Escrito por Alejandro Llano. Filósofo y catedrático 
El principal presupuesto cultural de la imposición del aborto es el materialismo. Si los humanos somos fragmentos sofisticados de carne, se puede hacer de todo con ellos. España es el país más permisivo del mundo en sexualidad y familia: el país en el que se autorizan prácticas más crueles, que se fomenta a través de un adoctrinamiento insidioso acerca de la afectividad y el sexo para alumnos que apenas han llegado a la adolescencia. Quienes han gestado la ley, y la han presentado engañosamente, son los que nos gobiernan por elección del pueblo soberano. Algo falla entre nosotros. Algo huele a podrido.
¿Aquí no ha pasado nada? Sí, sí que ha pasado: algo gravísimo. El Senado acaba de aprobar la nueva ley del aborto que implica la tolerancia casi completa de la liquidación de niños no nacidos. No procede asumirla como el que se bebe un vaso de agua. Lo que nos tenemos que tragar es veneno, que no sólo hará daño a quienes liquiden a víctimas inocentes, sino a todos nosotros.
Quienes han gestado la ley, y la han presentado engañosamente, son los que nos gobiernan por elección del pueblo soberano. Algo falla entre nosotros. Algo huele a podrido. España es el país más permisivo del mundo en sexualidad y familia: el país en el que se autorizan prácticas más crueles, que se fomenta a través de un adoctrinamiento insidioso acerca de la afectividad y el sexo para alumnos que apenas han llegado a la adolescencia.
¿Qué visión del hombre abrigan estos maestros de la muerte? Son sujetos ignorantes de la dignidad humana. Tergiversan el respeto a la persona en todas las fases de su existencia. Piensan, por ejemplo, algo tan filosóficamente grosero como que la identidad depende de la continuidad espacio-temporal. Al estar el feto unido al cuerpo de la madre, cabe desprenderse de él igual que se extirpa un tumor. Los abortistas son anti-vida. También defienden la eugenesia y la eutanasia. Representan la antítesis, en un punto esencial, de las libertades democráticas. ¿Cuál es, entonces, la actitud de los presuntos proLife? La propia de millones de personas que apenas han movido un dedo para oponerse al gran atropello. Pero ¿no han organizado una manifestación? Sí ¿y qué? ¿Pensaron en algún momento que bastaba con que unos cuantos salieran cierto día a la calle? No, no bastaba, y todos lo sabían. Pero escondieron la cabeza bajo el ala. Como no veían, soñaron que tampoco los otros verían su blandura y falta de ideas.
El principal presupuesto cultural de la imposición del aborto es el materialismo. Si los humanos somos fragmentos sofisticados de carne, se puede hacer de todo con ellos. Y tampoco procede argumentar intelectualmente para defenderlos; porque la razón no es lo que más se valora en estos pagos. Ahora somos todos liberales y economicistas. Lo que importa es la riqueza y la libertad para mover el dinero de un lado para el otro. Lo demás es metafísica, es decir, pérdida de tiempo. Pero ¿qué sucedería si la metafísica fuera, al cabo, lo que inclinara las decisiones hacia un lado o hacia otro? Pasaría quizá lo que está sucediendo. La visión del mundo que se acabaría imponiendo sería la de quienes mantienen que la fuerza viene de abajo, que no hay más ética que el pragmatismo y que no existen diferencias esenciales entre un ser humano y una mascota.
La imagen del mundo bajo la que el aborto se acepta sin apuros es la que considera que la realidad forma un todo, en el que no hay distinciones radicales ni distintos niveles. Es lo que, más sofisticadamente, se denomina holismo o totalismo. El todo informe es uno. Hay que proteger el medio ambiente y evitar que una especie depredadora, como son los humanos, ataque y destruya espacios naturales. A lo más que se debe llegar en cuestión de espiritualidad es a la suavidad tontorrona tipo new age. Ante todo, es preciso evitar la agresividad. Nada de películas en las que se planteen problemas con hondura humana o radicalidad moral. Lo más conveniente para chicos y grandes es la animación, en la que proliferan niños ingenuos y monstruos bondadosos. Tampoco está mal el género de ensalzamiento de la violencia, siempre que sea tipo tecno y acabe bien. Debe evitarse a toda costa el uso de libros.
La resignación y la docilidad, junto con un conformismo que no provoque crispaciones, componen un estado de ánimo civilizado y abierto, libre de prejuicios, en el que las injusticias se ocultan y los fetos se tiran a la basura. El sacrificio de los infantes es una metáfora y un anuncio de las muertes cerebrales y morales de casi todo un pueblo. Estamos tocando el fondo. Para actuar de manera diferente, resulta imprescindible pensar de otro modo. O, simplemente, pensar. Porque lo más grave, tras las agresiones sufridas, es que aún no nos paramos a pensar.
Publicado en el ElConfidencialDigital.com
Este blog ofrece reflexiones en torno al amplio tema de "ser persona". Partimos de la convicción de que el concepto de persona es la mayor aportación del cristianismo a la cultura occidental. Queremos facilitar ideas que hagan pensar sobre esta importante cuestión. El arte, la literatura, la música, el cine, etc. también nos pueden ayudar a entender el fundamento antropológico de nuestra civilización y a crecer como personas.
30.3.10
Presupuestos culturales del aborto
29.3.10
Mujeres invisibles

María trabaja en una tienda de ropa. Tiene 28 años, un trabajo y un novio. Se siente afortunada porque tiene un trabajo. El horario es de diez de la mañana a ocho y media de la tarde, de lunes a sábado.
Está pensando en tener un hijo, porque “no quiero que se me pase el arroz”, pero por otro lado está aterrada de quedarse embarazada. Si su jefe se entera, la pone de patitas en la calle, con una indemnización ridícula. A su jefe le conviene que sea mujer, joven y guapa. Así vende más. Pero lo que le conviene de verdad es que siga así muchos años. Que no ascienda en la empresa, que no sea madre porque pediría jornada partida, ¿y que pasaría entonces con las otras empleadas? Vaya ejemplo. Un caos.
No ha cambiado casi nada. La lucha por la igualdad empezó en plena Revolución Francesa, cuando Olympe Marie de Gouges fue guillotinada por atreverse a pedir que la Declaración de los Derechos del hombre se aplicara también a las mujeres. A mitad del siglo XIX, Concepción Arenal accedió a las aulas de Derecho de la Complutense vestida de hombre, para poder estudiar esa licenciatura. En 1931, Clara Campoamor, para lograr el derecho al sufragio femenino, renunció expresamente a su condición de mujer: “Señoras y señores diputados: yo antes que mujer soy ciudadano”.
Y así llegamos hasta hoy, rodeados de leyes que defienden a la mujer, pero que en la práctica no han cambiado la organización de la vida profesional y social en absoluto, porque tratan a las mujeres 'de a pie' como si no fueran madres, y a los hombres como si no tuvieran obligaciones familiares, impidiendo un cambio de mentalidad a pie de calle. Para esas obligaciones, piensan algunos ya está esa ONG llamada 'Abuelos Sin Fronteras'.
La solución que se le da a María es la de ampliar sus derechos reproductivos para abortar y de negarle en la práctica un "derecho reproductivo muy reaccionario": su derecho a la maternidad. El que María pueda ser madre perturba demasiado la tranquilidad del complejo comercial-industrial capitalista, causa tensiones en la oferta de mano de obra barata, y claro, eso va contra la productividad, el empleo y no sé cuantas cosas más.
27.3.10
Una sociedad enferma

Una sociedad con varios millones de parados, que mata impune y sistemáticamente a sus hijos más inocentes, que administra la justicia según los colores políticos, que miente con descaro y desde las más altas instancias, que viola los pactos más sagrados, que fomenta el odio y el enfrentamiento entre sus miembros, que impide el ejercicio libre de la religión, que destruye la inocencia de los niños desde su más tierna edad, que azuza las pasiones de los jóvenes, que niega que haya acciones buenas y malas con independencia de tiempo y circunstancias, que convierte la escuela en un instrumento ideológico y el poder político en trampolín para el enriquecimiento personal y el medro de los suyos, que se empeña en no tener hijos, en una palabra, una sociedad cuarteada en sus estructuras básicas y removida en sus cimientos éticos es una sociedad decadente y enferma de extrema gravedad.
Si tal sociedad fuese creación de un pesimista empedernido o fruto de una imaginación febril, no causaría ningún tipo de preocupación y hasta podría convertirse en objeto de estudio y reflexión. Pero si esa sociedad es la nuestra, si es el ámbito en el que vivimos el día a día de nuestro trabajo, de nuestra familia, de nuestras amistades, de nuestros proyectos y de nuestras aspiraciones, entonces las cosas adquieren un dramatismo inusitado y necesita que le apliquemos de inmediato un remedio radical. Por desgracia, esto es lo que nos ocurre a nosotros. Porque la actual sociedad española es la sociedad decadente y gravemente enferma que he descrito antes. Porque en ella conviven y coexisten todas las lacras denunciadas. Y, además, hasta parte de los mismos eclesiásticos no están a la altura de su misión.
Pero esta sociedad, precisamente porque es la nuestra, no debe ser mirada con desinterés, desprecio u odio. Tampoco con un buenismo enfermizo. Necesita ser amada, pero para ser renovada. Ahora bien, dado que las enfermedades que la aquejan son muy graves y tienen carácter de metástasis generalizada, no podemos aplicarle una cataplasma. Y cataplasmas serían todos los remedios que no contemplen una profunda regeneración ética de cuantos formamos parte de esa sociedad. Las estructuras son posteriores al uso y abuso de nuestra libertad. Por eso, ni la justicia, ni la política, ni la escuela, ni la familia, ni la convivencia, ni la economía, ni las finanzas saldrán de la situación calamitosa en que se encuentran si las personas que son jueces, políticos, profesores, economistas, financieros, periodistas y cónyuges no cambian. En caso contrario, haríamos bueno lo que el refranero español sentenció con extraordinaria justeza y sencillez de formulación: “Distintos perros con los mismos collares”. Si quien está enfermo es el perro –la sociedad– es inútil cambiar el material y color de los collares –instituciones y estructuras sociales–. Hay que cambiar a las personas.
26.3.10
Abuelos heroicos

