1. Empiece pronto a hablar
de afectividad y sexualidad
Es mejor hablar “una hora
antes” que “cinco minutos tarde”. No se puede concretar una edad, pero en
realidad, desde los 3 años ya se pueden tener conversaciones sobre estos temas.
Cuando sus hijos hagan preguntas conteste siempre adaptando la verdad a lo que
quieren saber y a su capacidad de entender.
2. Hable de la sexualidad
como una “buena noticia”, de manera positiva y optimista
La sexualidad tiene que ver
con nuestra autoestima y felicidad. Somos seres sexuados masculinos o femeninos
destinados a amar. La sexualidad sana tiene que ver con nuestro crecimiento y
maduración personal armoniosa.
3. Hable de la sexualidad
de manera integrada
Se trata de preparar a los
jóvenes para el amor. Aunque le hagan una pregunta sencilla, es preciso
contestar de manera integrada. Hable del “cómo”, pero también del “porqué” de
la sexualidad.
4. Comunique con
frecuencia y claridad sus valores y expectativas sobre la sexualidad
No se trata de dar una
sola charla sobre sexualidad sino de poder hablar frecuentemente sobre ello.
Los hijos viven en un entrono que les comunica continuamente mensajes
contradictorios sobre la sexualidad humana; con frecuencia contrarios a los valores
que usted desearía transmitirles. Por eso, es importante que les comunique sus
valores con un lenguaje lo más cercano posible. La evasión de temas provocará
una curiosidad exagerada en sus hijos, llevándoles a buscar las respuestas en
fuentes que podrían ser perjudiciales.
5. Razone los valores que
quiere transmitir
Los
adolescentes tienden a tomar decisiones basadas en sentimientos y emociones en
lugar de en la razón y en la experiencia. A veces tienen actitudes negativas
hacia sus padres o sus educadores porque no entienden sus mensajes. Intente
dejar claro, en sus propuestas, la importancia de prepararse bien para entregar
la sexualidad cuando puedan asumir el compromiso de un proyecto familiar
estable.

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