30.4.10

Blogs y redes sociales

Antonio González cuenta su experiencia. Gracias a las redes sociales Opus Dei al día es la web que más visitas recibe sobre el Opus Dei en todo el mundo: en todos los idiomas. Más que las webs oficiales y que las páginas en contra... al menos eso es lo que dice Alexa (el sistema más fiable para ordenar páginas web en función del número de visitas).

28.4.10

La barca de Pedro

Artículo de Ramiro Pellitero. Instituto Superior de Ciencias Religiosas
Universidad de Navarra


Ulises atravesó el estrecho de Mesina sin caer en la trampa de las sirenas, porque se ató al mástil de la nave después de taponar con cera los oídos de sus marineros. Algunos escritores cristianos compararon la imagen de Ulises con la de Jesús en la Cruz, y la nave de Ulises con la Iglesia. El hecho es que la imagen de la Iglesia como nave es de las más utilizadas en los primeros siglos.

Por ejemplo, Gregorio de Elvira (s. IV) dice que la Iglesia es semejante “a una nave que continuamente es agitada por las tormentas y tempestades, pero que no podrá naufragar jamás, porque su palo mayor es la Cruz de Cristo; su piloto, el Padre; su timonel, el Espíritu Santo; sus remeros, los Apóstoles”.

Benedicto XVI celebra el quinto aniversario de su pontificado en medio de una tormentosa campaña en contra. En Malta ha evocado el naufragio de San Pablo y la calurosa acogida que le dispensaron los isleños. Subrayó cómo “la tripulación del barco, para salir del apuro, se vio obligada a tirar por la borda el cargamento, los aparejos e incluso el trigo, que era su único sustento. Pablo les exhortó a poner su confianza sólo en Dios, mientras la nave era zarandeada por las olas”.

Sin duda puede verse aquí una imagen delicada de la situación en que el Papa se encuentra y lo que está haciendo para conducir la nave a buen puerto, en medio de las olas y los remolinos, poniendo de relieve lo esencial de la Iglesia y manteniéndose sereno y constante en el ejercicio de su misión. Más allá de los logros humanos, las posesiones y la tecnología, señaló que es preciso poner la confianza sólo en Dios, clave de la felicidad y la realización humana, que nos llama a una relación de amor.

En este marco Benedicto XVI recordó la pregunta que Jesús hizo por tres veces a Pedro en la orilla del lago: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”. Sobre la respuesta afirmativa de Pedro, Jesús pone sobre sus hombros una tarea, la tarea de apacentar su rebaño. “Aquí –señaló el Papa con toda claridad– vemos el fundamento de todo ministerio pastoral en la Iglesia”. Y explicó: “Nuestro amor por el Señor es lo que nos impulsa a amar a quienes él ama, y a aceptar de buen grado la tarea de comunicar su amor a quienes servimos”.

Además, la triple confesión de amor de Pedro era una manera de reparar su triple negativa durante la pasión. De modo que “el diálogo entre Pedro y Jesús subraya la necesidad de la misericordia divina para curar sus heridas espirituales, las heridas del pecado. En cada ámbito de nuestras vidas, necesitamos la ayuda de la gracia de Dios. Con él, podemos hacer todo; sin él no podemos hacer nada”.

La misericordia divina es la medicina contra el pecado. Y la fuerza para seguir adelante es la gracia, es decir, la unión con Dios.
Con el amor de Dios y la confianza en Él, su misericordia y la gracia, los cristianos –como Jesús anunció– cogerían serpientes en su mano y no les pasaría nada. Una víbora mordió la mano de Pablo, “pero –observa el Papa– le bastó sacudírsela y echarla al fuego, sin sufrir daño alguno”.

También hoy las olas zarandean la barca de Pedro y las víboras parecen morder la mano de Pablo. Pero la Iglesia sigue adelante sobre el fundamento de la fe de los apóstoles y con la alegría de comunicar el amor de Dios a la humanidad. Esa es también la misión de todo sacerdote: “La misión confiada al sacerdote –en palabras del Papa inspiradas en otras similares que pronunció en el solemne inicio de su ministerio (24-IV-2005)– es verdaderamente un servicio a la alegría, a la alegría de Dios que quiere entrar en el mundo”. El quinto aniversario de este pontificado se celebra en este contexto de misión y de alegría, en medio de las olas.

27.4.10

Inmigración y xenofobia

Acertado artículo del columnista de La Vanguardia, Lluís Foix | 26/04/2010


La urbanización global se ejecuta con una rutina imperceptible. El National Geographic da cuenta que cada día hay 160.000 personas que abandonan las zonas rurales en el mundo para encontrar huecos en las pequeñas y grandes ciudades. Nunca como hoy se había producido un trasiego humano de tantas dimensiones.

Unos 250 millones de personas han abandonado sus países de origen en los últimos diez años. Son emigrantes que arriesgan sus vidas en busca de horizontes más dignos. Solamente en Estados Unidos hay 12 millones de inmigrantes ilegales. El presidente Bush mandó construir un muro de cientos de kilómetros en su frontera con México. El gobierno del estado de Arizona acaba de aprobar unas leyes de inmigración muy severas que han recibido la crítica amarga del presidente Obama.

Hay cientos de miles de inmigrantes en Europa que no tienen los papeles en regla. Proceden de todas las partes del mundo y han llegado saltándose las leyes o aprovechándose de los agujeros legales que les han permitido entrar, trabajar y establecerse con sus familias. En la ciudad de Tàrrega, por ejemplo, los inmigrantes constituyen el 20 por ciento del censo municipal. Me decía el alcalde el otro día que proceden de cuarenta países.

La inmigración es un tema central en las elecciones británicas, lo fue en las regionales francesas con la reaparición pujante del Frente Nacional de Le Pen. La derecha extrema ha ganado las elecciones de Hungría del pasado domingo. Las leyes italianas sobre inmigración se han endurecido y la victoria de la Lega Norte en las recientes elecciones regionales responden, en buena parte, al discurso xenófobo y anti solidario de Umberto Bossi.

La globalización de bienes, capitales, información y conocimientos no ha detenido el movimiento de personas. En España los inmigrantes en los últimos diez años constituyen el 12 por ciento de la población. En Cataluña, la cifra alcanza el 15 por ciento, con barrios como el Raval de Barcelona donde la mitad de los casi cuarenta mil habitantes son de procedencia extranjera. La integración de este alud de recién venidos se ha producido con una cierta normalidad mientras el país vivía cabalgando sobre el crecimiento económico y el progreso general.

La crisis ha creado nuevos problemas que han transformado los discursos de algunos políticos que ven la oportunidad para conseguir votos con programas xenófobos y racistas. Lo hemos visto en Badalona y, por desgracia, se repetirá en otros municipios del país. Es inevitable. Simplificando mi posición pienso que hay que tener en cuenta tres puntos:

1.- La inmigración ha sigo muy positiva desde el punto de vista demográfico corrigiendo tímidamente la curva de envejecimiento de la población.

2.- El crecimiento económico de los años previos a la crisis se debió en buena parte a la mano de obra que llegó de fuera. El cuidado de los mayores ha sido posible gracias al trabajo de tantos inmigrantes que han hecho el trabajo que nosotros no podíamos o no queríamos hacer.

3.- La inmigración no es un problema sino una oportunidad. Los discursos xenófobos crearán más problemas que soluciones. La integración, que será lenta y gradual, es la solución más humanista y políticamente más rentable, a medio y a largo plazo.

26.4.10

Educación de la sexualidad

Por Enrique E. Fabbri, Doctor en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma. Está especializado en antropología de la sexualidad, pareja humana y familia. Es director del Centro de Población y Familia del CIAS.


Ante una visión distorsionada y reduccionista de la sexualidad, especialmente desde los medios de comunicación, se promueven una mentalidad y comportamientos humanos cuestionables, hasta desde el punto de vista de la psicología y la salud mental.

Se reduce el amor a la sexualidad y ésta a lo meramente genital; se mira al sexo exclusivamente como instrumento de placer. Están totalmente ausentes temas de gran importancia como las relaciones interpersonales de respeto y entrega al bien del otro; sentido del amor en la pareja; inquietud por madurar integral y armónicamente en esas relaciones; elaboración de un proyecto de vida; todo como requisitos básicos y previos para que la sexualidad, no solo de la joven, sino del joven, sea humana, responsable y plenamente satisfactoria.