Los abuelos trabajan de sanitarios, guardianes y preceptores de sus nietos. Hacen posible que muchas mamás se puedan integrar al mercado de trabajo. Algunas familias marchan mejor gracias a los abuelos. Y en tiempos de inestabilidad económica, estos gestos tienen mayor importancia.
Uno de los datos más preocupantes del censo, en Estados Unidos, es el creciente número de menores que han de ser sustentados por sus abuelos: 2,4 millones de abuelos se encargan del adiestramiento de 4,4 millones de nietos. El semanario The Economist informa que un tercio de estos abuelos, cabeza de familia, no habían terminado la enseñanza secundaria y que el 62% no habían pasado por la universidad. El 70% sobrepasaba los 50 años, mientras que el 70% de los menores tenía alrededor de 11 años.
La Academia Americana de Psiquiatría para Niños y Adolescentes explica las causas de esta sobrecarga para los abuelos: aumento de familias con un solo padre, alta tasa de divorcios, embarazos de adolescentes, incapacitación de los padres por prisión, alcoholismo, consumo de drogas y violencia doméstica.
Los abuelos se enfrentan al desgaste psíquico y físico que les supone fatigarse con chicos especialmente difíciles por provenir de hogares rotos o conflictivos. El estrés y la fatiga, ligados al trabajo que origina la responsabilidad, son los principales indicios del síndrome de la “abuela esclava”. Existen programas dirigidos a la ayuda de los abuelos que deben educar a sus nietos. El servicio más demandado es una prestación económica para que puedan contratar un asistente temporal durante las vacaciones. Aparte de estas ayudas, deberíamos erigir un monumento a los abuelos.
25.3.10
24.3.10
Pánico moral
"De los 210.000 casos de abusos sexuales registrados en Alemania desde 1995, solamente 94 corresponden a personas e instituciones de la Iglesia católica. Eso supone un 0,045%"

Un tribunal de la Haya decidió en julio de 2006 que el partido pedófilo Diversidad, Libertad y Amor Fraternal ( PNVD, siglas holandesas) , “ no puede ser prohibido, ya que tiene el mismo derecho a existir que cualquier otra formación”. Los objetivos de este partido político eran: reducir la edad de consentimiento (12 años) para mantener relaciones sexuales, legalizar la pornografía infantil, respaldar la emisión de porno duro en horario diurno de televisión y autorizar la zoofilia. El partido acaba de disolverse esta misma semana. Al parecer, ha contribuido decisivamente la “dura campaña” lanzada desde todos los frentes, internet incluido, por el sacerdote católico F.Di Noto, implacable en la lucha contra la pedofilia.
Esta buena noticia - cuyo protagonista es un sacerdote católico - coincide con otra mala, protagonizada también por sacerdotes de esta confesión. Me refiero a la tempestad mediática desatada por abusos sexuales de algunos clérigos sobre menores de edad. Estos son los datos: 3.000 casos de sacerdotes diocesanos involucrados en delitos cometidos en los últimos cincuenta años, aunque no todos declarados culpables por sentencia condenatoria. Según Charles J. Sicluna – algo así como el fiscal general del organismo de la Santa Sede encargado de estos delitos - : “ el 60% de estos casos son de ‘efebofilia’, o sea de atracción sexual por adolescentes del mismo sexo; el 30% son de relaciones heterosexuales, y el 10%, de actos de pederastia verdadera y propia, esto es, por atracción sexual hacia niños impúberes. Estos últimos, son unos trescientos. Son siempre demasiados, pero hay que reconocer que el fenómeno no está tan difundido como se dice”.
Efectivamente, si se tiene en cuenta que hoy existen unos 500.000 sacerdotes diocesanos y religiosos, esos datos –sin dejar de ser tristes, - suponen un tanto por ciento no superior al 0.6%. El trabajo científico más sólido que conozco de autor no católico es el del profesor Philip Jenkins, Pedophiles and Priest, Anatomy of a Contemporary Crisis ( Oxford University Press). Su tesis es que la proporción de clérigos con problemas de desorden sexual es menor en la Iglesia Católica que en otras confesiones. Y, sobre todo, mucho menor que en otros modelos institucionales de convivencia organizada. Si en la Iglesia Católica pueden ahora resaltar más - y antes- es por la centralización eclesiástica de Roma, que permite recoger información, contabilizar y conocer los problemas con más inmediatez que en otras instituciones y organizaciones, confesionales o no.
Hay dos ejemplos recientes que confirman los análisis de Jenkins. Los datos que acaban de facilitar las autoridades austríacas indican que, en un mismo período de tiempo, los casos de abusos sexuales señalados en instituciones vinculadas a la Iglesia han sido 17, mientras que en otros ambientes eran 510. Según un informe publicado por Luigi Accatoli ( un clásico del Corriere della Sera) , de los 210.000 casos de abusos sexuales registrados en Alemania desde 1995, solamente 94 corresponden a personas e instituciones de la Iglesia católica. Eso supone un 0,045% .
Me da la impresión de que se está generando un clima artificial de “pánico moral”, al que no es ajeno cierta pandemia mediática o literaria centrada en las “desviaciones sexuales del clero”, convertidas en una suerte de pantano moral. Nada nuevo, por otra parte, pero que ahora alcanza cotas desproporcionadas, al conocerse hace unos días los casos ocurridos en Alemania, Austria y Holanda. La campaña recuerda las leyendas negras sobre el tema en la Europa Medieval, la Inglaterra de los Tudor, la Francia revolucionaria o la Alemania nacional-socialista. (Ver texto completo)
22.3.10
Belleza integral

A diferencia de la naturaleza y de los objetos artísticos, donde encontramos una belleza “de algo”, existe una belleza “de alguien”, que es la específicamente personal, la belleza responsable, con rostro, que sabe y responde de sí. La llamamos belleza “integral” porque resulta de asumir el hombre sus diversas dimensiones: lo físico, lo psíquico y lo espiritual. Esta integración, aunque ya incoada en nuestra naturaleza, está sin embargo por cumplir, por lograr, por inventar mediante nuestra libertad. De ahí que la belleza integral reclame necesariamente la creación personal. Es, por así decir, la belleza que alguien “se saca de dentro” y a la cual responde con su actitud y temple ético, pero también mediante artes específicas.
Por ser el cuerpo palabra originaria de la persona y como su signo eficaz, la belleza integral tiende de suyo a vivirse y manifestarse corporalmente. Ello requiere el concurso, entre otras cosas, de las “artes de la intimidad”: arreglo personal, cortesía, vestido, diseño, decoración, y multitud de otras actividades, por lo general manuales, que inventan y modulan la convivencia. Su manifestación tiene lugar según cinco niveles:
a) El cuidado del aspecto, mediante el cual se actúa sobre el campo magnético de la presencia.
b) El hogar, que es obra común de todos sus miembros, en la cual reluce la armonía peculiar de cada familia, su estilo, su excelencia, sus peculiaridades.
c) Posteriormente la belleza integral aflora en la amistad, y de modo singular y paradigmático en el amor erótico, confiriéndoles lirismo y hondura.
d) Desde los niveles anteriores la belleza integral se proyecta en la compleja trama de las relaciones sociales, insuflando en ellas aliento de humanidad.
e) Por último, y como cerrando el círculo, los medios de comunicación, en particular las expresiones artísticas del mundo de la imagen (cine, publicidad, moda, diseño), reflejan, interpretan y configuran los niveles anteriores.
Elemento esencial en este tipo de belleza es el discernimiento, por vía afectiva, del significado esponsal del cuerpo, fundamento de la complementariedad entre varón y mujer. Esta sabiduría práctica en torno a la corporeidad es lo que otros llaman modestia, decoro, pudor, decencia, etc.
Otra característica de la belleza personal o integral es su carácter biográfico o narrativo, pues le es esencial aquel argumento que hace de cada vida algo único. Las artes que mencionadas antes se dirigen precisamente a intensificar el sentido argumental, confiriendo a la vida cierto aire de novela o película, es decir, un todo con sentido. De este modo, cualquier vida, por corriente que sea, se torna digna de contemplarse, despierta admiración, irradia belleza.
Fomentar, captar y responder a la belleza integral requiere una ardua y exigente disciplina ascética, especialmente el recogimiento habitual y el dominio de la mirada. Así entrenado, el corazón se abre de modo espontáneo a la excelencia de la persona y siente la incitación de su misterio.
21.3.10
Caravaggio y el claroscuro

