuestas. El pasado 18 de diciembre informábamos sobre una encuesta realizada por el diario El País en su edición digital que mostraba que el 85% de los participantes no querían quitar los símbolos religiosos de las escuelas. El resultado cobraba aún más relevancia por el hecho de ser publicado en un medio de comunicación afín al Gobierno socialista y por el gran número de participantes (66.758).

A día de hoy, el número participantes prácticamente se ha doblado (124.332) y el porcentaje de españoles acordes con los crucifijos en las escuelas ha aumentado, como se puede ver en el recuadro que sigue, reproducido a partir de la encuesta de El País.

Los datos muestran que un 88 por ciento de participantes en el sondeo de El País “está de acuerdo con la utilización de símbolos religiosos en la escuela".

19.2.10

Buenos libros

José Ramón Ayllón nos recomienda una serie de buenos libros para iniciarse en el placer de leer a la ver que hacen pensar:
N narrativa, E ensayo, T teatro, y Edad mínima del lector


1. Homero, ilíada, Alessandro BARICCO, ed. Anagrama, 2005 N-16
Elegancia y dramatismo insuperables. Literatura en estado puro. Magnífica adaptación del inmortal texto griego, liberado de la excesiva intervención de los dioses. Los lectores se orientarán mejor con un sencillo diccionario de mitología griega.

2. Autorretrato con radiador, Christian BOBIN, Ed. Árdora N-17
Un hombre al que se le acaba de morir su mujer no cuenta el peso sino el paso amable de los días, siempre deslumbrado por la belleza de un recuerdo, de unas flores, de un paseo, de una conversación con su hija pequeña, con su hija adolescente… Breve y extraordinario relato.

3. Tus preguntas sobre amor y sexo, M.B. BONACCI, Palabra E-14
Especialista en educación de la sexualidad, la autora plantea en forma de preguntas y respuestas todo lo que lectores jóvenes quieren y deben saber sobre este tema. Escribe con agilidad y sencillez, desde una óptica cristiana y una amplia experiencia.

4. La mujer y la familia, CHESTERTON, ed. Styria, 2006 E-17
Frente a la proliferación de ideas pintorescas sobre el matrimonio y la familia, Chesterton nos aporta en esta cuidada selección de artículos- una reflexión llena de sentido común y buen humor.

5. Señora de rojo sobre fondo gris, Miguel DELIBES, ed. Destino N-17
Con su delicada capacidad para iluminar las vidas de los demás, Ana supo contagiar alegría y plenitud. Miguel Delibes traza un retrato cumplido de la que fue su esposa, y nos seduce con una hermosa y original historia de amor.

6. Crimen y castigo, DOSTOIEWSKI, Ed. Cátedra N-17
Obsesionado por demostrarse a sí mismo que está por encima del bien y del mal -como Nietzsche-, el joven Raskolnikov decide cometer fríamente un asesinato. Pero no quiere destruir un ser humano sino un principio: la conciencia moral. Y entonces aparece Sonia.

7. El hombre en busca de sentido, Viktor FRANKL, Ed. Herder E-17
Magnífico relato de un psiquiatra judío en los campos de exterminio nazi. En medio de tanta degradación, algunas conductas heroicas ponen de manifiesto que al hombre se le puede arrebatar todo salvo la última libertad: la elección de su propio camino.

8. Un adolescente en la retaguardia, GIL IMIRIZALDU, Encuentro, N-16
Lejos de sus padres, un adolescente sobrevive a los tres años de Guerra Civil española. Muchos años después, siendo octogenario, rememora aquellas lejanas peripecias y nos deja una historia realmente hermosa, profunda, verdadera, inolvidable.

9. Las pequeñas virtudes, Natalia GINZBURG, ed. El Acantilado E-18
Un conjunto de artículos sobre la amistad, la profesión, la familia, los hijos... Fueron publicados en diarios y revistas. Su estilo es inteligente, sencillo y muy sugerente, como todo lo que escribió la mejor novelista italiana del siglo XX.

10. Un seminarista en las SS, Gereon GOLDMANN, Ed. Palabra N-14
Una vez más, la vida real supera a la ficción en intensidad dramática, hondura de los protagonistas y riqueza de situaciones. Este relato autobiográfico se lee con más interés que la mejor novela de aventuras.
(Ver texto completo)

18.2.10

Libertad de inexpresión

Daniel Innerarity, en su apasionante ensayo filosófico « Libertad como pasión » hace una reivindicación insólita: la libertad de inexpresión.