Los padres de familia y educadores han de ser rectamente informados y ayudados para poder educar a sus hijos en la sexualidad de una manera responsable e integral, para que sea un serio y maduro lenguaje del genuino amor, y para adquirir un sentido de la vida humana que de unidad a la persona en todas sus actividades y comportamientos.

Se trata de ver si existe en el ser humano una pauta que señale los valores universales del comportamiento sexual, por debajo de todas las interpretaciones y variaciones que la sexualidad ha recibido en las diversas culturas de la humanidad.

Orientaciones

La tendencia a presentar los hechos en total prescindencia de si son o no verdaderos valores humanos, trae consigo el peligro de establecer como criterio de valores verdaderos lo que hace la mayoría. Se cae así en el riesgo de presentar determinados hábitos y comportamientos sexuales como en sí inofensivos, cuando en la realidad están muy lejos de serlo. Un ejemplo de muestra: aceptar las relaciones sexuales entre adolescentes por el simple hecho de que la mayoría lo hace y sólo recomendar el uso de anticonceptivos para que no se produzcan embarazos inesperados, ¿es en verdad la mejor manera de encarar este problema?.

Muchos de los planteamientos actuales no sirven para educar la sexualidad de nuestros jóvenes y hacer de ella un serio y maduro lenguaje del genuino amor. Sus consecuencias son muy dolorosas: dejan un enorme residuo de personalidades frustradas, resentidas, amargadas y destructivas. Por este camino la persona se va deshumanizando en forma progresiva y puede llegar a deshacerse por el exceso en el alcohol, la drogadicción, el juego desenfrenado, la violencia, la promiscuidad sexual... Mientras no se sepa o se quiera tomar con seriedad el sano proceso de la educación para el amor, se hará muy difícil llegar a una sociedad mejor.

Para una formación integral de la sexualidad se ha de tener en cuenta los siguientes presupuestos:

1. Sólo se logra un maduro ejercicio de la sexualidad dentro de un proceso integral de maduración de la personalidad, que trasciende el mero ejercicio de la genitalidad.

2. Si la sexualidad se aborda en forma parcial y reduccionista, no se logra la meta propuesta.

3. Es un error creer que el placer genital es un valor absoluto. Este vale cuando la persona aprende a vivir en el amor, el cual guarda una relación intrínseca con el sentido que se da a la vida humana y los valores éticos de comportamiento a los que uno se compromete consigo mismo y con los otros.

4. Información y formación han de ir juntas para facilitar en los adolescentes la capacidad de tomar decisiones libres desde su propia interioridad.

5. Ha de quedar bien en claro el respeto a los derechos fundamentales de los padres y de los hijos en el ejercicio de este proyecto educacional. A las instituciones (oficiales o privadas) les corresponde una ayuda subsidiaria que complete y supla lo que cierto tipo de padres, por su carencia de formación, no pueden o no saben dar a sus hijos. (Ver texto completo)

25.4.10

De lo leído y la formación de la persona

José Manuel Mora se ocupa en este ensayo de una cuestión importante: la formación de la persona a partir de los "nutrientes" que proporciona la lectura. Lo hace -en mi opinión- con acierto tanto en planteamiento, realmente ambicioso, como en la forma, una prosa poética bastante cuidada. Se trata de un libro para saborear, lleno de sugerencias, que deleitará a los amantes de la lectura. Comienza con referencias autobiográficas de la infancia y termina con una serie de comentarios "De lo leído". De esta última parte copio el comentario de las "Confesiones" de San Agustín:


Es una amena tarde en un jardín de Milán, abril del 323 d. C. Según las Confesiones, Agustín anda inquieto: se han terminado las excusas, el cambio de guión en su vida es inminente. Y traumático. “¿Cómo, nos dejas?”, le espetan sus pasiones con los brazos en jarras. Un ardiente zigzag de lágrimas hormiguea por las umbrosas sendas. En medio de ese doloroso circuito cerrado espiritual, escucha una canción infantil. “Tolle, lege”, toma, lee. Agustín lo ha entendido: el mensaje llega como un inesperado hidroavión al bosque interior en llamas. Quien haya entregado la vida a la aventura de leer será capaz de descifrar correctamente la señal; quien se haya hecho consanguíneo de las palabras, quien haya diferido placeres por un rato más con los libros, quien al viajar llene su maleta de volúmenes y olvide con frecuencia el pijama, no podrá equivocar esta corneta del 7º de Caballería. Agustín extiende la mano y alcanza un rollo con las cartas de San Pablo: toma, lee, y descansa.

Haced la prueba: cerrad los ojos y veréis un imponente pastel de boda –como los que salen en las películas de los años 50-, con una luciente guinda en lo más alto. Las guindas están hechas para las alturas, sólo allí esplenden con su guiño particular –¿qué hay más triste que una guinda en un tarro?-. Los pasteles, con toda su paciente elaboración, saben que están hechos para soportar la gracia inmerecida de las guindas. El don de la guinda en Agustín vino con ese estribillo inesperado, cuando el pastel había alcanzado el tope de su trabajosa ascensión. Y las guindas tienen la misteriosa efectividad de hacer que lo de abajo –sea lo que sea- sea pastel. Toda vida espera su guinda, y quien sabe si no vendrá por un “tolle, lege”.

24.4.10

El derecho a elegir escuela

Mientras que en España parece desvanecerse la posibilidad de un Pacto Educativo importante, la libertad de elección de escuela triunfa... en Suecia.


Thomas Idergard es director del Programa de Bienestar de Timbro, uno de los principales think tanks suecos. En una entrevista para la Fundación Heritage explica los pasos que se han dado para introducir el cheque escolar en Suecia y cómo esta reforma ha hecho realidad el derecho de los padres a elegir el colegio que deseen para sus hijos.

Suecia introdujo el cheque escolar, el llamado skolpeng, en 1992 como uno de los pilares de su programa universal de elección de escuela. Y aunque la decisión fue tomada por un gobierno de centro-derecha, con la oposición de otros grupos políticos, lo cierto es que, como indica Idergard, cuando los socialdemócratas llegaron de nuevo al poder en 1994 no sólo mantuvieron el cheque, sino que aumentaron su cuantía.

No se trata, pues, de una política marcada por la ideología. Sobre el cheque escolar, “hoy en día –explica Idergard– existe casi un consenso total, con la única excepción de la extrema izquierda”. Además puede decirse que se basa “en la tradición escandinava de la justicia social y la igualdad: todas las familias deben poder elegir entre las escuelas públicas y privadas, con independencia de su estatus económico o riqueza. ¡La filosofía de la igualdad de oportunidades ha creado un mercado educativo!”, subraya.

La competencia, que favorece en algunos sectores la mejora de los productos o servicios y la inventiva de los proveedores, también puede tener efectos positivos en la enseñanza. Idegaard sostiene que “los programas de elección de escuela como el de Suecia, que hace de la libertad de elección la situación por defecto en el sistema educativo, fomenta la competencia y, por tanto, el espíritu empresarial y la innovación”.

El modelo sueco, en concreto, se sustenta sobre dos principios: la igualdad de oportunidades para elegir, con independencia de la situación económica de la familia; y la igualdad de oportunidades para las empresas educativas, que pueden crear colegios independientes y ofrecer los proyectos y programas educativos que quieran, siempre que cumplan los requisitos nacionales de calidad.

Esta política ha cambiado por completo el panorama de la enseñanza sueca. En 1992, menos del uno por ciento de los colegios eran independientes del poder político municipal; ahora, el 14% de las escuelas de enseñanza obligatoria y el 44% de las de secundaria son de titularidad privada. Y las cifras van en aumento.

Pero lo importante no es sólo la titularidad de las escuelas: “Hoy día, casi la mitad de las escuelas independientes difieren más o menos radicalmente de las escuelas públicas en relación con el concepto y los métodos pedagógicos. El 10% de las escuelas privadas son religiosas o confesionales; más de seis de cada diez funcionan como sociedades limitadas lucrativas, una forma que ha llegado a ser bastante común con los años. Y hay también escuelas locales y pequeñas, fundadas por profesores y directores (…) junto con cadenas de colegios representados por todo el país”.

El 10% de los alumnos en enseñanza obligatoria estudian actualmente en colegios independientes; en el caso de la educación secundaria, llega al 20%. Las escuelas privadas e independientes han dejado de ser ya un fenómeno extraño en el paisaje escolar sueco, donde diferentes centros y proyectos docentes conviven de forma natural. Idergard no duda de que la mejora en la enseñanza se debe a la competencia que el programa universal de elección de escuela ha generado. “Las pequeñas escuelas independientes han desafiado muchas veces a las públicas y las obligan a mejorar. Además las grandes sociedades educativas que cuentan con muchos colegios (…) han demostrado ser una importante fuerza para el progreso innovador, tanto respecto a los métodos de enseñanza cuanto a la manera de medir, comparar, mantener y mejorar los resultados”.