Antes de este célebre artista, en la historia de la pintura, la luz carecía tener una dirección precisa. En la mayoría de las obras de Caravaggio este elemento llega para irrumpir e iluminar violentamente la obra.
Roma rinde homenaje al pintor nacido en Milán en 1571. Actualmente se realiza en el museo Scudiere del Quirinale una exposición dedicada al artista, que reúne varias de sus obras maestras, entre ellas la “Cena en Emaus”, “San Juan Bautista”, “la captura de Cristo en el Huerto”, entre muchas otras.
A pesar de la rica colección que muestra esta exposición, los organizadores no han querido extraer de las iglesias romanas varias obras maestras que las engalanan. Tal es el caso de la “Conversión de San Mateo”, que puede verse en la iglesia San Luis de los Franceses, o la “Conversión de San Pablo” y la “Crucifixión de Pedro”, ambas en la Iglesia Santa María del Popolo o la “Virgen de los peregrinos”, que reposa en la Iglesia de San Agustín.
Las muestra invita a así a sus espectadores a visitar estas tres importantes iglesias romanas para que puedan apreciar las obras que se encuentran allí.
Reflejo de su vida
La obra pictórica de Caravaggio puede clasificarse en tres etapas: la de la juventud que va desde 1592 hasta 1599, en la que pinta con la célebre obra del joven con la canasta de frutas, presente en esta muestra y que puede verse ordinariamente en la Galeria Borghese de Roma. La del éxito que va desde 1600 (año jubilar en el que varios cardenales le encargan pintar algunas escenas bíblicas) hasta 1606, y la de la fuga, cuando el artista tuvo que huir de Roma tras ser culpado por un homicidio. Esta tercera época duró hasta su muerte, en 1610.
“Caravaggio atrae porque su vida y su obra están estrechamente y casi necesariamente unidas”, asegura Claudio Strinati, organizador de la muestra.
“Vivió una vida trágica y desesperada, se sostenía de parte de muchos críticos y así, tal vida se reflejaba en la potencia extrema de la obra (alguno decía también que en la fealdad), llena de violencia, de tragedia, de ineluctable destino y de desesperación”, dice Srtinati.
Obras que reflejan su vida, en las que aparece su rostro, como “David y Goliat” en la que, según los críticos, el gigante vencido es representado con su autorretrato. O la “Captura de Cristo en el Huerto” donde, dentro de los mismos personajes bíblicos (Judas, Juan y los soldados que lo capturan), se encuentra un hombre con una linterna que, se cree, es él mismo representándose.
“La revolución está quizás en el hecho que el maestro habla de sí desde el inicio hasta el fin e interroga al espectador como fue posible que antes ninguno lo hubiera hecho”, asegura el organizador de esta muestra.
Pintor de cuadros al natural, Caravaggio llegó al punto de expresar con los gestos, el mismo cuerpo y la luminosidad, la humanidad de los personajes bíblicos. Tal es el caso de la obra titulada “Coronación de espinas”, que expresa el rostro sufriente de Jesús en el momento de la pasión conjugada con la aceptación íntima de este momento. O la “Adoración de los pastores” la cual, a diferencia de muchas célebres obras que narran el mismo tema bíblico, resalta, no tanto el tono alegre, sino más bien el tono recogido y silente de sus personajes.
Dos obras sobre el mismo tema dejan ver la evolución del pintor hacia una expresión cada vez más realista: ambas reciben el nombre de “Cena en Emaús”, la primera, pintada en 1601 y que normalmente reposa en la National Gallery de Londres, muestra a un Jesús sin barba, como en varios mosaicos paleocristianos. Muestra algunas frutas que no son de la estación que corresponde a la Pascua (la naciente primavera) mientras que la segunda obra con el mismo nombre (pintada en 1606 y que normalmente se encuentra en la Pinacoterca de Brera, en Milán) exhibe sobre la mesa una naturaleza muerta más sencilla, una actitud más recogida de parte de los discípulos y del mismo Jesús que se muestra bendiciendo y partiendo el pan.
Debido a su muerte temprana y a que comenzó a ser un artista conocido a los 21 años (generalmente los artistas de su época alcanzaban la fama ya en la adolescencia), Caravaggio no dejó un grandísimo número de obras. Sin embargo en los últimos años numerosos expertos e historiadores del arte han le atribuido siempre nuevas obras hasta el momento anónimas, debido a la técnica que utiliza y a algunos documentos alusivos a ellas que han sido encontrados.
Caravaggio murió solo y abandonado en el hospital María Auxiliadora de Porto Ercole, una pequeña población italiana ubicada en la costa Mediterránea y que pertenece a la provincia de Grossento. Cuenta la historia que fue sepultado a toda prisa en una fosa común. Pronto fue olvidado, contrariamente a lo que ocurre con varios artistas que comienzan a ser valorados justo después de la muerte. Su obra comenzó a ser más reconocida a principios del siglo XX. Por esta razón, actualmente hay muchos vacíos en los estudios sobre su biografía y obras.
Un pintor que supo dar “luz a la oscuridad, realizando una pintura capaz de expresar en una dimensión real el dramático desenvolverse de la representación, exaltando los valores espirituales de los contenidos con una certeza que no tiene igual”, dijo Francesco Buranelli, miembro de la Pontificia comisión para los bienes culturales.
Por Carmen Elena Villa
20.3.10
Reflexión sobre la moda

“EL LUJO EN LA ERA HIPERMODERNA”
Estamos ante una nueva era, la era hipermoderna, propia de nuestra sociedad contemporánea, que se refleja en la moda. Vivimos una nueva edad histórica de la moda, paralela a la globalización de nuestro mundo, que se caracteriza por diez rasgos.
El primer rasgo, es que ha pasado el reinado de la alta costura, que tenía un primer centro de la hegemonía en París. Ya no existe un solo centro, hay varios centros, aunque por supuesto Paris sigue siendo importante, pero también lo es Londres, Nueva York, Milán, Ámsterdam. Se han multiplicado las “fashion week”, estamos ante la multimoda policéntrica y multicultural, con vistas a nuevos mercados: Japón, China, turcos indios. Es la moda global, la que moderniza los estilos tradicionales, los mezcla con los étnicos y hace posible una moda generalizada. La moda moderna es policultural y en ella caben multiplicidad de estilos, mezcla lo nuevo con lo antiguo.
El segundo rasgo, antes existía una oposición clara entre la moda de lujo y la composición industrial, un estilo sin nombre y con poca estética. Esta oposición radical tampoco existe ahora. La ropa industrial también es ropa de moda, sigue las tendencias, tiene estatuto de moda reconocida, con imagen. Y actualmente las marcas que adoptan este nuevo estilo va adoptando los métodos y estrategias por las que funcionaban la moda de lujo o gama alta. Hay marcas como H&M que recurren a creadores de prestigio, como Cavalli, y este fenómeno se llama mass prestige, o prestigio de masas, lo barato es también creativo y original. En los anuncios vemos marcas que utilizan la imagen de personajes famosos, artistas de cine. Van dirigidas al gran publico y se refleja también en el estilismo de las tiendas, ejemplo claro es Zara. Abrir tiendas chic en barrios elegantes junto a las tiendas de grandes diseñadores es también signo de nuestro tiempo globalizado.
El tercer rasgo, los grandes distribuidores, los grandes almacenes, adquieren mucha importancia en el terreno de la moda. Por ejemplo en Estados Unidos los híper, la venta por correspondencia, corresponde al 85% del consumo de ropa. En Europa es mucho menos, no obstante, este rasgo va aumentando. Se presentan con un sofisticado sistema de comunicación al público las colecciones tradicionales de invierno y de verano. La nueva realidad: el poder de los grandes de los distribuidores por encima del poder de los grandes estilistas. Se trata de la preponderancia de una moda-marketing. Ya no impone a la demanda un estilo determinado basado en los caprichos de un creador famoso.
El cuarto, el universo de la moda de lujo se asentaba en empresas familiares de pequeños tamaño, artesanales, en casas de moda independientes, con sus fundadores, sus creadores, sus clientes. Chanel, Dior, Nina Ricci, Vuitton... este ciclo ha concluido. Ahora hay gigantes de la moda, grupos multimarcas de gran envergadura que cotizan en bolsa y que agrupan a una gran cartera de marcas de prestigio. Una nueva época para las marcas se anuncia, caracterizada por movimientos de concentraciones, adquisiciones, cesiones de grandes marcas en este mercado global. Hemos pasado de la lógica artesanal y familiar a la lógica financiera, industrial. Marcas tradicionales, han tenido que acogerse a esta nueva concepción de la moda para subsistir, han tenido que buscar inversiones para la expansión. Hay alguna que subsiste en plan tradicional, como Armani, pero como las necesidades de inversión son cada vez más considerables buscan socios financieros. Todds, o Burberrys entran en esta dinámica, otras marcas de moda han optado por abrir su capital a fondos de inversiones que participan o compran la totalidad de marcas que se encuentran en apuros financieros. Sea como sea, se afianza el hecho de las estrategias económicas como punto preponderante. Se ha convertido en una moda hipermercantil como objetivo de desarrollo internacional. No son solo las marcas de lujo, la misma dinámica ocurre también en las marcas abiertas al gran público Zara, o H&M, por ejemplo, pero la moda no es solamente la ropa para un grupo de élite, sino que se inserta en toda la economía en un sentido más amplio, por derecho propio, como los demás: de expansión u rentabilización de capitales. (Ver texto completo)
19.3.10
tabaco y aborto

Asombroso y delirante malabarismo: mientras que por un lado se permite extirpar el embrión como si fuera una verruga, por otro se nos dice que el tabaco "perjudica la salud del hijo". Pero bueno ¿en qué quedamos?
Decididamente las autoridades sanitarias parece que se han propuesto volvernos locos (contagiarnos su locura más bien). ¿Alguien puede explicarme esto? Si el embrión es un hijo al que hay que proteger de los humos tóxicos ¿cómo se puede entender que sea legítimo trocearlo y tirarlo a la basura? Me parecen contradicciones palmarias de las que alguien tendría que responder...
18.3.10
Cohabitación y matrimonio

