La "belleza interior" es un concepto usado para describir los aspectos positivos de algo que no es físicamente observable, pero que se expresa normalmente a través de lo corporal.
"Al ver la belleza de las criaturas y constatar la bondad que existe en todas ellas, es imposible no creer en Dios y no experimentar su presencia salvífica y consoladora"
Benedicto XVI
Este blog ofrece reflexiones en torno al amplio tema de "ser persona". Partimos de la convicción de que el concepto de persona es la mayor aportación del cristianismo a la cultura occidental. Queremos facilitar ideas que hagan pensar sobre esta importante cuestión. El arte, la literatura, la música, el cine, etc. también nos pueden ayudar a entender el fundamento antropológico de nuestra civilización y a crecer como personas.
31.8.11
29.8.11
Apostar por los valores éticos
Palabras de Vargas Llosa publicadas en "El País" de hoy (29.08.2011):
"la verdad es que, aunque pierda fieles y se encoja, el catolicismo está hoy día más unido, activo y beligerante que en los años en que parecía a punto de desgarrarse y dividirse por las luchas ideológicas internas. ¿Es esto bueno o malo para la cultura de la libertad? Mientras el Estado sea laico y mantenga su independencia frente a todas las iglesias, a las que, claro está, debe respetar y permitir que actúen libremente, es bueno, porque una sociedad democrática no puede combatir eficazmente a sus enemigos -empezando por la corrupción- si sus instituciones no están firmemente respaldadas por valores éticos, si una rica vida espiritual no florece en su seno como un antídoto permanente a las fuerzas destructivas, disociadoras y anárquicas que suelen guiar la conducta individual cuando el ser humano se siente libre de toda responsabilidad"
La lógica del amor
Ramiro Pellitero nos recuerda (y anima a releer) la primera Encíclica de Benedicto XVI:
Cuando salió la primera encíclica de Benedicto XVI,"Deus caritas set", sobre el amor cristiano, muchos quizá esperaban una encíclica sobre la verdad. Otros, cuando se supo que trataría del amor, esperábamos una exposición sobre las relaciones entre la verdad y el amor, e incluso la belleza. Pero la encíclica se centra en el amor. ¿No habla de la verdad? Sí, ciertamente: no habla de otra cosa que de la comprensión y vivencia cristiana de la verdad. Y eso se identifica, precisamente, con el amor. En unos tiempos en que el nombre de Dios se asocia a veces con la venganza, el odio y la violencia –escribe el Papa–, este mensaje tiene una gran significación. La lógica cristiana – es decir, la comprensión de la vida según el Logos hecho carne– no es la de la intolerancia fundamentalista, sino la del amor.
La primera parte explica cómo Dios se ha revelado a través de la imagen del eros (amor posesivo) que debe convertirse en agapé (amor que se entrega). Por eso el amor conyugal es una imagen del amor de Dios por la humanidad, y es asumido por Cristo en el sacramento del matrimonio, como imagen viva y comunicación del amor apasionado y fecundo entre Cristo y la Iglesia. Así se explica también el sentido cristiano de la sexualidad.
En el centro de la encíclica se sitúan dos cuestiones. Son como dos focos de luz que en su referencia mutua determinan el escenario en que quiere moverse el documento. No sólo están materialmente en el medio del texto, al final de la primera parte y al principio de la segunda; sino que constituyen el núcleo de los pensamientos que el autor expresa. En primer lugar, “el doble mandamiento del amor” (nn. 14-18). En segundo lugar, la afirmación de que la caridad pertenece esencialmente a la misión de la Iglesia (nn. 19-25).
Cuando salió la primera encíclica de Benedicto XVI,"Deus caritas set", sobre el amor cristiano, muchos quizá esperaban una encíclica sobre la verdad. Otros, cuando se supo que trataría del amor, esperábamos una exposición sobre las relaciones entre la verdad y el amor, e incluso la belleza. Pero la encíclica se centra en el amor. ¿No habla de la verdad? Sí, ciertamente: no habla de otra cosa que de la comprensión y vivencia cristiana de la verdad. Y eso se identifica, precisamente, con el amor. En unos tiempos en que el nombre de Dios se asocia a veces con la venganza, el odio y la violencia –escribe el Papa–, este mensaje tiene una gran significación. La lógica cristiana – es decir, la comprensión de la vida según el Logos hecho carne– no es la de la intolerancia fundamentalista, sino la del amor.
La primera parte explica cómo Dios se ha revelado a través de la imagen del eros (amor posesivo) que debe convertirse en agapé (amor que se entrega). Por eso el amor conyugal es una imagen del amor de Dios por la humanidad, y es asumido por Cristo en el sacramento del matrimonio, como imagen viva y comunicación del amor apasionado y fecundo entre Cristo y la Iglesia. Así se explica también el sentido cristiano de la sexualidad.
En el centro de la encíclica se sitúan dos cuestiones. Son como dos focos de luz que en su referencia mutua determinan el escenario en que quiere moverse el documento. No sólo están materialmente en el medio del texto, al final de la primera parte y al principio de la segunda; sino que constituyen el núcleo de los pensamientos que el autor expresa. En primer lugar, “el doble mandamiento del amor” (nn. 14-18). En segundo lugar, la afirmación de que la caridad pertenece esencialmente a la misión de la Iglesia (nn. 19-25).
26.8.11
El mundo como una gran orquesta
Recomendable lectura este clásico ensayo teológico: "La verdad es sinfónica" de H. U. von Balthasar:
Sinfonía quiere decir consonancia, armonía. En la sinfonía, diferentes melodías se interpenetran. El bajo no puede confundirse con el flautín, ni el violoncelo con el fagot. El Contraste entre los distintos instrumentos ha de ser lo más acusado posible, pues cada uno posee su timbre característico, y el compositor ha de escribir la partitura de manera que este timbre quede plenamente subrayado y destaque con nitidez. La mejor ilustración de lo que acabamos de decir no nos la ofrecen los conciertos para violín de Bach, que sólo incluyen sencillas modificaciones para clavecín; en cambio, Mozart es aquí el ejemplo perfecto: sus conciertos para violín, cuerno o clarinete hacen resaltar siempre la singularidad de cada instrumento. Ahora bien, en la sinfonía propiamente dicha, los diferentes instrumentos se integran en un todo armonioso. Mozart tenía tal sensibilidad para esto, que a veces podía transcribir la parte de un determinado instrumento escuchándola juntamente con y sobre el fondo de las demás. Para poder desarrollar la riqueza de la totalidad musical que el compositor tiene en su mente, la orquesta ha de reunir la mayor pluralidad instrumental posible.
