Este verano pasado volví a ver “En construcción”, una película de José Luis Guerín que pronto cumplirá diez años. Como siempe Guerín sorprende por su originalidad y audacia.
En construcción es sin duda su documental más realista, aunque encuadrable en lo que él llama "documental de creación"; un canto a la vida corriente, a los momentos pequeños y hermosos de cada día. ¿Es posible interesar con una película que sigue las evoluciones de las obras de un edificio? La respuesta de Guerín es un rotundo sí. Siempre que te fijes en las personas.
Memorable este diálogo entre dos mendigos:
Este blog ofrece reflexiones en torno al amplio tema de "ser persona". Partimos de la convicción de que el concepto de persona es la mayor aportación del cristianismo a la cultura occidental. Queremos facilitar ideas que hagan pensar sobre esta importante cuestión. El arte, la literatura, la música, el cine, etc. también nos pueden ayudar a entender el fundamento antropológico de nuestra civilización y a crecer como personas.
29.9.10
27.9.10
El bienestar no basta
Me contaba un amigo que ha estado de vacaciones en Suecia:

Unas vacaciones en Suecia, sobre todo si se puede hablar con amigos que viven allí y conocen a fondo y de una manera vivencial la realidad de aquel país, permiten hacerse cargo de las enormes ventajas y de la riqueza social que supone el llamado “estado de bienestar”. Al fin y al cabo, los suecos lo inventaron, para llevarlo a la práctica hace más de cincuenta años, en un momento en que los aires de su historia, política y economía lo permitían. Este modo de vivir sirve de modelo a la sociedad actual de cualquier latitud y nuestro propio país comienza ya a disfrutar también algo de esta sociedad del bienestar. Los derechos humanos, los servicios sociales, las estructuras y costumbres que permiten a todos los ciudadanos un mínimo de posibilidades de dignidad personal y de solución a sus necesidades materiales, son realidades del estado de bienestar que hacen innegable su calificación positiva y el deseo de alcanzarlo y conservarlo.
Es el famoso “desarrollo sostenible”. Por eso, y aunque sólo sea de una manera circunstancial y transitoria, a todos nos inquieta que pueda perderse – aunque sólo sea momentáneamente - por razones de terrorismo, desastres naturales u otras causas de difícil o imposible prevención. Pero todo esto, con ser tanto, no le es suficiente al hombre. Usando versos de Bécquer, se puede decir: “¡Qué hermoso es cuando hay sueño/ dormir bien...y roncar como un sochantre.../y comer... y engordar...y qué desgracia/ que esto sólo no baste!”. O, si se prefiere, con palabras más filosóficas, de Kant: “Dadle a un hombre todo lo que desea e inmediatamente pensará que ese todo ya no es todo”...No hace falta insistir que la felicidad, aunque necesite bienes como medio, no se consigue sólo con lo material.

Unas vacaciones en Suecia, sobre todo si se puede hablar con amigos que viven allí y conocen a fondo y de una manera vivencial la realidad de aquel país, permiten hacerse cargo de las enormes ventajas y de la riqueza social que supone el llamado “estado de bienestar”. Al fin y al cabo, los suecos lo inventaron, para llevarlo a la práctica hace más de cincuenta años, en un momento en que los aires de su historia, política y economía lo permitían. Este modo de vivir sirve de modelo a la sociedad actual de cualquier latitud y nuestro propio país comienza ya a disfrutar también algo de esta sociedad del bienestar. Los derechos humanos, los servicios sociales, las estructuras y costumbres que permiten a todos los ciudadanos un mínimo de posibilidades de dignidad personal y de solución a sus necesidades materiales, son realidades del estado de bienestar que hacen innegable su calificación positiva y el deseo de alcanzarlo y conservarlo.
Es el famoso “desarrollo sostenible”. Por eso, y aunque sólo sea de una manera circunstancial y transitoria, a todos nos inquieta que pueda perderse – aunque sólo sea momentáneamente - por razones de terrorismo, desastres naturales u otras causas de difícil o imposible prevención. Pero todo esto, con ser tanto, no le es suficiente al hombre. Usando versos de Bécquer, se puede decir: “¡Qué hermoso es cuando hay sueño/ dormir bien...y roncar como un sochantre.../y comer... y engordar...y qué desgracia/ que esto sólo no baste!”. O, si se prefiere, con palabras más filosóficas, de Kant: “Dadle a un hombre todo lo que desea e inmediatamente pensará que ese todo ya no es todo”...No hace falta insistir que la felicidad, aunque necesite bienes como medio, no se consigue sólo con lo material.
24.9.10
Una pregunta inevitable
Los ateos piensan que Dios no existe. Los agnósticos dicen que Dios no habla. Los creyentes creen que Dios no calla.