Los colegios independientes, de media, tienen menos costes por alumno que las escuelas públicas. De hecho, desde 2004, el aumento de los costes por alumno ha sido menor para este tipo de escuelas que para todo el sistema educativo del país. Se ha comprobado también que las escuelas de titularidad privada dedican mayor porcentaje de sus ingresos en la docencia y que gestionan sus recursos de manera más eficiente.

23.4.10

Sexo y religión

Encontramos de la web SCRIPTOR.ORG este artículo de Alejandro Llano y que ilustra bien el trasfondo de las campañas contra la Iglesia sobre abusos sexuales:


Cambian los motivos o disculpas, pero se mantienen constantes los ataques a la Iglesia católica. A nadie le sorprende ya que el permanente hostigamiento tenga siempre los mismos orígenes y acabe por apuntar a Benedicto XVI. Es el enemigo a batir, porque representa un desmentido viviente a la presunta falta de inteligencia y humanidad que achacan a los católicos. En esta última campaña –cuidadosamente preparada– han recurrido a una acusación que tiene ciertas bases reales y se presenta cargada de morbo.

Aunque la temática dista mucho de ser nueva. La secreta actividad sexual de sacerdotes y religiosos es un tópico frecuentado por la novela anticlerical decimonónica, con resultados ocasionalmente tan brillantes como La Regenta de Clarín. El aditamento actual hace que la agresión apunte a algo todavía más morboso: la homosexualidad ejercida contra menores. Con ello empiezan las paradojas. Porque la liberación sexual y la ideología de género es el tema central de los supuestos progresistas españoles, que han renunciado a las reivindicaciones sociales y a la vanguardia cultural.

Lo suyo es, ahora, la promoción de la homosexualidad, el desprecio a la familia y el adoctrinamiento de adolescentes y niños en la práctica temprana del sexo, con especial énfasis en sus variantes menos naturales. Lo que –según pretenden– les desmarca de una inquietante cercanía con lo que ahora denuncian, es la supuesta libertad de aquellos a quienes incitan a ejercitarse en modalidades sexuales consideradas por muchos como escasamente éticas.

Pero surge inmediatamente la pregunta: ¿acaso son realmente libres los niños y niñas, desde los 11 años, a quienes se somete a “talleres de masturbación”, “exploración del clítoris” y otras experiencias que da hasta vergüenza nombrar? Y esto no es algo episódico o accidental. En algunas comunidades autónomas el erotismo sistemático se considera un capítulo obligado de la Educación para la Ciudadanía, al menos en los centros oficiales. (Ver texto completo)

21.4.10

La inestabilidad afectiva en la adolescenca


El autor, Iñaki Iraola ha conjugado la tarea docente en ESO y Bachiller, con tarea directivas y de innovación educativa.
Fue impulsor del "Instituto de Técnicas Educativas C.E.C.E.-Navarra" y pionero en la implantación de modelos de calidad en la enseñanza. Tomado de Escuela de familias.

Cuando un niño comienza a andar, los padres procuran estar cerca y no moverle la alfombra. De la misma manera debemos procurarle a nuestro inseguro adolescente un entorno estable y unos padres-rodrigón que ahí están aportando seguridad, para cuando la necesite.

El adolescente está inseguro. Debemos facilitarle que este estado sea transitorio y no se convierta en una característica permanente de su forma de ser. Los padres tienen que aportar seguridad para facilitar que él también la alcance. Pero no la equivocada seguridad de quien cree saber cómo ha de ser su hijo, a dónde tiene que llegar. El adolescente tiene que construir su vida para llegar a ser un adulto, “el que ha crecido”, no “al que le han crecido”. Tenemos que procurar colaborar con el adolescente en construir una vida con grados de autonomía cada vez mayores. Difícil tarea esta de edificar la libertad en el cauce revuelto del río de la adolescencia.

El marco de seguridad que deben aportar los padres requiere, entre otras cosas:

1.- Tener una idea clara y segura de lo que construye y destruye al hombre. No es fácil orientar si no se sabe dónde está el norte.

2.- Ser capaces de saber llamar bien al bien y mal al mal. Llamar bien al mal por evitarle o evitarnos disgustos llevará a que nuestro hijo deje de considerarnos “punto fiable de referencia”, por nuestra falta de autenticidad. No hace falta decir que llamar al pan, pan y al vino vino no significa tirar el pan y el vino a la cabeza de nuestro hijo.

3.- Ejercer adecuadamente la autoridad, cualidad necesaria en toda sociedad, y la familia lo es. En el entorno familiar la autoridad son los padres que han de ejercerla de forma coordinada, reforzando la autoridad del otro cónyuge. Por la brechas de la autoridad se cuela la inseguridad que en nada ayuda a nuestro hijo adolescente.

4.- Mantener criterios estables en la aplicación de las normas, de los premios y de los castigos. La estabilidad de criterio en la vida familiar ayuda al adolescente a saber a qué atenerse. Las normas no deben cambiar según varíe nuestro estado de ánimo. La aplicación compartida, por el padre y la madre, de las normas ayuda a minimizar los riesgos de las variaciones de nuestras emociones.

5.- No actuar por miedo. No es infrecuente que uno adolescente tenga más dinero del necesario “por miedo” a que se quede sin él y pase vergüenza ante los amigos; o que no le exijamos conductas inexcusables porque ha amenazado con irse de casa. Si el miedo condiciona nuestra conducta, fácilmente convertiremos a nuestro hijo en un chantajista.

20.4.10

matrimonio y persona

Juan Pablo II en su "Carta a las familias" de 1994 afirma:


El Concilio Vaticano II, particularmente atento al problema del hombre y de su vocación, afirma que la unión conyugal —significada en la expresión bíblica «una sola carne»— sólo puede ser comprendida y explicada plenamente recurriendo a los valores de la « persona » y de la « entrega ». Cada hombre y cada mujer se realizan en plenitud mediante la entrega sincera de sí mismo; y, para los esposos, el momento de la unión conyugal constituye una experiencia particularísima de ello. Es entonces cuando el hombre y la mujer, en la « verdad » de su masculinidad y femineidad, se convierten en entrega recíproca. Toda la vida del matrimonio es entrega, pero esto se hace singularmente evidente cuando los esposos, ofreciéndose recíprocamente en el amor, realizan aquel encuentro que hace de los dos « una sola carne » (Gén 2, 24).

Ellos viven entonces un momento de especial responsabilidad, incluso por la potencialidad procreativa vinculada con el acto conyugal. En aquel momento, los esposos pueden convertirse en padre y madre, iniciando el proceso de una nueva existencia humana que después se desarrollará en el seno de la mujer. Aunque es la mujer la primera que se da cuenta de que es madre, el hombre con el cual se ha unido en « una sola carne » toma a su vez conciencia, mediante el testimonio de ella, de haberse convertido en padre. Ambos son responsables de la potencial, y después efectiva, paternidad y maternidad. El hombre debe reconocer y aceptar el resultado de una decisión que también ha sido suya. No puede ampararse en expresiones como: « no sé », « no quería », « lo has querido tú ». La unión conyugal conlleva en cualquier caso la responsabilidad del hombre y de la mujer, responsabilidad potencial que llega a ser efectiva cuando las circunstancias lo imponen. Esto vale sobre todo para el hombre que, aun siendo también artífice del inicio del proceso generativo, queda distanciado biológicamente del mismo, ya que de hecho se desarrolla en la mujer. ¿Cómo podría el hombre no hacerse cargo de ello? Es necesario que ambos, el hombre y la mujer, asuman juntos, ante sí mismos y ante los demás, la responsabilidad de la nueva vida suscitada por ellos.

Esta es una conclusión compartida por las ciencias humanas mismas. Sin embargo, conviene profundizarla, analizando el significado del acto conyugal a la luz de los mencionados valores de la « persona » y de la « entrega ». Esto lo hace la Iglesia con su constante enseñanza, particularmente con la del Concilio Vaticano II.