El mundo es una gran orquesta
Se habla hoy mucho de pluralismo. Pero es legítimo preguntarse si ha habido una época menos pluralista que la que estamos viviendo. En la actual crisis de la Iglesia, los programas y las consignas habituales, por más dispares que sean, se presentan en cada caso como una panacea. La verdad cristiana es sinfónica. Proclamarlo a los cuatro vientos y tenerlo siempre presente nos parece quizá la tarea más necesaria del momento actual. Pero la sinfonía no supone en modo alguno una armonía almibarada y sin tensiones. La música más profunda y sublime es siempre dramática, es acumulación y resolución (a un nivel más elevado) de tensiones, de conflictos. Pero la disonancia no tiene nada que ver con la cacofonía. Tampoco es el único medio de poner en marcha la tensión sinfónica.
Sinfonía quiere decir consonancia, armonía. En la sinfonía, diferentes melodías se interpenetran. El bajo no puede confundirse con el flautín, ni el violoncelo con el fagot. El Contraste entre los distintos instrumentos ha de ser lo más acusado posible, pues cada uno posee su timbre característico, y el compositor ha de escribir la partitura de manera que este timbre quede plenamente subrayado y destaque con nitidez. La mejor ilustración de lo que acabamos de decir no nos la ofrecen los conciertos para violín de Bach, que sólo incluyen sencillas modificaciones para clavecín; en cambio, Mozart es aquí el ejemplo perfecto: sus conciertos para violín, cuerno o clarinete hacen resaltar siempre la singularidad de cada instrumento. Ahora bien, en la sinfonía propiamente dicha, los diferentes instrumentos se integran en un todo armonioso. Mozart tenía tal sensibilidad para esto, que a veces podía transcribir la parte de un determinado instrumento escuchándola juntamente con y sobre el fondo de las demás. Para poder desarrollar la riqueza de la totalidad musical que el compositor tiene en su mente, la orquesta ha de reunir la mayor pluralidad instrumental posible.
El mundo es una gran orquesta
Se habla hoy mucho de pluralismo. Pero es legítimo preguntarse si ha habido una época menos pluralista que la que estamos viviendo. En la actual crisis de la Iglesia, los programas y las consignas habituales, por más dispares que sean, se presentan en cada caso como una panacea. La verdad cristiana es sinfónica. Proclamarlo a los cuatro vientos y tenerlo siempre presente nos parece quizá la tarea más necesaria del momento actual. Pero la sinfonía no supone en modo alguno una armonía almibarada y sin tensiones. La música más profunda y sublime es siempre dramática, es acumulación y resolución (a un nivel más elevado) de tensiones, de conflictos. Pero la disonancia no tiene nada que ver con la cacofonía. Tampoco es el único medio de poner en marcha la tensión sinfónica.
50 años de "West side story"
"FilaSiete" nos recuerda este aniversario:
Con esta moderna versión de Romeo y Julieta, Wise y Robbins reinventaron el musical, un género que después de décadas de gloria había entrado en crisis. El espectáculo estrenado en Broadway en 1957 fue un rotundo éxito, y cuatro años después llegó al cine para llevarse 10 Oscar y el corazón de millones de espectadores. Nunca un musical acumuló tantos premios.
Leonard Bernstein (1918-1990) compone una ópera moderna de una vitalidad llamativa. La partitura destaca no sólo por su variedad y la habilidad para mezclar estilos, sino por una orquestación (el propio Bernstein dirigió a la orquesta) y un registro de sonido sobresalientes. Las coreografías de Robbins y una acertada escenografía hacen el resto. Todo con 6 millones de dólares de presupuesto.
Con esta moderna versión de Romeo y Julieta, Wise y Robbins reinventaron el musical, un género que después de décadas de gloria había entrado en crisis. El espectáculo estrenado en Broadway en 1957 fue un rotundo éxito, y cuatro años después llegó al cine para llevarse 10 Oscar y el corazón de millones de espectadores. Nunca un musical acumuló tantos premios.
Leonard Bernstein (1918-1990) compone una ópera moderna de una vitalidad llamativa. La partitura destaca no sólo por su variedad y la habilidad para mezclar estilos, sino por una orquestación (el propio Bernstein dirigió a la orquesta) y un registro de sonido sobresalientes. Las coreografías de Robbins y una acertada escenografía hacen el resto. Todo con 6 millones de dólares de presupuesto.
25.8.11
Sentimiento de culpa
«La incapacidad de reconocer la culpa es la forma más peligrosa imaginable de embotamiento espiritual, porque hace a las personas incapaces de mejorar»
(Texto tomado de Josep Ratzinger en "Dios y mundo")
Se dice que el cristianismo ha lastrado al ser humano con sentimientos de culpa con la intención de mantenerlo bajo presión. Lógicamente, también esos abusos del sentimiento de culpa son posibles. Pero peor es la extinción de la capacidad de percibir la culpa porque la persona se ha endurecido y ha enfermado por dentro. Vayamos un poco más lejos en la comparación y recordemos la incapacidad para percibir la culpa. Eso era lo que perseguía la educación nazi. Creían poder asesinar, como decía Himmler, y sin embargo seguir siendo decentes -y así se pisoteó toda la conciencia humana y se pervirtió a la persona-.
La capacidad de percibir la culpa es soportable y se despliega cuando existe la salvación. Pero a su vez sólo existe salvación si hay absolución. Aunque la psicoterapia puede hacer mucho para descubrir y subsanar circuitos defectuosos en la estructura anímica, no logra superar la culpa. Ahí rebasa sus límites y por eso fracasa con tanta frecuencia. La culpa sólo puede superarla de verdad el sacramento, el poder pleno procedente de Dios.
(Texto tomado de Josep Ratzinger en "Dios y mundo")
Se dice que el cristianismo ha lastrado al ser humano con sentimientos de culpa con la intención de mantenerlo bajo presión. Lógicamente, también esos abusos del sentimiento de culpa son posibles. Pero peor es la extinción de la capacidad de percibir la culpa porque la persona se ha endurecido y ha enfermado por dentro. Vayamos un poco más lejos en la comparación y recordemos la incapacidad para percibir la culpa. Eso era lo que perseguía la educación nazi. Creían poder asesinar, como decía Himmler, y sin embargo seguir siendo decentes -y así se pisoteó toda la conciencia humana y se pervirtió a la persona-.