Las parejas que viven juntas antes de casarse tienen, de media, una probabilidad 6 veces mayor de romperse antes de que lleguen a los 10 de convivencia. En cambio, las expectativas de duración de la pareja mejoran si empezaron a convivir cuando ya estaban casados. El estudio refleja también el aumento espectacular de la cohabitación en Estados Unidos. A partir de una muestra de 12.571 mujeres y hombres de 15 a 44 años, los autores señalan que el porcentaje de mujeres que rozan la cuarentena y han cohabitado se ha duplicado en 15 años hasta llegar al 61%.
Otro dato interesante es que la mitad de las parejas que empiezan cohabitando se casan a los tres años. Si los dos miembros de la pareja tienen estudios superiores, es probable que se casen antes y que su matrimonio dure por lo menos 10 años.
Para Nelly A. Musick, profesora de análisis social en la Universidad de Cornell, los resultados del estudio sugieren que hay una brecha abierta entre ricos y pobres respecto a la concepción del matrimonio. “Mientras la cohabitación sigue siendo un camino hacia el matrimonio entre las clases altas, parece que las mujeres de bajo nivel de renta tienden a ver la cohabitación cada vez más como un punto de llegada”, explica Musick.
Las actitudes sociales hacia la cohabitación también difieren en función del sexo. Entre los encuestados, el 62% de las mujeres de 25 a 44 años estaban casadas y sólo el 8% cohabitaban. En cambio, el porcentaje de hombres casados desciende hasta el 59% y el de la cohabitación sube al 10%. Un último hallazgo significativo del estudio es que las mujeres que a la edad de 14 años no vivían con sus padres biológicos o adoptivos son menos proclives a casarse que aquellas que crecieron con su padre y su madre.
Menor compromiso
La publicación de estas estadísticas confirman las conclusiones de otros estudios que en su día fueron bastante polémicos. Investigaciones realizadas hace más de una década revelaban no solo que las parejas de hecho se rompen más que los matrimonios, sino que también aquellos que se casan después de haber cohabitado son más proclives a divorciarse que quienes fueron directamente al altar.
En un estudio publicado en 1999, dos conocidos sociólogos estadounidenses, David Popenoe y Barbara Dafoe Whitehead, del National Marriage Project de la Universidad Rutgers, afirmaban que “una atenta revisión de los datos que proporcionan las ciencias sociales sugiere que vivir juntos no es una buena manera de prepararse al matrimonio ni de evitar el divorcio”. Según los autores, las personas que han vivido antes con otras parejas muestran un compromiso menos firme. “Toleran menos la insatisfacción y dejarán romperse un matrimonio que podría haberse salvado”, dicen Popenoe y Whitehead.
17.3.10
Ahora quiero ser santa

AMADA ROSA PEREZ: Una de las modelos más famosas y cotizadas de Colombia, de alguna manera las cosas poco gratas que vio en el mundo del modelaje y las pasarelas internacionales la asquearon, al punto de buscar la alternativa de la actuación, oportunidad que le brindo el Canal RCN en la telenovela “La Costeña y el Cachaco” protagonizada junto a Jorge Enrique Abello, de allí en adelante poco supimos de esta espigada mujer, escuchamos runrunes de que se había “convertido”, que llevaba una vida muy serena, con camándula en mano, rezando el rosario y pregonando la palabra, verlo para creerlo y efectivamente en una invitación que le curso el presentador Jota Mario valencia a esta ex modelo y actriz a su programa “Muy buenos dias”, corroboramos su cambió rotundo, con el rostro lavado, su mirada tranquila, su postura de humildad, hacían difícil relacionarla con la otra Amada Rosa Pérez. Muy seguramente esta conversión y arraigo de fe, trunque lo que para la gran mayoría pudo ser una exitosa carrera, ya sea en el canto, la actuación o el modelaje, plagada de fama y dinero, pero con otras carencias esenciales, que las mismas protagonistas ahora sienten colmadas en todos los aspectos y por nada, ni nadie de este mundo, piensan abandonar, ni atisba la fugaz idea de un arrepentimiento o añoranza de ese pasado en el mundo de la fama.
Fuente: viendotv.blogpost.com
En unas recientes declaraciones afirmaba:
Lentamente, por obra y gracia del Espíritu Santo. Empecé a cuestionar toda mi vida: me sentía inconforme, insatisfecha, sin rumbo, sumergida en satisfacciones pasajeras, pero siempre buscaba respuestas y el mundo jamás me las dio. Empecé a sentir una fijación por las camándulas; las usaba como accesorio. Recuerdo que estuve en Egipto, en la iglesia, y tuve una sensación de profunda paz y amor. Me di cuenta de que llevar puestas las camándulas no tenía ningún significado, entonces comencé a rezar el rosario a diario y volví a sentir esa paz.
Antes era una persona afanada, estresada, me alteraba fácilmente. Ahora vivo en paz, no me afana el mundo, disfruto cada momento que me ofrece el Señor. Voy a misa y rezo el santo rosario diariamente, al igual que la coronilla de la Divina Misericordia a las 3 pm. Me confieso con frecuencia ante un sacerdote.
16.3.10
La fe de un deportista

Tebow compartió encantado desayuno y oración con el presidente Barack Obama y José Luis Rodríguez Zapatero. Y es que sus profundas inquietudes religiosas resultan muy poco privadas. Durante sus partidos, tiene la costumbre de utilizar el tradicional tizne que los jugadores usan para evitar deslumbramientos a modo de maquillaje evangélico. Es decir, se pinta en las mejillas referencias a versículos de la Biblia como Filipenses 4:13, Juan 3:16, Tesalonicenses 5:18, Hebreos 12:1-2 o Efesios 2:8-10.
Además de este deportista, que tantas búsquedas genera en Google, este apóstol del balón ovalado, sin llegar a jugar, se ha convertido en el protagonista oficioso de la final «Super Bowl» de la liga profesional de fútbol americano. Su madre nos explica por qué Tebow es un milagro:
15.3.10
Buenas películas del 2009
Un cine que testimonia la verdad
El cine puede ser un poderoso instrumento al servicio de la verdad; de la verdad de los hechos históricos, y de la verdad del hombre. Poderoso porque, con la fuerza de su luz y la persuasión de sus imágenes, nos puede presentar la verdad de forma conmovedora, emocionándonos, deslumbrándonos. Este año, Alfa y Omega ha premiado películas que responden sobradamente a ese ideal. Y de entre ellas destaca Katyn, que no sólo es una película histórica que desenmascara una mentira oficial relativa al estalinismo, sino que es algo más. Mucho más

La película más premiada en esta XV edición de los Premios Alfa y Omega de Cine es un monumento a los caídos, como el que hay junto a la playa de Omaha, en Normandía, o la gigantesca estatua de Mamáyev Kurgán, memorial de los más de 2 millones de personas que murieron en la batalla de Stalingrado. Katyn es un monumento que nos recuerda que las ideologías son enemigas mortales de lo humano. Y nos muestra la nobleza del pueblo polaco, que vivía de la fe. Algo parecido ocurre con Amazing Grace, otro film histórico que retrata a un cristiano combatiendo desde su fe, para acabar con el tráfico de esclavos en la Inglaterra del siglo XVIII. Frost contra Nixon propone una interesante mirada sobre la relación entre periodismo y verdad. Y también la ficción puede testimoniar la verdad del hombre, con películas como Still Walking, que subraya el valor de la familia; Despedidas, centrada en la dignidad del ser humano, incluso una vez muerto; Gran Torino, que cuenta la historia de un hombre que abre su corazón; Up, que habla del amor eterno; o Slumdog millionaire, que reflexiona sobre las decisiones correctas de la libertad. Una buena cosecha que Alfa y Omega ha premiado así:
Katyn, de Andrej Wajda
El consagrado cineasta polaco Andrej Wajda, con más de 80 años, aborda con este film el proyecto más personal de su carrera. No sólo porque le supone revivir el asesinato de su padre por las tropas de Stalin, sino porque significa llevar al cine una de las heridas más dolorosas del pueblo polaco: los 20.000 asesinatos del bosque de Katyn, y las posteriores mentiras oficiales sobre ello. El resultado es una película espléndida, tanto en lo formal como en el tratamiento del asunto, y lleva a Wajda a una de las cotas más altas de su carrera.
En septiembre de 1939, una semana después de la firma del Pacto Molotov-Von Ribbentrop entre Hitler y Stalin, Polonia fue atacada, por el oeste, por los alemanes, y por el este, por los bolcheviques. Quince mil oficiales del ejército polaco, sitiados y desarmados, fueron llevados a los campos de trabajo soviéticos de Ostashkov, Kozielsk y Starobielsk. Lo mismo les ocurre a cinco mil dirigentes intelectuales polacos -profesores, artistas, políticos...- En el invierno de 1940, Stalin ordenó su ejecución, tras llevar a los prisioneros a los bosques de Katyn, donde fueron ejecutados de un tiro en la nuca. En el transcurso de la guerra, los nazis encontraron las fosas comunes de Katyn, y culparon -hipócritamente- a los soviéticos. Los bolcheviques manipularon las autopsias para cambiar la fecha de las ejecuciones y acusaron a los alemanes. Acabada la Segunda Guerra Mundial, esta mentira se consagró como versión oficial, y los nazis cargaron con esa responsabilidad hasta 1990, año en que Rusia reconoció que aquel genocidio fue obra de Stalin y de las NKVD.
El argumento del film se basa en la novela Post mortem, de Andrzej Mularczyk. Sobre el trasfondo descrito, se sitúa la historia de Anna (Maja Ostaszewska), casada con el oficial polaco Andrzej (Artur Zmijewski). Cuando éste es detenido y llevado a la Unión Soviética, Anna se reúne con su suegra, cuyo marido, un profesor de la Universidad de Cracovia, ha sido también arrestado y llevado a Rusia. Juntas mantienen la esperanza de que sus maridos no aparezcan en las listas de ejecutados en Katyn que van haciéndose públicas. La aparición, al finalizar la guerra, del teniente Jerzy (Andrzej Chyra), amigo de Anna, aclarará muchas cosas y abrirá nuevas heridas. Junto a estos personajes, hay otras tramas secundarias que dibujan y refuerzan distintos matices del drama humano de Katyn.
El film se abre con una estremecedora partitura de Krzysztof Penderecki, que sitúa al espectador en el nivel anímico con el que debe enfrentarse a un film tan desasosegador. Unos amenazantes nubarrones no son sólo el fondo de los títulos de crédito, sino el estado de conciencia de un Wajda que ha tenido que convivir casi toda su vida con la mentira. La primera escena es todo un símbolo: en un puente se encuentran los polacos que huyen de los nazis con los polacos que huyen de los bolcheviques. Están rodeados. No hay escapatoria. Frente a la opacidad de tantas situaciones, conmueve un catolicismo sólido y arraigado en el sufrimiento. En todo momento, los polacos están prestos a rezar un Padrenuestro, a cantar un villancico, o a aferrarse al rosario.
La película es como un mecanismo de relojería: preciso, sin irregularidades, con una estética tan realista como sobria, sin la más mínima concesión al efectismo, ni a la demagogia maniquea. Incluso se permite la inclusión de un capitán soviético bueno, y un teniente polaco traidor. Se ha cuidado la dirección artística al máximo y el tratamiento de la luz. Un homenaje inmortal a las víctimas de Katyn no se puede permitir errores de bulto, ni trazos gruesos. El film va avanzando en el tiempo hasta recorrer los seis años de la guerra, para finalmente, como broche de oro, llevarnos a la matanza de Katyn, con unas escenas durísimas que pasarán a la historia del cine. Wajda ha firmado una de las mejores cintas sobre la Segunda Guerra Mundial jamás rodadas, más cerca de una confesión íntima que del bombo comercial de Hollywood.
La vergüenza, de David Planell
Mejor película española

