18.1.12

Alegría

Psicológicamente la alegría se considera un sentimiento en el cual lo que penetra inmediatamente en nuestra intimidad (una cosa, un ser, un acontecimiento) es vivido como un don, y se nos muestra como una claridad y luminosidad (Lersch). En la alegría percibimos lo que designamos como sentimiento de felicidad.


Se suele considerar dos tipos de alegría. Una más bien externa, fisiológica, que se relaciona con el carácter de cada persona y otra profunda, espiritual, basada más en el tono vital integrador de toda la personalidad y -sobre todo- en un adecuado y exacto alcance del sentido de la existencia por parte del sujeto.

En el primer aspecto se relaciona con la diversión, que es una alegría superficial, ligada al momento concreto del placer y que tiene un efecto pasajero sobre la vida anímica del sujeto, sobre la que tiene sólo un efecto parcial.

La alegría auténtica en cambio es más profunda, ya que penetra toda la vida anímica y «proporciona a nuestras percepciones un especial brillo, muestra todo el horizonte objetivo de nuestra existencia a una nueva luz, da a nuestros pensamientos y a nuestra voluntad una particular dirección» (Ph. Lersch, “La estructura de la personalidad”, 8 ed. Barcelona 1971, 204). El primer tipo de alegría suele manifestarse con risa, extroversión, dinamismo físico, etc.; el segundo en la sonrisa, en la serenidad, en la paz interior. Aunque ambos tipos no son incompatibles.