La capacidad de percibir la culpa es soportable y se despliega cuando existe la salvación. Pero a su vez sólo existe salvación si hay absolución. Aunque la psicoterapia puede hacer mucho para descubrir y subsanar circuitos defectuosos en la estructura anímica, no logra superar la culpa. Ahí rebasa sus límites y por eso fracasa con tanta frecuencia. La culpa sólo puede superarla de verdad el sacramento, el poder pleno procedente de Dios.
24.8.11
El problema del mal
Encontramos en la web Ideas rápidas una interesante respuesta al eterno problema del mal:
Si Dios es bueno y todopoderoso, ¿por qué permite el mal? Esta cuestión ha preocupado a mucha gente. La existencia de males es evidente. Luego, si Dios es bueno y todopoderoso, tendrá razones de peso para permitir el mal. Así de sencilla es la explicación. Pero como el asunto es complejo, conviene pensarlo un poco más.
1, Algunas explicaciones equivocadas. (Resuelven algunos aspectos, pero originan otras dificultades).
-Hay mal en el mundo, luego Dios se desentiende de lo que sucede en el planeta tierra. (Esta explicación se opone a la bondad divina).
-Hay mal en el mundo, luego hay dos dioses, uno bueno y otro malo. (Pero la maldad no puede ser propia de un ser perfecto).
-Hay mal en el mundo, luego no hay Dios. (Y ahora tenemos dos problemas: seguimos sin saber por qué hay mal y añadimos la duda sobre por qué hay bien).
2. Algunas explicaciones más acertadas:
-Hay cosas que nos parecen males pero en realidad no lo son. Por ejemplo, una madre aparta el frasco de veneno que su hijo pretendía. El hijo llora, pero su madre no es mala. Muchas veces los dolores y enfermedades hacen recapacitar a las personas y encaminar mejor sus vidas. En esos casos se comprende que el Señor permita que sufran. Incluso el tremendo mal de la muerte, es al mismo tiempo un bien porque es la puerta del cielo. Nuestra valoración sobre lo que es un mal no siempre es la acertada.
-Otra explicación también correcta: Los males son consecuencia del pecado original y sirven como purificación por los pecados. Esta idea aclara el origen del mal y da mayor sentido a las penas terrenas. Nuestros pecados aunque se hayan perdonado en la confesión, continúan reclamando una reparación.
-La explicación quizá más clara: Si Dios permite un mal es porque busca obtener un bien; un bien que sólo puede alcanzarse dando la posibilidad de que surja un mal. (Aquí permitir no significa aprobar, sino equivale a no impedir). Decíamos al comienzo que si Dios es bueno y todopoderoso y permite un mal, será porque tendrá razones de peso para obrar así. Estos motivos se aclaran ahora un poco: si permite un mal es para obtener un bien.
Si Dios es bueno y todopoderoso, ¿por qué permite el mal? Esta cuestión ha preocupado a mucha gente. La existencia de males es evidente. Luego, si Dios es bueno y todopoderoso, tendrá razones de peso para permitir el mal. Así de sencilla es la explicación. Pero como el asunto es complejo, conviene pensarlo un poco más.
1, Algunas explicaciones equivocadas. (Resuelven algunos aspectos, pero originan otras dificultades).
-Hay mal en el mundo, luego Dios se desentiende de lo que sucede en el planeta tierra. (Esta explicación se opone a la bondad divina).
-Hay mal en el mundo, luego hay dos dioses, uno bueno y otro malo. (Pero la maldad no puede ser propia de un ser perfecto).
-Hay mal en el mundo, luego no hay Dios. (Y ahora tenemos dos problemas: seguimos sin saber por qué hay mal y añadimos la duda sobre por qué hay bien).
2. Algunas explicaciones más acertadas:
-Hay cosas que nos parecen males pero en realidad no lo son. Por ejemplo, una madre aparta el frasco de veneno que su hijo pretendía. El hijo llora, pero su madre no es mala. Muchas veces los dolores y enfermedades hacen recapacitar a las personas y encaminar mejor sus vidas. En esos casos se comprende que el Señor permita que sufran. Incluso el tremendo mal de la muerte, es al mismo tiempo un bien porque es la puerta del cielo. Nuestra valoración sobre lo que es un mal no siempre es la acertada.
-Otra explicación también correcta: Los males son consecuencia del pecado original y sirven como purificación por los pecados. Esta idea aclara el origen del mal y da mayor sentido a las penas terrenas. Nuestros pecados aunque se hayan perdonado en la confesión, continúan reclamando una reparación.
-La explicación quizá más clara: Si Dios permite un mal es porque busca obtener un bien; un bien que sólo puede alcanzarse dando la posibilidad de que surja un mal. (Aquí permitir no significa aprobar, sino equivale a no impedir). Decíamos al comienzo que si Dios es bueno y todopoderoso y permite un mal, será porque tendrá razones de peso para obrar así. Estos motivos se aclaran ahora un poco: si permite un mal es para obtener un bien.
23.8.11
días inolvidables
Algunas de las mejores imágenes que ha dejado la visita de Benedicto XVI a Madrid con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.
21.8.11
Ilustración y esclavitud
Leemos en "Interrogantes.net":
La lucha contra la esclavitud fue una causa que derivó de una cosmovisión bíblica, que se extendió a lo largo de varios siglos y que, de hecho, solo mucho después recibió el respaldo de ideologías distintas del cristianismo. Basta examinar las páginas de la Enciclopedia, el máximo monumento de la Ilustración, para percatarse de que los ilustrados no solo no eran contrarios a la esclavitud, sino que incluso la consideraban natural, dada la inferioridad racial de los esclavizados. Por ejemplo, en la voz "Negros, considerados como esclavos en las colonias de América", el texto dice:
Estos hombres negros, nacidos vigorosos y acostumbrados a una alimentación burda, encuentran en América dulzuras que les hacen la vida animal mucho mejor que en su país.
Desde luego, resulta más que dudoso que la esclavitud en las colonias americanas pudiera ser calificada de "dulzuras" y que la vida de los negros pudiera ser por definición calificada de animal, hasta el punto de que el hecho de ser esclavos la mejorara. Sin embargo, eso y no otra cosa afirma el citado artículo de la Enciclopedia, y no resulta mejor la descripción que aparece en relación con esta población negra:
Estos negros son idólatras, su lengua es difícil de pronunciar, saliendo la mayoría de los sonidos de la garganta con esfuerzo... Estos negros, se les llame como se les llame, hablan todos la misma lengua sobre poco más o menos.