En el momento del acto conyugal, el hombre y la mujer están llamados a ratificar de manera responsable la recíproca entrega que han hecho de sí mismos con la alianza matrimonial. Ahora bien, la lógica de la entrega total del uno al otro implica la potencial apertura a la procreación: el matrimonio está llamado así a realizarse todavía más plenamente como familia. Ciertamente, la entrega recíproca del hombre y de la mujer no tiene como fin solamente el nacimiento de los hijos, sino que es, en sí misma, mutua comunión de amor y de vida. Pero siempre debe garantizarse la íntima verdad de tal entrega. « Íntima » no es sinónimo de « subjetiva ». Significa más bien que es esencialmente coherente con la verdad objetiva de aquéllos que se entregan. La persona jamás ha de ser considerada un medio para alcanzar un fin; jamás, sobre todo, un medio de « placer ». La persona es y debe ser sólo el fin de todo acto. Solamente entonces la acción corresponde a la verdadera dignidad de la persona.

19.4.10

Los ataques al Papa

Aprovechando que hoy se cumple el 5º Aniversario de la elección de Benedicto XVI reproducimos el artículo del Dr. Joaquín Navarro-Valls, ex-director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, en el diario italiano La Repubblica (01-04-10, pag. 35), que ha suscitado gran interés en Italia y lo mismo su traducción en inglés (National Catholic Register: Navarro-Valls on the Abuse Crisis), en Estados Unidos:


En las dos últimas semanas los medios han llenado el espacio público con la dolorosa y destructiva realidad de los casos criminales de pedofilia.
La acusación se ha ido levantando progresivamente como consecuencia de una serie de revelaciones provenientes de diversos países europeos, tocantes a casos de abusos sexuales perpetrados a menores por parte de sacerdotes. Leyendo las informaciones parece incluso que se trate de un “scoop” gigantesco, y que ahora –gracias a estas geniales revelaciones- esté emergiendo un sotobosque podrido en el seno de la Iglesia católica.

Ciertamente, en Austria, en Alemania y en Irlanda, como en casi todos los países en los que hay una presencia consistente de escuelas y organizaciones educativas eclesiásticas, ha habido fenómenos criminales graves de violaciones de la dignidad de la infancia. El hecho es conocido. Y no es casualidad que en el Vía Crucis de 2005, el entonces cardenal Joseph Ratzinger no usara medias palabras cuando revelaba con disgusto: «!Cuánta suciedad hay en la Iglesia! Incluso entre quienes, en el sacerdocio, deberían pertenecer completamente a Jesús. ¡Cuánta soberbia! ¡Cuánta autosuficiencia!». Quizá lo hemos olvidado. Por tanto, se puede sin temor a un desmentido revelar que el problema existe en la Iglesia, es conocido por la Iglesia, y ha sido y será más adelante afrontado con decisión por parte de la misma Iglesia en el futuro.

Con todo, vamos a intentar reflexionar por un momento sobre la manifestación de la pedofilia en sí misma. Desde mi experiencia como médico puedo evidenciar algunos datos importantes, útiles para entender la gravedad y la difusión del problema.
Las estadísticas más acreditadas son elocuentes. Certifican que 1 chica de cada 3 ha sufrido abusos sexuales, y que 1 chico de cada 5 ha sido objeto de actos de violencia. El hecho verdaderamente inquietante, divulgado no sólo en las publicaciones científicas sino incluso en la CNN, nos dice que el porcentaje de quienes –según una muestra representativa de la población- han molestado sexualmente a un niño se mueve entre el 1 y el 5%. Es decir, una cifra impresionante.
Los actos de pedofilia han sido llevados a cabo por parte de los padres o de parientes cercanos. Hermanos, hermanas, madres, “canguros” o tíos, son los abusadores más comunes de los niños. Según el departamento de Justicia estadounidense casi todos los pedófilos acusados por la Policía eran varones en un 90% de los casos. Según Diana Russell, el 90% de los abusos sexuales se lleva a cabo por personas que tienen conocimiento directo de las pequeñas víctimas, y permanecen dentro de la complicidad familiar. (Ver texto completo)

18.4.10

Experiencia BOOK

No se pierdan este video, donde se nos habla de un nuevo dispositivo de conocimiento que puede revolucionar el mundo de la cultura:

17.4.10

Siento la necesidad de ayudar

Karyme Lozano es una actriz y cantante mexicana de 32 años muy conocida en los últimos años por su participación en varias telenovelas en su país. Como ella misma reconoce, llegó a obsesionarse por el mundo de la fama y el dinero que la rodeaba.


Sin embargo, su vida cambió por completo a raíz de la muerte de su padre, en marzo del 2009, que abrió un proceso de cambio fruto de su profunda conversión y reafirmación en la fe. Siguiendo el ejemplo de su amigo Eduardo Verástegui, con quien colabora en la organización Manto de Guadalupe, ha decidido vivir en castidad.

Historia de una conversión

En una entrevista concedida a un canal de televisión (que se puede ver más abajo) la actriz cuenta el cambio de valores y de estilo de vida que le trajo la conversión. Una radiante Karyme, que asegura no haber encontrado nunca tanta paz y seguridad, quiere dar su testimonio: “cuando tu permites que Dios entre en tu vida y en tu corazón, los milagros empiezan a suceder dentro de ti, en tu carrera, familia, en toda tu vida”.

De pequeña soñaba con ser doctora, construir un asilo de ancianos o un orfanato para ayudar a los niños. “En la adolescencia, esa etapa tan delicada, tuve amistades que no me convenían, que me enfocaban hacia lo negativo, las fiestas y la relajación. Conforme fui creciendo me fui olvidando de ese sueño, lo guardaba en mi corazón pero me fui enfocando hacia una carrera artística buscando la aceptación de los demás”, recuerda.



La artista, expone que dentro de la edad adulta se dio cuenta que su vida no tenía sentido. Aunque nunca pensó en quitarse la vida, recuerda que a pesar de tener una hija, “la bendición más grande”, sentía pocas ganas de vivir. “Yo que no era una persona materialista, me empecé a obsesionar por la fama, dinero, el mundo superficial que no lleva a nada real.”

“Por primera vez en mi vida dejé que Dios tomara las riendas de mi vida. Me despojé, me dispuse a entregárselo todo: casa, coche, carrera, mi familia, hija, mi mente, corazón, todo mi ser, mi vida. Sólo le pedí a cambio su guía y su amor”, confiesa. Karyme concluye su testimonio con estas palabras: “Ahora siento la necesidad de ayudar (como cuando era pequeña), de amar, mejorarme, de ser un ejemplo a mi hija. Ahora entiendo el porqué de la castidad, la responsabilidad que tengo como artista para escoger buenos proyectos" como referente que es para tantos jóvenes que la toman como ejemplo.

16.4.10

Volando

Intensas sensanciones:

wingsuit base jumping from Ali on Vimeo.

La historia se repite

Reproducimos este texto de Unamuno sorprendentemente actual:


«La presencia del Crucifijo en las escuelas no ofende a ningún sentimiento, ni aun al de los racionalistas y ateos; quitarlo, ofende al sentimiento popular, hasta el de los que carecen de creencias confesionales.

¿Qué se va a poner donde estaba el tradicional Cristo agonizante? ¿Una hoz y un martillo? ¿Un compás y una escuadra? O ¿qué otro emblema confesional? Porque hay que decirlo claro, y de ello tendremos que ocuparnos: la campaña es de origen confesional. Claro que de confesión anticatólica y anticristiana. Porque lo de la neutralidad es una engañifa».

( Miguel de Unamuno, hace 70 años)


15.4.10

¿Me amas?

Juan Manuel de Prada en XLSemanal (25.10.09):


Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: "Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?" Le dice él: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Le dice Jesús: "Apacienta mis corderos."
Vuelve a decirle por segunda vez: "Simón de Juan, ¿me amas?" Le dice él: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Le dice Jesús: "Apacienta mis ovejas."
Le dice por tercera vez: "Simón de Juan, ¿me quieres?" Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: "¿Me quieres?" y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero." Le dice Jesús: "Apacienta mis ovejas
(Jn 21, 15-17).