«Palabras, palabras, palabras!» (Shakespeare)



En su denso pequeño libro «Libertad como pasión», Daniel Innerarity supera el reduccionismo de una libertad limitada a aspectos formales, a la capacidad de elección, comprada al precio de una perpetua indecisión. Las nuevas perspectivas que se están abriendo a la acción libre del hombre en tantos lugares del mundo hacen que nos encontremos en un momento privilegiado para pensar y vivir la libertad en toda su amplitud. Recogemos aquí unos párrafos con una reivindicación inusual: la «libertad de inexpresión»

En nuestra civilización el decir tiene más prestigio que el callar. Tanto tiempo reivindicando la libertad de expresión ha vuelto sospechosa la demanda de un derecho al silencio, como si se tratara de una coartada para imponer una nueva mordaza o de una excusa para esconder lo inconfesable. Pero es posible que la libertad de expresión se nos haya convertido en una inadvertida obligación de hablar. Y así, el político se ve forzado a improvisar una opinión acerca de un suceso sobre el que no ha tenido aún tiempo de reflexionar, al profesor no le está permitido contestar con un «no lo sé» a una pregunta arrojada contra sus inevitables ignorancias y a cualquier acusado se le aplica estrictamente el abstracto principio de que quien calla otorga. ¿No será quizás el momento de reivindicar una libertad de inexpresión? ¿Acaso no es el silencio una condición de esa libertad interior que se nos escapa a chorros en la locuacidad? ¿No estaremos sufriendo ya ese ajuste de cuentas contra toda palabra ociosa del que nos previene la biblia?

Antes había contestatarios; lo que hoy abunda son los contestadores. No me refiero a esos artilugios de gusto dudoso, sino a un tipo humano que prospera, sin escrúpulos a la hora de emitir su opinión, inasequible al desconcierto y rápido, fundamentalmente rápido. Imperturbable en su seguridad, sabe siempre qué es bueno o malo, conoce la verdad y desnuda la mentira, receta con seguridad lo beneficioso y nos advierte contra lo perjudicial. Las opiniones parecen ser tanto más claras e inequívocas cuanto menos idea se tiene del asunto en cuestión.

Pero todos los grandes espíritus que han saboreado las dimensiones más profundas de la libertad han vislumbrado alguna vez esa región apenas explorada donde la mudez construye un espacio de libertad que nos protege de una sutil intolerancia: de la obligación de decirlo todo y tener a punto para todo una opinión, disculpa o justificación. Sin este derecho a callar, no habría manera de defenderse en un mundo que cada vez se parece más a un escenario público en el que, sin lugar para lo privado y hostigada toda forma de pudor como si fuera una vulgar hipocresía, la escenificación es propiamente una «obscenificación» (no entiendo por qué el adjetivo "público" es peyorativo cuando califica a las mujeres e inocuo cuando se aplica a los hombres). En una civilización así, en la que todo está en venta, expuesto y desarmado, ofrecido a un destinatario genérico, parece que la libertad -para no quedar atrapada en sus exteriorizaciones- no tiene más remedio que buscar una amable trastienda y adoptar la forma de una ironía silenciosa. No hay verdadera virtud sin ironía, sin esa capacidad para guardar una cierta distancia respecto a sí mismo, sin la presencia constante de la propia finitud, para no tomarse demasiado en serio el cultivo de sí. Nietzsche vio muy bien que el hombre virtuoso ha de estar desprendido de la propia virtud. El irónico no es un cínico porque cree en el bien y la verdad, pero tampoco un dogmático satisfecho porque es consciente de que los valores no se realizan plenamente en la historia y de que la verdad no se deja decir totalmente. (Ver texto completo)

16.2.10

Lea Iglesia y el aborto

La Iglesia y el aborto en la historia: 2.000 años diciendo que es homicidio

Pablo J. Ginés escribe este articulo publicado en Forumlibertas.com, 10/02/2010



Desmontemos el bulo que dice que la Iglesia no siempre condenó el aborto como homicidio. Desde los años 70, grupos y medios de comunicación favorables al aborto repiten que Santo Tomás de Aquino aceptaba los abortos precoces y que hasta 1869 la Iglesia no prohibió el aborto en firme. En América Latina y en España este es un menitra que repite, por ejemplo, la asociación abortista "Católicas por el Derecho a Decidir", un lobby que no tiene nada de católico y que está financiado por la IPPF y otras empresas del aborto para ayudar a la legalización del aborto en países católicos. Algunas asociaciones de cierto feminismo y de ideología de género repiten el bulo. La realidad es otra. Es falso que la Iglesia o Santo Tomás aceptasen el aborto temprano o que hasta 1869 la Iglesia no prohibiese el aborto en firme.

La Iglesia Católica siempre ha enseñado que el aborto es un homicidio, incluso en los primeros siglos, cuando era práctica habitual y legal en Roma y Grecia. El castigo canónico y la penitencia ante este homicidio ha cambiado según casos y circunstancias, pero la enseñanza básica siempre ha sido la misma: abortar es matar un ser humano inocente, y eso es un pecado gravísimo, un homicidio.

Testimonios del siglo II y III

La Didajé, una catequesis de los primeros cristianos, de principios del siglo II, dice: "No procurarás el aborto ni destruirás al recién nacido". El Apocalipsis de Pedro, un texto del 137 d.C, presenta en el infierno una sección dedicada a mujeres que abortaron, a las que sus bebés se aparecen. Aunque no es un texto canónico, muestra bien lo que pensaban los primeros cristianos sobre la maldad del aborto. Además, recoge una verdad psicológica, el síndrome post-aborto: muchas mujeres que han abortado hoy cuentan que ven, recuerdan, sueñan con sus bebés muertos, lo que les hace sufrir un infierno.