Por si fuera poco, el ilustrado autor del artículo de la Enciclopedia indicaba que algunos negros logran superar sus defectos propios y se convierten en buenas personas cuya característica fundamental es, nada menos que, la sumisión a su dueño:
Los defectos de los negros no se encuentran extendidos de manera tan universal que no se encuentren muy buenos sujetos. Varios habitantes poseen familias enteras compuestas de gente muy honrada y muy unida a su amo.
La lucha contra la esclavitud fue una causa que derivó de una cosmovisión bíblica, que se extendió a lo largo de varios siglos y que, de hecho, solo mucho después recibió el respaldo de ideologías distintas del cristianismo. Basta examinar las páginas de la Enciclopedia, el máximo monumento de la Ilustración, para percatarse de que los ilustrados no solo no eran contrarios a la esclavitud, sino que incluso la consideraban natural, dada la inferioridad racial de los esclavizados. Por ejemplo, en la voz "Negros, considerados como esclavos en las colonias de América", el texto dice:
Estos hombres negros, nacidos vigorosos y acostumbrados a una alimentación burda, encuentran en América dulzuras que les hacen la vida animal mucho mejor que en su país.
Desde luego, resulta más que dudoso que la esclavitud en las colonias americanas pudiera ser calificada de "dulzuras" y que la vida de los negros pudiera ser por definición calificada de animal, hasta el punto de que el hecho de ser esclavos la mejorara. Sin embargo, eso y no otra cosa afirma el citado artículo de la Enciclopedia, y no resulta mejor la descripción que aparece en relación con esta población negra:
Estos negros son idólatras, su lengua es difícil de pronunciar, saliendo la mayoría de los sonidos de la garganta con esfuerzo... Estos negros, se les llame como se les llame, hablan todos la misma lengua sobre poco más o menos.
Por si fuera poco, el ilustrado autor del artículo de la Enciclopedia indicaba que algunos negros logran superar sus defectos propios y se convierten en buenas personas cuya característica fundamental es, nada menos que, la sumisión a su dueño:
Los defectos de los negros no se encuentran extendidos de manera tan universal que no se encuentren muy buenos sujetos. Varios habitantes poseen familias enteras compuestas de gente muy honrada y muy unida a su amo.
20.8.11
Contemplar la nauraleza
Benedicto XVI pidió a los padres que enseñen a sus hijos a observar y proteger la naturaleza como gran regalo que habla de Dios
Castelgandolfo, domingo 10 de julio de 2011 (ZENIT.org)
“En este tiempo de vacaciones, (···) os invito a recobrar fuerzas maravillándoos ante el esplendor de la Creación”, dijo, al saludar a los peregrinos francófonos presentes en el patio interior de la residencia veraniega de los papas. “Padres, ¡enseñad a vuestros hijos a observar la naturaleza, a respetarla y a protegerla como un don magnífico que nos hace presentir la grandeza del Creador!”, pidió
Destacó que “hablando en parábolas, Jesús utilizó el lenguaje de la naturaleza para explicar a sus discípulos los misterios del Reino”. “¡Que las imágenes que usa se nos hagan familiares!”, continuó. “Recordemos que la realidad divina está escondida en nuestra vida cotidiana como la semilla enterrada en la tierra –añadió-. ¡En nosotros hagamos que dé fruto!”.
Castelgandolfo, domingo 10 de julio de 2011 (ZENIT.org)
“En este tiempo de vacaciones, (···) os invito a recobrar fuerzas maravillándoos ante el esplendor de la Creación”, dijo, al saludar a los peregrinos francófonos presentes en el patio interior de la residencia veraniega de los papas. “Padres, ¡enseñad a vuestros hijos a observar la naturaleza, a respetarla y a protegerla como un don magnífico que nos hace presentir la grandeza del Creador!”, pidió
Destacó que “hablando en parábolas, Jesús utilizó el lenguaje de la naturaleza para explicar a sus discípulos los misterios del Reino”. “¡Que las imágenes que usa se nos hagan familiares!”, continuó. “Recordemos que la realidad divina está escondida en nuestra vida cotidiana como la semilla enterrada en la tierra –añadió-. ¡En nosotros hagamos que dé fruto!”.
19.8.11
"dejar de aplicarme en mi propio punto de vista para situarme en el punto de vista del otro, abrazar su singularidad con mi singularidad, en un acto de acogimiento. Ser todo para todos sin dejar de ser yo"
Enmanuel Mounier
16.8.11
El sentido del humor
Nos gusta este elogio del sentido del humor que hace Lorena Zabala:
¿Se imaginan viajar en un coche sin amortiguadores?: un horror, sobre todo cuando toca un camino pedregroso y lleno de obstáculos. Esto es lo que sucede cuando no contamos con el sentido del humor para sortear los numerosos baches con los que nos encontramos en el viaje del vivir. Nos atacan los dolores con cada piedrecita del camino porque no tenemos amortiguadores. Y es que el humor (y no la ironía, que es otra cosa) cura y ayuda a vivir, es humilde, una experiencia catártica diría yo.
La risa bien entendida aporta algo de alegria, algo de dulzura, de ligereza a la miseria del mundo y no más odio, más sufrimiento o desprecio. Sin embargo y pese a sus bondades, el buen humor es algo casi tan raro y difícil de encontrar como una pequeña planta en un paisaje polar o un trébol de cuatro hojas. Por su escasez precisamente, creo que merece una pequeña reflexión.
¡Qué pena que sea algo tan poco abundante hoy en día! Creo que puede ser una fórmula o un camino ideal para llevar una vida plena y exitosa. Digo que escasea porque se han puesto de moda las terapias de la risa como forma para atajar los problemas y es porque las personas parece que lo hemos perdido o por lo menos, que está un poco en desuso. Siempre se ha dicho que son cinco los sentidos, a saber: el oído, gusto, olfato, vista, y tacto. Yo, la verdad, añadiría otros dos: el sentido común y el sentido del humor.
Bertrand Russell decía que “el humor es cualidad moral que más necesita el mundo”.En el ámbito de la medicina, también se ha visto cómo la recuperación de algunas enfermedades se hace más rápida debido a la actitud del paciente “el humor purga la sangre haciendo que el cuerpo rejuvenezca, adquiera viveza y se encuentre listo para cualquier empresa”dice R.Burton.