Este film de David Planell (el guionista de Héctor, de Gracia Querejeta) cuenta una historia desgraciadamente muy real: la de un niño inmigrante que va de familia de acogida a centro de acogida sucesivas veces, y siempre acaba siendo devuelto por la familia acogedora de turno. Su difícil comportamiento, las motivaciones confusas de la familia y las concepciones esquemáticas de los agentes de la Administración hacen que el fracaso del acogimiento parezca inevitable. Lucía y Pepe llevan años queriendo tener un hijo, pero la infertilidad de ella les ha llevado a intentar un acogimiento permanente preadoptivo. Manu, un chaval peruano de ocho años, es un chico muy difícil, con mucho dolor dentro, y que ha sido devuelto varias veces por familias anteriores. Lucía y Pepe están en crisis porque tampoco consiguen hacerse con el chaval, y para más inri, desde la Comunidad de Madrid, les han pedido que decidan ya dar el paso de la adopción.
La película plantea cuestiones de interés, aunque sin llegar a la hondura de Vete y vive, un film franco-israelí que abordaba cuestiones similares. Por un lado, el conflicto generado por Manu pone de manifiesto los problemas en la pareja. Y esto es muy importante, porque indica una verdad a menudo olvidada: el acogimiento y la adopción deben ser frutos de una sobreabundancia, antes que de una carencia, aunque respondan a una necesidad real, como es el deseo de tener hijos. Lucía y Pepe llevaban tiempo tapando los problemas de su matrimonio, y el acogimiento de Manu tenía mucho de huida hacia adelante. La pareja hace un proceso que les lleva de mirar al niño como una cuestión que debe ser gestionada, a mirarse a sí mismos como el asunto que debe ser prioritariamente resuelto. Es muy frecuente encontrar a personas o parejas que adoptan o acogen para solventar un problema personal mal resuelto. La consecuencia es siempre la misma: el fracaso del acogimiento y la herida que eso supone para el niño.
Otro elemento esencial que está clarísimo en el film es la necesidad de los padres de estar acompañados. Lucía y Pepe quieren al niño, le consideran su hijo, pero están solos y el universo se colapsa a su alrededor, se asfixian, se vuelven locos, no ven salida. Es un tema tan real que constituye una característica de la cultura actual. La soledad de las personas frente a las circunstancias que les toca vivir. No podemos acabar sin aludir a la perspectiva del niño. Tiene miedo a ser devuelto y pone a prueba a sus padres para comprobar si son capaces de quererle de verdad, contra viento y marea. Además, tiene la herida del abandono de su madre, algo que se resuelve de forma hermosa en el film.
Kundo Koyama, por Despedidas
Mejor guión
Daigo es un joven violonchelista que, además de perder el empleo, se ve obligado a vender el violonchelo, por falta de dinero. Desolado, se traslada con su mujer a la pequeña ciudad de Yamagata, donde su madre, fallecida, le dejó una pequeña casa. Una vez instalados, Daigo acude a una entrevista de trabajo en una empresa que se encarga de amortajar a los muertos. La película, ganadora de un Oscar y dirigida por Yojiro Takita, hace de un tema aparentemente macabro, una deliciosa aproximación al hecho del sentido de la vida y de la muerte. La película no trivializa el misterio de la muerte ni da la espalda a la trascendencia. Con ritmo sosegado y aire contemplativo, muestra el cuerpo humano inerte con una dignidad y delicadeza que lo ennoblecen. La partitura de Joe Hisaishi hace aún más emotiva esta exquisita película. El film habla además del amor, de la paternidad, de la familia, del valor del trabajo, con una perspectiva humana y alentadora.
Melissa Leo, por Frozen River
Mejor actriz principal
La directora de Memphis Courtney Hunt debutó en el largometraje cinematográfico con Frozen River, que fue Premio Signis en el Festival de San Sebastián, donde Melissa Leo obtuvo la Concha de Plata a la mejor actriz, que también fue nominada a los Oscars. La película se basa en un cortometraje de la misma Hunt y nos cuenta una historia invernal y fronteriza al norte del Estado de Nueva York, donde el río que desemboca en el Lago Ontario separa a los Estados Unidos del Canadá. Allí existe una reserva de indios mohawk que procuran no tener nada que ver con los blancos de la comarca. En ese ambiente vive Ray Eddie -interpretada magistralmente por Melissa Leo-, una mujer de escasos recursos, dependienta de un comercio que lucha por sacar adelante a su familia y poder comprar una nueva casa prefabricada. Cuando consigue reunir el dinero, su marido, un incurable ludópata, se fuga con el dinero y desaparece. Ray, desesperada y acuciada por las deudas, toma una peligrosa decisión: introducirse en el mundo de la inmigración ilegal. Allí conocerá a una india de apariencia hostil, Lila, con la que empezará una relación muy agresiva, pero que se convertirá en una hermosa posibilidad de humanización.
Frozen River es un interesante ejemplo del cine independiente americano, donde se cuecen los mejores títulos de los últimos años. El guión toca varias cuerdas a la vez. Al tema del encuentro interracial y la superación de las diferencias en base al común denominador del corazón humano, se añade la cuestión de la ausencia del padre, el sacrificio redentor que nace del agradecimiento, el perdón e incluso la trascendencia. Dos mujeres maltratadas por la vida aprenden a mirarse a la cara y a sacrificarse la una por la otra cuando descubren el valor de la vida y la alegría de tener a alguien a quien amar.
La puesta en escena es contundente, pero llena de buen gusto y sin caer en el fácil deleite por lo dramático. El tratamiento de las situaciones demuestra una gran simpatía por lo humano y nunca cae en la tentación de lamerse las heridas. En este sentido es muy interesante la figura del hijo mayor, T.J., un chico que ha aprendido a madurar y que afirma el valor positivo de la realidad a pesar de los nubarrones que se ciernen sobre su cabeza.
14.3.10
30 º aniversario de Félix Rodríguez de la Fuente
13.3.10
La Iglesia en un nuevo mundo

Allen señala diez tendencias religiosas, políticas y científicas, que a su juicio tendrán gran influencia en la mayor comunidad cristiana del mundo. Dedica a cada tendencia un capítulo en el que describe su forma actual y prevé sus consecuencias, distinguiendo entre las que considera casi seguras, probables, posibles e improbables. Allen afirma lo hace como lo que él es: “un periodista, no un sacerdote, ni un teólogo ni miembro de corporación académica alguna”.
Qué se entiende por tendencia
Los lectores anglófonos de los Estados Unidos y de otros países ya conocen a John Allen, el principal periodista del National Catholic Reporter –una respetable publicación con sede en los EE. UU., de inclinaciones izquierdistas en la política y que acoge en sus páginas a escritores católicos progresistas–. Los habituales artículos de Allen revelan una investigación que luego aparece reflejada en el libro, dando a conocer, además, la percepción que de todo ello aportan informadores de renombre, entre los que se cuentan teólogos, obispos, cardenales e incluso el Papa Benedicto XVI, el que fuera cardenal Ratzinger. Su visión es amplia y, sin duda, católica (es decir, universal), especialmente para un estadounidense.
La experiencia de los católicos en los EE. UU. está, naturalmente, matizada por la historia de su país y en ocasiones constituye motivo de irritación para otros católicos, en particular, para los de fuera de Europa. Los católicos norteamericanos acostumbran a imponer su propio paradigma cuando examinan el modo en que la fe católica es vivida fuera de su patria. Allen no está completamente libre de ese planteamiento, ni siquiera cuando se ocupa de cuestiones tan diversas como el auge del islam, el pentecostalismo, el ecologismo y el hundimiento demográfico de Europa.
Allen asegura que las diez tendencias de las que se ocupa “revolucionarán” la Iglesia católica y, como periodista, ofrece de forma ecuánime descripciones más que recetas para afrontar los cambios que, según cree, transformarán esa Iglesia de manera radical. Se abstiene de identificar dichas tendencias como buenas o malas, limitándose a calificarlas de interrelacionadas y casi inevitables.
Las diez tendencias descritas por Allen son: 1) Una Iglesia mundial, 2) Catolicismo evangélico, 3) El Islam, 4) La nueva demografía, 5) La ampliación del papel de los laicos, 6) La revolución biotecnológica, 7) Globalización, 8) La ecología, 9) Multipolarización y 10) Pentecostalismo. A éstas se añaden “Tendencias que no son tales” y “Catolicismo en el Siglo XXI”. Como se ve, no es necesario que sea una tendencia específicamente católica, sino algo que afecta al catolicismo de modo significativo.
Para que pueda hablarse de tendencias, dice Allen, deben ser a escala mundial, tener repercusiones en el ámbito popular, involucrar a la jerarquía oficial, no ser ideológicas, disponer de capacidad de predicción y la posibilidad de explicar diversos factores. Cuestiones tales como la crisis de abusos sexuales quedan, por consiguiente, fuera de lo que se entiende como “tendencias”. Sin embargo, el capítulo titulado “Tendencias que no son tales”, aunque breve, resulta tan magistral e interesante como los que le preceden. (Ver texto completo)
12.3.10
Delibes