Nuestro alejamiento de las lenguas clásicas –un barco a la deriva que se va hundiendo irreparablemente– nos impide disfrutar de delicadezas como la que Benedicto XVI resalta en un pasaje de su libro, Los apóstoles y los primitivos discípulos de Cristo (Espasa), dedicado a Pedro. En griego existen dos verbos que designan la acción de amar: filéo, que expresa el amor de la amistad, tierno y entregado, pero no totalizador; y agapáo, que significa amar sin reservas, con una donación completa e incondicional a la persona amada. El evangelista Juan, cuando refiere el episodio de la aparición de Jesús resucitado a Pedro a orillas del lago Tiberíades, emplea ambos de un modo muy significativo y dilucidador. Podemos imaginarnos ese episodio como el encuentro de dos viejos amigos conscientes de la herida que se ha abierto en su relación, pero dispuestos a restañarla sinceramente, dispuestos a recibir y dar perdón, para que esa herida no ensombrezca el futuro de su amistad. Pedro sabe que, apenas unos días antes, cuando su amigo más lo necesitaba, lo ha traicionado por cobardía o por mero instinto de supervivencia, negándolo hasta tres veces después de prometerle lealtad absoluta. Y Jesús, por su parte, sabe que esa traición ha sido consecuencia de la debilidad de su amigo, consecuencia pues de la propia naturaleza humana; y sabe también que su amigo está avergonzado y mohíno por su falta de coraje. Entonces Jesús, dispuesto a olvidar ese desliz, le pregunta a bocajarro: «¿Me amas?».

El evangelista escribe agapâs-me; esto es: «¿Me amas con un amor completo e incondicional?». Es como si Jesús demandara a Pedro un amor superior al que hasta entonces le ha profesado, un amor que excluya las debilidades y que proclame una adhesión entusiasta, acérrima, tal vez sobrehumana. Nada hubiese resultado más sencillo para Pedro que responder agapô-se («te amo incondicionalmente»), satisfaciendo esa demanda de amor absoluto que Jesús le lanza; pero, consciente de sus limitaciones, consciente de que lo ha traicionado y de que en el futuro tal vez vuelva a hacerlo (aunque, desde luego, nada más alejado de su propósito), Pedro le responde con pudorosa y escueta humildad: Kyrie, filô-se; esto es: «Señor, te quiero al modo humano, con mis limitaciones».

Podemos imaginar que la respuesta de Pedro por un segundo defraudaría a Jesús: ha ofrecido a su amigo su perdón sincero y algo más que su perdón, a cambio de que nunca más le vuelva a fallar; pero su amigo no desea defraudarlo con esperanzas vanas, no desea que Jesús le atribuya virtudes sobrehumanas. Entonces Jesús insiste y vuelve a usar el verbo agapáo: «¿Me amas más que éstos?», refiriéndose a los discípulos que se hallan junto a Pedro a orillas del lago. Esta segunda pregunta de Jesús debió de incorporar un matiz perentorio, incluso exasperado, algo así como: «Oye, te estoy preguntando que si me amas a muerte, no me vengas con medias tintas». Pedro sin duda captó ese tono requirente, tal vez incluso enojado de Jesús; y algo debió de temblar dentro de él, tal vez el miedo a decepcionar a su amigo; y no parece improbable que su respuesta tuviese un tono compungido, desfalleciente, lastimado, temeroso de recibir una reprimenda. Pero así y todo volvió a emplear el verbo filéo: «Señor, te quiero a mi pobre y defectuosa manera, con todas mis fragilidades a cuestas». (Ver texto completo)

14.4.10

No frenarán a la Iglesia

El diario "El País" se suma con entusiasmo, una vez más, a los ataques contra el Papa actual y el anterior, llegando a hablar de "la responsabilidad de los dos pontífices en todos los delitos de pedofilia eclesiástica". Estamos ante afirmaciones calumniosas de notoria gravedad que tratan de minar la fama de los más importantes líderes del catolicismo contemporáneo.

Si esto fuera cierto ¿cómo se explican las palabras de denuncia que pronunció el cardenal Ratzinger el Viernes Santo de 2005?: "¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar entregados al Redentor. ¡Cuánta soberbia! La traición de los discípulos es el mayor dolor de Jesús". Si quisiera encubrir los hechos se hubiera callado.

Otro dato para el que quiera reflexionar. En Alemania casi el 70% de los abusos sexuales a menores sucede en el seno familiar: tíos, abuelos, compañeros sentimentales, padrastros... pero únicamente es la Iglesia la que soporta el escándalo mediático, a pesar de que sólo el 0,004% del total de los casos denunciados implicaron a alguno de sus miembros.

En Estados Unidos, al tiempo que se condenaban cien sacerdotes católicos, fueron cinco mil los profesores de gimnasia y entrenadores acusados de idéntico delito. Hecho que no sólo no ha trascendido a la opinión pública, sino que ni siquiera ha propiciado un mea culpa por parte de dicha federación deportiva, mientras que semana tras semana se desempolvan casos de religiosos o sacerdotes ocurridos hace 50 años para engrosar el rechazo público a dicha institución. Sólo se habla de las acusaciones contra la Iglesia.

Recientemente la prensa europea destapó el caso de abusos en un colegio regentado por la UNESCO. El asunto se ha callado. ¿Por qué no se reclaman responsabilidades a la ONU. Más: no hay una sola operación de cascos azules que no se salde con un escándalo sexual. Y no hemos escuchado ni una sola crítica a ONU, ni a UNICEF, ni a los cascos azules.

Tengo la firme convicción de que esta persecución no frenará a la Iglesia en su anuncio evangélico, como no la frenó ninguna de las anteriores en sus dos mil años de historia. Estoy convencido de que seguirá siendo la Institución que mayor número de obras de beneficencia realiza en todo el mundo.

13.4.10

Compasión

Escrito por Pedro López. AGEA Valencia.


En Edipo de Sófocles, el rey descubre cuál es su origen y cómo fue entregado, en su más tierna infancia, a un pastor para que fuese asesinado; pero éste, movido a compasión, desobedeció la orden y lo entregó a otro pastor extranjero, pensando que así nunca más se sabría del niño, y evitaba de esta forma un acto de crueldad.

Mencio, pensador confuciano del siglo IV-III A.C., señaló que los seres humanos poseemos una mente que no tolera ver el sufrimiento de los demás. Y el gran poeta Eliot, en el siglo XX, señala que el hombre no soporta demasiada realidad.

Tomás de Aquino escribió acerca de la importancia de la misericordia como virtud configurada por el apropiado juicio racional. Porque la misericordia es la virtud que acoge la aflición ajena como propia (del latín, miseria, desgracia; cordis, corazón). La misericordia es, por tanto, tomar la aflicción de otra persona en el propio corazón. Pero todos, a su vez, somos seres, en cierto sentido, carentes: necesitados a su vez de compasión (del latín cum passio, padecer con). Quizá esa persona con el rostro desfigurado por un accidente de tráfico, podría ser yo. Hay que considerar, ante estados de dependencia: yo he podido ser él.

Alasdair MacIntyre, en su libro “Animales racionales dependientes”, señala que el cuidado que se requiere de los demás y el cuidado que los demás requieren de mí exigen una entrega y una consideración que no esté condicionada.

Esto choca con el planteamiento que habitualmente hacemos: yo no tengo necesidad de nadie; ya soy “adulto”, autónomo. Por eso mismo, la grandeza de ánimo no consiste sólo en dar, sino también en saber recibir, pedir ayuda. El capaz de dar y sentirse satisfecho, pero no de recibir, es la imagen del hombre autosuficiente: esa fantasía ilusoria que todos nos forjamos, de una manera u otra, de nosotros mismos. Y de otra parte, ante la indigencia de no poder valerse por sí mismo, es frecuente la consideración de sentirse un inútil que no sirve para nada, de estar dando la vara a los demás, de sentirse enterrado en vida, y “yo no lo puedo soportar”.

MacIntyre nos pone en guardia ante esta doble falsedad: por una lado, como animales, estamos necesitados de comida, bebida, etc.; y como racionales, de comunicación, cariño, etc.

Por otra parte, somos esencialmente vulnerables y la discapacidad domina la vida humana: en la infancia todos hemos sido indigentes, necesitados de los cuidados ajenos. En la senectud, posiblemente nos pase otro tanto. Y a lo largo de nuestra biografía nos podremos encontrar en situación de dependencia: cuando se padece alguna lesión o enfermedad física o psíquica, más o menos temporal o crónica. Y subraya cómo esta doble necesidad –de dar y recibir- es en definitiva el factor más humanizante, pues nos abre al reconocimiento de que tú me conciernes; y a la gratitud por lo que yo te importo: el crisol de las relaciones humanas. De esto, nos ha hablado la Semana Santa, el Crucificado.