14.8.11
Escuchar a los hijos
Como siempre, muy oportunos los consejos educativos que encontramos en el blog "Mi Cumbre":
Los hijos continuamente están mandando mensajes de que quieren y necesitan ser escuchados, no sólo ser oídos. Mensajes que suelen ser enviados con el lenguaje corporal, con su comportamiento bueno o malo, utilizando a otros integrantes de la familia, etc. Piden continuamente un tiempo íntimo para poder preguntar, pues tienen demasiadas cosas para decir. Cuando los padres no les conceden ese tiempo, aunque desgraciadamente sea algunas veces muy corto, se encierran en si mismos y ya no quieren saber nada de abrir su boca, para explicar sus inquietudes. Posteriormente vienen los lamentos de los padres, aduciendo que sus hijos no son comunicativos, pero no se habían dado cuenta, de que llevaban mucho tiempo pidiendo unas migajas de convivencia con sus padres, para que les escuchen.
Padres, estén muy atentos a cualquier señal, por muy pequeña que sea, que sus hijos quieren ser escuchados. Ofrézcanles todo el tiempo de calidad que puedan darles, para poder escucharles bien, con atención, sin prisas, ni agobios. El tiempo de calidad no es completo, si no está acompañado de unos buenos espacios para escuchar. Llevarles al cine o, al campo de fútbol, etc. lleno de ruido y con la atención puesta en lo que sucede externamente, está muy bien, pero no es lo mismo, que estar en un sitio privado de la casa, llevarles a un restaurante o a pasear al campo, para poder escucharles con detenimiento, pues escucharles es mucho mas, que simplemente oírles teniendo la cabeza puesta en otra cosa. Solamente después de escucharles con atención de mente y cuerpo, es decir con los cinco sentidos muy alertas, se puede empezar un buen dialogo.
13.8.11
Espacio público para la verdad
Juan Alfredo Obarrio publica hoy en "Las Provincias" un interesante artículo:
"un Estado no debe cerrarse a la dimensión religiosa, porque su postergación al ámbito de lo privado sería una reducción que atentaría contra el principio de igualdad con que deben ser tratadas todas las opiniones"
Dostoiewsky, en su novela 'El idiota', nos presenta a un joven llamado Hipólito, quien, ante su prematura muerte, pregunta al personaje principal: «Dicen que la humanidad se salvará por medio de la belleza, pero ¿qué belleza es la que salvará a la humanidad?». Éste, turbado ante el interrogante de la vida, sólo puede callar, porque en su vida, como en nuestras vidas, los espacios para la contemplación, la soledad o el silencio se fueron reduciendo, hasta dejarlo encerrado en una apariencia de libertad: aquella que nos invita a secundar los tortuosos caminos de la decepción y del desencanto. Nada lo constriñe, porque todo ha sido liberado para su satisfacción.
Frente a los personajes del relato del Dostoiewsky, frente a la pérdida de la memoria y de la herencia cristiana de buena parte de nuestra sociedad, frente a quienes quieren reducir la fe al cuarto oscuro de la soledad, aún quedan almas que reivindican el poder escuchar aquella Palabra que sostiene y convence en la plaza pública, en los lugares de deliberación y de encuentro, para seguir siendo la expresión viva de una fe viviente, de una fe que ilumina y enseña que Dios siempre es una novedad para el hombre, un hontanar inagotable de vida: la introducción de lo eterno en el mismo corazón del quehacer histórico.
Y es precisamente en este momento de giro histórico, en este proceso de crisis, de decepción o de desencanto, cuando desgraciadamente vemos cómo pululan unos nuevos censores, escasamente ilustrados, pero convenientemente subvencionados, que nos vienen a recordar las viejas soflamas de antaño: que la religión es algo privado, y, por tanto, subjetiva, y que la verdad es poliédrica, salvo -¡claro está!- que ésta sea laicista, porque, como sostiene mi entrañable Gregorio Peces Barba, «el laicismo es una ideología que, como todas las ideologías, aspira a ser dominante, si es posible, haciendo desaparecer a todas las demás»
12.8.11
Escritores consagrados
José Ramón Ayllón echa en falta hondura antropológica en nuestros escritores consagrados:
Con aburrida insistencia, en esta España protésica y atípica, nuestros escritores consagrados repiten sus argumentos jurásicos sobre el franquismo, el Papa, la homosexualidad o Galileo. Y nos parece una obsesión asociada, en muchos casos, a un escaso conocimiento del ser humano y de su historia, como ponen de manifiesto, en sus novelas, unos personajes de ficción que tienden a ser planos, tristes, triviales.
Está claro que nuestros escritores consagrados saben escribir. Incluso dominan la forma y reciben premios prestigiosos. Pero su fondo tiene a menudo la decepcionante profundidad de un charco después de un aguacero. Se diría que están muy lejos de sospechar la hondura del misterio humano que se vislumbra, sobre todo, cuando la libertad descubre el horizonte inquietante de una responsabilidad más allá de la muerte. Sin esa libertad, sin ese misterio y sin esa responsabilidad, no habría Hamlet ni Raskolnikov, ni Antígona o don Quijote, por supuesto. Pero tampoco tendríamos la cordialidad maravillosa de Dickens, Saroyan, Natalia Ginzburg, Marisa Madieri o Dorothy Sayers. Es lo que echamos de menos, precisamente, en nuestros escritores españoles.
11.8.11
El aburrimiento, azote de los ricos
sugerente conferencia de Tomás Alvira sobre el aburrimiento
Es Montesquieu el que nos lo dice: "Todos los príncipes se aburren: prueba de ello, es que se van a la caza". Y Rousseau, en el Emilio, apostrofa: "El pueblo no se aburre: conduce una vida activa". Por el contrario, "el gran azote de los ricos es el aburrimiento. En medio de muchas costosas diversiones, rodeados de tanta gente que se ocupa de hacerles la vida agradable, se aburren hasta la muerte". (Emile, ou de I'éducation, IV libre, p. 438, ed. Richard).
Pero no es sólo el crecimiento de la riqueza el causante del problema. Los antiguos griegos conocían bien la "anía", los latinos el "taedium", y también los medievales desarrollaron una cuidadosa y profunda teoría acerca de él. Con todo, el aburrimiento es un fenómeno -como afirma Grimaldi- que se agudiza en los últimos siglos. Y, a mi juicio, la explicación está en que, en ellos, no sólo aumenta la riqueza, sino que, con el crecer de ella y de la instrucción, se disparan las posibilidades, los mundos posibles e imaginarios, pero no se desarrolla al mismo tiempo el arte supremo y más sencillo -es decir, más difícil- del espíritu, a saber, el diálogo.