¿Por qué nos preguntamos necesariamente sobre Dios?
José Ramón Ayllón nos da siete respuestas:
En primer lugar, porque nos gustaría descifrar el misterio de nuestro origen y saber quiénes somos. Dice Borges, en tres versos magníficos: Para mí soy un ansia y un arcano, / Una isla de magia y de temores, / Como lo son, tal vez, todos los hombres.
En segundo lugar, porque desconocemos el origen del Universo y porque su misma existencia escapa a cualquier explicación científica. Afirma Stephen Hawking que la ciencia, aunque algún día llegue a contestar todas nuestras preguntas, jamás podrá responder a la más importante: Por qué el Universo se ha tomado la molestia de existir.
En tercer lugar, porque el Universo es una gigantesca huella. De hecho, aunque está claro que Dios no entra por los ojos, tenemos de él la misma evidencia racional que nos permite ver detrás de una vasija al alfarero, detrás de un edificio al constructor, detrás de un cuadro al pintor, detrás de una novela al escritor. El mundo -con sus luces, colores y volúmenes- no es problemático porque haya ciegos que no pueden verlo. El problema no es el mundo, sino la ceguera. Con Dios sucede algo parecido, y no es lógico dudar de su existencia porque algunos no le vean.
En cuarto lugar, nos preguntamos sobre Dios porque estamos hechos para el bien, como atestigua constantemente nuestra conciencia. En la tumba de Kant están escritas estas palabras suyas: «Dos cosas hay en el mundo que me llenan de admiración: el cielo estrellado fuera de mí y el orden moral dentro de mí».
En quinto lugar, porque estamos hechos para la justicia. El absurdo que supone, tantas veces, el triunfo insoportable de la injusticia está pidiendo un Juez Supremo que tenga la última palabra. Sócrates dijo que, «si la muerte acaba con todo, sería ventajoso para los malos».
En sexto lugar, porque advertimos que también estamos hechos para la belleza, para el amor, para la felicidad. Y al mismo tiempo comprobamos que nada de lo que nos rodea puede calmar esa sed. Pedro Salinas ha escrito que los besos y las caricias se equivocan siempre: no acaban donde dicen, no dan lo que prometen. Platón se atreve a decir, en una de sus intuiciones más geniales, que el Ser Sagrado tiembla en el ser querido y que el amor provocado por la hermosura corporal es la llamada de otro mundo para despertarnos, desperezarnos y rescatarnos de la caverna donde vivimos.
En séptimo lugar, buscamos a Dios porque vemos morir a nuestros seres queridos y sabemos que nosotros también vamos a morir. Ante la muerte de su hijo Jorge, Ernesto Sábato escribía: «En este atardecer de 1998, continúo escuchando la música que él amaba, aguardando con infinita esperanza el momento de reencontrarnos en ese otro mundo, en ese mundo que quizá, quizá exista».
¿Por qué nos preguntamos necesariamente sobre Dios?