La Epístola de Bernabé (XIX, 5), también del siglo II, no permite "matar al niño procurando el aborto, ni tampoco destruirlo después de nacer". Tertuliano, en su "Apologeticum" del año 197, contra el rumor pagano de que los cristianos son homicidas, explica que ni siquiera permiten matar al no nacido: "porque incluso no nos es lícito destruir al niño en el vientre, mientras aún toma la sangre de la madre para formarse el ser humano. Impedir su nacimiento sólo es un asesinato más rápido. No hay diferencia si quitas la vida una vez nacido o la destruyes mientras nace. Es un hombre, que tiene que ser hombre." Tertuliano, en su "Tratado del alma", incluso describe las herramientas de los doctores abortistas, explica que "ellos bien saben que se ha concebido un ser vivo" y afirma que la vida humana (y la llegada del alma, capítulo 37) se producen con la concepción.

Atenágoras de Atenas, escribe en 177 d.C al emperador filósofo (y muy anticristiano) Marco Aurelio: "decimos [los cristianos] que esas mujeres que usan drogas para provocar un aborto cometen asesinato, y tendrán que rendir cuentas ante Dios por el aborto". Minucio Félix (200-225 d.C) señala que son los paganos los que matan a sus hijos, inspirados por el dios Saturno, símbolo de maldad y crueldad, que devoró a sus hijos, y que "sus mujeres, mediante el uso de fármacos, destruyen la vida no nacida en su vientre y asesinan al niño antes de sacarlo".

Concilios y penitencias por abortar, equivalente al homicidio premeditado

¿Qué pena imponía la Iglesia a las bautizadas que abortaban? Las más antiguas que conocemos son muy duras: equivalentes a cualquier asesinato premeditado. En Hispania, el Concilio de Elvira del año 305 decreta que a la adúltera que mate "al fruto de su vientre" no se le dé la comunión, ni aun en la hora de la muerte, por haber incurrido en una doble maldad".

Once años después, en el 314, con el cristianismo ya legalizado en el Imperio, el Concilio de Ancira, en la actual Turquía, explica que "a las mujeres que han fornicado y destruido lo que concibieron, o a las que hacen drogas para abortar, un decreto anterior les excluía de la comunión hasta la hora de su muerte, pero deseando ser más clementes, ordenamos que cumplan 10 años de penitencia". Es decir, queda clara la gravedad, que no es solo por la infidelidad, sino por abortar, equivalente al homicidio, pero se rebaja la pena sólo "deseando ser más clementes".

San Basilio el Grande (c.329-379), en sus cartas, es más explícito: "que la que procure abortos practique 10 años de penitencia, esté el embrión perfectamente formado o no". Así rompe con todo debate que intenta distinguir entre abortos más graves y menos graves según el tamaño del feto.

Agustín, Jerónimo, Hipólito, Lactancio... el testimonio de los cristianos antiguos es unánime: el aborto no sólo es malo por ocultar el adulterio o por poner en riesgo la vida de la madre (algo que muchos autores comentan) sino que es un homicidio, mata a un ser humano. (Ver texto completo)

15.2.10

Rezar en Haití

En Haití los templos se derrumbaron como los demás edificios. La catedral y las ochenta parroquias de Puerto Príncipe quedaron destruidas por el terremoto. El seminario se desplomó. El arzobispo, Mons. Miot, murió bajo los escombros de la catedral. Pero las crónicas coinciden en que la gente reza en la calle. “Haití se queda sin iglesias, pero no sin religión”, escribe el enviado del diario La Vanguardia. Ignacio Aréchaga nos lo cuenta en Aceprensa:


Una catástrofe de tal magnitud lleva siempre a preguntarse qué sentido tiene todo ese sufrimiento. ¿Podemos seguir hablando de una providencia divina? No es que vayamos a descubrir ahora el escándalo del sufrimiento, desmenuzado ya en el Libro de Job. Pero es uno de esos momentos en que el hombre puede rebelarse ante lo incomprensible y perder la esperanza.

Sin embargo, los haitianos rezan, cada uno a su modo. “Con una mezcla de fervor y fatalismo, católicos y protestantes y practicantes del culto vudú se reúnen en plena calle para rezar y agradecer a Dios haber sobrevivido al seísmo”, constata el periodista. Ciertamente, en una situación de este tipo no creer en Dios no comporta ninguna ventaja. El eslogan publicitario de los ateos estilo Richard Dawkins –“Probablemente Dios no existe, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida”– no es un mensaje muy estimulante entre las ruinas de Puerto Príncipe. Uno puede sentirse liberado si deja de creer en los hechizos y el mal de ojo. Pero dejar de creer en Dios no supone ninguna ganancia, si la alternativa es encontrarse solo ante una naturaleza indiferente al hombre y sin ninguna perspectiva ultraterrena.

Tendrían más motivos para justificar sus creencias ante un fenómeno de este tipo los partidarios de la teoría de Gaia, que ven la Tierra como un ser vivo que se autorregula. Un seísmo es simplemente uno de los modos de esa regulación, y las víctimas humanas no merecerían más atención que las de ninguna otra especie viviente. Es más, como el hombre es el depredador por excelencia y la mayor amenaza para la Tierra, unos cuantos miles menos sería casi una buena noticia.