"El periodismo me enseñó a descubrir la humanidad en el hombre"
La economía en las palabras, desde el punto de vista formal, y el calado humanista, en el plano argumental, constituyeron así la herencia que el periodismo legó a una obra literaria que suma cerca de setenta títulos publicados entre 1948 ('La sombra del ciprés es alargada') y 2005 ('La tierra herida'), y que han reunido Destino y Círculo de Lectores dentro de una edición especial. De entre toda ella, Miguel Delibes escogió como libro predilecto 'Viejas historias de Castilla la Vieja' (1964), el más pequeño de todos, de apenas medio centenar de páginas, ya que "por su prosa, su paisaje, sus personajes, su movimiento y su sentido del humor, lo considero el más representativo de cuanto he escrito".
Novelas, relatos breves, ensayos, artículos periodísticos y crónicas viajeras, entre otros géneros literarios, ha visitado el académico a través de sus libros, prácticamente de todo menos la poesía, que no ha tratado por no haberse considerado capacitado para ello.
"Es cierto. Nunca me atreví: veía a la poesía como un género superior o, al menos, fuera de mi alcance. Tenía el convencimiento de que una sola palabra podía hacer descarrilar un poema. ¿Tenía yo el suficiente dominio del idioma para elegir la palabra justa? Siempre desconfié de ello", reflexionó quien con tanto lirismo ha sabido describir a Castilla y sus gentes.
Se definió Delibes "sin duda como un narrador rural apasionado por la naturaleza", pero advirtió no obstante de que sus temas "no se quedan en el manido melodrama de ricos y pobres", ya que "el dinero no es el problema, sino el cielo y la tierra. Eso es Castilla y su drama". Acerca de la vigencia y actualidad de su narrativa, avalada por las numerosas ediciones de casi todos sus libros, opinó que de ser así podría deberse al hecho de ser una obra "que está por encima de modas y tendencias".
Como académico de la lengua, cuyo sillón 'n' ocupa desde 1975, consideró que la salud del idioma español "es buena", por lo que se mostró partidario de incorporarla "como recurso económico o turístico" y, en su caso, hacerlo "con más rigor".
11.3.10
Cursillo matrimonial de Pixar
10.3.10
El cristianismo no es un moralismo

Se entiende por moralismo una exaltación desmedida de los valores morales, que conduce a una vida centrada en el “cumplimiento” de unas reglas o un código moral. Pues bien, esto no es el cristianismo. Lo ha explicado y subrayado Benedicto XVI en su visita al seminario de Roma el 12 de febrero de 2010, con referencia al capítulo 15 del Evangelio de San Juan.
La Iglesia es la viña que Dios ha plantado –ya en el Antiguo Testamento, al elegir al Pueblo de Israel– y esperaba de ella muchos frutos. Ahora la viña es la Iglesia y por eso hemos de “permanecer” en Cristo, especialmente por medio de la Eucaristía. En ella encontramos y nos unimos a esta “gran historia de amor, que es la verdadera felicidad”.
Como consecuencia de ese “permanecer” con Cristo –el nivel que el Papa llama “ontológico”, es decir, perteneciente al ser– vienen otras palabras –que expresan el nivel del obrar–: “Guardad mis mandamientos”. Por tanto es la unión con Cristo la que procura el fruto anticipado de nuestro amor; no somos nosotros los importantes –nuestras obras y nuestras valoraciones–, sino que lo más importante es ese darse de Dios mismo, que precede a nuestro obrar: “No somos nosotros los que hemos de producir el gran fruto; el cristianismo no es un moralismo, no somos nosotros los que debemos hacer cuanto Dios espera del mundo, sino que ante todo debemos entrar en ese misterio ontológico: Dios se da a sí mismo. Su ser, su amar, precede a nuestro obrar, y, en el contexto de su Cuerpo, en el contexto de su estar con Él, indentificados con él, ennoblecidos con su sangre, también nosotros obrar con Él”.
En otros términos, que fundamentan la ética cristiana, –“la ética es consecuencia del ser”– explica Benedicto XVI que primero el Señor nos da un nuevo ser, esto es, el gran don de la unión con Cristo; de este ser se sigue al actuar, como una realidad orgánica, que actúa conforme a lo que es; no como quien obedece a una ley externa que otro le impone; sino como quien actúa gustosamente desde el amor. “Y así damos gracias al Señor porque nos ha sacado del puro moralismo; no podemos obedecer a una ley que está frente a nosotros, sino que debemos sólo obrar según nuestra nueva identidad”. Por tanto no se trata de una obediencia a algo exterior, “sino de una realización del don del nuevo ser”, que es el amor de Dios en Cristo.(Ver texto completo)
9.3.10
Ética en la empresa

El avance de la globalización ha puesto en el disparadero todo un modelo social artificioso que, en buena parte, se basaba en ficciones. La mundialización ha mostrado que el poder político orientado hacia el puro interés nacional resulta inane cuando los intercambios se producen a escala intercontinental. Y el propio funcionamiento del mercado se hace ingobernable y produce efectos perversos cuando se persiguen preferentemente beneficios egoístas, a través de operaciones en las que intervienen multitud de instancias, muchas veces anónimas.
En lugar de esta crispada unilateralidad de objetivos, la propia globalización impone planteamientos interdisciplinares y auténticamente internacionales, enfoques sintéticos, cuya concertación no puede provenir de planteamientos en los que lo ajeno equivale a lo contrario, y en las que uno sólo puede ganar si el otro pierde. La lógica del don –propuesta por Benedicto XVI en su última encíclica Caritas in veritate– posibilita estrategias en las que los factores distintos se potencian mutuamente, de modo que lo presuntamente inconciliable se revela como compatible. Con planteamientos poliédricos y multilaterales, se producen fulguraciones creativas que dan lugar a juegos de suma superior a cero.
Superar el dualismo público-privado
Se impone superar el dualismo que hoy se establece entre empresas públicas y empresas privadas. El sector de la mutualidad y de la benevolencia ocupa ya de hecho amplias superficies de la producción y los servicios, también en el sector privado. El voluntariado y las organizaciones no oficiales sin ánimo de lucro llevan décadas mostrando su viabilidad económica y su imprescindible eficacia.
Está en juego algo tan importante como la concepción de la empresa. La crisis económica ha sido el detonante de un proceso que, desde hace años, venía cuestionando los modelos de empresa imperantes en nuestro entorno. La bibliografía sobre gestión empresarial es oceánica; y, sin embargo, rara vez se ha tocado el núcleo de la cuestión. El enfoque del management –inspirado mayoritariamente en la filosofía pragmatista y positivista– se ha centrado en el funcionalismo organizativo y en la maximización de beneficios. Incluso la creciente atención a los recursos humanos (¡reveladora denominación!) sigue apuntando al logro de más altos rendimientos por parte de trabajadores y empleados.
Parecen incluso apagados hoy los entusiasmos que –hace dos o tres décadas– despertó una orientación de la dirección empresarial, aparentemente nueva, que tendía a destacar los aspectos cualitativos, la flexibilidad de los procesos y la importancia de los valores. Más recientemente, se ha comprobado que ese énfasis en la excelencia era, en realidad, más cosmético y retórico que real. Lo cual se ha confirmado, tristemente, al comprobar que empresas supuestamente avanzadas escondían –tras su brillante apariencia- serios fallos de orientación y situaciones moralmente inaceptables. (Ver texto completo)
8.3.10
Feminicidio

El prestigioso semanario "The Economist" publica esta semana un reportaje en el que se denuncia las terribles consecuencias del aborto selectivo de niñas en China, la India y otros países asiáticos. Lo denominan sin complejos Gendercide (Generocidio-Feminicidio) que se define como la exterminación deliberada o el asesinato masivo género-selectivo de personas de un sexo concreto. Según el semanario británico cien millones de niñas han desaparecido del planeta tierra en los últimos años por el mero hecho de pertenecer al sexo femenino. Esto si es una clara desigualdad, silenciosa, violenta, macabra y cruel, que en muy pocas ocasiones encuentra semejante eco en la prensa internacional, y que atenta de forma flagrante contra los derechos humanos fundamentales. De hecho la cifra de cien millones fue calculada hace veinte años por el economista indio Amartya Sen.
A día de hoy, con toda seguridad, serán muchas más. En el fondo esta dramática historia, al margen de los motivos por los que se practique, pone de relieve la tremenda crueldad del crimen del aborto. Atentos a las palabras del semanario: "Para aquellos que se oponen al aborto esto es un asesinato en masa. Para los que, como este periódico, piensan que el aborto debe ser "seguro, legal y excepcional" (usando la denominación de Bill Clinton) dependiendo de las circunstancias, el resultado acumulado de tales acciones individuales para la sociedad no deja de ser catastrófico".
7.3.10
Salvar el matrimonio
6.3.10
Sobre los dibujos animados