José Ramón Ayllón nos da siete respuestas:
En primer lugar, porque nos gustaría descifrar el misterio de nuestro origen y saber quiénes somos. Dice Borges, en tres versos magníficos: Para mí soy un ansia y un arcano, / Una isla de magia y de temores, / Como lo son, tal vez, todos los hombres.
En segundo lugar, porque desconocemos el origen del Universo y porque su misma existencia escapa a cualquier explicación científica. Afirma Stephen Hawking que la ciencia, aunque algún día llegue a contestar todas nuestras preguntas, jamás podrá responder a la más importante: Por qué el Universo se ha tomado la molestia de existir.
En tercer lugar, porque el Universo es una gigantesca huella. De hecho, aunque está claro que Dios no entra por los ojos, tenemos de él la misma evidencia racional que nos permite ver detrás de una vasija al alfarero, detrás de un edificio al constructor, detrás de un cuadro al pintor, detrás de una novela al escritor. El mundo -con sus luces, colores y volúmenes- no es problemático porque haya ciegos que no pueden verlo. El problema no es el mundo, sino la ceguera. Con Dios sucede algo parecido, y no es lógico dudar de su existencia porque algunos no le vean.
En cuarto lugar, nos preguntamos sobre Dios porque estamos hechos para el bien, como atestigua constantemente nuestra conciencia. En la tumba de Kant están escritas estas palabras suyas: «Dos cosas hay en el mundo que me llenan de admiración: el cielo estrellado fuera de mí y el orden moral dentro de mí».
En quinto lugar, porque estamos hechos para la justicia. El absurdo que supone, tantas veces, el triunfo insoportable de la injusticia está pidiendo un Juez Supremo que tenga la última palabra. Sócrates dijo que, «si la muerte acaba con todo, sería ventajoso para los malos».
En sexto lugar, porque advertimos que también estamos hechos para la belleza, para el amor, para la felicidad. Y al mismo tiempo comprobamos que nada de lo que nos rodea puede calmar esa sed. Pedro Salinas ha escrito que los besos y las caricias se equivocan siempre: no acaban donde dicen, no dan lo que prometen. Platón se atreve a decir, en una de sus intuiciones más geniales, que el Ser Sagrado tiembla en el ser querido y que el amor provocado por la hermosura corporal es la llamada de otro mundo para despertarnos, desperezarnos y rescatarnos de la caverna donde vivimos.
En séptimo lugar, buscamos a Dios porque vemos morir a nuestros seres queridos y sabemos que nosotros también vamos a morir. Ante la muerte de su hijo Jorge, Ernesto Sábato escribía: «En este atardecer de 1998, continúo escuchando la música que él amaba, aguardando con infinita esperanza el momento de reencontrarnos en ese otro mundo, en ese mundo que quizá, quizá exista».
23.9.10
Familias numerosas
Dedico este post a la familia Fanjul-Alemany, que ha recibido con alegría a su décimo hijo.