Afortunadamente pocos creen en eso hasta sus últimas consecuencias, así que no nos extraña que los equipos de rescate se pasen días escarbando entre los escombros para salvar a algunos ejemplares de la especie humana. Los haitianos necesitan muchas cosas, entre ellas también consuelo y esperanza. Y en ese desamparo, el recurso a la oración les sale de modo natural. “La afluencia de fieles ha aumentado, la gente busca refugio en la religión. La fe es como una tabla de salvación, la única esperanza ante la pérdida de seres queridos, casa, empleo...”, comenta a La Vanguardia el presidente de Caritas Haití.

Algunos verán en esto el “opio del pueblo”. Pero en realidad revela que la gente confía en que el sufrimiento no tiene la última palabra. Como escribe C.S. Lewis, “el dolor no sería problema si, junto con nuestra experiencia diaria de un mundo doloroso, no hubiéramos recibido una garantía suficiente de que la realidad última es justa y amorosa” (El problema del dolor). Si uno piensa que el mundo es injusto y absurdo, no se extraña de que sea doloroso. Pero el hombre es un ser siempre en busca de sentido y esa misma inquietud revela que está hecho para algo más.

Lewis reconoce que, cuando era ateo, “mi argumento en contra de Dios era que el universo parecía tan injusto y cruel. Pero ¿cómo había yo adquirido esta idea de lo que era “justo” y lo que era “injusto”? Un hombre no dice que una línea está torcida a menos que tenga una idea de lo que es una línea recta. ... Así, en el acto mismo de intentar demostrar que Dios no existía –en otras palabras, que toda la realidad carecía de sentido– descubrí que me veía forzado a asumir que una parte de la realidad –específicamente mi idea de la justicia– estaba llena de sentido. En consecuencia, el ateísmo resulta ser demasiado simple”.

Cuando reconstruyan Haití, junto a las viviendas, las escuelas, los hospitales, también se edificarán templos. A juzgar por la respuesta de los haitianos, da la impresión de que los necesitan tanto como las propias casas.

14.2.10

Arquitectura en movimiento

El arte siempre ha buscado caminos nuevos mostrándose así como una manifestación de la libertad, característica esencial de la persona humana. Veamos esta sorprendente proyección sobre una galería de arte en Hamburgo realizada por Urbanscreen. Como pasaba con el anterior trabajo, sus autores consiguen engañar a nuestros sentidos y convertir las paredes en una fuente constante de sorpresas.

555 KUBIK | facade projection | from urbanscreen on Vimeo.

13.2.10

Eros y ágape

La redacción del Nuevo Testamento topó con un problema a la hora de encontrar una palabra que expresara el amor que Jesucristo había enseñado en su “mandamiento nuevo”. Cuando apareció el cristianismo, Platón, había escrito un tratado entero sobre eros.


El cristianismo percibió que el "eros", amor pasional de búsqueda y de deseo no bastaba para expresar la novedad de Jesús. Y sustituyó el eros por ágape, caridad. Hay una gran diferencia, como de inicio y desarrollo. El amor de deseo o erótico, es exclusivo; se consuma entre dos personas; la intromisión de una tercera persona significa su final, la traición.

El amor de donación, o "ágape", abraza a todos, no excluye ni siquiera al enemigo. La fórmula del eros es la de Violeta en la Traviata de Verdi: «Ámame Alfredo, ámame cuanto yo te amo». La fórmula de la caridad es la de Jesús: “Amaos los unos a los otros «Como yo os he amado». Éste amor circula y se expande. El amor erótico, es el enamoramiento, que no dura mucho tiempo, o dura sólo enamorándose de varias personas una tras otra. San Pablo dice en cambio que la caridad «permanece», es lo único que permanece eternamente, incluso después de que hayan cesado la fe y la esperanza. Entre los dos amores sin embargo no existe separación ni contraposición, sino desarrollo y crecimiento. El eros, es el punto de partida; la caridad, el punto de llegada. Entre los dos amores existe todo el espacio para una educación del amor y un crecimiento en él. Sin límites... ya que el amor es “como un niño recién nacido que sólo cuando llora se sabe que está vivo” (Benavente), y la tendencia es huir de él cuando empieza a llorar o cuando hace llorar.

Desafortunadamente el mundo inculca a los jóvenes que el amor se reduce al eros y el eros al sexo. Que la vida es un idilio continuo en un mundo donde todo es bello, joven, saludable; donde no existe vejez, enfermedad. Es una mentira colosal que genera expectativas desproporcionadas, que desilusiona provoca frustración, rebelión contra la familia y la sociedad, y abre la puerta al delito. La Palabra de Dios nos ayuda a que no se apague el sentido crítico frente a lo que diariamente se le enseña en las revistas a todo color y en los medios.

10.2.10

La Iglesia Católica y el Nazismo

Luis Alonso Somarriba publica en Arvo.net, (01.01.2010) este interesante artículo:


Desde la década de 1960 se han ido extendiendo una serie de infundadas teorías que pretenden emparentar a la Iglesia católica con el nazismo, acusándola de haber simpatizado en su día con el régimen nazi, o, en el mejor de los casos, de haberlo tolerado como un mal menor y mirar para otro lado cuando aplastaba los derechos humanos. Se ha llegado a decir que el Vaticano se cruzó de brazos y guardó silencio cuando Hitler emprendió el exterminio de los judíos. Las calumnias de este tipo se han dirigido, muy especialmente, contra el Papa Pío XII. Intentaremos en este artículo aclarar la cuestión a la luz de los hechos históricos y de las fuentes.

