Notamos, desde hace tiempo, una preocupante tendencia a "criminalizar" la emigración. Por esto queremos recordar aquí una entrevista (publicada por Zenit) a monseñor
Anthony Taylor, obispo de Little Rock en Arkansas, diócesis con cerca del 90% de indocumentados entre la población hispana.
-¿Cómo califica la reciente propuesta de algunos senadores republicanos de revisar la enmienda 14 de la Constitución que otorga la ciudadanía a todo aquel nacido en territorio estadounidense?--Monseñor Anthony Taylor: Es una propuesta descabellada motivada por miedo y odio, pero con muy poca posibilidad de ser aprobada porque, como dijo un asesor del Partido Republicano en declaraciones a la prensa: "Una reforma constitucional requiere supermayorías en el Congreso, la aprobación del presidente y la ratificación por tres cuartos de los estados."
-Usted hizo un llamado a la sociedad norteamericana a que responda a su tradición de buenos ciudadanos y que acojan a los inmigrantes. ¿Por qué estamos ante esta situación?--Monseñor Anthony Taylor: Creo que es por temor a sentirse desplazados. Hay miedo a lo que es diferente y muchos se aferran porque su país está cambiando, se está haciendo menos anglosajón, menos protestante y está surgiendo una sociedad más diversa, inclusiva y más variada en la cultura.
-Hace unos años, se firmó en Oklahoma una carta en que los representantes de la Iglesia llamaron a la "desobediencia civil". Ahora que aparecen otras leyes anti-inmigrantes como la de Arizona, ¿reitera usted este llamado?--Monseñor Anthony Taylor: Sí. Invocamos a la gente a que no se puede obedecer una ley injusta. Y la Iglesia dijo muy claramente entonces que es un pecado obedecer una ley injusta.
-¿Por qué es injusta esta ley?--Monseñor Anthony Taylor: Toda persona tiene el derecho de proveerse de lo necesario para su familia. Si no puede hacerlo en su lugar, puede migrar al interior o sino a otro país. Este es un derecho que Dios nos otorga y no viene de ningun estado. El Estado puede aprobar leyes para favorecer estos procesos de inmigración y a la vez proteger los intereses legítimos del pais de recepción. Pero no tiene el derecho de quitarle a uno el derecho de migrar si es la única forma de proveer para su familia. Y las leyes actuales de inmigración de los Estados Unidos tienen ese fin: impedir la inmigración y no facilitar la llegada y la adaptación de la gente que viene.
-¿Estar de ilegal en Estados Unidos es un pecado?--Monseñor Anthony Taylor: No, más bien es un pecado estructural de la sociedad perpretado en contra de ellos. No es pecado para quien ejerce su derecho humano de proveerse de lo necesario. Hoy la gente se siente rechazada y despreciada; aunque sin odio, pero sí con tristeza y decepción.