Me contaba un amigo que una vez le preguntaron qué opinaba sobre las familias numerosas. Su respuesta fue contundente, dijo que era el último de siete hermanos y que estaba muy contento de haber nacido.
En la cuestión sobre la fecundidad del matrimonio el Concilio Vaticano II nos dice: “los esposos cristianos, confiando en la divina Providencia y cultivando el espíritu de sacrificio, glorifican al Creador y tienden a la perfección en Cristo cuando cumplen su tarea de procrear con generosa, humana y cristiana responsabilidad. Entre los cónyuges que cumplen de este modo la tarea que les ha sigo confiada por Dios, merecen una especial mención los que con prudencia y de común acuerdo aceptan con generosidad una prole incluso numerosa para educarla dignamente”(Gaudium et Spes nº 50).

Me contaba un amigo que una vez le preguntaron qué opinaba sobre las familias numerosas. Su respuesta fue contundente, dijo que era el último de siete hermanos y que estaba muy contento de haber nacido.
En la cuestión sobre la fecundidad del matrimonio el Concilio Vaticano II nos dice: “los esposos cristianos, confiando en la divina Providencia y cultivando el espíritu de sacrificio, glorifican al Creador y tienden a la perfección en Cristo cuando cumplen su tarea de procrear con generosa, humana y cristiana responsabilidad. Entre los cónyuges que cumplen de este modo la tarea que les ha sigo confiada por Dios, merecen una especial mención los que con prudencia y de común acuerdo aceptan con generosidad una prole incluso numerosa para educarla dignamente”(Gaudium et Spes nº 50).
21.9.10
Si piensas podrás creer
Mi amigo y sacerdote Mikel Santamaría plantea de modo audaz esta sugerente reflexión sobre la relación entre fe y razón:

La existencia de Dios no es cuestión de fe. Si lo fuera, es que uno oye "voces". O asume "tradiciones culturales". Algo no racional.
Yo no tengo fe en la existencia de Dios. No puedo tenerla. Tengo fe en que Dios es Trino. O en que Dios Hijo se ha hecho hombre. Pero no en su existencia.
La fe presupone la razón que descubre a Dios. Después, si Dios habla, es razonable hacerle caso.
Sabe de lo que habla: es un experto. Pero me tiene que dar la gana de aceptar ese don.
SI CREES, TENDRÁS QUE PENSAR
La fe requiere, busca entender. No obvia los problemas, los plantea.
Exige que yo piense a tope. Si no, no funciona.
Al menos, la fe católica (universal).
Otras, parece que sí. Pero es que no las ha inventado Dios.
Que es quien inventó la razón. Y se la toma en serio.

La existencia de Dios no es cuestión de fe. Si lo fuera, es que uno oye "voces". O asume "tradiciones culturales". Algo no racional.
Yo no tengo fe en la existencia de Dios. No puedo tenerla. Tengo fe en que Dios es Trino. O en que Dios Hijo se ha hecho hombre. Pero no en su existencia.
La fe presupone la razón que descubre a Dios. Después, si Dios habla, es razonable hacerle caso.
Sabe de lo que habla: es un experto. Pero me tiene que dar la gana de aceptar ese don.
SI CREES, TENDRÁS QUE PENSAR
La fe requiere, busca entender. No obvia los problemas, los plantea.
Exige que yo piense a tope. Si no, no funciona.
Al menos, la fe católica (universal).
Otras, parece que sí. Pero es que no las ha inventado Dios.
Que es quien inventó la razón. Y se la toma en serio.
19.9.10
Conducción deportiva
Para promocionar su marca, el piloto de Rally Ken Block rodó en 2008 un espectacular anuncio que fue visto en internet por más de 20 millones de usuarios
En vista del éxito, un año después hizo este otro anuncio, esta vez con un Subaru Impreza WRX STi :
En vista del éxito, un año después hizo este otro anuncio, esta vez con un Subaru Impreza WRX STi :
16.9.10
Sentimentalismo
Juan Fernando Sellés en "Antropología para inconformes" p.275 responde a la pregunta ¿qué es el sentimentalismo?:

Llamamos "comportamiento" al modo humano de manifestarse, que es abierto, que no está determinado, pues cada quién lo encauza como quiere. Al contrario, la conducta del animal es cerrada, pues obedece a una instintividad persistente. Pues bien, el sentimentalismo es un comportamiento que se deja guiar por los sentimientos. No es "sentimental" el que tiene sentimientos, ya que la mujer y el hombre maduros tienen muchos sentimientos, que dan color y enriquecen sus vidas, intensificando sus tendencias naturales y matizando sus decisiones libres, responsables, sabrosas.
Lo malo es otorgar a los sentimientos la dirección de la conducta. Que sean ellos los que desencadenen nuestras respuestas, es decir, comportarse instintivamente. Es también sentimentalismo el utilizarlos como criterio para la acción, en lugar de considerar inteligentemente qué es lo más apropiado para el amor, en cada caso. El mero "sentimentalismo" es cuando el fin de la vida son los sentimientos: quiero pasármelo bomba. Disfrutar de la vida a cualquier precio. Sin embargo, los sentimientos más positivos y profundos son lo que acompañan a la sabiduría: gozo y paz.