1. ¿Hitler católico?
La primera gran mentira -o media verdad- es afirmar, sin más, que Adolf Hitler era un católico, nacido en la católica Austria; como si el lugar de nacimiento y el mero hecho de ser bautizado fueran suficiente para vivir el resto de la vida conforme a un credo religioso, por lo demás bastante exigente. Es evidente, a poco que se siga su biografía, que el que habría de convertirse en Führer de Alemania no perseveró lo más mínimo en la fe que recibió de sus mayores.

Hitler fue, desde muy pronto, en la práctica, un ateo que llegó a destilar una ideología profundamente anticristiana, cuyas raíces se encontraban en Nietzsche, Darwin y las fantasías ocultistas. Hitler consideraba el cristianismo como una lacra histórica y un invento de los judíos, despreciando particularmente los valores evangélicos de la igualdad y la compasión. En su Testamento político llegó a escribir:”El cristianismo es una rebelión contra la ley natural, una protesta contra la naturaleza. Llevado a su lógica extrema, el cristianismo significaría la cultura sistemática del desecho humano”. Su odio visceral hacia la Iglesia se manifestó en numerosas medidas, no ahorrando en corrosivos comentarios: “la simple visión de uno de esos abortos en sotana me saca de mis casillas”. En los juicios de Nuremberg se llegó a saber que entre los planes del dictador alemán, para después de su victoria en la guerra, estaba el de aniquilar la Iglesia católica y las demás confesiones cristianas.

2. El ascenso del nazismo. Conflicto entre la Iglesia católica y el III Reich.
Alemania fue el Estado europeo más afectado por la crisis de 1929, alcanzándose pronto la cifra de 6 millones de parados. En estas circunstancias crecieron los extremismos políticos (nazismo y comunismo) y la democracia quedó tocada de muerte. El partido de Adolf Hitler, que en los años veinte había sido un pequeño grupo con escasa representación en el Reichstag, tuvo un ascenso fulgurante en las distintas convocatorias electorales que se sucedieron entre 1930 y 1933.
En todos aquellos llamamientos a las urnas los obispos alemanes advirtieron con claridad a los católicos que las ideas centrales del nacionalsocialismo eran del todo incompatibles con la fe de la Iglesia. La denuncia del episcopado germano se veía reforzada por la condena del antisemitismo que la Santa Sede había realizado en 1928 (1). La consecuencia fue que los nazis no consiguieron ganar en las regiones de mayoría católica como Baviera o Renania. El triunfo de Hitler se alcanzó sobre todo en las zonas de mayoría protestante, es decir en el centro, norte y este de Alemania (Prusia, Hannover, Sajonia, etc.); y esto último no por su condición de protestantes sino más bien por lo avanzado que se encontraba el proceso de descristianización entre su población.

En los comicios legislativos de noviembre de 1932, donde ningún partido consiguió la mayoría absoluta, los nazis lograron ser la fuerza más votada. Así las cosas, el anciano mariscal von Hindenburg, presidente del Reich (jefe del Estado alemán), después de infructuosos intentos para formar un Gobierno que excluyera a los nazis, nombraba a Hitler canciller, el 30 de enero de 1933. Poco después se convocaban nuevas elecciones (5 de marzo) y en esta ocasión el Partido Nacionalsocialista conquistaba la ansiada mayoría, dando comienzo la dictadura hitleriana, el III Reich, 1933-45.

El 23 de marzo de 1933, Hitler prometió públicamente que no atentaría contra los derechos de los cristianos (protestantes y católicos) y que procuraría relaciones amistosas con la Santa Sede. Como gesto de buena voluntad la Iglesia tomó algunas medidas, como levantar la excomunión que pesaba sobre Hitler, si bien se mantuvo en todo momento la condena sobre la doctrina nazi. En este ambiente comenzaron las negociaciones que desembocaron en el Concordato firmado en julio de 1933.
Contrariamente a lo que se ha dicho en algunas ocasiones, la Iglesia no firmó el Concordato con ánimo de respaldar a la Alemania de Hitler. Dada la naturaleza del nuevo régimen, con la consiguiente situación de peligro para los católicos alemanes, la intención del Vaticano fue ante todo salvaguardar los derechos de sus fieles a través de una base jurídica lo más sólida posible. En el texto del Concordato, principalmente, el Reich se comprometía a respetar el libre y público ejercicio de la religión católica y la independencia de la Iglesia en sus asuntos propios. Así mismo, el Estado alemán reconocía el derecho a una enseñanza católica. Prueba de la corrección de este documento es que, después de la II Guerra Mundial, fue aceptado por la República Federal de Alemania.