Actualmente los dibujos animados han cambiado de manera considerable. Lo que antes podía considerarse como un instrumento para entretener a los niños- siendo éstos su público principal- ahora es una herramienta de entretener también a adultos. El formato y los contenidos han cambiado en función del público al que va dirigido. En la llamada “animación adulta” en la mayoría de los casos se utiliza un humor negro que roza el absurdo; se hace crítica social y los personajes reflejan conductas asociales, cuando no infantiles e inmaduras a pesar de que los protagonistas son adultos; todo ello envuelto en un lenguaje vulgar.
Sin ánimo de elaborar una lista negra, nunca es buena la censura y menos a un medio de comunicación, mi intención va más en la línea de informar a los padres sobre la amalgama de dibujos animados que hay en la programación televisiva y de aconsejar a éstos los dibujos apropiados para las edades de sus hijos.
Dibujos que se han emitido en distintas cadenas en España como Los Simpsons; Futurama; Family Guy; American Dad; South Park; Sit Down, Shut Up o Sin Chan no son para menores a pesar de gozar de gran número de simpatizantes- adultos y niños- y buenas críticas de expertos en televisión a nivel internacional. Es importante no caer la tentación de creer que por el hecho de que nuestros hijos estén viendo dibujos animados éstos vayan a ser adecuados para su edad e, incluso, educativos. Nada más lejos de la realidad.
Partiendo de la idea de que hay que hacer una selección de los dibujos animados, el aconsejar a los padres cuáles son los apropiados no es una tarea fácil. Se complica por el hecho de que cualquier dibujo animado lo emiten en el horario de protección al menor, en la franja horaria de 6 a 22 h. Pero además, con algunos agravantes: muchas veces estos programas no están señalizados según la edad del niño y por lo tanto, se interpreta- según la normativa del Código de Autorregulación de las cadenas de televisión- como apto para todos los públicos y los que están señalizados (+7 y (TP) Todos los públicos), muchas veces tienen una clasificación incorrecta. Realmente no puedo entender cómo Bob Esponja puede tener una clasificación de TP cuando yo creo que es una animación para adultos.
Otro agravante es que la multiplicación de canales temáticos para niños y adolescentes ha balcanizado la oferta de dibujos animados y programas infantiles. Disney Chanel, Clan TV, Neox - Antena 3 son algunos de los canales de TDT- sin contar con canales de Plataformas de Pago. Este factor de multiplicación de espacios emisores hace complicada la selección. A grandes rasgos decir que según lo que he podido analizar para escribir este artículo y egoístamente- para proteger a mi hijo de 2 años y medio-, la clasificación que haría por tramos de edad sería la siguiente:
Para niños de 2 a 4 años serían: de TVE 2 “Los Lunnis”; de (Clan TV) “El jardín de los sueños”, “Pocoyó”, “Caillou”, “Dora la Exploradora”; Little Einstein” “Caracolimpicos”; de Digital+ dial 37 “Baby First TV”; de Disney Channel “Siete Pets”, “La Vaca Connie”, “Mis amigos Tigger y Pooh”, “Manny Manitas”, “Pets”, “Macius Pequeño Gran Rey”, , “Telmo y Tula” y “Bumy Town”, “Baby Looney Tunes”; de Playhouse Disney “La casa de Mickey Mouse”.
Para niños de entre 4 y 7 años tenemos de Clan TV “Clifford, el gran perro rojo”, “Las tres mellizas”, “Tom”, “Arthur”, “Harry y su cubo de Dinosaurius”; de Canal Disney “Jonny Test”, “Lilo y Stitch”, “Jungla sobre ruedas” “ Lola y Virginia”; de Canal Boomerang (Digital+) “Tom y Jerry”.
La clasificación para mayores de 7 años es más complicada ya que muchos de ellos puede ser desaconsejable su visión- según el criterio personal de padres y educadores- por un contenido de violencia justificada y aptitudes poco infantiles. Recomendaría series como “La Casa de los Monstruos”, “Spiderman”, “EL Zorro, Generación Z”, “Gormitis”, “Los Proud”, “Kuzco el Emperador en el Cole” “Maxcotas” “El cristal de Gawayn” “ Phineas y Ferb” “Los padrinos mágicos” “American Dragon” Sabrina: Academia de Brujas”, “Brandy y Mr Whiskers” o “Código Lyoko”.
Los padres de familia después de nuestra jornada laboral nos vemos abocados a reconducir a nuestros hijos en los hábitos de consumo televisivo. La tarea no es fácil, ya que sería más cómodo “plantar” a los niños junto al receptor y dejar que éste cumpliera con su tarea de “niñera electrónica”.
Reconozco que es una pelea apartar a mi hijo de la compañía de sus amigos “Bob Esponja”, “El Zorro” o “Los Gormitis” espacios televisivos claramente desaconsejables para su edad. Sin embargo, los padres tenemos la obligación de encaminar a nuestros hijos en el camino de la belleza, la bondad y la verdad, así como de enseñarles el don de la oportunidad y la espera en estos, sus primeros, contactos con la pantalla.
4.3.10
Ser fiel en cuatro pasos