12.4.10

Cómo influir en internet

Antonio González, webmaster de la página Opus Dei al día nos da diez consejos útiles para influir en Internet:


Internet tien un nuevo idioma con 10 reglas: para ser escuchado en la red tienes que dar estos 10 pasos. En el idioma de la red todos hablan y todos escuchan. Antes muy pocos hablaban y casi todos escuchaban: como al ver la TV o en una conferencia.
Ahora internet es una conversación. En la que hablan los que antes escuchaban y escuchan los que antes hablaban. Esto se llama web 2.0. Para participar en esa conversación, necesitas saber 10 reglas básicas de este nuevo idioma.
Las dos primeras son las más importantes. Después, el nivel de dificultad sube en cada regla:

1- Ofrece buen contenido
El contenido es el rey en internet. Es la regla 1 porque es la más importante. Sin ella, las otras 9 no valdrían para nada.
Si tienes buen material (vídeos, explicaciones, imágenes, noticias), ese mismo buen material se difundirá de forma natural.
Si no "produces" contenidos, puedes difundir otras páginas web o noticias que te parezcan interesantes.
Es clave hablar hoy con el lenguaje de hoy: con vídeos e imágenes. El texto sólo se está quedando obsoleto.
Los vídeos que más se ven en internet suelen ser los más originales, impactantes, musicales o graciosos.

2- Escribe en positivo y personalmente
No vayas contra nada ni anti nada: mejor en positivo. De esto se han dado cuenta los anti-vida y por eso se hacen llamar pro-choice (a favor de la elección), y nos llaman anti-abortistas a los pro-vida.
Una explicación amable y divertida ayuda mucho más que una pila de argumentos... aunque estén muy bien razonados los argumentos. Posiblemente no convenzas a tu interlocutor con un mensaje. Pero si escribes de forma divertida, puedes ganar un amigo. Y entonces es cuando puedes ayudarle.

3- El antiguo e-mail
Es un sistema que se usaba en la antigüedad -en los orígenes de internet-, para comunicaciones persona a persona.
En algunos casos sigue siendo útil, pero cada vez se usa menos. Igual que se extinguieron las palomas mensajeras y se usan menos las cartas. Ahora se usan cada vez más los medios de comunicación de muchos a muchos y no persona a persona.
Te puede servir para enviar información interesante a otros. Pero puedes perder esta herramienta si eres pesado*.
*Pesado o spammer: persona de la que recibimos demasiados e-mails, o que envía un mensaje a mucha gente sin copia oculta, de forma que todos pueden ver los e-mails de todos. O que manda sin cesar Power Points con títulos como "re-envíalo si crees en Dios" o "Reenviar: urgente" o "Haz cadena: lo más increíble que he visto".
Cuando llega un mail de un pesado lo borramos sin leerlo y lo marcamos como spam, de forma que ya no volvemos a ver sus mensajes, aunque sean interesantes.

4- Deja comentarios
Se calcula que cada comentario en una noticia equivale 100 lectores diferentes con esa opinión. En internet cuenta igual tu opinión y la mía, que la del mayor experto mundial en un tema.
Por este motivo, las grandes empresas y los lobbies tienen gente contratada, que dedica 8 horas al día a dejar comentarios con diversas identidades falsas en blogs, foros y redes sociales. Así se crea opinión. Si una noticia te resulta interesante -estés a favor o en contra-, deja tu comentario. También puedes dejar un link a otra noticia interesante en el comentario. No sirve de nada que pienses: "qué buena noticia!" o "esta noticia está equivocada por este motivo" o "a este le gustaría leerse esta otra página web"... nadie se enterará de eso si no lo escribes.

5- Manda sugerencias
Con sugerencia no me refiero a un comentario de 2 líneas, sino a una sugerencia más estudiada y más de fondo
Como un comentario equivale a la opinión de 100 lectores, un e-mail con sugerencias equivale a la opinión de 1.000 lectores.
Si buscas, encontrarás formas de comunicarte con cualquiera y hacerles sugerencias: un e-mail de contacto en la página, buscarle en google o facebook, pedir el e-mail de autor en un comentario, etc. No seas un oyente pasivo, habla. Tus sugerencias son muy importantes y pueden ayudar mucho, siempre que cuides las reglas 1 y 2.
(Leer artículo completo)

10.4.10

Primacía de la persona

Texto de Joseph Ratzinger en "Cooperadores de la verdad" 5.4.
 

La primera Encíclica del Papa Juan Pablo II, REDEMPTOR HOMINIS, gira en torno a esta pregunta: ¿Qué significa la salvación del hombre? Está dedicada, pues, al mensaje fundamental del cristianismo, que durante la Semana Santa es representado solemnemente con los signos y oraciones de la liturgia. La palabra «salvación» puede sonar hoy día algo gastada, sin embargo, su significado sigue siendo invariablemente el tema fundamental del obrar humano. La polémica acerca de las estructuras justas, de un estilo de vida nuevo, de la emancipación y la libertad está animada por la siguiente pregunta: ¿cómo puedo alcanzar yo una vida recta? ¿Qué dice el Papa, pues, acerca de la salvación?

Estas son sus palabras: «En su raíz más profunda, la salvación del mundo es la plenitud de la justicia en un corazón humano: en el corazón del Hijo Unigénito, a fin de que pueda tornarse justicia de los corazones de muchos hombres». Tal vez cause sorpresa esta afirmación, sobre todo si se conoce la encíclica exclusivamente por el eco despertado en los medios de comunicación de masas. Se podría pensar que la Encíclica del Papa tiene un cierto parecido con un programa de partido. Concibiéndola así se excluye, no obstante, su núcleo más genuino, situado en lo religioso. La Encíclica expresa la convicción de que la solución del presente y el futuro del ser humano depende del rango que el hombre concede a la realidad de Dios y a la buena nueva de Jesucristo.

En ese sentido, una de sus proposiciones centrales se ocupa del dominio sobre la creación que se le ha confiado al hombre. Esa potestad constituye tanto su libertad cuando su dignidad. A este respecto dice el Papa que «el sentido central del señorío otorgado al hombre reside en la primacía de la ética sobre la técnica, en el primado de la persona sobre las cosas, en la superioridad del espíritu sobre la materia».

La batalla de Benedicto XVI

Uno de los periodistas "vaticanólogos" más reputados internacionalmente, John Allen escribe en un estupendo artículo del New York Times:
"Quien esté al corriente de la respuesta del Vaticano a los abusos sexuales, sabe que Benedicto XVI no es parte del problema sino parte importante de la solución"

9.4.10

La religión en la vida pública

Miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas española, Andrés Ollero publica el libro “Un Estado laico. La libertad religiosa en perspectiva constitucional” (Aranzadi, Thomson-Reuters), que amplía la versión de hace cinco años (pasando de 211 a 332 páginas y de 363 a 656 notas).


Algo que se ha hecho necesario, según explica el autor a ZENIT, puesto que estudia la libertad religiosa en perspectiva constitucional. “La Constitución española no ha cambiado y la libertad religiosa no es un derecho novedoso --aclara--; sin embargo, he debido añadir cien páginas y más de trescientas notas, porque para el gobierno español la presencia de la religión católica en el ámbito público se ha convertido en una obsesión”.

-¿Qué cuestiones han surgido en los cinco últimos años?

Andrés Ollero: El Tribunal Constitucional español ha sentado doctrina sobre la libertad de los obispos para proponer profesores de religión. Se ha actualizado la libre asignación tributaria a la Iglesia Católica por parte de los ciudadanos. A la vez, el Gobierno ha provocado una grave polémica al convertir en obligatoria una asignatura de formación ciudadana, rebosante de opciones morales, que antes se venía proponiendo desde ámbitos socialistas como mera alternativa a la formación religiosa. Al surgir millares de objetores de conciencia, el Gobierno ha cuestionado ese derecho encontrando sorprendente apoyo en una Sala del Tribunal Supremo, aunque aún deberá pronunciarse el Constitucional. En plena crisis económica parece ahora empeñado en convocar un concilio por lo civil.

-¿Qué puede explicar esta peculiar atención a lo religioso?

Andrés Ollero: Su convencimiento de que ganar unas elecciones confiere el derecho a imponer un código moral a la sociedad, incluso sobre aspectos no incluidos en el programa electoral. Un cargo electo socialista acaba de dimitir como protesta. La obvia autoridad moral de la Iglesia Católica es gubernamentalmente percibida como poder e intenta neutralizarla por una doble vía: cuestionar y restringir la presencia de lo católico en la vida pública, a la vez que promociona la de otras confesiones minoritarias, de espaldas a su efectivo arraigo social.

-¿Puede aportar algún ejemplo al respecto?