Por su entraña ideológica el nazismo tenía que entrar en conflicto con el cristianismo. El primer choque se produjo con motivo de la promulgación, en 1933, de la ley de esterilización -aplicada contra ciegos, sordos, esquizofrénicos, etc.-, lo que provocó varias protestas entre las que destacó la del arzobispo de Münster, monseñor von Galen. Fue también von Galen quien más se enfrentó, a través de sus escritos, con Alfred Rosenberg, principal ideólogo del Partido Nazi, autor del Mito del siglo XX, obra que fue incluida en el Index (Índice de libros prohibidos de la Iglesia). Cuando poco después comenzó la persecución contra los judíos, los prelados católicos -von Galen, el cardenal Faulhaber, de Munich, y von Preysing, arzobispo de Berlín- salieron en su defensa. Además, Hitler incumplió sistemáticamente el Concordato. Entre 1933 y 1936, el Vaticano dirigió más de 30 notas oficiales a Berlín denunciando los abusos de la ideología nacionalsocialista.

En 1937, el Papa Pío XI publicaba la encíclica Mit brennender Sorge (Con viva preocupación), que suponía una solemne y radical condena del nacionalsocialismo. Entre otras cuestiones, en aquel documento el Papa declaraba, en clara alusión al régimen nazi, que obraba en contra de la fe católica “quien, siguiendo una pretendida concepción precristiana del antiguo germanismo, pone en lugar del Dios personal el hado sombrío e impersonal”. Igualmente, el Pontífice proclamaba que quien “tome la raza o el pueblo o el Estado (…) o los representantes del poder (...) y los divinice con culto idolátrico, pervierte y falsifica el orden creado e impuesto por Dios”. La encíclica, impresa y distribuida secretamente en Alemania, fue leída el domingo 21 de marzo de 1937 en los 11.500 templos católicos del Reich alemán, provocando la airada protesta del régimen. Mit brennender Sorge fue muy aplaudida dentro y fuera de Alemania por católicos y protestantes, y en general por casi todos los que, oponiéndose a Hitler, valoraban la valiente denuncia que el documento hacía del racismo y del totalitarismo nazi.(Ver texto completo)

8.2.10

Decir "nosotros"

La actitud positiva de expresar "unión" frente a "separación" a través del lenguaje es la tesis que el estudio de la Universidad de California en Berkeley defiende para explicar este comportamiento psicológico.


Según esto, cuando una pareja habla de "nosotros" o de lo "nuestro", el lenguaje invoca una relación más positiva que se asocia con cariño, menos enfado y menores niveles psicológicos de estrés durante la discusión.

En cambio, palabras que signifiquen "separación", como "yo", "tú" o "mí", se traducen en la mente de los implicados en insatisfacción, un ambiente hostil y un obstáculo más para un final feliz de la pelea. Esta forma de argumentar la frustración sentimental desde la individualidad es además más frecuentemente utilizada en los matrimonio infelices, según el estudio.

Los años vividos como pareja son otro factor determinante: las parejas de mayor edad utilizan más el pronombre en plural que las de mediana edad. Para explicar este hecho, los autores del estudio argumentan que aquellos que se han enfrentado a obstáculos y han superado retos juntos durante un largo camino, pueden tener un sentido mayor de la identidad compartida.

"La individualidad es un valor profundamente arraigado en la sociedad estadounidense, pero al menos en el reino del matrimonio, ser parte de un 'nosotros' es bien merecido y ofrecemos un poco del 'yo'", señala Robert Levenson, coautor del estudio publicado por la revista Psychology and Aging.

6.2.10

noviazgo y relaciones sexuales

José María Contreras responde a una cuestión que se plantean muchas jóvenes:


"Tengo 22 años y llevo dos con mi novio, que tiene mi edad. Me ha dicho que le gustaría tener relaciones sexuales. Yo no estoy muy acuerdo con esa postura, pero él dice que nos uniría mucho más. Por otra parte, mis amigas dicen que si no doy el paso, acabará aburriéndose. Estoy indecisa. ¿Qué me recomienda?"

RESPUESTA:

¿Que va a terminar por aburrirse? Yo pregunto: si uno quiere a otra persona para toda la vida, ¿va a dejarla por no tener relaciones? Por otra parte, si tanto unieran las relaciones sexuales, ¿cómo es posible que muchas personas no les digan a su pareja que prefieren las relaciones para después de casarse, por miedo a ser dejadas? ¿No unen tanto? ¿Cómo es que muchas personas, fundamentalmente mujeres, dicen que hubiera sido mejor haber esperado a tener relaciones hasta después de casarse?

Muchos noviazgos se rompen después de haber tenido muchas relaciones; si tanto los hubiera unido el sexo, la rotura sería francamente difícil. Según mi experiencia, las relaciones a esas edades unen mucho a la mujer, hasta el punto de que le impiden dejar, en bastantes casos, a su novio. Sobre todo si es la primera persona con la que tienen relaciones, y a partir de ese momento se establece una relación desigual. El chico no ha tenido esa sensación de unión y se siente libre para dejar a la chica si el noviazgo no funciona. Mientras, la chica ha perdido, en numerosos, esa libertad.

Muchas mujeres me han comunicado su deseo de decir a su novio que debían dejar de tener relaciones. Entre otras cosas, porque quieren saber si el novio es capaz de hacer eso por ellas. Es decir, quieren saber hasta dónde son queridas. Con frecuencia no se atreven a decirlo por miedo a ser dejadas. Si la intuición femenina les dijera que se encuentran muy unidas a su novio, no aparecería esa duda. Yo creo que si una persona deja a otra porque no quiere tener relaciones, es que no 1a quiere lo suficiente.

