24.1.12

Doctrina Social de la Iglesia

Juan Manuel de Prada en XLSemanal:

 Muchos católicos creen que sobre las realidades sociales, políticas y, muy especialmente, económicas no pueden hacerse juicios de naturaleza teológica o moral, por pertenecer dichos ámbitos a una esfera enteramente secular. Por eso, cuando hablan de economía, aceptan categorías radicalmente anticristianas, sin examinar los presupuestos antropológicos o, más precisamente, teológicos, que convierten la economía moderna en un nuevo Moloch al que alegremente se sacrifican millones de vidas humanas. Pero renunciar al análisis de estas realidades desde presupuestos teológicos y morales es tanto como dimitir de la fe. A finales del siglo XVIII, con la revolución de Adam Smith, los economistas quisieron liberar la economía de la teología; después, a lo largo del siglo XIX, los economistas quisieron desvincular la economía de la teoría política, hasta llegar a la situación presente, en que la economía se ha convertido en una ciencia cada vez más abstracta y matemática (pero de una matemática que siempre yerra, por cierto). El Papa Pío XI, en su encíclica "Quadragesimo Anno", nos recordaba que, aunque el fin de la Iglesia es sobrenatural, no puede renunciar a interponer su autoridad, «no ciertamente en materias técnicas, para las cuales no cuenta con los medios adecuados, sino en todas aquellas que se refieren a la moral»
, incluyendo la promoción de un orden social justo. Muchos han sido los Papas, de León XIII hasta nuestros días, que han condenado el socialismo, por concebir la sociedad y la naturaleza humana de un modo incompatible con la visión cristiana. También han condenado las formas de capitalismo que han hecho del lucro el motor esencial del progreso, olvidando que la economía está al servicio del hombre. Sin condenarlo en términos absolutos, Pío XI afirmaba que «el sistema capitalista no es intrínsecamente malo, pero está profundamente viciado»; y en su encíclica Divini Redemptoris afirmaba que «el liberalismo ha abierto la senda del comunismo», pues los trabajadores estaban preparados para su propaganda «por el abandono religioso y moral en que habían sido dejados por la economía liberal».

1 comentarios:

Carlos Martínez-Thiem dijo...

Valiente alegato. Tanto se habla en la actualidad -que continúa siendo posmoderna- de las 'reformas estructurales', sin caer en la cuenta que la primera, prioritaria y urgente reforma estructural necesaria es la de las teorías económicas al uso, en particular las basadas en "modelos" matemáticos (que nó matemáticas) apoyados en el principio "coeteris paribus" que niega la libertad humana.