Llamamos "comportamiento" al modo humano de manifestarse, que es abierto, que no está determinado, pues cada quién lo encauza como quiere. Al contrario, la conducta del animal es cerrada, pues obedece a una instintividad persistente. Pues bien, el sentimentalismo es un comportamiento que se deja guiar por los sentimientos. No es "sentimental" el que tiene sentimientos, ya que la mujer y el hombre maduros tienen muchos sentimientos, que dan color y enriquecen sus vidas, intensificando sus tendencias naturales y matizando sus decisiones libres, responsables, sabrosas.
Lo malo es otorgar a los sentimientos la dirección de la conducta. Que sean ellos los que desencadenen nuestras respuestas, es decir, comportarse instintivamente. Es también sentimentalismo el utilizarlos como criterio para la acción, en lugar de considerar inteligentemente qué es lo más apropiado para el amor, en cada caso. El mero "sentimentalismo" es cuando el fin de la vida son los sentimientos: quiero pasármelo bomba. Disfrutar de la vida a cualquier precio. Sin embargo, los sentimientos más positivos y profundos son lo que acompañan a la sabiduría: gozo y paz.
15.9.10
Practicar la fe
Ramiro Pellitero nos recuerda que practicar la fe no sólo es rezar y participar en los sacramentos. Abarca también el amor a Dios y el amor al prójimo, dar culto a Dios y servir a los demás con la caridad y la justicia.

“Practicar la fe” es amar a Dios sobre todas las cosas, muriendo al egoísmo y al pecado (la búsqueda del bienestar o del poder a toda costa; ponerse a uno mismo en el centro, ocupando el lugar de Dios). Y al mismo tiempo –con y como Cristo– traducir ese amor en el amor al prójimo. Y esto, en concreto, comenzando por los que nos rodean, en el ambiente de trabajo, en la familia, en las relaciones sociales y culturales.
De esta manera “la práctica de la fe” es, sencillamente, la vida cristiana bien “vivida”, tal y como la pueden y deben ejercitar la mayor parte de las personas, en medio de la calle. La fe lleva a la oración y a los sacramentos, y “fructifica” en el trabajo por el bien material y espiritual de todos, especialmente de los más necesitados.
(Ver texto completo)

“Practicar la fe” es amar a Dios sobre todas las cosas, muriendo al egoísmo y al pecado (la búsqueda del bienestar o del poder a toda costa; ponerse a uno mismo en el centro, ocupando el lugar de Dios). Y al mismo tiempo –con y como Cristo– traducir ese amor en el amor al prójimo. Y esto, en concreto, comenzando por los que nos rodean, en el ambiente de trabajo, en la familia, en las relaciones sociales y culturales.
De esta manera “la práctica de la fe” es, sencillamente, la vida cristiana bien “vivida”, tal y como la pueden y deben ejercitar la mayor parte de las personas, en medio de la calle. La fe lleva a la oración y a los sacramentos, y “fructifica” en el trabajo por el bien material y espiritual de todos, especialmente de los más necesitados.
(Ver texto completo)
13.9.10
Sobre la conciencia
Esta semana Benedicto XVI viajará a Inglaterra con motivo de la beatificación del cardenal John Henry Newman. Reproducimos un texto de Joseph Ratzinger con fecha de abril de 1990 escrito con ocasión del centenario de la muerte de Newman. Recordaba en aquella ocasión su primer conocimiento del autor inglés en tiempos del seminario:

"La doctrina de Newman sobre la conciencia se convirtió entonces para nosotros en el fundamento de aquel personalismo teológico que nos atrajo a todos con su encanto. Nuestra imagen del hombre, así como nuestra concepción de la Iglesia, se vieron marcadas por este punto de partida. Habíamos experimentado la pretensión de un partido totalitario que se consideraba la plenitud de la historia y que negaba la conciencia del individuo. Hermann Goering había dicho de su jefe: "¡Yo no tengo ninguna conciencia! Mi conciencia es Adolf Hitler". La inmensa ruina del hombre que derivó de esto, estaba ante nuestros ojos".
"Por eso, para nosotros era un hecho liberador y esencial saber que el "nosotros" de la Iglesia no se basaba en la eliminación de la conciencia sino que sólo podía desarrollarse a partir de la conciencia. Precisamente porque Newman explicaba la existencia del hombre a partir de la conciencia, es decir, en la relación entre Dios y el alma, era también claro que este personalismo no representaba ninguna concesión al individualismo y que el vínculo con la conciencia no significaba ninguna concesión a la arbitrariedad - más aún, que se trataba precisamente de lo contrario".
"La doctrina de Newman sobre la conciencia se convirtió entonces para nosotros en el fundamento de aquel personalismo teológico que nos atrajo a todos con su encanto. Nuestra imagen del hombre, así como nuestra concepción de la Iglesia, se vieron marcadas por este punto de partida. Habíamos experimentado la pretensión de un partido totalitario que se consideraba la plenitud de la historia y que negaba la conciencia del individuo. Hermann Goering había dicho de su jefe: "¡Yo no tengo ninguna conciencia! Mi conciencia es Adolf Hitler". La inmensa ruina del hombre que derivó de esto, estaba ante nuestros ojos".
"Por eso, para nosotros era un hecho liberador y esencial saber que el "nosotros" de la Iglesia no se basaba en la eliminación de la conciencia sino que sólo podía desarrollarse a partir de la conciencia. Precisamente porque Newman explicaba la existencia del hombre a partir de la conciencia, es decir, en la relación entre Dios y el alma, era también claro que este personalismo no representaba ninguna concesión al individualismo y que el vínculo con la conciencia no significaba ninguna concesión a la arbitrariedad - más aún, que se trataba precisamente de lo contrario".
12.9.10
Sobre la lectura
Copio dos estupendas citas sobre la lectura

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.
Quevedo
Cuando cae la tarde, regreso a casa y entro en mi escritorio. Pero antes me quito la ropa de diario y me pongo el traje con que he visitado a los reyes y a la curia. Con esa elegancia me presento en la corte de los hombres antiguos y soy recibido por ellos con afecto. Allí me alimento de aquella comida que es sólo para mí, pues yo para ella nací. Y no me avergüenzo en hablar con ellos: les pregunto la razón de sus acciones y ellos, por su humildad, me responden. Y durante cuatro horas no siento tedio, olvido todo afán, no temo a la pobreza, no me aterra la muerte: todo yo me convierto en ellos.
Maquiavelo

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.
Quevedo
Cuando cae la tarde, regreso a casa y entro en mi escritorio. Pero antes me quito la ropa de diario y me pongo el traje con que he visitado a los reyes y a la curia. Con esa elegancia me presento en la corte de los hombres antiguos y soy recibido por ellos con afecto. Allí me alimento de aquella comida que es sólo para mí, pues yo para ella nací. Y no me avergüenzo en hablar con ellos: les pregunto la razón de sus acciones y ellos, por su humildad, me responden. Y durante cuatro horas no siento tedio, olvido todo afán, no temo a la pobreza, no me aterra la muerte: todo yo me convierto en ellos.
Maquiavelo
8.9.10
¿Qué es un maestro?
Comienza un nuevo curso escolar. Quisiera, con este post rendir un pequeño homenaje a los profesionales de la educación, profesión -pienso- poco valorada en nuestra sociedad.