Esa relación posiblemente no llegará a buen puerto. Es una relación de noviazgo basada en el sexo. Si no lo hay, se rompe. No se le puede pedir todo a una persona a la cual se está conociendo para ver si es la idónea para pasar con ella el resto de la vida. Si usted es cristiana, sería positivo pensar que lo que separa de Dios nunca puede unir al hombre. Aunque a corto plazo parezca que sí.

4.2.10

Libertad de educación

Eduardo Martínez Abascal, Profesor del IESE (Universidad de Navarra) publicó este interesante artículo en Expansión (13/01/2010)



Imagínese usted que quiere comprar un coche. Imagine también que el Gobierno le dice a usted qué coche se tiene que comprar, de qué marca, color, y potencia. ¿Cuál sería su reacción? ¿Indignación? ¿Protesta? ¿Rebelión? Pues depende.

Si usted vive en Cuba, o en cualquiera de los pocos países comunistas que quedan (fueron muchos en su día), su reacción será de alegría. Es de los pocos afortunados que tiene coche. Además, usted nunca habrá experimentado la libertad de elección y, por tanto, no la echará en falta. Pero si usted vive en un país libre, democrático y desarrollado, probablemente pondrá el grito en el cielo por no poder comprar el coche que quiere. ¡Hasta ahí podríamos llegar! Y seguro que usted tendrá razón. Ahora, le pregunto: ¿qué valora más usted, la calidad de su coche o la educación de sus hijos?

La respuesta es obvia: la educación de mis hijos. Entonces, ¿por qué no admitimos que el Gobierno decida cual es nuestro coche y sí decida el tipo de educación de nuestros hijos? La realidad es que una amplia mayoría de ciudadanos no pueden decidir en España a qué colegio llevan a sus hijos. El Gobierno se lo impone. Está comprobado que el sistema más eficiente para que el ciudadano disfrute de bienes y servicios baratos y de buena calidad es la libre competencia. ¿Por qué no se aplica este sistema a la educación de nuestros hijos? Se argumentará que conviene dar una cohesión social a través de la educación pública, y que ésta ya es de calidad.

Entonces, ¿por qué los hijos de muchos políticos van a colegios privados? ¿No deberían dar ejemplo y llevar ellos primero las cargas que imponen a los demás? Según el Ministerio de Educación, el gasto público por alumno en primaria y secundaria es de 4.800 euros en un colegio público y de 2.100 euros en un colegio privado. ¿No sería más eficiente, pues, fomentar los colegios privados? Se argumentará: la educación privada es sólo para ricos. Negativo. También los pobres quieren llevar a sus hijos a colegios buenos… pero no pueden. Y sí podrían si el Gobierno (en cualquiera de sus formatos) aumentara la dotación por alumno, y que los padres decidiesen.

¿Colegios públicos? Sí. ¿Colegios privados? También. Y que compitan en igualdad de condiciones. Resultado: un mejor nivel educativo. A la postre, me parece que lo que se busca desde el Gobierno no es un sistema de enseñanza pública de calidad. Si fuera así, no tendrían miedo a la competencia. Se busca controlar la educación de las futuras generaciones.

3.2.10

Irregularidades climáticas

Científicos ocultaron fallos en un estudio sobre el cambio climático según La Vanguardia:


GLACIARES EN EL HIMALAYA. El IPCC se equivocó en sus proyecciones sobre el deshielo de los glaciares del Himalaya. Pronosticó que desaparecerían el año 2035; pero se vio obligado a rectificar el 20 de enero. La errónea previsión se gestó en 1999 a raíz de una entrevista al experto en glaciares indio, Syed Hasnain, publicada en New Scientist. La información fue asumida en un informe de WWF, citado luego por el IPCC. El glaciólogo Georg Kaser lo advirtió a tiempo, pero los revisores del capítulo no filtraron el error.


Las evidencias sobre el cambio climático son numerosas, pero algunos de los argumentos científicos utilizados para llegar a esa conclusión están cada vez más en tela de juicio como resultado de la filtración de miles de correos electrónicos del departamento de Medio Ambiente de la Universidad británica de East Anglia.

Primero, surgieron dudas sobre el deshielo de los glaciares del Himalaya, y ahora se cuestiona el aumento real de las temperaturas en China, al descubrirse que muchas de las estaciones meteorológicas que supuestamente realizaron las mediciones o bien no existían o bien se habían trasladado de lugar. Y, por si fuera poco, los autores del estudio se han pasado una década encubriendo esas deficiencias. 

Parece el argumento de un thriller medioambiental, en el que no se sabe quién es el pirata informático que ha penetrado en los ordenadores de la Universidad de East Anglia para acceder a los intercambios de información y opiniones sobre el calentamiento global, y revelar al mundo los fallos y deficiencias de la metodología utilizada para alcanzar algunas de las conclusiones científicas sobre el calentamiento. ¿Está detrás la mano negra de los escépticos del cambio climático? ¿algún servicio de inteligencia?, o ¿es una batalla de egos entre científicos rivales?

