
1. La defensa de los más desfavorecidos. Hay que empezar por lo más elemental. La Iglesia está llamada a ser "la voz de los que no tienen voz". Detrás de los grandes números hay siempre dramas personales.
2. Juicio moral sobre las situaciones concretas. No se pueden dar soluciones puramente técnicas a problemas morales. El Papa ha repetido en distintas ocasiones que la crisis es una crisis de valores éticos y morales. Son desórdenes morales los que afligen a la política, la economía y la sociedad.
3. Establecer unos principios desde los que todos podamos juzgar la actividad humana. Es decir partir de un acuerdo sobre lo qe es el hombre y, por tanto sobre lo que humaniza la sociedad, para fomentarlo y lo que deshumaniza, para combatirlo. Hay quien se atreve a decir que si no se incentiva la familia, la civilización europea desaparecerá.
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