
El hombre sólo llega a su propio ser por conducto del 'otro', jamás por el solo saber. Llegamos a ser nosotros mismos sólo en la medida en que 'el otro' llega a ser él mismo, a ser libres sólo en la medida en que 'el otro' llega a serlo. De ahí que la cuestión de la intercomunicación humana llegue a ser el problema central de nuestra vida.
Todos los pensamientos podrían, en definitiva, juzgarse según el supremo criterio de si promovían o trababan la intercomunicación humana y la verdad misma podía ser apreciada en función de lo que une a los hombres y del grado en que posibilitaba auténticamente esta unión.
1 comentarios:
Que breve, pero que interesante.
saludos
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