Es Montesquieu el que nos lo dice: "Todos los príncipes se aburren: prueba de ello, es que se van a la caza". Y Rousseau, en el Emilio, apostrofa: "El pueblo no se aburre: conduce una vida activa". Por el contrario, "el gran azote de los ricos es el aburrimiento. En medio de muchas costosas diversiones, rodeados de tanta gente que se ocupa de hacerles la vida agradable, se aburren hasta la muerte". (Emile, ou de I'éducation, IV libre, p. 438, ed. Richard).
Pero no es sólo el crecimiento de la riqueza el causante del problema. Los antiguos griegos conocían bien la "anía", los latinos el "taedium", y también los medievales desarrollaron una cuidadosa y profunda teoría acerca de él. Con todo, el aburrimiento es un fenómeno -como afirma Grimaldi- que se agudiza en los últimos siglos. Y, a mi juicio, la explicación está en que, en ellos, no sólo aumenta la riqueza, sino que, con el crecer de ella y de la instrucción, se disparan las posibilidades, los mundos posibles e imaginarios, pero no se desarrolla al mismo tiempo el arte supremo y más sencillo -es decir, más difícil- del espíritu, a saber, el diálogo.
10.8.11
El animal que llevo dentro
Vivir
no es muy complicado
si puedes renacer
después y cambiar varias cosas,
las frivolidades y tanta estupidez.
Mientes,
tú mientes bien.
Cuando te tengo junto a mí
tu me das la razón
y quisiera decirte
que prefiero estar sólo,
Y el animal que yo llevo dentro
no me ha dejado nunca ser feliz.
Me roba todo, hasta el café.
Me vuelve esclavo de mis pasiones,
sin desistir jamás, y nunca espera.
Y el animal que yo llevo dentro
no me ha dejado nunca ser feliz.
Me roba todo, hasta el café.
Me vuelve esclavo de mis pasiones,
sin desistir jamás, y nunca espera.
De prostituta a monja
Lek acababa de cumplir catorce años cuando llegaron a su casa las «señoras pescadoras» de Bangkok. Hablaron con su padre y llegaron a un acuerdo: le darían mil dólares para que Lek les acompañase hasta la capital donde le enseñarían un «oficio». Nos lo cuenta Mónica Vázquez:
Era un buen pacto para una familia que vive en una de las zonas más pobres de Tailandia. Pero cuando llegó a Bangkok se dio cuenta de que no existía ese trabajo. Sola en una ciudad de 8 millones de habitantes, sin conocer el idioma, pues hablaba un dialecto, y con su familia a miles de kilómetros, Lek era obligada a prostituirse.
Pero Lek no se resignó a su destino. Su hermana, que se encontraba en el centro de formación profesional católico «Baan Marina», dirigido por las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús y María, se convirtió en su única posibilidad de salvación. No sin dificultades, se puso en contacto con ella, quien contó a las hermanas su situación.
La única manera de salir de la prostitución pasaba por devolver la cantidad que habían dado por ella a su familia, más los gastos que había ocasionado por el alquiler de la habitación donde dormía y otras cantidades en concepto de manutención. Una «deuda» imposible de satisfacer con su escaso «salario» como prostituta. Las Misioneras lograron pagar esa cantidad y consiguieron la libertad para Lek, que ingresó en la casa de «Baan Marina», donde, ahora sí, podría aprender un oficio, en este caso de modista...
Era un buen pacto para una familia que vive en una de las zonas más pobres de Tailandia. Pero cuando llegó a Bangkok se dio cuenta de que no existía ese trabajo. Sola en una ciudad de 8 millones de habitantes, sin conocer el idioma, pues hablaba un dialecto, y con su familia a miles de kilómetros, Lek era obligada a prostituirse.
Pero Lek no se resignó a su destino. Su hermana, que se encontraba en el centro de formación profesional católico «Baan Marina», dirigido por las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús y María, se convirtió en su única posibilidad de salvación. No sin dificultades, se puso en contacto con ella, quien contó a las hermanas su situación.
La única manera de salir de la prostitución pasaba por devolver la cantidad que habían dado por ella a su familia, más los gastos que había ocasionado por el alquiler de la habitación donde dormía y otras cantidades en concepto de manutención. Una «deuda» imposible de satisfacer con su escaso «salario» como prostituta. Las Misioneras lograron pagar esa cantidad y consiguieron la libertad para Lek, que ingresó en la casa de «Baan Marina», donde, ahora sí, podría aprender un oficio, en este caso de modista...
9.8.11
8.8.11
La mujer más feliz del mundo
Iesu Communio es una congregación religiosa católica fundada el 8 de diciembre de 2010, solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, por la religiosa clarisa española Sor Verónica en el arzobispado de Burgos. El nuevo instituto religioso se dedicará "a la evangelización de los jóvenes"
En Mayo de 2005 "La Nueva España" publicaba una entrevista con sor Verónica:
Le atribuyen un milagro infrecuente: haber elevado el número de vocaciones al convento de las clarisas de Lerma (Burgos) hasta convertirlo en el monasterio con más ingresos a la vida contemplativa femenina de toda Europa. Verónica Berzosa, natural de Aranda de Duero, a los 39 años esta monja clarisa, era la maestra de novicias de ese convento. Es hermana del nuevo obispo auxiliar de Asturias, Raúl Berzosa, a cuya ordenación episcopal asistió este sábado, junto a su madre y a sus otros tres hermanos varones, Ramón, Fernando y Jesús. Verónica, la pequeña de los cinco, mostraba ademanes de timidez y, a ratos, se le notaba aturdida por el tumulto de la ordenación. Pero no pasó inadvertida: grandes ojos verdes, tez morena -curtida al modo castellano-, hábito espartano y unas sencillas chanclas a sus pies, en un día de ceremonia para zapatos bruñidos.
-¿Qué sucede en Lerma?
-Que hay gente que sigue respondiendo a la llamada de Dios, también en el tercer milenio, y felices y fascinadas por estar consagradas a Cristo. De verdad, ésta es la única clave. Jesucristo es la fascinación; por su vida y por servir a la Iglesia en oración, y a través de grupos de jóvenes que vienen a visitarnos y a los que damos testimonio.