En el ojo del huracán está el profesor Phil Jones, director de la unidad de investigación climática de esta universidad británica, y su colega chino-norteamericano Wei Chyung-Wang, de la Universidad de Albany (estado de Nueva York). Ambos han sido acusados de fraude por un investigador británico escéptico, el ex banquero de la City Doug Keenan, en relación con los contenidos de un informe publicado en 1990 que durante todo este tiempo ha servido como referencia clave para el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) de la ONU, criticado por no analizar con suficiente rigor el origen y calidad de las fuentes.

The Guardian ha examinado los correos sobre las temperaturas en China y ha llegado a la conclusión de que se encubrió su manipulación, aunque se matiza que todo ello no anula los argumentos –apoyados en múltiples estudios– de que se ha producido un calentamiento de la atmósfera, de manera que el posible fraude tan sólo se refiere a la metodología. Aún el daño que causan las críticas al IPCC es enorme.

2.2.10

Creyentes y no practicantes

¿Quién no tiene un amigo o un pariente que, estando bautizado y creyendo en Dios, declara no ser practicante? ¿Quién no ha intentado explicarle la razón de nuestra esperanza y felicidad, pero sin conseguirlo? El Profesor Jesús Ortiz acaba de publicar, en la Editorial EUNSA, una obra de gran actualidad en nuestro tiempo titulada, precisamente, «Creo pero no practico».



¿Cómo explicaría el fenómeno de los creyentes no practicantes?

Todos conocemos personas que creen pero no practican, pues no participan en la vida de la Iglesia. Quizá buscan sinceramente a Dios, pero de un modo tan subjetivo que no garantiza encontrarle ni tratarle de veras. Unas veces fallan las creencias o están diluidas en un humanitarismo genérico, y otras veces falla la conducta, guiada más por las tendencias emotivas que por la fe en el Dios real.

Fallan las creencias, pues muchos tienen sólo una formación elemental de las verdades de la fe y de las prácticas católicas, que juzgan desde los recuerdos de infancia. Han evolucionado preparándose para una profesión, haciendo una carrera, pero su conocimiento de la identidad cristiana y de las prácticas católicas ha quedado estancado, atrofiado.

Por eso les invitaría a buscar a Dios y comprender mejor el valor de la religión, la racionalidad de la fe, y la identidad de los discípulos de Jesús de Nazaret. Por otra parte, no me atrevería a decir que los católicos practicantes son creyentes perfectos. Solamente los santos han alcanzado la meta de la perfección y felicidad en Dios, como premio a sus luchas por ser coherentes y su servicio a los demás. Basta con recordar a Madre Teresa de Calcuta, Josemaría Escrivá, el Padre Damián, Sor Ángela de la Cruz, Maximiliano Kolbe, etc., por mencionar sólo a santos recientes. Pero, salvo los canonizados, todos los demás podemos considerarnos también creyentes no practicantes "del todo", siempre en proceso de formación. Por eso no pretendemos dar lecciones ni ser ejemplo de perfección, pero sí dar testimonio de que luchamos por practicar la fe cristiana, en privado y en público. (Ver texto completo)

1.2.10

Evitar las discusiones

Tomado de “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” de John Gray


Uno de los desafíos más difíciles en nuestras relaciones afectivas es el manejo de las diferencias y los desacuerdos. A menudo, cuando las parejas no están de acuerdo, sus diferencias pueden transformarse en discusiones y luego, sin mucho aviso, en verdaderas batallas. De repente, dejan de hablar en forma afectuosa y automáticamente comienzan a herirse mutuamente: se culpan, se quejan, exigen, caen en el resentimiento y en la duda.

Hombres y mujeres que discuten en esa forma no solo hieren sus sentimientos sino que perjudican su relación. Así como la comunicación constituye el elemento más importante en una relación, las discusiones pueden ser el elemento más destructivo, porque cuanto más cerca estamos de alguien, más fácil resulta herirlo o ser herido.

Para todos los fines prácticos recomiendo especialmente a todas las parejas que no discutan. Cuando dos personas no están, involucradas sexualmente les resulta más fácil conservar las distancias y ser objetivas en el momento de discutir o debatir. Pero cuando las parejas involucradas y, en especial, sexualmente, discuten, pueden con facilidad tomar las cosas en forma personal.

Como pauta básica: no discuta nunca. En lugar de ello, analice los pro y los contra de algo. Negocie lo que quiere pero no discuta. Es posible ser sincero, abierto, expresar incluso sentimientos negativos sin discutir ni pelear.

Algunas personas se pelean todo el tiempo y gradualmente su amor muere. En el otro extremo, algunas parejas suprimen sus sentimientos sinceros a fin de evitar el conflicto y no discutir. Como resultado de suprimir sus verdaderos sentimientos, también pierden contacto con sus sentimientos afectuosos. Una pareja esta librando una guerra mientras que la otra esta pasando por una guerra fría.

Es mejor que una pareja encuentre un equilibrio entre esos dos extremos. Al recordar que somos de diferentes planetas y al desarrollar así buenas comunicaciones, resulta posible evitar discusiones sin tener que suprimir los sentimientos negativos y las ideas y deseos conflictivos.