Aprovecho para mostrar este simpático video en el que niños, estudiantes y profesores te muestran qué es ser maestro y los valores que conlleva la profesión:

Aprovecho para mostrar este simpático video en el que niños, estudiantes y profesores te muestran qué es ser maestro y los valores que conlleva la profesión:
6.9.10
El amor personal
Sólo la persona es capaz de entender el amor como donación.

La persona es, sin duda, por su alto grado de perfección, una criatura capaz de un tipo de amor superior: no sólo el amor de deseo, que sólo es capaz de ver objetos con los cuales satisfacer sus propios apetitos, sino también el amor de amistad y entrega; capaz de conocer y amar a las personas por sí mismas. Un amor capaz de generosidad, a semejanza del amor de Dios: se ama al otro porque se le descubre como digno de ser amado. Un amor que es capaz de generar comunión entre personas, ya que cada uno considera el bien del otro como propio. Es el don de sí hecho a quien se ama, en el que se descubre al otro como valioso y se actualiza la propia bondad.

La persona es, sin duda, por su alto grado de perfección, una criatura capaz de un tipo de amor superior: no sólo el amor de deseo, que sólo es capaz de ver objetos con los cuales satisfacer sus propios apetitos, sino también el amor de amistad y entrega; capaz de conocer y amar a las personas por sí mismas. Un amor capaz de generosidad, a semejanza del amor de Dios: se ama al otro porque se le descubre como digno de ser amado. Un amor que es capaz de generar comunión entre personas, ya que cada uno considera el bien del otro como propio. Es el don de sí hecho a quien se ama, en el que se descubre al otro como valioso y se actualiza la propia bondad.
5.9.10
Mujer y publicidad
Existe un hecho frecuente que es la mala utilización de la mujer como reclamo publicitario, olvidando su dimensión de persona humana. Hay que hacer una campaña para dignificar a la mujer y que no sea utilizada como simple objeto, la iniciativa debería partir de cada uno de los ciudadanos que integramos la sociedad.

Que la mujer sea más o menos protagonista de la publicidad, no viene dado porque una serie de creativos carezca de imaginación, sino porque es un reflejo de la importancia que tiene la mujer a la hora de realizar las compras y si cada uno de nosotros adquirimos conciencia de la dignidad de la mujer, la publicidad, sin darse cuenta lo recogerá.
El cuerpo humano muestra de la condición material de las personas, pero por su condición personal, posee en sí mismo una trascendencia no rebajable al mero consumo publicitario. Su uso indiscriminado supone un descarado ataque a una parte esencial de la naturaleza humana, una clara agresión que atenta contra la dignidad humana de las mujeres.

Que la mujer sea más o menos protagonista de la publicidad, no viene dado porque una serie de creativos carezca de imaginación, sino porque es un reflejo de la importancia que tiene la mujer a la hora de realizar las compras y si cada uno de nosotros adquirimos conciencia de la dignidad de la mujer, la publicidad, sin darse cuenta lo recogerá.
El cuerpo humano muestra de la condición material de las personas, pero por su condición personal, posee en sí mismo una trascendencia no rebajable al mero consumo publicitario. Su uso indiscriminado supone un descarado ataque a una parte esencial de la naturaleza humana, una clara agresión que atenta contra la dignidad humana de las mujeres.
3.9.10
¿Qué libros leer?
Nos dice Jaime Nubiola:

Recomiendo siempre dejar la lectura de un libro que a la página 30 no nos haya cautivado. Como escribió Oscar Wilde, "para conocer la cosecha y la calidad de un vino no es necesario beberse todo el barril. En media hora puede decidirse perfectamente si merece o no la pena un libro. En realidad hay de sobra con 10 minutos, si se tiene sensibilidad para la forma. ¿Quién estaría dispuesto a empaparse de un libro aburrido? Con probarlo es suficiente".
¿Qué libros leer? Aquellos que nos apetezcan por la razón que sea, desconfiando por supuesto de las listas de best-sellers: en esas listas están los libros nuevos más vendidos, pero se excluyen los clásicos, los libros "de toda la vida", que son realmente los más leídos y, en muchos casos, los realmente más vendidos.
Un buen motivo para leer un libro concreto es que le haya gustado a alguien a quien apreciemos y nos lo haya recomendado. Otra buena razón es la de haber leído antes con gusto algún otro libro del mismo autor y haber percibido esa sintonía.