Andrés Ollero: El mismo Gobierno cuyos mentores cuestionan los funerales de Estado y la presencia de autoridades en actos religiosos, o pretenden ampararse en la recurrida sentencia de Estrasburgo sobre los crucifijos para quitar de inmediato los pocos que puedan quedar, propicia en una Universidad pública un curso de formación para imanes musulmanes. No sólo ha confeccionado menús especiales para los matriculados sino que ha hecho acondicionar una sala orientada a la Meca para facilitarles los ratos de oración. Todo esto merece elogio; lo que no se entiende es la curiosa asimetría de trato.

-¿Qué cabe esperar de la anunciada reforma de la ley de libertad religiosa?

Andrés Ollero: Acaba de aprobarse una ley de plazos sobre aborto, considerada inconstitucional por el Consejo fiscal, sin el apoyo del Consejo general del Poder Judicial, que sólo ha encontrado el visto bueno del Consejo de Estado en un informe de contenido muy crítico y bastante contradictorio. Parece que ahora se pretende abrir otro frente de batalla en la sociedad, que para algunos no es sino una maniobra de distracción ante la incapacidad gubernamental para hacer frente a la crisis económica. Como no se trata de solucionar problemas concretos experimentados por los ciudadanos, puede proponerse cualquier cosa en la línea restrictiva ya comentada.

7.4.10

Integrismo de otra clase

Uno de los debates más vivos de la agenda política es el de las relaciones entre política y religión. Así lo ponen de manifiesto, sin ir más lejos, la reciente sentencia del Tribunal de Estrasburgo sobre el crucifijo en las aulas. Francisco Santamaría lo comenta a propósito del libro 'Cristianismo y laicidad' del profesor Martin Rhonheimer en un artículo de "El Comercio".


'Cristianismo y laicidad' se centra concretamente en la relación del cristianismo y de la Iglesia católica con el poder político. Una de las razones por la que su lectura resulta tan atractiva se debe al doble compromiso intelectual desde el que parte el autor, que le permite lograr lo que, por motivos opuestos, mucha gente considera misión imposible: conciliar la plena aceptación de la laicidad del Estado y del régimen democrático, y el convencimiento de que el cristianismo es, y debe seguir siendo, una fuerza transformadora del mundo a la luz del Evangelio. Martin Rhonheimer (Zürich, 1950), profesor de Ética y Filosofía Política en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma, sacerdote del Opus Dei, es un decidido defensor del sistema político liberal fraguado en la Modernidad. Considera que el ethos político de las democracias constitucionales -un ethos que es, simultáneamente, un ethos de la paz, de la libertad y de la justicia- representa un bien político irrenunciable; o, como señala un documento del magisterio eclesiástico reciente, un «valor adquirido» que «pertenece al patrimonio de civilización alcanzado». Ciertamente, la aceptación por parte de la Iglesia de la democracia liberal ha sido tardía.

El autor explica en la primera parte del libro cuáles han sido las dificultades que han motivado tal retraso y la evolución doctrinal dentro de la Iglesia católica hasta llegar a la doctrina actual sobre la democracia y la laicidad del Estado. Resume, además, magistralmente las vicisitudes de las relaciones -muchas veces tormentosas y no pocas veces mal resueltas- entre el poder político y la Iglesia. Pero también recuerda el profesor suizo que el cristianismo constituye una de las condiciones de posibilidad de la democracia liberal. La cultura política de la modernidad sólo pudo surgir en suelo cristiano y, vaticina, que solamente permanecerá mientras los valores cristianos continúen permeando la sociedad. Aunque suene paradójico, la laicidad del Estado constituye una exigencia del mensaje cristiano y posee inspiración cristiana. El cristianismo apareció en la historia como una exigencia de libertad religiosa y, por tanto, como separación entre poder político y religión. A los primeros cristianos no se les pasaba por la cabeza la idea de algo parecido a un Estado católico. Ahora bien, una cosa es el laicismo político y otra muy distinta lo que Rhonheimer denomina concepto integral de laicidad o integrismo laicista. Una cosa es establecer netamente la legitimidad y necesidad de un Estado aconfesional, que no hace suya ninguna confesión religiosa, que se declara incompetente en materia religiosa y en el que la ciudadanía no está en absoluto condicionada por las creencias que se posean o no se posean, y otra cosa es considerar que el Estado debe promover la increencia o el ateísmo. Frente a una concepción meramente política de la laicidad, es decir, la laicidad entendida como rasgo de la organización del Estado, el concepto integrista de laicidad va más allá, y desarrolla una interpretación de la laicidad que ya no es meramente política. Se trata de una idea de laicidad según la cual el Estado debe rechazar cualquier forma de influjo de las creencias religiosas en la esfera política, lo que en la práctica significa una anulación de las virtualidades de las creencias religiosas y un juicio negativo y limitativo de las religiones.

«La laicidad integrista», advierte Rhonheimer, «pretende la autonomía de las instituciones políticas no sólo como autonomía política, institucional y jurídica, sino también -en un sentido comprensivo- como último criterio moral en el ejercicio de dicha autonomía (.) Tiende a convertir los hechos mismos -mayorías concretas, medidas legislativas, etcétera- en valores políticos supremos y moralmente inapelables (. ). Por su propia naturaleza y a modo de principio, este tipo de laicidad tiende a anular la distinción entre poder y moralidad». Y hay que reconocer que tal anulación contiene un sesgo totalitario. Por otra parte, la autocomprensión de la Iglesia incluye su obligación de proclamar la verdad del Evangelio, también cuando dicha proclamación resulte contraria a algunas decisiones políticas. Por ello, la Iglesia siempre ha reclamado la libertad e independencia para organizarse internamente y para cumplir la misión que le ha confiado Jesucristo. En este sentido, es preciso admitir que la Iglesia representa, en efecto, un poder, sí; pero un poder netamente cultural, no político y perfectamente aceptable en el marco de un Estado laico.

6.4.10

Guerra al cristianismo

Por su especial interés reproducimos este artículo de Marcello Pera (Corriere della Sera, Milán, 17-03-2010, pag. 23). Elegido Presidente del Senado de la República de Italia en 2006, Pera, que partía de posiciones agnósticas, se ha aproximado al catolicismo gracias a su relación con Benedicto XVI. En 2004 escribió conjuntamente con el Papa un libro sobre la identidad cristiana de Europa: "Senza radici", Ed. Mondadori.

"Esta guerra al cristianismo no sería tan peligrosa si los cristianos la advirtiesen"


La cuestión de los sacerdotes pedófilos u homosexuales desencadenada últimamente en Alemania tiene como objetivo al Papa. Pero se cometería un grave error si se pensase que el golpe no irá más allá, dada la enormidad temeraria de la iniciativa. Y se cometería un error aún más grave si se sostuviese que la cuestión finalmente se cerrará pronto como tantas otras similares. No es así. Está en curso una guerra. No precisamente contra la persona del Papa ya que, en este terreno, es imposible. Benedicto XVI ha sido convertido en invulnerable por su imagen, por su serenidad, su claridad, firmeza y doctrina. Basta su sonrisa mansa para desbaratar un ejército de adversarios.

No, la guerra es entre el laicismo y el cristianismo. Los laicistas saben bien que, si una mancha de fango llegase a la sotana blanca, se ensuciaría la Iglesia, y si fuera ensuciada la Iglesia lo sería también la religión cristiana. Por esto, los laicistas acompañan su campaña con preguntas del tipo «¿quién más llevará a sus hijos a la Iglesia?», o también «¿quién más mandará a sus chicos a una escuela católica?», o aún también «¿quién hará curar a sus pequeños en un hospital o una clínica católica?».

Hace pocos días una laicista ha dejado escapar la intención. Ha escrito: «La entidad de la difusión del abuso sexual de niños de parte de sacerdotes socava la misma legitimidad de la Iglesia católica como garante de la educación de los más pequeños». No importa que esta sentencia carezca de pruebas, porque se esconde cuidadosamente «la entidad de la difusión»: ¿uno por ciento de sacerdotes pedófilos?, ¿diez por ciento?, ¿todos? No importa ni siquiera que la sentencia carezca de lógica: bastaría sustituir «sacerdotes» con «maestros», o con «políticos», o con «periodistas» para «socavar la legitimidad» de la escuela pública, del parlamento o de la prensa. Lo que importa es la insinuación, incluso a costa de lo grosero del argumento: los sacerdotes son pedófilos, por tanto la Iglesia no tiene ninguna autoridad moral, por ende la educación católica es peligrosa, luego el cristianismo es un engaño y un peligro.