-¿Cuántas religiosas son?
-Ahora somos 105, y hay unas setenta u ochenta novicias en formación.
-¿Qué es el noviciado?
-Son dos años, y en total tenemos seis años de prueba, que son como un noviazgo para ir conociendo si esa vida es para ti, si la quieres, si eso es lo que Dios te pedía. Pero, sobre todo, quien ha encontrado a Jesucristo y quien siente la llamada lo sabe, y que jamás lo calle porque es lo más feliz que puede hacer. Yo llevo 21 años. Entré con 18 y soy la mujer más feliz de la tierra. Jesucristo ha sido mi aliento, mi vida, mi latir, mi sentir.
7.8.11
Sobre el comercio de armas
La Santa Sede impulsa un nuevo Tratado de Comercio de Armas (TCA) para el 2012.

En muchas partes del mundo, el comercio ilícito de armas y de munición ha provocado sufrimiento humano, conflictos internos, disturbios civiles, violaciones de los derechos humanos, crisis humanitarias, crimen, violencia y terror. De hecho, la comunidad internacional se enfrenta a tratados irresponsables de armas en varios lugares del mundo. A pesar de que existe una serie ecléctica de medidas nacionales y regionales de control sobre la transferencia de armas, el comercio de armas convencionales -desde buques de guerra y tanques hasta aviones de combate y ametralladoras- permanece sin regular en ausencia de unos estándares acordados internacionalmente. Por lo tanto la Santa Sede ha participado en negociaciones sobre el Tratado desde su mismo principio.
Como declaró el Papa Benedicto XVI: “El momento de cambiar el curso de la historia ha llegado, de recuperar la confianza, de cultivar el diálogo, de alimentar la solidaridad. Estos son los nobles objetivos que inspiraron a los fundadores de la Organización de Naciones Unidas, una experiencia real de amistad entre los pueblos. El futuro de la humanidad depende del compromiso de cada uno. Sólo siguiendo un humanismo integral y solidario, en cuyo contexto el asunto del desarme toma una naturaleza ética y espiritual, la humanidad será capaz de caminar hacia el deseo auténtico de una paz duradera” (Seminario Internacional sobre el “Desarme, Desarrollo y Paz, Perspectivas de un desarme integral” 10 de abril de 2008).
(Ver artículo de Zenit)

En muchas partes del mundo, el comercio ilícito de armas y de munición ha provocado sufrimiento humano, conflictos internos, disturbios civiles, violaciones de los derechos humanos, crisis humanitarias, crimen, violencia y terror. De hecho, la comunidad internacional se enfrenta a tratados irresponsables de armas en varios lugares del mundo. A pesar de que existe una serie ecléctica de medidas nacionales y regionales de control sobre la transferencia de armas, el comercio de armas convencionales -desde buques de guerra y tanques hasta aviones de combate y ametralladoras- permanece sin regular en ausencia de unos estándares acordados internacionalmente. Por lo tanto la Santa Sede ha participado en negociaciones sobre el Tratado desde su mismo principio.
Como declaró el Papa Benedicto XVI: “El momento de cambiar el curso de la historia ha llegado, de recuperar la confianza, de cultivar el diálogo, de alimentar la solidaridad. Estos son los nobles objetivos que inspiraron a los fundadores de la Organización de Naciones Unidas, una experiencia real de amistad entre los pueblos. El futuro de la humanidad depende del compromiso de cada uno. Sólo siguiendo un humanismo integral y solidario, en cuyo contexto el asunto del desarme toma una naturaleza ética y espiritual, la humanidad será capaz de caminar hacia el deseo auténtico de una paz duradera” (Seminario Internacional sobre el “Desarme, Desarrollo y Paz, Perspectivas de un desarme integral” 10 de abril de 2008).
(Ver artículo de Zenit)
4.8.11
Contemplar la naturaleza
Juan Pablo II, Ángelus, 14.VII.96:

Alejados de la vida diaria, a menudo frenética y a veces lamentablemente alienante, en esos lugares de montaña se nos brinda la oportunidad de redescubrir la grandeza de Dios y del hombre en la belleza de la creación, y se nos invita a vivir más en sintonía con el Artífice del universo. La majestuosidad de las montañas nos impulsa a entablar una relación más respetuosa con la naturaleza.
Al mismo tiempo, al tomar mayor conciencia del cosmos, nos sentimos estimulados a meditar en la gravedad de tantas profanaciones del ambiente que, con frecuencia, se llevan a cabo con inadmisible ligereza. El hombre contemporáneo, cuando se deja fascinar por los falsos mitos, pierde de vista las riquezas y las esperanzas de vida encerradas en la creación, don admirable de la Providencia divina para la humanidad entera.
La gozosa sensación que suscita el magnífico panorama que tenemos delante, nos hace pensar en la primera mirada de Dios a la creación y en su complacencia ante la obra de sus manos. ¿Cómo no sentirnos rodeados del amor de Dios que abre ante nuestros ojos el libro de la naturaleza, invitándonos a leer en él los signos de su presencia y de su ternura?
Con todo, cuando demos gracias a Dios por las oportunidades que nos ofrece de gozar del aire fresco de las montañas, no olvidemos las numerosas personas que, quizá hoy, pasen por momentos de mayor soledad y sufrimiento.
Alejados de la vida diaria, a menudo frenética y a veces lamentablemente alienante, en esos lugares de montaña se nos brinda la oportunidad de redescubrir la grandeza de Dios y del hombre en la belleza de la creación, y se nos invita a vivir más en sintonía con el Artífice del universo. La majestuosidad de las montañas nos impulsa a entablar una relación más respetuosa con la naturaleza.
Al mismo tiempo, al tomar mayor conciencia del cosmos, nos sentimos estimulados a meditar en la gravedad de tantas profanaciones del ambiente que, con frecuencia, se llevan a cabo con inadmisible ligereza. El hombre contemporáneo, cuando se deja fascinar por los falsos mitos, pierde de vista las riquezas y las esperanzas de vida encerradas en la creación, don admirable de la Providencia divina para la humanidad entera.
La gozosa sensación que suscita el magnífico panorama que tenemos delante, nos hace pensar en la primera mirada de Dios a la creación y en su complacencia ante la obra de sus manos. ¿Cómo no sentirnos rodeados del amor de Dios que abre ante nuestros ojos el libro de la naturaleza, invitándonos a leer en él los signos de su presencia y de su ternura?
