Los hijos deben amar y respetar sus padres, pero también saber cuando no están siendo bien educados como explica este duro
artículo publicado en Mi Cumbre: "Situaciones para tener miedo a los padres"
Hijos, no tengan reparo en decir a sus padres, que se sienten con miedo hacia ellos, porque ven que no les están educando bien. Claro que eso les va a costar asumir, y no les gustará, que puede haber modificaciones de conductas educativas en sus padres. Pero a lo mejor, esa reclamación, hace que las cosas cambien y que se fijen más, en la educación que ofrecen.
Si cuando los padres se ponen inmediatamente a vuestro favor, porque alguien os ha llamado la atención, por algún hecho mal realizado, con independencia de saber, cual es la realidad. Incluso cuando se enfrentan al maestro o al que os llamado la atención.
Si en la pubertad, adolescencia o juventud emergente, os facilitan o permiten métodos anticonceptivos como pastillas, anticonceptivas, píldoras del día después, sistemas intrauterinos, preservativos, vacunas contra el HPV (Virus del Papiloma Humano), etc., mandándoos el mensaje de la permisividad de las relaciones sexuales, homosexuales y lesbiánicas, o consienten que mantengáis relaciones sexuales prematrimoniales, sin aconsejaros sobre los peligros, físicos, morales y sociales que conllevan.
Si en vuestra presencia mantienen conversaciones o actos impropios, de que conozcáis a vuestra edad, bien sean familiares o sociales.
Si entendéis que el mayor y más importante argumento de la educación que recibís, de vuestros padres, es que seáis felices, y hagáis las cosas porque ellos no las pudieron hacer, habiéndose olvidado, que la felicidad no se adquiere con concesiones caprichosas, sino enseñando las virtudes y valores humanos, basados en un buen ejemplo, un mayor esfuerzo y una buena educación.
Si es que hay injustificadas preferencias o discriminaciones, a alguien de la familia, que os hace difícil la vida, pues eso puede ser un principio de rechazo o rotura familiar.
Si es que os insultan, agreden o faltan al respeto sistemáticamente, demostrando una prepotencia impropia de la paternidad, eso puede hacer cambiar para siempre vuestros hábitos de conducta, para con vuestros, otros familiares, amigos o con la sociedad.
Si los problemas y actitudes matrimoniales como la violencia, la infidelidad, el despilfarro, la falta de atención a la familia, etc. están sirviendo de mal ejemplo en vuestro educación.
Si no os hablan, ni educan ni dan ejemplo en las virtudes y valores humanos.
Si no se preocupan a donde vais, en horas escolares o en vuestro tiempo libre.
Si no se preocupan de la hora de vuestra llegada a la casa, ni del estado físico, ni olores que traéis.