Esta guerra del laicismo contra el cristianismo es una batalla campal. Se debe llevar la memoria al nazismo y al comunismo para encontrar una similar. Cambian los medios, pero el fin es el mismo: hoy como ayer, lo que es necesario es la destrucción de la religión. Entonces Europa, pagó a esta furia destructora, el precio de la propia libertad. Es increíble que, sobre todo Alemania, mientras se golpea continuamente el pecho por el recuerdo de aquel precio que ella infligió a toda Europa, hoy, que ha vuelto a ser democrática, olvide y no comprenda que la misma democracia se perdería si se aniquilase el cristianismo.

La destrucción de la religión comportó, en ese momento, la destrucción de la razón. Hoy no comportará el triunfo de la razón laicista, sino otra barbarie. En el plano ético, es la barbarie de quien asesina a un feto porque su vida dañaría la «salud psíquica» de la madre. De quien dice que un embrión es un «grumo de células» bueno para experimentos. De quien asesina a un anciano porque no tiene más una familia que lo cuide.

De quien acelera el final de un hijo porque ya no está consciente y es incurable. De quien piensa que «progenitor A» y «progenitor B» es lo mismo que «padre» y «madre». De quien sostiene que la fe es como el coxis, un órgano que ya no participa en la evolución porque el hombre no tiene más necesidad de la cola y se mantiene erguido por sí mismo.

O también, para considerar el lado político de la guerra de los laicistas al cristianismo, la barbarie será la destrucción de Europa. Porque, abatido el cristianismo, queda el multiculturalismo, que sostiene que cada grupo tiene derecho a la propia cultura. El relativismo, que piensa que cada cultura es tan buena como cualquier otra. El pacifismo que niega que existe el mal.

Esta guerra al cristianismo no sería tan peligrosa si los cristianos la advirtiesen. En cambio, muchos de ellos participan de esa incomprensión. Son aquellos teólogos frustrados por la supremacía intelectual de Benedicto XVI. Aquellos obispos equívocos que sostienen que entrar en compromisos con la modernidad es el mejor modo de actualizar el mensaje cristiano. Aquellos cardenales en crisis de fe que comienzan a insinuar que el celibato de los sacerdotes no es un dogma y que tal vez sería mejor volver a pensarlo. Aquellos intelectuales católicos apocados que piensan que existe una «cuestión femenina» dentro de la Iglesia y un problema no resuelto entre cristianismo y sexualidad. Aquellas conferencias episcopales que equivocan en el orden del día y, mientras auspician la política de las fronteras abiertas a todos, no tienen el coraje de denunciar las agresiones que los cristianos sufren y las humillaciones que son obligados a padecer por ser todos, indiscriminadamente, llevados al banco de los acusados. O también aquellos embajadores venidos del Este, que exhiben un ministro de exteriores homosexual mientras atacan al Papa sobre cada argumento ético, o aquellos nacidos en el Oeste, que piensan que el Occidente debe ser «laico», es decir, anticristiano.

La guerra de los laicistas continuará, entre otros motivos porque un Papa como Benedicto XVI, que sonríe pero no retrocede un milímetro, la alimenta. Pero si se comprende por qué no cambia, entonces se asume la situación y no se espera el próximo golpe. Quien se limita solamente a solidarizarse con él es uno que ha entrado en el huerto de los olivos de noche y a escondidas, o quizás es uno que no ha entendido para qué está allí.

Marcello Pera

4.4.10

La fiesta de la Pascua

El hombre no está originariamente donde debe estar; el hombre, es un ser en camino. Estar “en camino" es dirigirse hacia algo, tener una meta que da sentido a lo que uno está haciendo, a ese sucederse de las etapas que componen el recorrido. El que no sabe a dónde tiene que ir debe reconocer que anda perdido.


La vida es movimiento, un continuo “pasar”. Desde el estado de embrión pasamos al feto: morimos al embrión y resurgimos como feto. Si no sucediera esto, estaríamos ante la muerte verdadera.. del mismo modo, llegamos a niños sólo cuando dejamos el seno materno muriendo a la condición de feto. Y así se podría decir de todos los sucesivos “pasos”.

Todo en la vida está marcado por el sucesivo pasar de una situación a la siguiente. Es necesario abandonar una posición (morir a ella) para conquistar otra. La Pascua se nos presenta como una manifestación suprema de este “pasar” entendido como “morir para resurgir”. Cada hombre, sea creyente o no, vive marcado por la pascua, pero ¿hasta cuando continuará ese pasar? ¿nos conduce el último paso a la muerte definitiva o a la vida que no termina? ¿vamos hacia el vacío o hacia la plenitud?

Los cristianos celebramos la Pascua. Esto es ya una respuesta a las preguntas anteriores, porque toda fiesta es una afirmación, un sí a la vida. Quien celebra una fiesta no piensa “toda ha terminado”, “todo carece de sentido”. Quien celebra una fiesta vive en la abundancia y pierde un poco el sentido del tiempo tocando fugazmente la alegría eterna. En la fiesta cada persona experimenta ya ahora como primicia la “plenitud de vida” que espera.

El misterio de la Pascua de Cristo brinda una respuesta a las preguntas últimas del hombre. Jesús, con su Resurrección, nos dice que el continuo “pasar” no tiene como término final la muerte, sino la vida.

3.4.10

Bach: Können Tränen meiner Wangen

Fragmento de la Pasión según San Mateo: "con lágrimas en los ojos..."
Dirige: Karl Richter
Canta: Julia Hamari

1.4.10

Defender la familia

Hasta hace poco tiempo, el estudio de la familia en el ámbito de la comunicación se limitaba a explorar los efectos de la televisión en los niños o el tratamiento que la prensa hacía de la violencia doméstica. Faltaban, sin embargo, análisis de fondo sobre la representación de la familia en los medios de comunicación. Con este objetivo nació en febrero de 2005 Family and Media. El impulsor de esta iniciativa es Norberto González, actual vicerrector de comunicación de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma) y antes profesor de la Universidad de Navarra. Se trata de un grupo de investigación al que se han adherido ya profesores de Italia, España, Argentina, Chile, Polonia y Angola. Nos informamos de este tema en Aceprensa:


“Hoy debemos poner el énfasis en la educación de los hijos, y a partir de ahí podremos reconstruir el tejido de las relaciones conyugales y paterno-filiales”

— ¿Cuáles son los tópicos sobre la familia más extendidos hoy en la opinión pública?

— El frente pro-familia usa cada vez menos metáforas tan gastadas como la de la “célula básica de la sociedad”. La idea que está detrás de esta imagen sigue siendo válida, pero ahora se enriquece con otras perspectivas: la familia como agente de cambio social (más de moda en ámbito anglosajón), escuela de humanidad o espacio de la solidaridad intergeneracional.

En el otro frente, no hay una idea clara sobre la familia. El modelo de relación dominante son las uniones afectivas sin vínculos. Durante mucho tiempo, se ha dicho que “la familia estaba cambiando”. En ocasiones, esto era un arma retórica para imponer un modelo de relación emotiva y sin compromiso.

La ideología de género ha contribuido a crear este estado de cosas, al difundir la idea de que la familia es una construcción cultural. Las series de televisión, las telenovelas o los talk-shows “domestican” masivamente a la audiencia reformulando “nuevos modelos de familia”.

— Además de analizar las concepciones de la familia en los medios de comunicación, el equipo de investigación que usted dirige tiene una "finalidad operativa". ¿En qué consiste y qué pasos están dando para lograrla?
— Conocer cómo se representa la familia en los medios tiene un interés operativo, y no sólo descriptivo. Utilizamos los resultados de los análisis empíricos para promover una imagen veraz de la familia. Nos interesan, sobre todo, los aspectos antropológicos y culturales que están detrás de las representaciones de la familia.

En segundo lugar, nuestro objetivo es proporcionar argumentos a las organizaciones dedicadas a promover la familia, a las asociaciones de orientación familiar y a las de radioyentes y telespectadores. Sin ideas ni argumentos no hay acción eficaz. Creemos que así mejoraremos su poder comunicativo en los medios y su incidencia en la agenda política. Por ejemplo, ahora mismo estamos terminado una investigación sobre la gestión de la comunicación por parte de las asociaciones que integran el Foro de las Familias en Italia. También presentaremos esos resultados a las demás asociaciones pro-familia de Italia, América Latina y España.

¿Qué ocurrió realmente en la Última Cena?

Respuesta del profesor de Teología Francisco Varo a la pregunta "¿Qué ocurrió realmente en la Última Cena?".