Todos los testimonios o lecciones sobre fidelidad que conozco tienen un común denominador: voluntad, esfuerzo y sacrificio.
Estimado lector, si eres una persona capaz de querer a quienes comparten tu vida, de querer tu hogar, tu trabajo, tus sueños y proyectos. Si haz sabido rehacer tu amor cuando éste pareció haberse esfumado o debilitado, y aprendiste a perdonar y a comprender… si vives así, no sólo eres feliz y haces felices a los que te rodean, sino también estás poniendo tu grano de arena para que la fidelidad se contagie, y la infidelidad nunca llegue a estar de moda.
Dimensiones de la fidelidad: lograr ser fiel a los compromisos de vida en cuatro pasos
1. La búsqueda. La fidelidad necesita de un impulso para seguir luchando. Saber que podemos ir “más allá” de nuestros egoísmos y comodidades y que hay valores que trascienden la propia vida.
2. La aceptación. Abrir el corazón a esos ideales, quizá difíciles y costosos, pero alcanzables. ¿Qué ideal se hace realidad sin sacrificio?
3. La coherencia. Vivir de acuerdo con lo que se cree y con lo que se es. El casado que viva como casado, el sacerdote como sacerdote, etcétera. No limitarnos al discurso, sino a llevar la fidelidad a la práctica. Esto se logra cuando no vivimos midiendo si nos conviene o no mantener nuestra palabra, sino que simplemente somos fieles a lo que nos hemos comprometido.
4. La voluntad. No confundir amor con sentimientos. La alternativa de un hombre o una mujer fiel no es la deserción y el abandono. Está equivocado el que piensa que porque “ya no siente cariño” la vida matrimonial carece de significado. Ahí es la hora crucial de la lealtad. El argumento debe ser al contrario: porque soy esposo y padre de cuatro hijos, aunque ya no siento la emoción de antes, voy a poner toda mi voluntad y medios a mi alcance para reconstruir ese amor con la mujer que también entregó su vida por mí.
El caso es que la fidelidad es una virtud esencial, pues nos lleva a comprometernos y responsabilizarnos de todas nuestras acciones y deberes en la vida.
3.3.10
Opus Dei: y tú qué dices?
Críticas, acusaciones, preguntas... y respuestas.
2.3.10
En busca de la felicidad
Enrique Rojas publicó en El Mundo (8 de febrero de 2010):
Desear la felicidad de otra persona es querer lo mejor para ella. Pero, ¿qué entendemos por ser feliz? Hablar de la felicidad es tocar un tema inabarcable; es un mar sin orillas. Son tantos los matices, recovecos, ángulos y vertientes del concepto, que es difícil atraparlo en todas sus ricas y diversas dimensiones. La historia de las ideas sobre la felicidad es apasionante y nos hace adentramos en un bosque frondoso donde, eso sí, hay unas cuantas ideas que se repiten como un ritornello de un concierto de música clásica.
La felicidad es la vocación universal del ser humano. Una tendencia metida en sus entrañas, un deseo profundo que arrastra y empuja en esa dirección. Pero la felicidad es ante todo un estado de ánimo, un paisaje interior a través del cual me encuentro contento conmigo mismo. Ésta es una primera idea que me parece importante destacar: es una mezcla de alegría y paz interior, que son captados de forma subjetiva, pero que se desparrama por toda la geografía psicológica interior.
Parece casi una pretensión utópica hablar de la felicidad. En un mundo tan complejo, difícil y atravesado de dificultades sin cuento, sólo mencionar esta palabra le hace sentir a uno como si no tuviera los pies en la tierra. Muchas veces el individuo no se plantea este asunto, porque es muy frecuente que los grandes temas humanos se queden en las orillas de los análisis de la realidad. Otras veces, porque casi todo lo que es noticia es negativo: escuchar un telediario hoy es estremecedor; una cascada de hechos horribles asoman, saltan, suben, bajan, vuelven a escena…; es un carrusel de desgracias sin cuento, contadas con todo detalle. Por eso creo —hoy más que nunca— que es un reto explorar y rastrear qué es y en qué consiste la felicidad.
Se ha dicho que ésta se encontró en un hombre que no tenía ni camisa. La felicidad es como una manta pequeña, de esas que nos dan en los aviones cuando hacemos un largo recorrido: nos tapa pero deja alguna parte de nuestro cuerpo al descubierto. La felicidad es como un puzzle en el que siempre falta alguna pieza. La felicidad absoluta no existe, es una pieza de museo, una entelequia sin consistencia. La vida es tan complicada que aspirar a una felicidad total y absoluta es algo imposible. Debemos buscar una felicidad razonable en la que se den una buena proporción entre medios y fines. Sin olvidar una premisa básica: el que no sabe lo que quiere, no puede ser feliz.
La felicidad consiste en todo aquel conjunto de cosas buenas que cualquier hombre es incapaz de no querer. Por eso es un asunto más privado que público. Para mí, es la suma de dos cosas fundamentalmente: tener una personalidad equilibrada y haber sido capaz de configurar un proyecto de vida con tres grandes ingredientes en su seno: amor, trabajo y cultura. Y añadiría una nota a pie de página, el plato fuerte del banquete de la vida: la amistad. La felicidad es la suma y el compendio positivo de una pentalogía que capta, analiza, escruta y registra los cinco grandes argumentos de la vida: tener una personalidad con un cierto grado de madurez, tener y saber del amor, que el trabajo profesional llene nuestra existencia, que la cultura nos envuelva con su manto como gran protectora, y disfrutar de la amistad: la posibilidad de abrirnos a alguien, permitiéndole que entre en nuestra ciudadela interior. Personalidad, amor, trabajo, cultura y amistad. Ahí es nada.
Enrique Rojas publicó en El Mundo(8 de febrero de 2010):
Desear la felicidad de otra persona es querer lo mejor para ella. Pero, ¿qué entendemos por ser feliz? Hablar de la felicidad es tocar un tema inabarcable; es un mar sin orillas. Son tantos los matices, recovecos, ángulos y vertientes del concepto, que es difícil atraparlo en todas sus ricas y diversas dimensiones. La historia de las ideas sobre la felicidad es apasionante y nos hace adentramos en un bosque frondoso donde, eso sí, hay unas cuantas ideas que se repiten como un ritornello de un concierto de música clásica.
La felicidad es la vocación universal del ser humano. Una tendencia metida en sus entrañas, un deseo profundo que arrastra y empuja en esa dirección. Pero la felicidad es ante todo un estado de ánimo, un paisaje interior a través del cual me encuentro contento conmigo mismo. Ésta es una primera idea que me parece importante destacar: es una mezcla de alegría y paz interior, que son captados de forma subjetiva, pero que se desparrama por toda la geografía psicológica interior.
Parece casi una pretensión utópica hablar de la felicidad. En un mundo tan complejo, difícil y atravesado de dificultades sin cuento, sólo mencionar esta palabra le hace sentir a uno como si no tuviera los pies en la tierra. Muchas veces el individuo no se plantea este asunto, porque es muy frecuente que los grandes temas humanos se queden en las orillas de los análisis de la realidad. Otras veces, porque casi todo lo que es noticia es negativo: escuchar un telediario hoy es estremecedor; una cascada de hechos horribles asoman, saltan, suben, bajan, vuelven a escena…; es un carrusel de desgracias sin cuento, contadas con todo detalle. Por eso creo —hoy más que nunca— que es un reto explorar y rastrear qué es y en qué consiste la felicidad.
Se ha dicho que ésta se encontró en un hombre que no tenía ni camisa. La felicidad es como una manta pequeña, de esas que nos dan en los aviones cuando hacemos un largo recorrido: nos tapa pero deja alguna parte de nuestro cuerpo al descubierto. La felicidad es como un puzzle en el que siempre falta alguna pieza. La felicidad absoluta no existe, es una pieza de museo, una entelequia sin consistencia. La vida es tan complicada que aspirar a una felicidad total y absoluta es algo imposible. Debemos buscar una felicidad razonable en la que se den una buena proporción entre medios y fines. Sin olvidar una premisa básica: el que no sabe lo que quiere, no puede ser feliz.
La felicidad consiste en todo aquel conjunto de cosas buenas que cualquier hombre es incapaz de no querer. Por eso es un asunto más privado que público. Para mí, es la suma de dos cosas fundamentalmente: tener una personalidad equilibrada y haber sido capaz de configurar un proyecto de vida con tres grandes ingredientes en su seno: amor, trabajo y cultura. Y añadiría una nota a pie de página, el plato fuerte del banquete de la vida: la amistad. La felicidad es la suma y el compendio positivo de una pentalogía que capta, analiza, escruta y registra los cinco grandes argumentos de la vida: tener una personalidad con un cierto grado de madurez, tener y saber del amor, que el trabajo profesional llene nuestra existencia, que la cultura nos envuelva con su manto como gran protectora, y disfrutar de la amistad: la posibilidad de abrirnos a alguien, permitiéndole que entre en nuestra ciudadela interior. Personalidad, amor, trabajo, cultura y amistad. Ahí es nada.
La vida es un ensayo. Enseña más que muchos libros. La vida es la gran maestra. De ahí que ésta sea como un libro en blanco en el que vamos escribiendo páginas con nuestra conducta: en ese cuaderno de notas se registran alegrías y tristezas, aciertos y errores, éxitos y fracasos. A la larga, la felicidad es un resultado, es el resumen de lo que hemos ido haciendo con nuestra existencia personal. Si el hombre es un animal descontento, la felicidad estará siempre en precario. Es polinomio de muchos factores, de ahí los hilos sedosos que la envuelven y transitan.
Por otra parte, creo que es bueno subrayar que la felicidad descansa sobre una actitud mental positiva, un esforzado intento de vivir en armonía con uno mismo. Encontrarse a sí mismo, dar con las piezas claves del rompecabezas que es uno, aceptándose en la parte rocosa e incambiable y luchando contra viento y marea por modificar lo modificable y por mejorar en aquellas parcelas que lo requieran. A última hora de la vida, cuando hemos doblado el Cabo de Hornos de nuestra travesía y hacemos balance existencial, sale la verdad de lo que hemos sido. Haber y deber. Uno hace cuentas consigo mismo y la contabilidad deja bien a las claras el estado de cuentas biográfico. Así lo analiza Julián Marías en su libro La felicidad humana.
La puerta de entrada al castillo de la felicidad es una personalidad madura: haber conseguido un estilo propio bien conjugado. Hoy en día, en la psiquiatría moderna se describe una extensa galería de desajustes en la personalidad: anoréxica-bulímica, obsesiva, hipocondríaca, narcisista, psicópata, histérica, inmadura... En todos ellos falla el principio de entrada para la felicidad: una cierta madurez y equilibrio psicológico. Los psiquiatras sabemos lo que es vivir al lado de alguien que no está bien. En el lenguaje coloquial esto se expresa así: es una persona rara, extraña, difícil, la convivencia con él es casi heroica... Con tales matices bien podemos decir que nos encontramos ante alguien que no está bien y que necesita un tratamiento psicológico.
Vienen a continuación los otros cuatro grandes ingredientes. El más importante es el amor. Es la gran sed que todos padecemos. En la psicología moderna hablamos con frecuencia de que alguien tiene un gran vacío afectivo, con lo que estamos dando a entender que el plano sentimental está poco cubierto y, por tanto, marca negativamente su conducta. Ésta es una sociedad que sabe bastante poco lo que es el amor, tanto a escala general, como en particular. Pero no debemos olvidar que no hay felicidad sin amor y no hay amor sin renuncias. Un segmento esencial de la afectividad está hecho y tejido y vertebrado de sacrificio. Esto que digo no se lleva, no está de moda, no tiene buena prensa, pero es fundamental.
En el modelo hedonista de nuestros días cuesta entender lo que acabo de apuntar. Poner al bienestar y al placer como metas absolutas y decisivas de la conducta es un grave error, ya que la mejor de la trayectoria personal está surcada de problemas, luchas, fracasos de distinto signo y, por supuesto, retrocesos, salidas de la pista y estar perdido y sin rumbo. Para alguna gente la felicidad queda reducida en última instancia en bienestar, nivel de vida y economía saneada. Y, por supuesto, salud. Otros planteamientos quedan fuera de ese espectro.
El camino de la felicidad pasa por haber ido resolviendo el fondo conflictivo que se hospeda dentro de nosotros. A medida que vamos descubriendo la complejidad de la existencia nos damos cuenta de que la felicidad no depende de la realidad, sino de la interpretación de la realidad que uno hace. Tomás Moro murió arruinado, solo y en la cárcel —un verdugo le cortó la cabeza—, pero en sus últimos escritos habla de una profunda felicidad, porque sus ideales estaban por encima de todo. Otro tanto cabe decir de una figura política contemporánea, Vaclav Habel, presidente de Checoslovaquia, quien, después de luchar solo contra el comunismo de su país y pasar cinco años en la cárcel…, era capaz de escribir unos textos que rezuman felicidad.
Es también el caso de Victor Frankl, psiquiatra austríaco de origen judío, que pasó tiempo en el campo nazi de Auswitch: «Allí descubrí el sentido de la vida y la dignidad del ser humano», escribió. Nuestra navegación personal no puede ser como un barco sin rumbo dejado de la mano de Dios. Por eso es importante saber lo que uno quiere, hacia dónde va y qué es lo que persigue. Si los sentimientos son los intermediarios entre los instintos y la razón, la felicidad es la suma y compendio de la vida auténtica.
El trabajo es nuestro acompañante cotidiano. El amor por el trabajo bien hecho es camino carretero hacia la felicidad. Hacerlo todo con amor. Así todo es grande y lo convertimos en excelente. Profesionalidad, rigor, entrega, cuidar los detalles, hacer las cosas con corazón y cabeza. La cultura es la estética de la inteligencia. Un saber de cinco estrellas. La pirueta de crecer hacia dentro en lectura, música, arte, literatura… sabiendo que la cultura es libertad.
Termino: la felicidad consiste en un estado interior de alegría, al comprobar que hay una buena relación entre lo que yo he deseado y lo que yo he conseguido. Administración inteligente del deseo. No pedirle a la vida lo que no puede darnos.
Hay una tecnología de la felicidad que nos lleva a reanudar el debate entre Antígona y Creonte. Entre lo ideal y lo real. Entre lo deseable y lo posible. Ascender al Himalaya de las mejores posibilidades personales. Y saber perdonarnos y pasar las páginas de fallos, errores, limitaciones y salidas de la pista. Ser coherente es caminar hacia la felicidad, pero es el amor su principal componente. El amor está hecho al principio de interés y sugestión; después de pasión; y más tarde de inteligencia. Ése es el mejor modo de no haber vivido en vano.