Con todo, cuando demos gracias a Dios por las oportunidades que nos ofrece de gozar del aire fresco de las montañas, no olvidemos las numerosas personas que, quizá hoy, pasen por momentos de mayor soledad y sufrimiento.
3.8.11
Fomentar la interioridad
Sugerente reflexión de Itxaro Sorozabal, Directora del colegio Ayalde Ikastetxea.
Los niños actuales asumen jornadas análogas a las de los adultos. Ocho horas en la escuela más el tiempo de transporte. Aunque hagan tareas recreativas el cansancio es mucho y la necesidad de intimidad y silencio se hacen notar.

Podemos justificar esta realidad aduciendo que no tenemos otra opción, que los padres trabajamos. Muy bien. Entonces pensemos si es necesario que además participen en actividades que posiblemente deseen realizar pero que agreguen cansancio y estrés a una agenda cargada de obligaciones. ¿Cuál es el sentido de todo este activismo? Acaso creemos que cuantas más habilidades aprendan siendo pequeños, más opciones tendrán en el mundo del mañana? Muchos padres creen que si ,que no hay tiempo que perder. Que el mundo laboral es complicado.
En parte es verdad que el futuro es incierto pero también es cierto que a pesar de nuestras buenas intenciones, cuanto más atosigamos a los niños en una vorágine de actividades y estrés más los dejamos desprovistos de sentido común, de contacto consigo mismos y de equilibrio entre sus búsquedas genuinas y los estímulos del entorno. Si un niño no aprende a discernir entre lo necesario y lo superfluo, entre lo que le es afín y lo que no, entre lo que le nutre y lo que le intoxica no habrá conocimiento ni habilidad que valga la pena aprender.
En la educación de nuestros hijos hemos de plantearnos la búsqueda del necesario equilibrio entre la actividad y el tiempo para la reflexión ya que si rellenamos hasta el último minuto de tiempo de nuestros hijos con actividades de todo tipo, no podrán mantener el contacto consigo mismos y como afirmó el próximamente beato Juan Pablo II: “la falta de interioridad es el drama de nuestro tiempo”.
Los niños actuales asumen jornadas análogas a las de los adultos. Ocho horas en la escuela más el tiempo de transporte. Aunque hagan tareas recreativas el cansancio es mucho y la necesidad de intimidad y silencio se hacen notar.

Podemos justificar esta realidad aduciendo que no tenemos otra opción, que los padres trabajamos. Muy bien. Entonces pensemos si es necesario que además participen en actividades que posiblemente deseen realizar pero que agreguen cansancio y estrés a una agenda cargada de obligaciones. ¿Cuál es el sentido de todo este activismo? Acaso creemos que cuantas más habilidades aprendan siendo pequeños, más opciones tendrán en el mundo del mañana? Muchos padres creen que si ,que no hay tiempo que perder. Que el mundo laboral es complicado.
En parte es verdad que el futuro es incierto pero también es cierto que a pesar de nuestras buenas intenciones, cuanto más atosigamos a los niños en una vorágine de actividades y estrés más los dejamos desprovistos de sentido común, de contacto consigo mismos y de equilibrio entre sus búsquedas genuinas y los estímulos del entorno. Si un niño no aprende a discernir entre lo necesario y lo superfluo, entre lo que le es afín y lo que no, entre lo que le nutre y lo que le intoxica no habrá conocimiento ni habilidad que valga la pena aprender.
En la educación de nuestros hijos hemos de plantearnos la búsqueda del necesario equilibrio entre la actividad y el tiempo para la reflexión ya que si rellenamos hasta el último minuto de tiempo de nuestros hijos con actividades de todo tipo, no podrán mantener el contacto consigo mismos y como afirmó el próximamente beato Juan Pablo II: “la falta de interioridad es el drama de nuestro tiempo”.
2.8.11
En defensa de la vida
Libros:
M.D. Vila-Coro. La vida humana en la encrucijada. Pensar la Bioética, Ediciones Encuentro, Madrid, 2010.

"El derecho -sostiene Nicolás Jouve de la Barreda, Catedrático de Genética en la Universidad de Alcalá- tiene el encargo de proteger adecuadamente a las personas y esta protección debe aplicarse por igual desde la concepción hasta la muerte natural. Si se es persona desde la concepción hasta la muerte y si la vida humana se distingue por su dignidad, por el mero hecho de ser humana, es evidente que el respeto a una vida constituye la primera obligación a atender por los gobernantes. Cualquier intento de categorización de los seres humanos por razones étnicas, de sexo, momento del desarrollo, edad o cualquier otra condición que se quisiera aplicar, o la segregación de individuos particulares por razón de sus facultades físicas o mentales, constituye un grave error, no solo de carácter ideológico, sino también biológico. Cualquier individuo humano en existencia, desde la concepción, hasta la muerte es un individuo de la especie humana y por tanto es una persona. Como acertadamente señalaba María Dolores Vila-Coro: «un individuo no es persona porque se manifiesten sus capacidades, sino al contrario, éstas se manifiestan porque es persona: el obrar sigue al ser; todos los seres actúan según su naturaleza»
M.D. Vila-Coro. La vida humana en la encrucijada. Pensar la Bioética, Ediciones Encuentro, Madrid, 2010.

"El derecho -sostiene Nicolás Jouve de la Barreda, Catedrático de Genética en la Universidad de Alcalá- tiene el encargo de proteger adecuadamente a las personas y esta protección debe aplicarse por igual desde la concepción hasta la muerte natural. Si se es persona desde la concepción hasta la muerte y si la vida humana se distingue por su dignidad, por el mero hecho de ser humana, es evidente que el respeto a una vida constituye la primera obligación a atender por los gobernantes. Cualquier intento de categorización de los seres humanos por razones étnicas, de sexo, momento del desarrollo, edad o cualquier otra condición que se quisiera aplicar, o la segregación de individuos particulares por razón de sus facultades físicas o mentales, constituye un grave error, no solo de carácter ideológico, sino también biológico. Cualquier individuo humano en existencia, desde la concepción, hasta la muerte es un individuo de la especie humana y por tanto es una persona. Como acertadamente señalaba María Dolores Vila-Coro: «un individuo no es persona porque se manifiesten sus capacidades, sino al contrario, éstas se manifiestan porque es persona: el obrar sigue al ser; todos los seres actúan según su naturaleza»
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