Recomiendo siempre dejar la lectura de un libro que a la página 30 no nos haya cautivado. Como escribió Oscar Wilde, "para conocer la cosecha y la calidad de un vino no es necesario beberse todo el barril. En media hora puede decidirse perfectamente si merece o no la pena un libro. En realidad hay de sobra con 10 minutos, si se tiene sensibilidad para la forma. ¿Quién estaría dispuesto a empaparse de un libro aburrido? Con probarlo es suficiente".
¿Qué libros leer? Aquellos que nos apetezcan por la razón que sea, desconfiando por supuesto de las listas de best-sellers: en esas listas están los libros nuevos más vendidos, pero se excluyen los clásicos, los libros "de toda la vida", que son realmente los más leídos y, en muchos casos, los realmente más vendidos.
Un buen motivo para leer un libro concreto es que le haya gustado a alguien a quien apreciemos y nos lo haya recomendado. Otra buena razón es la de haber leído antes con gusto algún otro libro del mismo autor y haber percibido esa sintonía.
1.9.10
El trabajo en el hogar
El reparto de tareas en el hogar fortalece el matrimonio

Según un estudio de la London School of Economics, los matrimonios donde el hombre se implica más en las tareas domésticas tienen menos probabilidad de divorciarse. Pero eso no significa que la mayoría de las mujeres quieran un modelo “igualitario” (50-50) en el reparto de tareas entre hombre y mujer.
El estudio, realizado por la investigadora Wendy Sigle-Rushton, del Departamento de Política Social de la London School of Economics, hace un seguimiento de 3.500 matrimonios que han permanecido intactos durante los cinco años siguientes al nacimiento de su primer hijo (casi el 20% se divorció después, cuando sus hijos cumplieron los 16 años).
Para conocer el grado de implicación en el hogar de los varones, Sigle-Rushton recurre a la British Cohort Study de 1970. Y lo cierto es que no salen bien parados, de acuerdo con los testimonios de sus mujeres.
El 51% de ellos no ayudó en nada o desempeñó una sola tarea. El 24% asumió dos tareas. Y cerca de un cuarto se hizo cargo de tres o cuatro tareas. El estudio muestra que se produjeron menos rupturas conyugales dentro del grupo de matrimonios donde los maridos habían ayudado más.

Según un estudio de la London School of Economics, los matrimonios donde el hombre se implica más en las tareas domésticas tienen menos probabilidad de divorciarse. Pero eso no significa que la mayoría de las mujeres quieran un modelo “igualitario” (50-50) en el reparto de tareas entre hombre y mujer.
El estudio, realizado por la investigadora Wendy Sigle-Rushton, del Departamento de Política Social de la London School of Economics, hace un seguimiento de 3.500 matrimonios que han permanecido intactos durante los cinco años siguientes al nacimiento de su primer hijo (casi el 20% se divorció después, cuando sus hijos cumplieron los 16 años).
Para conocer el grado de implicación en el hogar de los varones, Sigle-Rushton recurre a la British Cohort Study de 1970. Y lo cierto es que no salen bien parados, de acuerdo con los testimonios de sus mujeres.
El 51% de ellos no ayudó en nada o desempeñó una sola tarea. El 24% asumió dos tareas. Y cerca de un cuarto se hizo cargo de tres o cuatro tareas. El estudio muestra que se produjeron menos rupturas conyugales dentro del grupo de matrimonios donde los maridos habían ayudado más.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)